Mujeres violentas (1960)

EL FEMINISMO DE ANTAÑO

MUJERES VIOLENTAS. Título original: La regina delle Amazzoni. Año: 1960. País: Italia. Dirección: Vittorio Sala. Reparto: Dorian Gray (Antiope), Rod Taylor (Pirro), Gianna Maria Canale (La Reina), Ed Fury (Glauco), Alberto Farnese (Losco, el pirata), Ignazio Leone (Sofo), Adriana Facchetti (La sacerdotisa), Giorgia Moll (Amazona), Folco Lulli (Pachiderma), Alfredo Varelli (Mercader 1), Gino Buzzanca (Mercader 2), Marco Tulli (Eumeo),Renato Tagliani (Nando), Enzo Cerusico (Menandro), Daniela Rocca (Melitta),Paola Falchi (Amazona), Carla Dody (Amazona), Nadia Bianchi (Amazona),Germana Francioli (Amazona),Lilly Mantovani (Amazona),Tilde Damiani (Amazona),Francesca Dean (Amazona). Guión: Ennio De Concini, Fulvio Fo, Vittorio Sala, Augusto Frasinetti, Giorgio Mordini, Vittorio Nino Novarese, Duccio Tessari. Música: Roberto Nicolosi. Fotografía: Bitto Albertini. Galatea Film, Glomer Film, Alta Vista. Duración: 98 minutos. Aventuras. Acción. Comedia. Fantástico | Antigua Grecia. Mitología

Actualmente el feminismo está de moda, una moda muy obsoleta repleta de contradicciones. Cuando el comunismo está en decadencia absoluta el feminismo y el indigenismo le han sustituido como ideologías alternativas. Resulta curioso que las voces que más claman contra estas formas de pensar sean voces de mujeres ya que los hombres apenas se atreven a contestar para no ser tildados de machistas trogloditas. Pero tanto da. La androfobia, el odio indiscriminado al varón es actualmente un lugar común aunque los panfletos feministas se estrellan siempre en taquilla.

Mujeres violentas, recuperada gracias al DVD, nos recuerda cual era la visión del feminismo en otros tiempos. Algo grotesco y ridículo. Una civilización sólo de mujeres que caminan contoneando su pelvis como distinguidas señoritas del siglo XX. La película de Vittorio Sala nos presenta esa sociedad matriarcal como algo ridículo. Además el trato que le dan a los hombres es despectivo, anticipándose a la visión actual de ese fenómeno social.
Otro aspecto a tener en cuenta de esta parodia antifeminista, apología del patriarcado y el machismo desvergonzado, es que es una excusa para exhibir piernas femeninas. En aquella época el peplum sacaba los hombres con mini túnica exhibiendo sus extremidades peludas mientras las féminas van tapadas hasta los tobillos. Las amazonas eran las únicas mujeres que enseñaban muslo para deleite de públicos masculinos. Es decir los mirones de siempre.

En el reparto nos encontramos a Rod Taylor, futura estrella de Hollywood, Ed Fury, eterno forzudo del peplum, y la genial Daniela Rocca, a quién recordamos de Divorcio a la italiana de Pieto Germi. No podemos olvidar a la excelsa Gianna Maria Canale, la indiscutible reina del peplum. Un clásico de este subgénero de películas toscas, pésimos efectos especiales pero que se ven con ageado, son productos simpáticos y agradables de ver pese a su sencillez narrativa y sus actores inexpresivos. A pesar de sus defectos, ese metraje tiene su gracia. Esa ingenuidad infantil llena de candor. Un cine carente de pretensiones, que no molesta y te divierte sin complejos. Al menos pasas un buen rato con su visionado.

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La Liga de la Justicia de Zack Snyder

LA ÉPICA DE SNYDER

LA LIGA DE LA JUSTICIA DE ZACK SNYDER. Título original: Zack Snyder’s Justice League. Año: 2021. País: Estados Unidos. Dirección: Zack Snyder. Reparto: Gal Gadot (Diana Prince), Henry Cavill (Clark Kent/Superman), Ben Affleck (Bruce Wayne/Batman), Ezra Miller (Flash / Barry Allen), Jason Momoa (Aquaman / Arthur Curry), Ray Fisher (Cyborg / Victor Stone), Amy Adams (Lois Lane), Amber Heard (Mera), Jared Leto (Joker), Connie Nielsen (Hipólita), Ciarán Hinds (Steppenwolf), Marc McClure (Jerry), Willem Dafoe (Vulko), Jesse Eisenberg (Lex Luthor), Jeremy Irons (Alfred), Diane Lane (Martha Kent), Harry Lennix (general Calvin Swanwick/Detective Marciano). Guion: Chris Terrio. Historia: Zack Snyder, Chris Terrio, Will Beall. Personajes: Jerry Siegel, Joe Shuster. Música: Junkie XL.Fotografía: Fabian Wagner. Duración: 242 minutos. Warner Bros., DC Comics, DC Entertainment. Distribuidora: HBO Max.

En 2017 se estrenó La Liga de la Justicia, un filme que recopilaba los superhéroes de la DC Comics más emblemáticos como Supermán, Wonder Woman, Batman, Cyborg, Aquaman, Flash unidos en una cruzada contra Steppenwolf que al unir las tres cajas madres consigue un poder impresionante. Pero hechos dolorosos provocaron la renuncia de Zack Snyder del proyecto y la Warner Bros, que ya no es la productora de Casablanca, rehizo el largometraje con muy mala fortuna disgustando a todo el mundo. El resultado final era entretenido sin más y estaba por debajo de las expectativas del público.

