La eterna canción

T&B EDICIONES
Y OTRAS HISTORIAS

 

En 2007 me publicaron en edición restringida El cine de Drácula. Un libro con historia desafortunada. Lo empecé a escribir en 1975 porque lo iba a publicar Pierrot que entonces editaba Vudú, no salió y durmió el sueño de los justos hasta 1991 cuando lo actualicé hasta la fecha. En 1995 tuve otra actualización y el proyecto de edición a cargo de Royal Books. Tenía buenas perspectivas en la susodicha empresa hasta que una llamada telefónica de aquel que aullaba a la luna llena dio al traste con todos mis proyectos.
No reincidiré en el tema para no provocar malos rollos y sigo con la historia. En 2005 tuve tres infartos en 24 horas, estuve en coma y sobreviví. Recibí una visita de Jorge Juan Adsuara que se interesó por las fotos de Drácula y por el libro. Así en 2007 publicó una edición restrigida.
No más correrse la voz comencé a recibir insultos en Mundo DVD de un tal Diodatti, un personaje al que nunca he hecho ningún caso, y la editorial madrileña T&B Ediciones se interesó por el proyecto.
A la hora de la verdad se echaron atrás de una forma extraña. Es un tema que para mí es habitual. Alguien se dedica a llamar a las editoriales, productoras y festivales de cine para que no me contraten y me echen a la calle. Gente que me odia sin remedio. ¿Porqué motivos? La envidia por un lado y también porque no quiero publicar libros alabando al señor que aullaba a la luna llena. Esa ha sido la eterna canción desde que empecé a publicar en 1974.

La historia con T&B por mi oarte acabó aquí. No supe nada más de esa empresa ni me interesé en la misma. Sin embargo leo en Facebock que un autor, Xavier Valino, que había publicado en 2005 El gran circo del rock: anécdotas, curiosidades y falsos mitos y no había cobrado un sólo euro por las ventas del mismo.
Puso anunció en Facebock y aparecieron unos 150 que tampoco cobraron nada por sus libros. La historia acabará en los tribunales y a ellos me remito aunque no tengo ninguna fe en los mismos.
Esa historia me recuerda a Royal Books que en los años noventa hizo lo mismo y nadie sacó un céntimo por las sentencias estrambóticas de nuestra falsa Justicia. Cuando yo me quejaba nadie me hizo caso y ahora están todos en mi misma situación.
Esta es una historia que no debería ser olvidada.

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Adiós Chicho

NARCISO IBÁÑEZ SERRADOR,
UN GRANDE

Narciso Ibáñez Serrador, Chicho para los amigos, se nos acaba de ir.Ya esperábamos la triste noticia hace mucho tiempo cuando le veíamos demacrado y sentado en una silla de ruedas pero la enfermedad finalmente le ha vencido.
Hoy día nueve de junio será enterrado en Granada junto a su madre la excelente Pepita Serrador. Es un día triste para nosotros pero es ley de vida. Ahora queda darle su apoyo a su hijo Alejandro Ibáñez Nauta, quien pronto estrenará Urubu, su debut como director. Lo tendrá dificil porque tanto su padre como su abuelo, el gran Narciso Ibáñez Menta, le han dejado el listón muy alto. Igualarlos es muy dificil.
Mis condolencias a sus familiares a quienes no tengo el honor de conocer todavía.

Arriba mi encuentro con Chicho y su padre en el festival de cine Imagfic 1981, cuando les conocí en persona. Debajo con el Goya de Honor del 2019 con sus hijos Alejandro Ibáñez Nauta y Pepa Ibáñez.

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La legión invencible (John Ford 1949) 2

