Trilogía sobre Fantomas, años sesenta

FANTOMAS AÑOS 60,
TRILOGIA DE LA RISA

“¡Fantomas! ¡No está en ninguna parte y está en todas. Su sombra se cierne sobre los misterios más extraños…” (“Fantomas”, de Pierre Souvestre y Marcel Allain)

I)- FANTÔMAS (FANTOMAS, 1964)-
II)- FANTÔMAS SE DECHAÎNE (FANTOMAS VUELVE, 1965)-
III)- FANTÔMAS CONTRE SCOTLAND YARD (FANTOMAS CONTRA SCOTLAND YARD, 1967)-
Las tres de André Hunebelle.

I- FANTOMAS, EL PERSONAJE
En 1911 apareció en París una obra con el extraño título de “Fantômas”. La firmaban dos escritores y periodistas apenas conocidos: Pierre Souvestre y Marcel Allain, quienes pronto gozarían de una popularidad como pocas veces se ha visto en Francia gracias a sus novelas por entregas del personaje. Derribaban a su vez las barreras que impedían el paso de los escritores principiantes colocadas por cierto número de autores, las cuales interceptaban el paso a todos los noveles no participantes, claro, de su círculo. Souvestre y Allain narran en su obra la historia de Fantomas, enigmático personaje, escurridizo, inalcanzable, transformista, camaleónico, rey del disfraz (generalmente de alguien a quien acababa de asesinar), vestido completamente de negro y enmascarado, el más grande cerebro dedicado al mal, prototipo del ladrón audaz, del asesino sin sentimientos. Esta figura tiene su centro de operaciones en París, corre por los tejados, por las cloacas, nadie sabe como y de que forma será su próximo golpe, usa técnicas estrambóticas para el crimen (habitaciones que se llenan de arena, plaga de ratas infectadas, gigantescas serpientes que arroja sobre sus perseguidores, etc.) y se supone que su verdadera personalidad es el archiduque Juan North (nacido en 1867) del principado de Hesse- Weimar, tiene un hijo (Vladimir) y por causas desconocidas fue ingresado en prisión. En 1895 Fantomas emigra a la India y allí tiene relación con una mujer europea la cual dará luz a una niña. Sus enemigos principales son el comisario Juve de la Sûrete, el periodista Jérôme Fandor (del diario Point Du Jour) y su novia Hélène Gurn (en las tres películas de los 60 es fotógrafa del Point Du Jour). Fantomas también se enamorará de Hélène, a la que rapta en más de una ocasión pero — ¡Oh, sorpresa! — en uno de los últimos episodios se descubre que Fantomas es el padre de Hélène (la niña nacida en India).

Louis Feuillade (1874- 1925) fue el primer encargado de pasar al cine el folletín de Souvestre- Allain, casi tres años después de la salida del original literario: “Fantômas” (“Fantomas”, 1913).
En 1915 David W. Griffith ideó el lenguaje cinematográfico tal como ha llegado a nuestros días en “El nacimiento de una nación” (montaje, planos, contraplanos). Antes de este título el cine era espectáculo de feria. Este “Fantomas” de Feuillade la vemos casi toda con planos fijos, solo de vez en cuando aparecía un plano detalle o un primer plano y cada película de Fantomas no era un largometraje sino un celuloide fraccionado en breves episodios que finalizaban en su punto álgido — como hicieron sus creadores literarios sobre el papel, “quienes dejaban en vilo a sus lectores” (mi amigo Salvador Saínz lo explica muy bien en “Diario de Cine”) — para crear interés, suspense y expectación. Por lo tanto no tienen ritmo cinematográfico sino sucesión de planos fijos (como tarjetas postales) pero poseen valores para el estudioso (y el que tenga sensibilidad) del cine. La atmósfera estaba bien conseguida y tenía su encanto. Finalmente la cinta quedó formada por cinco seriales: “A la sombra de la guillotina” (1913), de tres episodios, “Juve contra Fantomas” (1913), de cuatro, “La muerte que nos mata” (1913), de seis, “Fantomas contra Fantomas” (1914), de cuatro y “El falso magistrado” (1914), de cuatro episodios.