Desde entonces se rumoreó que Snyder había rodado lo suficiente para una película de mayor calidad y que la Warner se oponía a su distribución. Una campaña de los fans les hizo ceder y se presentó un montaje de cuatro horas que ha resarcido de los errores de 2017.
La moda de los cruces ya se inició en el cine clásico con La zingara de los monstruos, juntando al monstruo de Frankenstein con Drácula, y en las historietas es ya moneda de cambio. La Liga de la Justicia es todo un referente. Sin embargo en la Editorial DC les ha dado por juntar universos paralelos donde los personajes famosos tienen destinos alternativos. La Warner está dispuesta a explotar esta posibilidad que a muchos nos crea irritación.
Crisis en Tierras Infinitas se estrenó en telefilmes hace un par de años con un desarrollo caótico. A su lado La Liga de la Justicia de 2017 se veía algo pobre.

Zack Snyder es un director sobrevalorado para mi gusto. Batman v Superman: El amanecer de la justicia peca de pretenciosidad y de inconsistencia. La versión que nos ocupa dura cuatro horas, Esta vez acertó porque el metraje te engancha. No aburre.
Me sobra quizás la parte final, demasido pretenciosa, pero el resto brilla con fuerza. Los personajes están más conseguidos, Superman no tiene el ridículo mostacho y Wonder Woman está mejor lograda.

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Wonder Woman 1984

EL REGRESO
DE DIANA PRINCE

Patty Jenkins, la exitosa directora, con Gal Gadot.

WONDER WOMAN 1984. Título original: Wonder Woman 1984. Estados Unidos, 2020. Dirección: Patty Jenkins. Reparto: Gal Gadot (Diana Prince), Chris Pine (Steve Trevor), Kristen Wiig (Barbara Minerva), Pedro Pascal (Maxwell Lord), Robin Wright (Antiope), Connie Nielsen (Hipólita), Lilly Aspell (Diana niña), Lynda Carter (Asteria). Guion: Patty Jenkins, Geoff Johns, Dave Callaham. Personaje: William M. Marston. Historia: Patty Jenkins, Geoff Johns. Música: Hans Zimmer. Fotografía: Matthew Jensen. Duración: 151 minutos. Warner Bros., DC Entertainment, DC Comics. Productor: Deborah Snyder. Distribuidora: Warner Bros.

Wonder Woman fue el gran éxito de 2017, un film fresco que nos sorprendió a todos por el acertado esbozo de sus personajes principales y la imaginación de la puesta en escena. Hubo alguna polémica por la nacionalidad israelí de su protagonista Gal Gadot pero nadie ecoge su lugar de nacimiento que siempre es accidental. Además tanto la actriz como el personaje son pacifistas y sus declaraciones están llenas de buen tono.

Su enorme éxito en taquilla justificó el rodaje de esta secuela, con un salto temporal de setenta años, ambientda en los años ochenta del siglo pasado. Su argumento está inspirado en el relato La pata del mono (1902) de W.W. Jacobs y que en 1967 Narciso Ibáñez Serrador llevó a la televisión con el título La zarpa dentro de sus Historias para no dormir.
La pata del mono es un relato acerca de una pata mágica que concede tres deseos pero siempre te quita algo a cambio produciendo más dolor que alegría.

En el presente caso una piedra mágica es quien concede los deseos y las consabidas desgracias a sus beneficiarios. Diana  trabaja como antropóloga principal en el Instituto Smithsonian en Washington, D.C., descubre la Piedra de los Deseos que es robada por un empresario sin escrúpulos, un nuevo aprendiz de brujo.
La segunda parte de la película gira alrededor de sus desatinos. El arranque es muy bueno, una competición de amazonas en Temiscira, con Diana niña (Lilly Aspell) en donde se habla de Asteria (Lynda Carter), una antigua heroína desaparecida y que reencontramos en la secuencia post créditos.
De ahí pasamos al año 1984, la Diana adulta lleva setenta años en el mundo de los hombres. Que no envejezca le creará algunos problemas, no se ha dado a conocer al mundo pero ejercerá clandestinamente de Wonder Woman, una misteriosa mujer justiciera autora de toda clase de hazañas anónimas.

Esta nueva entrega tiene sus virtudes pero no es tan redonda como la anterior. Se le ha reprochado errores de guión, feminismo andrófobo. Sus camaradas de la anterior cinta ya han fallecido, quedan sus recuerdos. Eran personajes entrañables, un contrapunto a la ingenua amazona que aquí está sola y ya ha madurado intelectualmente.
La villana Barbara Minerva, una mujer acomplejada, sin atractivo (aunque yo encuentro interesante a la actriz que lo interpreta) que desea convertirse en una nueva Diana. Todos desean realizar sus sueños pero pagarán un alto precio.
Esta nueva entrega de Wonder Woman es inferior a su predecesora pero las críticas que ha recibido son muy exageradas. Se trata de una excelente cinta de aventuras que podría ser mejor  pero conserva buenas aptitudes.

Cameo final de Lynda Carter, ¿la volveremos a ver?