FORD POETA DEL OESTE

II)- “LA LEGIÓN INVENCIBLE”
Sinopsis- Año 1876. Después de la muerte de Custer se unen las tribus indias de toda Dakota en la guerra contra los blancos. El capitán Nathan Brittles (John Wayne) a los seis días de su jubilación recibe el triple encargo de alejar a los indios e impedir sus concentraciones, escoltar hasta el puesto de diligencias de Sudrose Welles a la sobrina y a la esposa de su comandante en jefe, Mrs. Abby Allsrhard (Mildred Allshard) e impedir que el traficante Karl Rynders (Harry Woods) venda rifles a los indios. Nada puede hacer por cumplir su misión: deberá regresar a Fort Starke ante la unión de pieles rojas que llegan a ser numerosos aunque Rynders (equivalente al Silas Meacham interpretado por Grant Withers en “Fort Apache”) y sus colaboradores serán asestados por los indios (ebrios de batalla y de alcohol) quienes no desean pagar el precio pedido. El capitán Brittles había perdido a su esposa y dos hijas a causa de la viruela unos años antes. Solo tenía a su familia y al ejército. Ha perdido a sus seres queridos y ahora perderá el ejército por la jubilación y además le toca lidiar con una rivalidad entre dos jóvenes tenientes por conseguir la mano de Olivia Dandridge (acertada, Joanne Dru), la sobrina del mayor Mac Allshard (George O’Brien). Le queda la amistad y fidelidad del sargento Quincannon (Victor McLaglen) forjadas durante años de servicio. La compañía le regala un reloj de bolsillo de plata lo cual le emociona. Ya prácticamente jubilado visita a su querido amigo indio, el jefe “Caballo Andante” (John Big Tree) y comentan que son demasiado viejos para hacer la guerra, pero no para impedirla. Ya de paisano, Brittles espantará los caballos de los indios y evitará la guerra. Lo que creía un fracaso se ha convertido en un éxito total: gobierno, ejército y los indios han sido beneficiados…
Veamos algunas escenas destacables (difícil, pues todo es destacable en esta hermosa película):
— La música de Richard Hageman (al igual que la de “Fort Apache”, la de “Río Grande” es de Victor Young) es acertada y su eje vertebrador es la melodía anunciada en el título original, “She Wore a Yellow Ribbon”, basada en una clásica marcha militar americana que se repite varias veces en el film. “Yellow “(“Amarillo/a”), “Ribbon” (“Cinta”), o sea “cinta amarilla” cuya traducción literal del título sería “Ella llevó la cinta amarilla” en referencia al miembro de la caballería cuando está enamorado, colocándose la novia la cinta amarilla sobre su cabeza —
— El humor, la chanza, las bromas de Brittles con el alcoholizado sargento Quincannon y las de este con los subalternos con los cuales se ensarza en peleas a puñetazos o la hilaridad (mostrada a sus espaldas) cuando Quincannon amonesta a los soldados. La rivalidad entre los tenientes Flint Cohill (John Agar) —personaje que no aparecía en el relato de Warner Bellah “War Party”, inspirador principal de “La legión invencible” pero si en “Massacre”, fuente de “Fort Apache”— y Ross Pennell (Harry Carey Jr.). Una rivalidad, pero en el fondo se intuye algo de afecto mutuo. Para ellos el honor, el compañerismo y el patriotismo están por encima de todo —
— El guión literal no está muy definido (recordemos a los dos grandes guionistas) aunque se hizo según quería Ford. Su estructura está expuesta como viñetas sucesivas (se ha escrito varias veces), cuadros remingtonianos o aleluyas (“aucas”, como decimos en catalán) pero estas piezas separadas son de una extraordinaria belleza y enlazadas consiguen una gran película —
— El sin par manejo que hace Ford con los Planos Generales, dominantes e importantes en el film, dotando de espesor épico y dramático a una historia donde prácticamente no hay batallas, una plasticidad exuberante ambientada con canciones de frontera, romances, cantares de gesta, la naturaleza donde los personajes están profundamente engastados. También hay Planos Generales (a veces cumplen la misión de síntesis informativa) en el interior de Fort Starke (revisión a la tropa por parte de Quincannon o en las dependencias del mayor Allshard) y la combinación de estos con Planos Medios o Primeros Planos es formidable (algo que pocos realizadores se han atrevido a hacer de forma directa según nos indica Torres-Dulce en su estudio, 4). Para Ford los Primeros Planos (tan ahorrativo al utilizarlos) sirven en pocos segundos para dirimir el carácter y la psicología del personaje (extrayendo el máximo jugo a la interpretación del actor —
— La escena en el cementerio: Nathan Brittles habla delante de la tumba de su esposa (al lado hay las de sus dos hijas), como si la informara de los acontecimientos (“Custer ha muerto…”) mientras riega las flores y plantas. El cielo es tremendamente rojizo y su reflejo da un aire extraño a la secuencia, incluso el agua fluyendo de la regadera es de un rojo- sangre. Puede parecer irreal pero es tremendamente poético. Una sombra se proyecta sobre la sepultura de Mrs. Brittles: es Olivia quien pide disculpas por su intromisión y le ofrece un ramo de flores, cosa que el capitán agradece sinceramente —
— Nathan Brittles es el equivalente al Kirby York de “Fort Apache” (el mismo actor para ambos personajes) en su afecto y amistad con los jefes indios, son hombrees honestos y nobles pero contundentes: Nathan quiere la paz y va al campamento indio para hablar con su amigo “Caballo Andante” que también busca evitar la guerra. Un atrevido y joven indio parece desafiarle disparándole una flecha que se clava en el suelo delante de él; el capitán recoge la flecha y la rompe en dos demostrando no tener miedo —
En resumen, un film grandioso salido de la cámara impresionista de aquel gran realizador, para mi el más grande de la historia del cine, llamado John Ford…

Narcís Ribot i Trafí

1)- John Ford filmó algún documental más en la guerra de Corea y en la de Vietnam. Este último no gustó a miembros del gobierno estadounidense…
2)- Cuando hablaba de él mismo o de su trabajo era muy ambiguo (creo que voluntariamente). Recordemos el incidente en “La caza de brujas” cuando Cecil B. DeMille acusó a Joseph L. Mankiewicz. “Me llamo John Ford y hago películas del Oeste”: En realidad se llamaba Sean Aloysius O’Fearna (u O’Feeney, como más tarde se le conoció, forma anglófona del original gaélico) y no solamente hacía películas del Oeste.
3)- “Un tronar de tambores y otras historias de la caballería americana”. Los relatos de James Warner Bellah que inspiraron la “Trilogia” de Ford, además de “A Thunder of Drums”(“Un tronar de tambores”) — da el título al libro — que sirvió de base literaria para el film “Fort Comanche” (1961), realizado por Joseph M. Newman.
4)- “Jinetes en el cielo”- Eduardo Torres- Dulce Lifante, magnífico y bien documentado estudio sobre la “Trilogía” por parte de quien fue Fiscal de Sala ante el Tribunal Constitucional. Notorius Ediciones S. L. (2011). Cuando reuní una bibliografía de John Ford a finales de 2013 aún no conocía este libro (cayó más tarde en mis manos).

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La legión invencible (John Ford 1949) 1

EL OESTE SEGÚN FORD

En este blog se publicó hace años “Fort Apache” (“Fort Apache”, 1948), de John Ford, primera de las películas de la llamada “Trilogía de la caballería”. “She Wore a Yellow Ribbon” (“La legión invencible”, 1949) es la segunda. La tercera es “Rio Grande” (“Río Grande, 1950).