René Navarre era el actor que interpretaba al personaje, quedando identificado plenamente con él (fue tal el éxito que recibía de 300 a 400 cartas diarias y no podía salir a la calle puesto que sus fans le hacían la vida imposible).
En determinados ambientes el éxito de “Fantomas” contrarió: no sentaba bien que un maleante fuera el protagonista de una historia. A causa de ello Louis Feuillade realizó un serial de 12 episodios protagonizado por “Judex” (“Judex”, 1916), un enmascarado justiciero (“Judex”= Juez) cuyo atuendo era muy parecido al de Fantomas. El enmascarado a favor de la justicia reapareció más adelante: “Judex-1934” (“Judex-34”), dirigida por Maurice Campreaux, yerno de Feuillade, basándose en el trabajo de su insigne suegro de 1916 y en una obra un año después (1917) del mismo: “La Nouvelle Mission de Judex” (“La nueva misión de Judex”). También adquirió bastante éxito René Cresté como Judex. El personaje será resucitado en 1963 por George Franjú: “Judex” (“Judex”), bella película en la cual se cita a Fantomas varias veces.
En “Rendez-Vous a Bray” (“Cita en Bray”), de André Delvaux (1971) aparecían unas escenas del “Fantomas” de Feuillade. Los tres títulos siguientes son muy difíciles de encontrar o visionar aunque René Predal en su libro “Le Cinema Fantastique” (1970) nos dice que no son precisamente obras de arte: “Fantômas” (“Fantomas”), serial americano de Edward Sedwick en 20 episodios (1921), “Fantômas” (“Fantomas”), de Paul Fejos (1932) y “Fantômes contre Fantômes” (“Fantomas contra Fantomas”), de Robert Vernay (1949). En pleno apogeo surrealista los seguidores de este movimiento artístico consideraron como suya la idea de Fantomas y en el “Cercle du Cinema de Bruxelles” presentaba, entre otros films surrealistas, una evocación del personaje con “Mr. Fantômas”, un corto mudo de unos 20 minutos (era el 12-octubre-1937) con acompañamiento de orquesta. El autor era el poeta abogado Erns Moerman, quien realizaba la tentativa de mostrarnos en forma de sueño onírico los amores de Fantomas y el porqué se dedicó a una vida criminal. En 1947 Juan Sacha nos dará otro “Fantômas” (“Fantomas”), también bastante desconocido.
Después de la trilogía humorística de André Hunebelle de los 60 (la que nos ocupa) habrá algún balbuceo más del personaje como la serie de cuatro episodios de la TV francesa, dos dirigidos por Claude Chabrol y dos por Juan Luis Buñuel (hijo de Luis Buñuel).
Pierre Souvestre (1874- 1914) era abogado, escritor, periodista, organizador de carreras de coches. Marcel Allain (1885- 1969) también estudió leyes y se convirtió en asistente de Souvestre. Ambos publicaron su primera novela en 1909: Le Rour aunque es recordado (junto con Souvestre) por sus entregas de “Fantomas”. Souvestre y Allain escribieron 32 libros del personaje; tras la muerte del primero Allain redactó en solitario 11 obras más sobre Fantomas, la última en 1963 (“Fantômas Mène le Bal”). Se enfadó al ver la diferencia entre su personaje y el de la trilogía cómica (a momentos) del director cinematográfico André Hunebelle pero al percibir los derechos de (co) autor y al ver el gran éxito en taquilla ya no protestó más (según declaraciones de Mylène Demongeot).

