El rey del rodeo (1972)

EL DECLIVE DEL RODEO

EL REY DEL RODEO. Título original: Junior Bonner. Año: 1972. País: Estados Unidos. Dirección: Sam Peckinpah. Reparto: Steve McQueen (Junior ‘JR’ Bonner), Robert Preston (Ace Bonner), Ida Lupino (Elvira Bonner), Ben Johnson (Buck Roan), Joe Don Baker (Curly Bonner), Barbara Leigh (Charmagne), Mary Murphy (Ruth Bonner), Bill McKinney (Red Terwiliger), Dub Taylor (Del), Sandra Deel (Enfermera Arlis), Don ‘Red’ Barry (Homer Rutledge), Charles H. Gray (Burt), Matthew Peckinpah (Tim Bonner), Sundown Spencer (Nick Bonner), Rita Garrison (Flashie). Guion: Jeb Rosebrook. Música: Jerry Fielding. Fotografía: Lucien Ballard. Duración: 103 minutos. American Broadcasting Company (ABC), Solar Productions

Sam Peckinpah (Fresno, California; 21 de febrero de 1925 – Inglewood, California; 28 de diciembre de 1984) tenía fama de director violento por sus anteriores trabajos (Grupo Salvaje, Perros de paja, ). Se le apodaba Bloody Sam (Sam el sanguinario) por la brutalidad de sus escenas y en 1971, hace ya cincuenta años, nos sorprende con este film crepuscular, cine de perdedores para los que el paso del tiempo ha ido dejando atrás.

Nos encontramos con un espectáculo de rodeo, doma de caballos y toros, que en su época ya estaba en declive y en la actualidad es considerado maltrato animal por lo que su desaparición está al caer. La marcha de la historia es implacable dejando por el camino una larga estela de juguetes rotos. Es el progreso cruel y despiadado.
Peckinpah sabe retratar ese mundo de gente desplazada, sin futuro ni beneficio y que vive con sus sueños que los alejan de la realidad.

A pesar de todo siguen adelante aunque el progreso los pisotea y los margina. Junior Bonner es una crónica sentida de ese mundo que se acaba, que no tiene lugar en la actualidad. A pesar de su medio siglo la película no ha envejecido, se mantiene fresca y entrañable. Los personajes están llenos de vida. Esa pareja que ya no está junta pero que todavía se ama. Ese padre que persigue un sueño en el que nadie cree mientras el vaquero sigue su camino de pueblo en pueblo.
Aquí monta un caballo salvaje, aquí un peligroso toro que nadie es capaz de domar. Todo ello con escenas en cámara lenta y pantalla partida. Nostalgia de un mundo que no volverá.
Un filme bellísimo, como todo Peckinpah. Un cineasta maltratado por una industria en la que no encajaba. Un cineasta que no busca la complacencia, sincero y verdadero. Un autor que se nos fue demasiado pronto aunque Hollywood le había dado la espalda hace tiemplo.

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