Nadie ha filmado mejor que Ford un baile, un tipo hablando a una tumba, unos jinetes cruzando un río, la vejez, la soledad, la desilusión, la familia alrededor de la mesa, los entierros, las cocinas, el amor, los crepúsculos, el pocillo de café junto a la hoguera, las brumas, el deber, el cielo, el amor, los rostros, los caballos, las barras de los bares y esta cosa tan manida que se llama existencia” (José Luis Garci, director de cine)

She Wore a Yellow Ribbon” es una película producida por Merian C. Cooper y John Ford (los dos socios de Argosy Pictures), dirigida por John Ford en 1949 y distribuída por R. K. O. En España la bautizaron como “La legión invencible” — jalón intermedio de la llamada “Trilogía de la Caballería”— precedida por “Fort Apache” (“Fort Apache”, 1948) y seguida de “Rio Grande” (“Río Grande”, 1950) aunque Ford nunca pensó en hacer un tríptico relacionado temáticamente. “Fort Apache” también es de Argosy para R. K. O. y “Río Grande”, de Argosy para Republic. Las tres se sustentan en los relatos breves de James Warner Bellah.

I)- PREPARACIÓN
John Ford entró en la II Guerra Mundial para filmar batallas y operaciones militares. Estuvo en muchos de los frentes: el Pacífico, Birmania, norte de África, Normandía, Berlín y en los campos de exterminio. Sus documentales son excelentes: recibió un Óscar al mejor documental largo) por “The Battle of Midway” (“La batalla de Midway”, 1942) — donde fue herido, su profesionalidad en primera línea de fuego le hacía correr un gran riesgo, finalmente perdió un ojo según narró él mismo — de una precisión, magnificencia y realismo insuperables (a pesar de lo espeluznante que estaba filmando: los horrores de la guerra) sin olvidarnos de la contribución del fotógrafo Gregg Toland y el equipo de eficaces y fieles colaboradores de quienes siempre se rodeó y otro por “El 7 de Diciembre” (como el mejor documental corto) en 1943. Antes de la guerra había intentado entrar en la Armada pero fue rechazado por su deficiente visión (antes de perder el ojo izquierdo). A pesar de esto adoró siempre la vida marinera y en su ratos libres se embarcaba en su yate Araner pero en la guerra ingresó al servicio de la Armada de los Estados Unidos — quizás no de la forma deseada por él — en el departamento de filmación sobre acciones bélicas (1).
Al terminar el conflicto volvió a Hollywood para realizar un film que debía a MGM: “They Were Expendable” (“Nunca fuimos imprescindibles”, 1945), con John Wayne y Robert Montgomery, sobre la época en que el ejército americano es derrotado temporalmente por los japoneses en Filipinas: sacrificios y esfuerzos de unos oficiales de Marina para demostrar la utilidad de las pequeñas lanchas torpederas desechadas, en principio, por los superiores. Visión poética de un film estrenado después de la guerra que no interesó mucho y fue acabado por el actor Robert Montgomery al caer Ford de un andamio y romperse la pierna izquierda. Al año siguiente (1946) hizo un gran western para la 20th Fox de Darry F. Zanuck: “Pasión de los fuertes”, comentado aquí. Zanuck admiraba a Ford pero caían en frecuentes discusiones por su forma nada convencional de rodar y su deseo total de independencia creativa (recordemos la continua guerra de Zanuck con Otto Preminger). Ford para evitar interferencias fundó su propia productora al igual que Leo McCarey, Alfred Hitchcock,William Wyler, Frank Capra o George Stevens y al igual que estos tuvo que disolverla tiempo después (el trabajar con las grandes compañías tiene sus inconvenientes pero también sus ventajas). Con su amigo Merian C. Cooper (1894- 1973) inauguró la Argosy Pictures con la cual nos dio grandes películas, entre ellas la llamada “Trilogía de la Caballería”. Merian Caldwell Cooper, aviador, aventurero, guionista, productor y director cinematográfico, fue el coautor con Ernst Beaumont Schoedsack, entre otros títulos, de los inolvidables “King- Kong” (productor y codirector, 1933) y de “El malvado Zaroff” (productor, 1932). En 1940 Ford había dirigido una producción de Walter Wanger ya con el nombre de Argosy: “The Long Voyage Home” (“Hombres intrépidos”), un drama de la I Guerra Mundial de Eugene O’Neill que Ford prefirió localizarlo a principios de la II Guerra Mundial (en blanco/negro y distribuída por United Artists) pero oficialmente Argosy Pictures (Ford y Cooper, productores) se inauguró en 1947 con “The Fugitive” (“El fugitivo”), según la obra de Grahan Greene, sobre un sacerdote con dudas y faltas dentro de su ministerio que es perseguido por un gobierno anticlerical al máximo de un país imaginario (aunque se sobreentienda que se trata de México). Protagonizada por Henry Fonda, el film se estrelló en las taquillas pero Ford siempre lo consideró el mejor de su filmografía y siempre lo defendió cosa que nunca hizo con sus demás películas (en las entrevistas contestaba con evasivas o decía no recordar nada, en este punto el realizador fue muy ambiguo durante toda su vida profesional, 2). No, no es la mejor película de Ford pero si tiene momentos muy intensos y mereció mejor suerte en el campo comercial (al igual que la cinta tratada anteriormente, “El fantasma de la Ópera”, 1962, de Terence Fisher). Para reflotar a la casi hundida Argosy, Ford y Cooper pensaron en un western, género popular y con muchos números para ganar en taquilla o al menos no perder. Así nació “Fort Apache” (1948), la primera película de la llamada “Trilogía de la Caballería”, un gran éxito artístico y económico y por ello el western siempre fue género privilegiado, en Argosy y en casi la totalidad de la filmografía norteamericana aunque solo reconocido intelectualmente a partir de “La diligencia” (1939) de John Ford. Argosy produjo otros westerns como “Three Goddfathers” (“Tres padrinos”, 1948) y “Wagon Master” (“Caravana de paz”, 1950), ambas de Ford y no-westerns como la maravillosa “The Quiet Man” (“El hombre tranquilo”, 1952), una de las obres cumbres de nuestro hombre y “The Mighty Joe Young” (“El gran gorila”, 1949), de Ernest B. Schoedsack, con buena parte del equipo que creó “King- Kong”(Ford figura como productor aunque para nada intervino en la película) y con el histórico encuentro de Willis O’Brien con su alumno Ray Harryhausen, los grandes magos del stop motion o movimiento escena por escena.