II- LA TRILOGÍA DE LA RISA…Y LA ACCIÓN

El realizador francés André Hunebelle (1896- 1985) fue un excelente artesano tanto en el cine como maestro vidriero. Antes había sido diseñador y decorador (tres profesiones que había tenido también su padre). Empezó en el cine pasados sus 50 años con “Metier du Fous” (1948) y su filmografía prácticamente consta de una película por año (si en algún año no rodó en otros lo hizo más de una vez hasta 1974). En 1978 realizó su última película, “Ça Fait Tilt”, hizo algún trabajo para TV, ocasionalmente fue guionista de alguna de sus películas (seis) y productor de varios de sus films y de alguno dirigido por otro. Conocía a la perfección su oficio. Fue uno de los realizadores cuyas películas triunfaron casi siempre en taquilla. Existía habilidad y funcionalidad en su planificación, de buen gusto, sencilla, no buscando complicaciones ni ángulos difíciles y casi siempre lograba la atención del espectador. Un artesano que ya hubiéramos deseado tener en nuestro cine español. Hizo varias películas de capa y espada, comedias, varias del agente secreto OSS-117, algún policíaco y de misterio. En general films de acción en donde demostró su versatilidad, sin pretensiones, y su competencia.

Jean Marais, actor ligado a la obra de Jean Cocteau (“El testamento de Orfeo”, “La bella y la bestia”), interpretó films de aventureros y espadachines (algunos con André Hunebelle) y realizó doble papel en la trilogía de “Fantomas”: el periodista Jérôme Fandor y el mismo Fantomas, negándose a ser doblado en las escenas de acción, algo encomiable y más recordando que en aquel momento Marais tenía 51 años. Louis de Funes es el comisario Juve, perseguidor incansable del delincuente. Si Jean Marais era un Fandor más simpático y activo que el periodista literario, Louis de Funes interpreta a un inspector Juve muy diferente del aparecido en las páginas. En Souvestre- Allain el policía era muy inteligente, prácticamente un socias de Sherlock Holmes pero Fantomas siempre iba un paso delante de él y, en las páginas finales se descubrirá que Fantomas y Juve son hermanos. Nada de esto en el Juve/de Funes, el policía es atolondrado, a veces obtuso, se enfada con Fandor, no atiende sus explicaciones, le acusa de ser cómplice del delincuente y al final tiene suerte de contar con él para salvar la situación y su propia vida: queda en el mar y es rescatado por el periodista (“Fantomas”), cae al vacío y es salvado otra vez por Fandor el cual se tira detrás de él, lo agarra y abre un paracaídas (“Fantomas vuelve”). De Funes (descendiente de sevillanos) realiza un recital de aspavimentos, gesticulaciones y muecas en las antípodas del Juve literario pero es altamente divertido. Comete muchas torpezas pero también en un par o tres de ocasiones salva la vida a todo grupo como en el baile de carnaval (va disfrazado de pirata), amenazados por sicarios de Fantomas, dispara mediante su pata de palo falsa, atados en el laboratorio dispara mediante sus cigarros- pistola. Nos recuerda al cómic de Tintín, los inseparables policías Dupond- Dupont (Hernández y Fernández en la versión española), profundos cazurros que, sin embargo, en una ocasión salvan la vida al reportero Tintín. Podríamos decir que Fandor/Marais es la parte de acción seria mientras que Juve /de Funes es la porción cómica. Completa el trío protagonista Mylène Demongeot como la fotógrafo Hélène Gurn, novia de Fandor, una belleza rubia francesa de los años 60 (aportaba la dulzura al lado de la acción y lo cómico) que, inevitablemente, nos hace pensar en Brigitte Bardot. A pesar de ello, Mylène Demongeot (en la actualidad con sus 80 años) era actriz bastante solvente y reconocida con varios premios en su haber. Recordemos que Marais, su prometido en la pantalla, le llevaba casi 22 años pero en realidad formaban un trío (añadiendo a de Funes) simpático y convincente. Dos personajes más completaban el reparto de los fijos en las tres cintas: el director del periódico (Robert Dalban), siempre dispuesto a apoyar a Fandor y a Hélène aunque a veces no estuviera de acuerdo con sus métodos (recordemos que aprueba el artículo de total invención de Fandor sobre Fantomas porqué el periodista en un principio no cree en la existencia del delincuente y recibe la explosión de una bomba en su despacho, compartiendo cuarto de hospital con Fandor, el comisario Juve y el policía Bertrand) y el inspector Michel Bertrand (Jacques Dynam), ayudante de Juve, complemento cómico, divertido, torpe y cerrado igual que su jefe pero sin su imaginación. En la primera de la trilogía, “Fantomas (1964), podríamos destacar la aparición de Lady Maud Beltham (Marie- Hélène Arnaud), presunta amante de Fantomas y viuda de una víctima de éste.