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El regreso de Wonder Woman

SPACE JAM:
NUEVAS LEYENDAS (2021)

En la nueva entrega de Space Jam: Nuevas leyendas la princesa amazona Diana tiene un cameo junto a Lola Bunny, personaje centro de recientes polémicas de las que hablaremo más adelante,  como tenemos un par de películas que comentar sore Wonder Woman incluyo aquí un par de fotos.

 

 

 

 

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Río Grande (1950)

“RÍO GRANDE”
(JOHN FORD, 1950)

Antes de su partida, nuestro amigo y colaborador Narcís Ribot nos dejó este texto que quedó inédito por diversos motivos. Ahora que hemos recuperado el blog lo publicamos con todo nuestro cariño.
Salvador Sáinz

—“¿Tengo el privilegio de hablar, señor… o no?”

“Dentro de las estrictas limitaciones del decoro”

“No pedí ser enviado a este regimiento, señor, pero ya que estoy aquí, no quisiera estar en otro … salvo por una cosa”

“¿Y cual es esa cosa?” —

— “Que pueda caber en su mente la más ligera idea de que viniera a este regimiento para llamarle alguna vez PADRE, señor”

Relato “Mission With No Record” (“Misión inexistente”, 1947), de James Warner Bellah

En diversas ocasiones ha sucedido que un director ha realizado una película para poder filmar más adelante otro proyecto con mayor interés para él. Así pasó con John Ford a principios de los 50: tenía en mente ya “The Quiet Man” (“El hombre tranquilo”, 1952), una de sus obras maestras además de ser una de las películas más importantes de la historia del cine. La productora Republic le exigió realizar primero un western, género muy popular por aquel entonces, con ganancia segura en taquilla para parar el golpe de la pérdida económica anunciada ya de “El hombre tranquilo” que vendría a continuación. Esto era lo pensado por Herbert John Yates, fundador y magnate de Republic. Pero no sucedió así sino todo lo contrario. “El hombre tranquilo” ganó el triple de su inversión y fue un éxito artístico. Pero antes Ford tuvo que enfrentarse con la realización de “Rio Grande” (“Río Grande”, 1950) sobre la cual se mostraba en principio bastante reticente pero después se lo tomó con total seriedad — al fin y al cabo era un gran profesional — y la película de “circunstancias” se convirtió en un clásico, con muchos valores típicamente “fordianos”, con muy buena respuesta comercial y se constituyó como el tercer capítulo de la llamada (por críticos y estudiosos, no por Ford) “La Trilogía de la Caballería” junto con “Fort Apache” (“Fort Apache”, 1948) y “She Wore a Yellow Ribbon” (“La legión invencible”, 1949) y así quedó (1). En “Dos cabalgan juntos” (1961), “Misión de audaces” (1959), “El sargento negro” (1960) y “El gran combate” (1964) también la caballería desempeña un rol esencial.

Hablé años ha de “Fort Apache” y hace unos meses llevé a este apartado “La legión invencible”. Ahora quisiera hablar de “Río Grande” para cerrar el tríptico. Las tres fueron producidas por Argosy Pictures (productora de Merian C. Cooper y John Ford), apoyándose en R. K. O. Para “Fort Apache” y “La legión invencible” y en Republic para “Río Grande” (al igual que para ”El hombre tranquilo”).
Comentamos también las diferencias entre el texto literario del escritor James Warner Bellah y la resolución fílmica del celuloide fordiano. El realizador tomaba el relato solo como punto de partida o bien respetaba el esqueleto sustentador y cambiaba (narrativa e ideológicamente) la mayoría del tejido, órganos y vísceras.
Warner Bellah publicó en 1947 “Massacre” (“Masacre”) que inspiró “FORT APACHE” (1948); “Command” (“Comando”, 1946), “Big Hunt” (“La gran cacería, 1947) y “War Party” (“Partida de guerra”, 1948), junto con una obra teatral, fueron los soportes de “LA LEGIÓN INVENCIBLE” (1949) y “Mission With No Record” (“Misión inexistente”, 1947) lo fue de “RÍO GRANDE” (1950). Frank S. Nugent fue el guionista de “Fort Apache”, el mismo Nugent junto con Lurence Stallings transmutaron/fundieron los relatos de Bellah para “La legión invencible” y James Kevin McGuinness adaptó “Misión inexistente” para “Río Grande” (2).