La base literaria de la trilogía se debe a relatos cortos de JAMES WARNER BELLAH (1899- 1976). Nació en Nueva York, participó en la I Guerra Mundial con el ejército canadiense y en la II Guerra Mundial en Birmania para retirarse con el grado de coronel. Describía bien la vida militar, los cuarteles, la caballería, los territorios salvajes, los colonos blancos, los choques con los indios de forma escueta y comprimida aunque no fuera muy valorado como escritor pese a estos puntos positivos (3) y parte de esta causa era su consideración sobre los indios como salvajes sanguinarios a los que se debía exterminar. En las antípodas de lo mostrado por Ford el cual ofrecía el choque de las dos culturas y la injusticia al serles robados a los pieles rojas sus tierras y su dignidad llevándoles a la extinción. Los desacuerdos y discusiones fueron numerosas para venir luego la reconciliación con el alcohol puesto que ellos recobraban la amistad (o, al menos, el entendimiento para sacar adelante una película) mediante una borrachera. Las declaraciones del hijo del coronel Bellah — no debía haber buenas relaciones padre- hijo — refuerza lo anteriormente dicho: “Mi padre era un fascista, un racista y un notorio intolerante”. Ford tomaba la idea como punto de partida pero el menaje era todo lo contrario. Bellah intervino en el guión de dos obras fordianas fuera de la trilogía: “El hombre que mató a Liberty Valance” (1962) y “El sargento negro” (1960) en donde quería presentar un heroico soldado negro a la contribución de la nación americana y que Ford desvió en un alegato antirracista (el hecho de ser de raza negra hace más galopante y furiosa la acusación de violación y crimen que él no ha cometido).
Sobre estos argumentos Frank S. Nugent escribió el guión de “FORT APACHE” (según el relato “Massacre”/”Masacre”), el mismo Nugent (bastante habitual en Ford) y Laurence Stallings pergeñaron “LA LEGIÓN INVENCIBLE” según “War Party”/”Partida de guerra” junto con elementos de otras historias como “Command”/”Comando” y “Big Hunt”/”La gran cacería” además de una obra teatral comprada por Ford y en “RÍO GRANDE” James Kevin McGuinnes se basaba en “Mission with no Record”/”Misión inexistente” para componer el guión.
El tratamiento fotográfico es de una poesía efervescente y de un lirismo exacerbado, no solamente el mejor policromado de un western sino también uno de los mejores de la historia del cine. La fotografía de “Fort Apache” (Archie Stout) y de “Río Grande” (Bert Glennon) en un espléndido blanco/negro son muy acertadas pero la de Winton C. Hoch en un soberbio color para “La legión invencible” — al ser la película más reposada y más íntima — realza la belleza formal de los encuadres (siempre en función de la puesta en escena, de la narrativa fílmica). Recordemos las discusiones entre Ford y Hoch pero el realizador valoraba al fotógrafo y quería contar con él: Hoch le dejaba un rótulo con la palabra “Protesto” pero quien manda es el realizador y la escena se hizo según Ford. Consecuencia: el cámara ganó un Óscar a la mejor fotografía (él mismo lo reconoció según declaraciones). Inolvidables algunas escenas dentro de Fort Starke, la visita del capitán Nathan Brittles (John Wayne) a la tumba de su esposa y sus hijas (fallecidas años atrás a causa de la viruela), la operación a vida/muerte de un soldado dentro de un carromato en medio de una tormenta, la salida de las tropas al amanecer. Ford manifestó siempre su admiración por Frederic Remington (1861- 1909), pintor, escultor, escritor e ilustrador especializado en escenas de la historia del Oeste estadounidense y siempre le dedicaba — de una forma u otra, en más o menos, en un momento u en otro — un recuerdo al filmar sus películas. “Fort Apache” y “Río Grande” rinden homenaje a Remington (más la primera) pero “La legión invencible”, con la exuberante paleta de colores propia de Winton C. Hoch, se acerca más a las composiciones remingtonianas. El Plano General muy usado por Ford en esta cinta es prácticamente una pintura en los colores, la situación de las figuras en el panorama y el dividir el cuadro/la pantalla en dos partes: el horizonte — especialmente el situado en Monument Valley — es el eje separador de la composición: el cielo azul y soleado (en bastantes ocasiones) y los personajes incrustados en el paisaje. Esta estética preciosista jamás es gratuita, nunca es demostración de academicismo vacío para sorprender al espectador o demostrar el dominio técnico sino que está totalmente en función de los personajes y del dramatismo de la historia.
Brilla a gran altura el manejo de actores, especialmente el protagonista, el capitán Nathan Brittles, con un John Wayne — con los cabellos y el bigote encanecidos, el militar es un hombre a punto de jubilarse — en una de sus mejores interpretaciones. Ford aún no creía del todo en él como actor (pese a haber trabajado juntos en algunas ocasiones) pero a partir de “Río Rojo” (1949), de Howard Hawks (Ford estuvo presente en le rodaje), cambió de opinión.