La fotografía, siempre clara y nítida, es de Marcel Grignon en el primer y tercer “Fantomas”, resaltando más oscuridad en los momentos ambientados dentro de un marco “gótico” como la guarida de Fantomas, entre cueva y castillo medieval pero equipado con modernos artilugios (“Fantomas”) o el castillo de Lord Edward MacRashley (Jean Roger Coussimon) con sus pasillos, puertas secretas, sótanos, etc. (“Fantomas contra Scotland Yard”). La fotografía de Raymond Pierre Lemoigne es más adecuada y brillante para los momentos de acción (“Fantomas vuelve”), recordando que la segunda entrega es la más activa en el campo de la vitalidad, de lo movido, de las persecuciones y de las sorpresas. La muy acertada música de Michael Magne cubre las tres películas: hay una melodía para los momentos de comicidad, otra para anticipar lo que va a venir (sentido dramático y de suspense) y otra en los momentos de “reposo”, completamente romántica y nostálgica. Los guiones de las tres películas son de Jean Halain (hijo de André Hunebelle) y Pierre Focaud (en verdad demuestran gran imaginación al fundir acción y comicidad) sobre los personajes creados por Souvestre y Allain. Ha de citarse también la voz grave y a veces cavernosa de Raymond Pellegrin colocada en el personaje de Fantomas/Marais (inolvidable la carcajada del misterioso enmascarado cuando las cosas le van bien).

La arma más frecuente y eficaz del Fantomas de Hunebelle son los disfraces, no ya de tipo carnavalesco o teatral del Fantomas literario y de las otras versiones cinematográficas sino caretas de piel humana y guantes también de piel con las huellas dactilares de la persona a la cual suplanta (recordemos los tremendos líos cuando se disfraza de Fandor o del mismo comisario Juve atracando un casino y el inspector va a parar a la cárcel en donde está Fandor, víctima de lo mismo), todo inventado por el mismo Fantomas, muy interesado por la ciencia y cuyo objetivo final no es acumular riquezas (el literario) sino apoderarse del mundo. En ocasiones dice estar harto de la humanidad y anuncia trasladarse a otro planeta mientras destruye la Tierra (“Fantomas”), en otras prepara un arma hipnótica para la dominación de toda persona y convertirse en amo del mundo (“Fantomas vuelve”) y en otras dice que destruir el planeta sería matar la gallina de los huevos de oro y por lo tanto la exprime como un limón para sacar impuestos (con amenazas) a las grandes fortunas y a quien lo desee (“Fantomas contra Scotland Yard”). Las características de vestimenta también son distintas: a la capucha oscura o el vestido de dandi con antifaz descritos por Souvestre- Allain aquí se convierten en una máscara azulada con orejas en punta, completamente calvo, que oculta su rostro y vestido completamente de negro (camisa, corbata, americana y pantalones) cuando está en una de sus guaridas (castillos, cuevas secretas). Normalmente se coloca la máscara igual al rostro del cual substituye encima de la azulada pero en una ocasión se la quita (“Fantomas”) y pensamos que veremos su verdadero rostro pero debajo ya llevaba el duplicado de la faz de Fandor para cometer tropelías y cargarle las culpas (robo de joyas en una exposición ubicada en la Terraza Martini de París). Acto seguido, encima de la máscara representando al periodista, se coloca la del comisario Juve y cambia los guantes de huellas dactilares, atraca un casino y esparce tarjetas de visita con el nombre de Fantomas. Así, entre muchos disfraces y su clásica careta azulada nunca sabremos quien es en realidad Fantomas.