El marco donde se desarrollan las historias de la trilogía es el de las “guerras indias” (diferentes tribus enfrentadas a la Caballería), el lugar será “Ford Starke” y sus alrededores (siempre que pueda Ford rodará en los parajes naturales de Monument Valley) y la cronología coincide tras la matanza de Little Big Horn de Custer y su regimiento ya sea reciente (“La legión invencible”), haya pasado algún tiempo (“Fort Apache”) o varios años (“Río Grande”).
Si en “Fort Apache” se entra directamente en la injusticia de serles robadas las tierras a los pieles rojas en la figura del egocéntrico teniente coronel Owen Thursday (Henry Fonda) — calco perfecto del general George Armstrong Custer — ante el prudente y reflexivo capitán Kirby York (John Wayne) y en “La legión invencible” la idea por parte de Nathan Brittles (John Wayne) y del anciano jefe indio es evitar la guerra a toda costa (pacifismo), en “Río Grande” se trata del rescate de unos niños raptados por los indios refugiados en México tras pasar la frontera marcada por el cauce de Río Grande, cruzado por los rescatadores de forma ilegal (de ahí el título de la historia: “Mission With No Reccord”/”Misión inexistente”) con peligro de incurrir en un incidente diplomático entre Estados Unidos y México. El general Sheridan autoriza la misión pero si algo sale mal nadie — ni del gobierno ni de los altos cargos del ejército — se hará responsable. La historia está basada en un hecho real de 1873: el coronel Ranald Sildell Mackenzie (1840- 1889) — después ascendió a general — ya destacado en la Guerra de Secesión (el general, y futuro presidente, Ulysses S. Grant le consideraba “su oficial más prometedor”) cruzó la frontera en Río Grande y tuvo éxito al rescatar a un grupo de mujeres y niños secuestrados por los indios (“Una trompeta lejana”, la última película de Raoul Walsh, 1964, tiene el mismo arranque) en una misión secreta y muy delicada (no deteriorar las relaciones diplomáticas con México). El relato de James Warner Bellah se apoya en este hecho histórico: el coronel Massarene recibe la orden, la “Misión inexistente”, del verídico general Philip Henry Sheridan (le dirá que él mismo y el presidente Grant asumen la responsabilidad pero no hay nada escrito, nada oficial), uno de los héroes de la Guerra Civil, y trabará combate con los apaches logrando rescatar a los prisioneros aunque el tema más importante no sea la operación militar sino el reencuentro entre Massarene y su hijo, alistado de soldado raso en la Caballería, después de haber sido obligado a dejar West Point al suspender los exámenes de matemáticas. La esposa de Massarene está separada por varias razones de su marido: pertenecía a una rica y hacendosa familia del sur, no soportó la “devoción- vocación” militar de su esposo y menos pertenecer al ejército enemigo en la Guerra Civil. En medio de la batalla contra los pieles rojas raptores padre e hijo se reconciliarán. El verdadero Mackenzie (es citado en el relato de Bellah) es D. L. Massarene en la historia literaria y, a su vez, equivale al teniente coronel Kirby York (John Wayne) en la película “Río Grande”. Kirby York aparecía en “Fort Apache” (el mismo Wayne) como comedido capitán el cual ha de aguantar las humillaciones y los insultos del teniente coronel Thursday para finalmente intentar salvar su vida y hacerle pasar como héroe en posteriores declaraciones. Puede ser el mismo personaje, ascendido de graduación y con unos años de más (la interpretación de Wayne es formidable), aunque en algunas traducciones le añaden una “e” a su apellido: Kirby Yorke. Otro que repite es Victor McLaglen como el sargento mayor Thimothy Quincannon tanto en “La legión invencible” como en “Río Grande”: es un hombre corpulento, bonachón, paternalista, gran aficionado al whisky, con gran espíritu de compañerismo y siempre dispuesto a ayudar a los reclutas aunque les grite y les exija mucho en el cumplimiento de sus obligaciones y en la instrucción (recordemos que el capitán Nathan Cutting Brittles le hace arrestar por borrachín y pendenciero al final de “La legión invencible” para, de esta forma, evitarle la anunciada batalla contra los indios con la posibilidad de perder la vida). En “Río Grande” es mal visto por Kathleen Yorke (Mauren O’Hara, excelente, repitiendo pareja con Wayne en la futura “El hombre tranquilo” y en “Escrito bajo el sol”) por ser quien incendió sus posesiones en el sur (cuando avance la reconciliación con su marido este le dirá: “No le culpes, seguía órdenes mías”). En “Fort Apache” aparecía un sargento Quincannon interpretado por Dick Foran mientras Victor McLaglen encarnaba al sargento Mulcahy de parecidas características: predomina el humor, la borrachera y la fidelidad al ejército.
Río Grande” se bifurca en dos grandes temas: 1) el rescate de los infantes raptados y 2) la reconstrucción de una familia destruida. Es la película de la trilogía donde el guión se acerca más al original literario. Warner Bellah mostrará — como siempre — unos indios salvajes, crueles (también impersonales) y feroces en el combate, el enemigo a batir por la Caballería y Ford aquí no toca ni sugiere el tema de su defensa sino que se centra en la bifurcación citada. Si Ford solamente hubiera filmado “Río Grande” no podríamos decir que fuera un gran defensor de las tribus indias (ni probablemente los cheyenes le hubieran considerado un invitado de honor ni le hubieran llamado “Padre Blanco”), pero si los muestra más humanos (el grupo de apaches prisioneros atados como animales al principio del film a la par de indicarnos que la brutalidad no estaba solo en un bando) mientras la Caballería rompe todos los reglamentos y ordenanzas para realizar una peligrosa misión de rescate con muchas posibilidades de fracaso y de formar un incidente diplomático de graves consecuencias entre Estados Unidos y México. Quien dará la orden “no escrita” es el general Philip Sheridan (John Carrol Naish a quien recuerdo como general Antonio López de Santana en “The Last Command”/“La última orden”, 1955, de Frank Lloyd) el cual tiene una gran amistad con el teniente coronel Kirby York. Veamos algunos diálogos: (ante la queja de York de no poder perseguir a los apaches al atravesar Río Grande) SHERIDAN: “Eso es política, depende de los políticos, los soldados no la hacen y nosotros somos soldados …”, después el general le ordena (en voz baja) atravesar Río Grande de forma ilegal y a escondidas contraviniendo las órdenes del Gobierno. SHERIDAN: “Una vez sacrifiqué su felicidad matrimonial por el Ejército. Ahora quizás arruinaré su carrera en el Ejército” (la felicidad sacrificada: fue Sheridan quien ordenó a York incendiar las posesiones de Kathleen, su esposa, y este lo delegó en Quincannon; soldados que cumplen órdenes, que rompen un matrimonio y hay separación a tres bandas: marido- mujer- hijo, aunque este permanezca siempre más cerca de ella). Así vemos un conflicto entre políticos y militares, Sheridan y York cumplen órdenes, son soldados pero