Continuará…

Narcís Ribot Trafí

 

 

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Wonder Woman (2017)

LA MUJER MARAVILLA EN CINE

WONDER WOMAN. Título original: Wonder Woman. Año: 2017. País: Estados Unidos. Dirección: Patty Jenkins. Reparto: Gal Gadot (Diana), Chris Pine (Steve Trevor), Connie Nielsen (Hipólita), Robin Wright (Antiope), Danny Huston (Ludendorff), David Thewlis (Sir Patrick), Saïd Taghmaoui (Sameer), Ewen Bremner (Charlie), Eugene Brave Rock (El Jefe), Lucy Davis (Etta), Elena Anaya (Dr. Maru). Guion: Allan Heinberg (Historia: Zack Snyder, Allan Heinberg, Jason Fuchs. Personajes: William M. Marston). Música: Rupert Gregson-Williams (Canción: Sia). Fotografía: Matthew Jensen. Warner Bros. / DC Entertainment / Cruel & Unusual Films / Cruel & Unusual Films. Duración: 141 minutos.


Wonder Woman o Mujer Maravilla, así se llama la princesa Diana de Temiscira, es una superheroína de DC Comis creada por William Moulton Marston cuya primera aparición fue en All Star Comics #8 en diciembre de 1941. En Wonder Women y el profesor Marston (2017) conocemos a su autor y la creación de ese personaje, una princesa guerrera de las Amazonas (basado en la raza de las amazonas de la mitología griega) y es conocida en su tierra natal como la princesa Diana de Temiscira.
Aparte de los cómics, también se la conoce por una popular serie de televisión protagonizada por Lynda Carter, que fue filmada entre 1975 y 1979. En 1974 se había grabado un telefilme con Cathy Lee Crosby que no obtuvo ninguna aceptación pero la serie mencionada arrasó pese a que en la actualidad su puesta en escena es pobre y sus guiones infantiles.
Se habló de llevarla al cine pero los productores nunca se animaron con el proyecto. Un par de telefilmes de animación como Wonder Woman – La mujer maravilla (2009 y Superman/Batman: Apocalipsis (2010) con la llegada de Supergirl a la Tierra. Su debut en cine fue con Batman V Superman: el amanecer de la justicia (2016) en la que la amazona se junta con Superman y Batman con los rasgos de la israelita Gal Gadot.
La película fue mal recibida pero Gal Gadot gustó a la audiencia por lo que la Warner puso en marcha el presente proyecto. Su enorme éxito en taquilla y venta de DVDs y blurays motivó el rodaje de una secuela Wonder Woman 1984 (2020), aún inédita, y la aparición en Liga de la Justicia (2017).
Gal Gadot se ha convertido en una actriz muy popular y Wonder Woman vive su mejor momento desde su creación en 1941. Un icono feminista en los años en auge del movimiento que pretende empoderar a las mujeres bajo la batuta de la directora Patty Jenkins, la gran triunfadora de esta cinta de fantasía y acción.

La acción transcurre en la Primera Guerra Mundial (en la serie y en los comics era en la segunda contienda) presentándonos a la Doctora Veneno (Elena Anaya), fabricante de armas mortíferas, principal rival de Wonder Woman en esta cinta presentación del personaje. Vemos una Diana niña y adolescente antes de que aparezca la nueva estrella Gal Gadot.
En Temiscira irrumpen los hombres con sus guerras que las amazonas ignoran. Sigue la linea argumental del primer cómic de la aguerrida amazona aunque cambiando la época tal como he señalado.
Este film presentación tiene muy buenas cualidades, es menos ingenua que la serie televisiva, es más cercana. No está centrada en los efectos especiales sino en el guión, el argumento y la historia.
Ha costado mucho hacer esta película con trabas absurdas, el vestuario de Wonder Woman en donde «enseña demasiado» para mentes cerradas y puritanas ha provocado el interminable retraso de producción.
La serie de Lynda Carter fue un éxito pero el telefilme de 2011 con Adrianne Palicki llevando pantalón largo indignó a los fans.

Todo personaje tiene sus señas de identidad y Wonder Woman como Lara Croft son famosas por un atuendo digamos atrevido. Cuando los puritanos meten sus zarpas en estos proyectos los hunden sin remedio.
Vivimos los años de lo políticamente correcto y del feminismo. Ya no se acepta que en escenas de lucha la mujer se quede impasible, resguardada para que su macho la proteja. Actualmente la mujer toma parte de la lucha, no adopta un rol pasivo.
Desgraciadamente hemos caído en nuevos tópicos. La mujer guerrera que de un puñetazo tumba a veinte hombres o como Azumi es capaz de matar a 200 sicarios en un combate a espada. Escenas que actualmente causan mucha admiración pero que no son más irreales que el machismo más desaforado.
Wonder Woman (2017) está más contenida en este aspecto. Sus personajes son muy simpáticos y agradables y no molestan con abuso de CGI. Ese título da origen a una serie cuyo segunda jalón ya ha sido rodado pero tardaremos un año en visionarlo. Su acción se traslada a los años ochenta y tenemos pocas pistas de su argumento.
Patty Jenkins ha realizado una excelente labor. La película no aburre y no ofende. Tiene buenos momentos y se ve con agrado convirtiéndose en un nuevo clásico.

Gal Gadot y Lynda Carter, las dos wonder Woman más famosas, en el estreno de la película en Hollywood.

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El comparsa (1929)

ÚLTIMO FILM MUDO
DE BUSTER KEATON

EL COMPARSA. Título original: Spite Marriage. Año: 1929. País: Estados Unidos. Directores: Edward Sedgwick, Buster Keaton. Reparto: Buster Keaton (Elmer Gantry), Dorothy Sebastian (Trilby Drew), Edward Earle (Lionel Benmore), Leila Hyams (Ethyl Norcrosse), William Bechtel (Frederick Nussbaum), Jack Byron (Scarzi). Guion: Robert E. Hopkins, Richard Schayer, Lew Lipton, Ernest Pagano. Fotografía: Reggie Lanning (B&W). Metro-Goldwyn-Mayer (MGM). Duración: 80 minutos.