No hay relación aquí paterno-filial Fantomas- Hélène (no hay referencias que sea su hija como tampoco las hay de ser el hermano del comisario Juve) aunque se enamora de ella y tiene un idilio disfrazado de Fandor (“Fantomas”), en otra ocasión le dice que tras la desaparición de Lady Beltham necesita compañía femenina y desea que Hélène la substituya y venga libremente a él (ella queda horrorizada) pero la huída de sus enemigos frustrará esta acción (“Fantomas vuelve”) pero en otra (Hélène le ha descubierto en el bosque) ordena a sus hombres que la persigan y la hagan desaparecer. Una vez más será salvada por su prometido (“Fantomas contra “Scotland Yard”).

Claramente la trilogía se inspira en el estilo de las películas sobre JAMES BOND. Dos años antes que “Fantomas” (1964) había triunfado “Agente 007 contra el Dr. No” (1962), allí se inspiró Hunebelle y sus guionistas con el añadido de lo cómico por parte del comisario Juve/Louis de Funes, especialmente en el segundo y tercer film. En el mismo 1964 se estrenó “James Bond contra Goldfinger”, la tercera y la que muchos consideran la mejor (personalmente prefiero la 2ª, “Desde Rusia con amor”, 1963), y aquí se ven claras las influencias en “Fantomas” y “Fantomas vuelve”. En cuanto a “Fantomas contra Scotland Yard”, sin abandonar la parte cómica (Juve y Bertrand con sábanas para aparentar ser fantasmas deambular por los pasillos, en otra ocasión vestidos con falda del típico traje escocés) y la parte jamesbondiana a cargo de Fandor/Marais se intenta acercarse más a las tenebrosas páginas de Souvestre- Allain (sucede en Escocia, mucha parte en un castillo).

En verdad el primer “Fantomas” fue un éxito apoteósico en taquilla y la película le salió mejor de lo esperado a la productora por lo cual a un año se preparaba la continuación, quizás la más redonda de las tres (haciendo realidad lo anunciado literalmente por el título francés “Fantômas se Déchaîne” = “Fantomas se desencadena”). Otro éxito. La tercera también fue éxito en taquilla pero no tanto como las otras dos. Siempre con final abierto se habló de una cuarta: Fantomas en Moscú“ (en donde se descubría finalmente que Fandor era hijo de Fantomas) pero el caché de Louis de Funes había subido y tampoco Jean Marais estaba disponible en aquel momento por lo cual jamás llegó a realizarse. Podríamos decir que en la primera el protagonista indiscutible es Fandor/Jean Marais junto con su novia Hélêne/Mylène Demongeot pero en la segunda y tercera nos centramos más en la actuación cómica del comisario Juve/de Funes. “Fantomas” es una coproducción Francia- Italia (P.A.C., S.N.E.G. y P.C.M. Films), “Fantomas vuelve” y “Fantomas contra Scotland Yard” son totalmente francesas (Gaumont).