se las saltarán porqué ante todo son humanos (anteponen el rescate/ la salvación de los niños) y, aunque pesimistas en muchos momentos, también son románticos en una historia totalmente romántica, quizás la más de la trilogía. En mi infancia al visionar por vez primera “Río Grande” no me gustó mucho. Encontraba a faltar la acción y la épica de “Fort Apache” (la vi primero, finalmente pude descubrir “La legión invencible” en la Filmoteca antes de aparecer en Vídeo y después en DVD) además de la defensa de los apaches. Me pareció que Ford alargaba demasiado las escenas íntimas y románticas — este era su principal interés aunque las secuencias de la batalla final para el rescate son igualmente antológicas —, que las canciones de aquella especie de tuna (en honor de la llegada de Kathleen, esposa del teniente coronel y madre de un recluta del regimiento) eran demasiado extensas y consideré, siguiendo y coincidiendo con algunos comentarios, que “Río Grande” era el hermano pobre de la trilogía (el presupuesto era menor que el de “Fort Apache” y “La legión invencible”) con algunos momentos bien conseguidos y nada más. Más adelante me di cuenta que estaba muy equivocado y ello debió también producirse en otras personas: hoy, en algunos comentarios/críticas proclaman a “Río Grande” como el preferido del trío.
La diferencia entre el relato de Bellah y la película de Ford reside en varios puntos.
— El más importante es la llegada a Fort Starke de Kathleen York para convencer a su hijo que deje el ejército, después de 15 años de separación volverá a relacionarse con su esposo mientras en el libro se habla de la separación pero Kathleen solo es un punto de referencia y no interviene en la trama (para Bellah lo principal es la reconciliación padre- hijo, para Ford es la reconstrucción del matrimonio Kirby- Kathleen aunque sin descuidar el choque/la relación rehabilitada al final padre- hijo /teniente coronel- recluta): un matrimonio hundido por las llamas de la Guerra Civil, un sacrificio dentro de la vida militar, un amor/una familia hundido/a que se rehace… temas eminentemente fordianos y algunos valores también propios de Ford (otros lo estarán en diversos títulos) —
— Desaparecen en “Río Grande” los tenientes Flintridge Cohill y D’Arcy Topliff de importancia dentro del relato. Cohill es quien narra la historia “Command”, uno de los cuentos- bases de “La legión invencible”, en “Masacre”, punto de partida para “Fort Apache” y en el literario “Misión inexistente”, base de “Río Grande”, Topliff observa la relación del coronel Massarene y su hijo. El personaje de F. Cohill solo aparecerá cinematográficamente en “La legión invencible”, interpretado por John Agar, como uno de los pretendientes de Olivia —
— En el libro el responsable del regimiento está más obsesionado en el cumplimiento de las órdenes, en el film el amor hacia su hijo — creía ya perdido — y la ternura vencen y superan las ordenanzas militares —
— En la película se reduce/simplifica la exposición sobre la táctica de Massarene (entradas y salidas, marchas- contramarchas para ocultar, al menos en un principio, el verdadero propósito de la misión) en la operación de rescate —
Quince años separados, quince años que Kirby no ve a su hijo, casi no le conoce. Cuando llega al campamento hay frialdad entre ellos. Esgrimen un frío tratamiento militar, esquivando el parentesco. Tomemos el ejemplo de la secuencia en donde hay una pelea entre dos reclutas: el soldado Jefferson York (Claude Jarman Jr.) y un colega el cual le acusa de “enchufismo” por ser hijo del teniente coronel, además de llamar “bobo” al sargento Quincannon. Kirby irrumpe en la pelea, ve a su hijo, pregunta que pasa (“Una pelea de soldados”, respuesta de Quincannon) y se aleja diciendo “Que continúe la pelea” (momentos después los dos contendientes se reconciliarán y se abrazarán). Solo al final, tras atravesar Río Grande, habrá reconciliación padre- hijo, antes la ha habido esposo- esposa, cuando Kirby es herido por una flecha (le pedirá a su vástago que le arranque la saeta) y su hijo acaba con éxito la misión: en un pueblo mexicano abandonado los indios habían escondido a los niños en la iglesia y allí irrumpe Jefferson con algunos compañeros y los rescata gracias a la llegada del grueso de la columna (no falta la escena humorística como la de Jefferson, al entrar en la sacristía, golpeado con una campanilla empuñada por una niña, “Perdona, Jeff, te había tomado por un indio”).
El proceso de reconciliación con Kathleen — punto neurálgico en el film — es de un gran lirismo: la banda del regimiento tocando el himno de la Confederación en honor de la esposa de Kirby, la cena de los esposos, casi reconciliados (con Sheridan), cuando Kathleen brinda con estas palabras: “Por mi única rival en el amor: la Caballería de los Estados Unidos” y la conversación madre-hijo sobre Kirby: JEFF: “¿Qué clase de hombre es, mamá?”, KATHLEEN: “Es un hombre muy solitario, un hombre muy solitario”, JEFF: “Dicen que es un gran soldado”, KATHLEEN: “Supongo que si. Pero lo que le hace grande, le hace detestable para mi”.
El guionista irlandés James Kevin McGuinness (1893- 1950) actuó como productor (en ocasiones) y guionista. Se contabilizan 36 películas escritas por él, algún film mudo de Ford y algún otro en tiempo de paso al sonoro. Para otros realizadores recordemos “Viva Villa!” (dirigida por Jack Conway, Howard Hawks y William A. Wellman en 1934) y “Una noche en la ópera” (Sam Wood, 1935), de los hermanos Marx. Era un guionista bastante hábil y con prestigio, con ideas más que conservadoras. Falleció de un infarto un mes después de estrenarse “Río Grande”. La fotografía en blanco/negro de Bert Glennon es muy bella, especialmente en los claroscuros de ribetes expresionistas. Archie Stout fue director de la 2ª unidad el cual se centraría en las secuencias de acción. Había sido el fotógrafo principal de “Fort Apache” (William Clothier en la 2ª. unidad) con excelentes resultados pero para “Río Grande” Ford quería a Glennon para la fotografía principal en combinación con Stout. La música de Victor Young es muy bella, al igual que las baladas irlandesas (una de ellas sirve de nexo unitivo del matrimonio recuperado) formando un aura poética que subraya los momentos melancólicos, camaraderías de barracón, las mujeres y niños acercándose a los jinetes entrantes en el fuerte y la espesa profusión lírica en una película de gran intensidad romántica.
Entre muchas secuencias destacables recordemos los picados/contrapicados cuando se acrecienta la intimidad y la muestra de cariño padre- hijo, el plano general picado formado por los componentes de la columna alrededor de Kirby herido y otra muestra del campo/contracampo cuando los esposos separados se ven por primera vez después de quince años, la llegada de los jinetes al fuerte saliendo del ángulo inferior izquierdo hasta llegar al centro de la pantalla, las tranquilas aguas de “Río Grande” fluyendo hacia delante al iniciarse el film, etc.