Último film mudo de Buster Keaton cuando estaba bajo contrato en la Metro. Su anterior film fue todo un éxito, El cameraman, pero el advenimiento del sonoro provocó que El comparsa pasara desapercebida. Tras este traspiés la productora decidió que los siguientes filmes del gran cómico iban a ser talkies, films hablados, y Free and Easy  machacó la taquilla pero el arte de Keaton no era el mismo.

La Metro ambicionó los enormes dividendos de las películas de Buster Keaton, el genial cómico independiente, pero lo quisieron domesticar, obligarle a trabajar en la disciplina de la productora de Louis B. Mayer, en aquel tiempo la más importante de Hollywood. Aunque todos los artistas mejoraron cuando fueron contratados por la prestigiosa firma en el caso que nos ocupa ocurrió todo lo contrario.
Keaton se hundió en la Metro, fue el mayor error de toda su carrera. Perdió toda su autonomía, su equipo fue dispersado y trabajó con gente nueva con la que no encajaba de ningún modo. Sobretodo en unos momentos complicados como era la irrupción del cine sonoro que marginó a las grandes estrellas del cine mudo.
Eran otros tiempos y el público deseaba ver caras nuevas por lo que el genial cara de palo fue relegado a la categoría de estrella del ayer.

 El comparsa es un film de transición del mudo al sonoro. No hay palabras pero sí efectos sonoros como risas, ruidos, pisadas. La fórmula entonces no impresionó a nadie porque la atracción estaba en el cine hablado. Su siguiente título. Free and Easy (y su versión española Estrellados) fue un verdadero éxito que potenció su lugar en la Metro pero limitando su libertad.
Aquí nos encontramos con las constantes keatonianas. El amor idealizado hacia una mujer y sus esfuerzos para conseguirla teniendo todo en contra. Equívocos. Acrobacias para rescatarla del enemigo. En cierto modo la segunda parte recuerda a El navegante, la pareja perdida en un barco a la deriva y su encuentro con maleantes.
Ignorada en casi todas las antologías sobre Keaton, El comparsa se revela como una de sus mejores películas brillando a gran altura. No fue su canto del cisne pues alguno de sus talkies tienen calidad (Doughboys o Las calles de Nueva York) pero sí supone un punto final en su carrera muda que nunca más volvería a repetirse.
Es un adiós a una forma de arte cinematográfico, una triste despedida que nunca más íbamos a disfrutar.

Arriba dos fotos de rodaje de El comparsa. La pareja se reencontró en un corto sonoro, Allez Oop! (1934), estrenada en España como Más dificil todavía.

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«Dumbo» (2019) de Tim Burton

REVISIÓN DE UN CLÁSICO

DUMBO. Título original: Dumbo. Año: 2019. País: Estados Unidos. Dirección: Tim Burton. Reparto: Colin Farrell (Holt Farrier), Eva Green (Colette Marchant), Michael Keaton (V.A. Vandevere), Danny DeVito (Max Medici), Nico Parker (Milly Farrier), Finley Hobbins (Joe Farrier), Deobia Oparei (Rongo el Fuerte), Joseph Gatt (Neils Skellig), Michael Buffer (Baritone Bates), Frank Bourke (Puck), Jo Osmond (Circus Cook), Alan Arkin (J. Griffin Remington), Sharon Rooney (Miss Atlantis). Guion: Ehren Kruger (Guion original: Joe Grant, Dick Huemer). Música: Danny Elfman. Fotografía: Ben Davis. Canción «Hijo del corazón»: Najwa Nimri. Walt Disney Pictures / Tim Burton Productions / Infinite Detective / Secret Machine Entertainment / MPC. Productor: Tim Burton. Duración: 111 minutos.

En la película 1941 (1979) de Steven Spielberg, gran fracaso comercial pero una de sus mejores películas, el general Joseph W. Stilwell (Robert Stack) entra en un cine para ver un film de Walt Disney, Dumbo (1941), que salvó a la productora del Mago de Burbank de la quiebra gracias a un éxito descomunal.
En 2019 se estrena por fin su remake que nada tiene que ver con el filme original que era de animación y la presente cinta es de imagen real.
Dumbo es un elefante de grandes orejas que sufre burlas por su desafortunado aspecto pero esas orejas gigantes provocarán su triunfo y la prosperidad del circo en el cual vive.
Comparar ambas versiones es una tarea inútil. Hay mucho tiempo por medio y son dos visiones distintas de una misma idea. Aunque la película actual es maravillosa queda lejos de la original que era sencilla de producción y conserva una magia especial que el gran Disney le supo dar.
Es que en el mundo del cine el dinero no lo puede todo. Es más importante ponerle fantasía, corazón, sentimiento. El Dumbo original volaba por amor de sus creadores, el actual porque se considera un negocio rentable. Se utiliza una historia que ya ha seducido varias generaciones de espectadores de todo el mundo y cuya publicidad ya está hecha de antemano.
Queda la profesionalidad, el saber hacer de los técnicos y de los actores pero le falta el alma de la película. Los personajes que desfilan por la pantalla, todos ellos humanos menos los desdibujados animalitos, no interesan demasiado.
En algún momento la película atrae, interesa, gusta y se ve con agrado y satisfacción pero siempre es una película inspirada en otra película, carece de originalidad, y todo es políticamente correcto por supuesto.
Este Dumbo carece de sorpresa. La cinta original es tratada con gran respeto, un recuerdo a la secuencia de los elefantes rosados que aquí son un espectáculo de globos, pero todo se ve muy visto. Eso sí, no aburre, no molesta, es un título simpático y muy agradable pero tiene la mala suerte de ser comparado con un film genial que dejó el listón demasiado alto para poderlo alcanzar.
Me lo he pasado bien pero no es Dumbo.