Aparte de los sofisticados y futuristas (ingredientes de Ciencia- Ficción) aparatos, otra señal de referencia son los hombres de Fantomas completamente vestidos de negro como los componentes de la organización SPECTRA, enemiga natural de James Bond 007. Hay una escena de acción del primer film que nada ha de envidiar a las de James Bond, aquella en donde el periodista Fandor es raptado por haber publicado un artículo de invención en donde ridiculiza a Fantomas por no creer en él. Se despierta en la guarida del delincuente y suena música tenebrosa de órgano, aparece Fantomas saliendo de un ascensor. —”Bajo esta máscara jamás conocerás mi verdadero rostro; sí, no te equivocas, soy yo, Fantomas”. “Me has ridiculizado en tu artículo inventado haciéndome pasar por un espantajo, un loco amargado”— Aparecen dos sicarios que le sujetan, se deshace de ellos y se enzarzan a puñetazos, los esquiva, gira sobre si mismo en el suelo y los deja momentáneamente fuera de combate, se acerca a Fantomas en plano/contraplano (se hace así cuando un mismo actor interpreta dos personajes y estos se encuentran) y le propina dos tremendos puñetazos. Aquel ser misterioso ni se inmuta, como si no le afectaran los golpes. Los otros dos se levantan y le sujetan de nuevo. Fantomas prosigue: –”Me has ridiculizado ante el mundo pero me has hecho comprender que un gran hombre no es nadie sin la prensa. Vas ha escribir un nuevo artículo, ahora con el perfil que me complazca. Si no es así morirás entre horribles torturas. Tienes 48 horas para hacerlo, a partir de ahora no habrá ningún problema para ti a condición, claro, que me obedezcas” – Otras escenas destacables del film piloto es el coche sin frenos conducido por Fandor y en donde viaja también su novia (una mala y criminal jugada de Lady Beltham al descubrir que Fantomas, disfrazado de Fandor, seduce a Hélêne), finalmente logrará detenerlo en una granja, el robo de las joyas en la Terraza Martini en donde Juve irá a parar a un montón de arena y muy conseguida, también, la persecución final en donde Fantomas huye con un coche blindado que Fandor ha logrado hacer estrellar, luego con una moto, después conduciendo un tren tras dejar sin sentido a los maquinistas, salta al pasar cerca de una playa, sube a una lancha y llega, unas millas mar adentro, a su submarino de bolsillo. Un resumen en dibujos animados muy logrados sirven para recordar esta primera película al principio de la segunda.

En “Fantomas vuelve” el aparato más destacado/espectacular es el Citroen DS- Tiburón: perseguido por Fandor y Juve entra en un campo de aviación deportivo. El periodista y el policía le persiguen con un jeep y poseen un aparato (un tubo que emite un rayo hipnotizador pero de momento solo alcanza 14 m.) construido por científicos raptados y obligados a trabajar para “el monstruo” (como a veces se denomina al archicriminal). Fantomas acciona unas palancas y botones de su coche: aparecen alas a ambos lados y un reactor en la parte trasera y se va volando. ¡Asombroso, inaudito!”, exclama Juve. Otros artilugios destacados son los inventados por Juve y explicados a sus subalternos: “Estamos en la era de los agentes secretos, ¿que diría la gente si Fantomas fuera capturado por un 007 cualquiera? ¡Pues que son ustedes un hatajo de mangantes!”. 1) una gabardina que sirve para esconder un brazo izquierdo falso que sube y baja siguiendo al brazo derecho verdadero; si se es amenazado levanta las manos y a la altura del vientre aparece el brazo izquierdo verdadero con un revólver que realiza el disparo salvador (lo pondrá en práctica en Italia donde deja fuera de combate a un hombre de Fantomas que les apunta), 2) los cigarros pistola, regulados por la vitola disparan una bala entre 15 y 19 segundos y en caso de necesidad se muerde el puro y la bala sale inmediatamente (también lo pondrá en práctica invitando a dos hombres de Fantomas mientras él fuma otro, luego les dice que se miren pues están muy pálidos y se matan mutuamente, llega otro guardia y Juve muerde el extremo del puro). El guardia cae muerto y los científicos raptados liberan a los prisioneros, 3) la ya comentada “pata de palo” llevada por Juve disfrazado de pirata. Amenazados una vez más, ahora por cuatro sicarios, el inspector levanta su pierna falsa y los mata a todos.

En “Fantomas contra Scotland Yard” hay una especie de aparato de vídeo (no existente en aquel tiempo) que regala Fantomas para que una de sus víctimas, lord McRashley, se informe de los acontecimientos. Fantomas se disfraza de Giuseppe, jefe de unos bandidos, y les entrega un prospecto en donde hay las condiciones de pago del impuesto de vida (“En mi negocio meto a millonarios y ladrones en el mismo saco). Parece que huye en un cohete que es destruido por la aviación militar británica ante la alegría del comisario. A continuación se ve a la figura de lord MacRashley en bicicleta, un lujoso coche se coloca a su lado, tira la bicicleta a la cuneta, sube al automóvil que arranca, se quita la careta de MacRashley y aparece la máscara azulada. Y mientras aparece la palabra FIN se oye la cavernosa carcajada…

Narcís Ribot i Trafí

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