Narcís Ribot i Trafí

-1)- “Jinetes en el cielo”, de Eduardo Torres- Dulce. Notorius Ediciones (2011). Muy recomendable estudio de la “trilogía de la Caballería”.
-2)- “Un tronar de tambores y otros relatos de la Caballería americana”. Relatos de James Warner Bellah que inspiraron la “trilogía” fordiana. Editorial Valdemar (colección “Frontera”).

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Trilogía de la caballería en Blu-Ray

JOHN FORD,
POETA DEL OESTE

A la memoria de mi eterno compañero Narcís Ribot

En el llamado Cine del Oeste (o Western, anglicismo que no vamos a usar aquí) hubieron dos grandes poetas fílmicos. Uno es John Ford (1 de febrero de 1894-31 de agosto de 1973) y otro es Sam Peckinpah (Fresno, California; 21 de febrero de 1925 – Inglewood, California; 28 de diciembre de 1984). El género tiene otros maestros como Howard Hawks, Budd Boetticher, Clint Eastwood, Anthony Mann que son la prosa con grandes obras por todos admiradas. Pero no son poesía como los casos aquí citados.
La aparición de este pack en Blu-Ray de la llamada trilogía de la caballería ha motivado la redacción de este antológico escrito. La trilogía del gran John Ford sobre la vida militar en esos fuertes de madera en lucha contra sus eternos enemigos, los nativos americanos, llamados vulgarmente indios, términos que actualmente no se usa por considerarlo ofensivo para estas tribus que en su día fueron exterminadas por los blancos anglosajones.
Pero vayamos por partes y contemos esta historia desde su principio. Hollywood nos ha mentido repetidas veces sobre ese tema. Hollywood y la historia estadounidense. Quieren hacernos creer que cuando llegaron los colonos al Salvaje Oeste, las tribus jamás habían visto al hombre blanco pero desde 1821 había pertenecido a México. Tras la Guerra con Estados Unidos (1846-1848) la soberanía cayó en manos de la nueva república que se expandió hasta el Oeste,
Los pieles rojas vivían tranquilos hasta entonces, pero los anglosajones les arrebataron sus territorios, los desplazaron y las tribus indígenas hicieron lo mismo que los españoles cuando fuimos invadidos por romanos, sarracenos o franceses napoleónicos: defenderse.