Imagen de la cinta original de Dumbo con los polémicos cuervos que alguien considera racistas. Debajo el cameo del elefantito en ¿Quién engaño a Roger Rabbit? (1988)

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Los genios de la comedia

EL GORDO Y EL FLACO


EL GORDO Y EL FLACO (STAN & OLLIE). Título original: Stan & Ollie. Año: 2018. País: Reino Unido. Dirección: Jon S. Baird. Reparto: Steve Coogan (Stan Laurel), John C. Reilly (Oliver Hardy), Shirley Henderson (Lucille Hardy), Nina Arianda (Ida Kitaeva Laurel), Rufus Jones (Bernard Delfont), Danny Huston (Hal Roach), Joseph Balderrama (James Horne), John Henshaw (Nobby Cook), Tapiwa Mugweni (Burgess), Keith MacPherson (James Finlayson), Stewart Alexander (Joe Schenck), Kevin Millington (Clapper Loader), Richard Cant (Harry Langdon), Ashley Robinson (Gordon Douglas). Guion: Jeff Pope. Música: Clint Mansell. Fotografía: Laurie Rose. Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; BBC / Fable Pictures / Sonesta Films / eOne Entertainment. Duración: 97 minutos.

Realizar una biografía acerca de un personaje famoso es muy arriesgado. Puedes caer en la hagiografía, muy habitual en ciertos ídolos,  o en la difamación en casos repelentes. Algunas figuras del séptimo arte fueron grandes en la pantalla pero seres repelentes en la vida real, gente carente de moralidad, maleducada, grosera, inhumana. Podríamos citar a Orson Welles por ejemplo. Pero aquí nada de eso, Stan Laurel y Oliver Hardy fueron dos buenos chicos dentro y fuera de la pantalla aunque sus personajes fueran distintos en ambos lugares.
En el cine, Oliver Hardy era dominante y engreído mientras Stan Laurel era sumiso y corto de entendederas. Pero en el mundo real ambos eran todo lo contrario. Stan escribía guiones y era el cerebro de la pareja mientras el indolente Oliver se dedicaba a las carreras.
Ambos compusieron un buen equipo, una de las mejores parejas cinematográficas. Tal vez la mejor. Sus cortos mudos y sonoros son geniales. Sus largos son menores pero divertidos. Les faltó un buen proyecto como Luces en la ciudad o El maquinista de la general, pero nunca dispusieron de grandes medios para conseguirlo. Hal Roach les limitó mucho y posteriormente la 20th Century Fox. Por eso brillaron más en el corto con asuntos breves y escasamente complicados. Con una anécdota nímia conseguían una obra maestra. Fueron los reyes de la comedia. El público les adoraba, los críticos les odiaron en vida y los amaron tras la muerte, como siempre. Fueron gigantes del humor, nadie pudo imitarlos ni igualarles ni de lejos.
Oliver Hardy falleció en 1957, el año en que yo hice la primera comunión. En catequesis el párroco mosén Ciurana nos pasaba sus cortos en 8 mm en la sacristía. Desde entonces Laurel y Hardy me acompañaron a lo largo de mi vida. Tengo sus obras completas en DVD y las disfruto cuando estoy triste o melancólico. Siempre me han subido la moral junto a Buster Keaton, Charlie Chaplin y Haroldo Lloyd, han sido mis héroes de toda la vida y les amo profundamente.

La acción transcurre en dos épocas. La primera en 1937  mientras rodaban Laurel y Hardy en el Oeste, era su época de apogeo pero su contrato con Hal Roach estaba a punto de caducar. Laurel lamentaba que este productor los limitara y no les dejara rodar un largometraje importante como Chaplin o Keaton. Fue despedido de la compañía y Roach intentó emparejar a Hardy con Harry Langdon pero no obtuvieron éxito. Zenobia fue un sonado fracaso.
La trama prosigue tiempo después. Enmedio su época en la Fox con productos mediocres que estaban lejos de sus mejores tiempos. Un intento fallido de rodar una cinta europea, Robinsones atómicos en donde Hardy engordó de forma desmesurada y la diabetes desinfló a Laurel. Ya no estaban de moda, enfermaron y presentaban mal aspecto físico. En la Gran Bretaña e Irlanda quemaron sus últimos cartuchos realizando una nostálgica gira teatral.

La película trata con mucho cariño a sus personajes. Los dos cómicos y sus esposas. Laurel aquejado de diabetes y Hardy con sus infartos. Otros cómicos han irrumpido en las salas, Abbott y Costello triunfaban en aquel tiempo. La gran pareja se veía desplazada, eran gente de otra época. Stan continuaba escribiendo historias, lo siguió haciendo hasta su muerte aunque para otros cómicos como Jerry Lewis, Dick Van Dyke y Peter Sellers que parecían hijos suyos.
Estamos ante un canto a la amistad, al compañerísmo, a la fidelidad. La trama habla de la lealdad y del cariño que se tuvieron ambos cómicos, sus riñas y reconciliaciones. El gordo y el flaco es un film entrañable, amable con un tono de amargura por los buenos tiempos pasados que están a punto de terminar. Un buen título para disfrutar en salas y sobretodo en formato doméstico que requiere más intimidad. Vale la pena su visión.

Poca gente sabe que Lou Costello antes de encontrar la fama fue extra en Hollywood. Esta foto pertenece a La batalla del siglo, uno de los mejores cortos de Stan Laurel y Oliver Hardy. Su futuro competidor iniciaba sus pinitos en el cine.

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Por alusiones…

SUBVENCIONES AL CINE ESPAÑOL

Me hago eco de unos comentarios del cineasta Sebastián DÁrbó sobre el espinoso tema de las subvenciones al cine español que transcribo a continuación.