La primera película (y mejor) de la trilogía es Fort Apache (1948) con John Wayne, Henry Fonda, Shirley Temple, Pedro Armendáriz, Victor McLaglen, Ward Bond y Miguel Inclán como Cochise. En la versión española los apaches hablan un extraño idioma inventado, pero en la original inglesa se expresan en un español perfecto. No debemos olvidar que el Oeste americano fue en su día español, que durante trescientos años, los indígenas eran compatriotas nuestros.
Los nativos eran tribus protegidas durante el virreinato español pero con los Estados Unidos lo perdieron todo. Igualmente los habitantes mexicanos o españoles vieron como sus tierras y sus haciendas les eran arrebatadas quedándose en la ruina más absoluta, exterminados como pueblo y perseguidos por su identidad racial.
Los apaches y otras tribus iniciaron las llamadas guerras apaches para expulsar a los anglosajones de su territorio. Asaltaban granjas, haciendas, caravanas, diligencias, trenes y asesinaban hombres, mujeres y niños. Ante tal disyuntiva los gobiernos de Canadá y Estados Unidos eliminaron ese obstáculo para crear su nación, la llamada tierra de la oportunidad y la libertad.

Ford hace recaer las culpas de la guerra apache a un delegado del Gobierno, al que todos deben respetar, un «hombre malo» según Cochise, sobre el cual recaen todas las felonías como vender whisky malo y armas a los nativos. El Teniente Coronel Owen Thursday (espléndido Henry Fonda en su mejor villano, muy superior al de Hasta llegó su hora de Sergio Leone) es asimismo responsable de los trágicos acontecimientos que transcurren en la película. Un hombre arrogante, antipático y clasista que desprecia a los apaches por considerarlos salvajes e inferiores.
Por contra tenemos los personajes más agradables de esta cinta: la deliciosa Shirley Temple, John Wayne, Ward Bond, Pedro Armendáriz, el cascarrabias Victor McLaglen, la sal de esta entrañable aventura del Oeste. No podemos olvidar al insigne Miguel Inclán, gloria del cine mexicano que hemos visto en películas de Emilio Fernández y Luis Buñuel componiendo un digno Cochise, un apache noble y valeroso a la par que justo.
Un año después se estrena La legión invencible (1949) con nuevos personajes regresando John Wayne y Victor McLaglen al frente del reparto. La chica es Joanne Dru, una joven que vive en el fuerte y que es pretendida por dos apasionados galanes. La trama gira alrededor de un militar viudo (John Wayne)  a punto de jubilarse. La parte cómica la lleva Victor McLaglen, excepcional secundario muy habitual en el cine fordiano.
La trama de los nativos no es tan explícita como en la anterior cinta.Vemos sus fechorías y son el enemigo a batir. Según el guión son chicos jóvenes ávidos de violencia.
Con una impresionante fotografía en color, toda la atmósfera fordiana está presente. Otras películas de Ford me han gustado más que la presente trilogía pero esto no quita su encanto.

El tercer y último jalón de la trilogía es Río Grande (1950) de nuevo con John Wayne y Victor McLaglen, al que se añade la impagable presencia de Maureen O’Hara.
Los nativos vuelven a ser los clásicos antagonistas. Unos seres violentos y malvados  que asaltan granjas y asesinan granjeros siendo hombres, mujeres o niños. Ese es el motivo por el cual se ha odiado tanto a dichas tribus.
La trama gira alrededor de diversos problemas familiares, una pareja  que ha vivido distanciada muchos años y un joven que desea convertise en un hombre adulto.
La trilogía es un canto a la vida castrense en una época dura y complicada. Un cine que en su día fue muy criticado y posteriormente reivindicado. Los héroes de la patria de la que los estadounidenses se sienten orgullosos. Todo ello narrado con humor y una excelente poesía visual. Un cine entrañable que te llega al alma de todo buen cinéfilo que se precie.

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Miguel y William (2007)

DOS GENIOS Y UNA DAMA

MIGUEL Y WILLIAM. España, 2007. Dirección. Inés Paris. Reparto: Elena Anaya (Leonor), Juan Luis Galiardo (Miguel de Cervantes), Will Kemp (William Shakespeare), Josep Maria Pou, Geraldine Chaplin (Haya), Malena Alterio (Magdalena), Miriam Giovanelli (Consuelo), José Luis Torrijo. Guion:Inés París. Historia: Tirso Calero, Miguel Ángel Gómez. Música: Stephen Warbeck. Fotografía: Néstor Calvo. Duración: 101 minutos. Zebra Producciones. Romance. Drama. Comedia | Drama romántico. Drama de época. Siglo XVI

Elena Anaya (Palencia, 17 de julio de 1975) es una actriz española internacional que hemos disfrutado en Van Helsing y Wonder Woman en papele de villanas malvadas, Se trata de una actriz muy versatil de amplio registro y, al mismo tiempo, una mujer encantadora.

En esta alegre cinta, todo un divertimento dirigido por Inés París, es una amiga del gran escritor inglés William Shakespeare. La relación funciona pero debe casarse con un noble español, un duque cuya corte parece haber salido de El baile de lo vampiros de Román Polanski. No Drácula como dice la directora que es un vampiro seductor, sino una siniestra familia casposa y malévola.
En este castillo se encuentra con Miguel de Cervantes Saavedra (excelente Juan Luis Galiardo), un escritor en horas bajas. Leonor se convertira en su musa y en la del inglés Shakespeare andando por tierras castellanas.

Esta astuta comedia juega a los equívocos. Las películas españolas tienen una virtud, su proximidad. Se parecen sobremanera a la realidad que vivimos. La bella joven que es obligada a ser novicia, una vida que no desea. Un mal típico en nuestro país.
Los escritores están desencantados de la escritura, se sienten incomprendidos y poco valorados. Viven en una sociedad que pretende manipular sus textos. Males que padecemos los escritores de este país, hartos  de tanta injerencia de gente paleta  que no entiende nada de nada.
La bella Leonor es la luz que ilumina sus caminos, Elena Anaya es una de mis musas preferidas. Una sonrisa repleta de entusiasmo y felicidad.
La comedia es ágil, tiene ritmo, engancha. Siempre he defendido al cine español de antes y ahora que no es tan malo como dicen. Siempre ha habido buenos cineastas y grandes actores, aunque traguen mucha quina injusta. Miguel y William es una buena película que merece mayor reconocimiento.
José María Pou, Juan Luis Galiardo, Gerardine Chaplin están soberbios. Malena Alterio parece la bruja mala de Blancanieves, borda su papel así como el resto del reparto.

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Funny Girl, una chica divertida

LA BIOGRAFÍA DE FANNY BRICE

FUNNY GIRL, UNA CHICA DIVERTIDA. T. O.: FUNNY GIRL. 1968. U.S.A. Dirección: William Wyler. Intérpretes: Barbra Streisand, Omar Sharif, Kay Medford, Anne Francis, Walter Pidgeon, Gerald Mohr, Lee Allen, Mae Questel, Mittie Lawrence, Frank Faylen, Penny Santoni, Thordis Brandt, Bettina Brenna. Guion:Isobel Lennart. Música: Jule Styne, Bob Merrill. Canciones: Jule Styne, Bob Merrill. Fotografía: Harry Stradling Sr. Duración: 136 minutos.

Hollywwod siempre se ha esmerado en glosar las figuras de sus estrellas cuando ya no están presentes en nuestra época. Fanny Brice (29 de octubre de 1891 – 29 de mayo de 1951) fue una influyente cantante, animadora y actriz teatral y cinematográfica estadounidense.Actualmente poco podemos disfrutar de sus trabajos salvo el video de Ziegfeld Follies (1945) de Vincente Minnelli en glorioso Technicolor.
Fue sin duda una artista importante que llenó de gloria la cartelera de Broadway.
En España poco supimos de tan arrolladora cantante y su biografía no nos dice gran cosa. Su calidad no la ponemos en duda, pero su incidencia fuera de sus fronteras es inexistente.
La actriz que la encarnó en la gran pantalla fue Barbra Streisand (Brooklyn, Nueva York; 24 de abril de 1942), famosa cantante que jamás había rodado una película.
Su debut fue prometedor, bajo la dirección de William Wyler (Mulhouse —hoy Francia, entonces Alemania—, 1 de julio de 1902 – Los Ángeles, 27 de julio de 1981).

La película fue exitosa y Barbra ganó un Oscar a la mejor actriz, pero sus modales de diva arruinan todo el metraje que estaba prácticamente a su servicio. Para Wyler el rodaje fue un infierno por las desmesuradas exigencias de la egocéntrica actriz.
Aparte de este tema, la película fue en su día piedra de escándalo debido a que el compañero de la judía Streisand era l actor egipcio Omar Sharif (Alejandría, Reino de Egipto; 10 de abril de 1932-El Cairo, Egipto; 10 de julio de 2015), musulmán, provocando las iras de los fanáticos de ambas religiones que no soportaban las escenas de amor de la inusual pareja.

Aunque el vedetismo de la estrella es a ratos irritante, la película tiene una factura lujosa y vario números musicales son muy diertidos. Barbra Streisaand se revela como una estupenda cómica como demostró en ¿Qué me pasa, doctor? (1972) de Peter Bogdanovich. Nace una estrella (1976) de Frank Pierson, Streisand hizo historia componiendo la música y obteniendo el primer oscar femenino en dicha categoría.
Debutó como directora con Yentl de 1983, la primera película de gran calado en ser dirigida, producida, escrita y protagonizada por una mujer. También dirigió las exitosas cintas El príncipe de las mareas de 1991 y El espejo tiene dos caras de 1996.
Funny Girl es un excelente musical, no de los mejores pero sólido y digno. Sobra el egocentrismo de la estrella pero tiene momentos excelentes.


 

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Volver a empezar

VIVIR DE NUEVO

¡Por fin! Tras dos años de oscuridad he recuperado la visión y ya puedo publicar de nuevo. Así este blog vuelve a renacer con mayor ilusión si cabe. Pronto subiré nuevos artículos sobre cine, el tema que tanto nos apasiona.
Aquí sólo hablamos de cine, no nos interesan ni los chismorreos, ni el marujeo descerebrado ni la política. Sólo los grandes cineastas. Las mejores películas de ayer, de hoy y de siempre.

¡¡¡VIVA EL CINE¡¡¡

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Como el Ave Fénix

RENACER «DIARIO DE CINE»

Desde junio pasado hemos tenido un largo silencio provocado por el Covid, el triste e injusto fallecimiento de nuestro colaborador Narcís Ribot y la perdida de visión que me impedía leer las letras del teclado.
Afortunadamente esta última parte se ha solventado parcialmente y puedo leer a medias, algo es algo que es mejor que nada.
Así el blog vuelve a arrancar de nuevo, así como mi carrera literaria.
Hay muchas cosas que contar y muchas películas que comentar.
Hola a todos de nuevo, felicidad pese a las dramáticas circunstancias que vivimos.

 

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