LAS COMISIONES DE VALORACIÓN MARGINARON LAS PELÍCULAS DE GENERO FANTÁSTICO, INCLUYENDO LAS MÍAS.

La película documenta EL PIONERO que muestra el mundo interior de como se crearon las películas de cine fantástico parapsicológico de Sebastián D’Arbó, pone al descubierto la trama urdida por Pilar Miró en la década de los 80, para acabar con el cine de género y que provocó la huida de espectadores de las salas de cine, que se vaciaron de público y consecuentemente esta politica reaccionaria produjo el hundimiento de la industria cinematográfica española.

Marginaron el cine fantástico negando subvenciones a mis películas y otras de género fantástico por parte de la administración, a las que mis producciones tenían los mismos derecho que el resto de películas de otros géneros. El estudioso y crítico cinematográfico del fantástico, Salvador Sainz, el año 2011 manifestó lo siguiente: «Cuando presentamos el proyecto de un thriller llamado “Escalofrío en la noche» de Francesc Herrera, a la comisión de evaluación de la Generalitat y al Ministerio de Cultura, pues los miembros de la comisión eran los mismos en la parte catalana y en la española, nos respondieron diciéndonos: “Denegamos la subvención al proyecto por ustedes presentado, porque es un film demasiado comercial”. Incluso a Sainz le dijeron directamente que si quería subvenciones debía renunciar al cine de género. ¡¡¡ Es asombroso este maginación temática intelectual, este menosprecio a la industria y este despreció absoluto al público cinematográfico!!!.

Y sobre la marginación de mis películas Salvador Sainz sigue diciendo: «Con respecto a Sebastián D’Arbó, con quien trabajé en dos películas, fue la persona que me metió en la profesión y por ello le he estado agradecido, me explicó Francisco Rovira Beleta (el director de “Los tarantos”), que también estaba en una comisión de estas en la Generalitat, que al ver uno de sus proyectos de película de D’Arbó sobre la mesa, comenzaron a gritar “¡¡¡Ni un duro para D’Arbó!!!”.

Sin embargo estos estos mismas personas manipuladoras subvencionaban películas de gente que no eran profesionales, también a películas muy raras y malas y que algunas que ni siquiera se estrenaban, y que incluso eran rechazadas si lo hacían. Como se ve estaban en contra del cine comercial. El colmo de la desfachatez es que algunos cineastas se auto subvencionaron sus proyectos, porque ellos eran miembros de los comités de valoración técnica. Sobre esos chanchullos en 1991 se publicó un libro escrito por Antoni Ribas “Contra el amiguismo y la corrupción” por Ediciones Libertarias.

¡¡¡ ERA UNA AUTÉNTICA VERGÜENZA!!! Es comprensible pues que yo, EL PIONERO Sebastián D’Arbó,acabará dejando el cine y volviera a la televisión y he tardado 30 años en regresar.

Sebastián D’Arbó

El tema de las subvenciones otorgadas en el cine español siempre ha dado mucho que hablar desde que en 1983 se promulgara la fatídica Ley Miró. Se empezaron a financiar proyectos españoles que nunca se estrenaban ni se exhibían en ninguna parte. Era un cine fantasma, un cine muerto que sólo triunfaba en el reproductor de video de su realizador que desaparecía de la industria tan rápido como había aparecido.
Los espectadores olvidan que esos proyectos fantasmas son financiados con nuestro dinero a pesar de que los beneficiarios de dichas subvenciones sentían un profundo desprecio hacía los contribuyentes que con sus impuestos pagaban sus invisibles producciones.
Muchos profesionales nos rebelamos contra esta dictadura y exigimos un cambio de la Administración recibiendo el desprecio por respuesta.
¿Qué estaba pasando? Un cambio de gobierno no suponía un cambio de política. Jorge Semprún fracasó porque tenía las manos atadas. Jordi Soler Tura no era competente para el cargo que le venía grande.
En 1988, en Platja d’Aro (Gerona) se organizó la primera y única semana, Mostra de Cinéma de Catalunya. Se proyectó Blue Gin, llenazo total y en media hora quedó el cine vacío. Completo ridículo.
Una película subvencionada fue rechazada de forma clara por el público. Declaraciones de su autor. «Todo va muy bien, todo va mejor que nunca. El que quiera hacer cine industrial que pida subvenciones al Ministerio de Industria«.

¿Qué estaba pasando en el cine español? ¿Porqué se suicidaba de una forma tan misteriosa? En Hollywood, Jack Valenti presionaba al gobierno español para que el cine español no fuera protegido de ningún modo.
Jack Valenti (Houston, Texas, 5 de septiembre de 1921 — Washington, DC, 26 de abril de 2007) fue un presidente de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA).  Es decir un jefazo del mundo del cine de Hollywood. Muy conocido en la industria pero no por el público.
Con varios congresistas de Washington presionaron a los diferentes gobiernos españoles para que el cine español no tuviera ninguna protección amenazándoles con suspender los contratos de importación de España. Nuestro país exportaba o exporta a los Estados Unidos otros géneros de mercancía como, por ejemplo, el calzado. Los congresistas amenazaron con hundir este comercia si España protegía a su cine.
Los diferentes gobiernos españoles tenían las manos atadas y se limitaban a dar dinero a los amiguetes que los defendían contra toda razón y que se enriquecieron de forma misteriosa.
El Ministerio de Cultura español subvencionó el cine español que interesaba a los zares de Hollywood. Aquel que nadie quiere ver, aquel que no se estrena y que no gusta a nadie. Esa es la realidad.

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Llegó la primavera

REINICIO DE DIARIO DE CINE

Ya me estoy recuperando de las heridas y con ganas de reiniciar Diario de Cine. Ha sido una separación forzada pero con la llegada de la primavera inicio la recuperación y  las ganas de regresar al  trabajo.
Un saludo para todos.

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