Adiós a George Romero

CINEASTA INDEPENDIENTE

George Andrew Romero, más conocido como George A. Romero (Nueva York, 4 de febrero de 1940-Toronto, 16 de julio de 2017), maestro del terror de serie B y del género zombi gracias a la mítica película La noche de los muertos vivientes, falleció este domingo a los 77 años a causa de un cáncer de pulmón. Romero falleció mientras escuchaba la música de una de sus películas favoritas, El hombre tranquilo (1952), con su esposa, Suzanne, y su hija, Tina, a su lado, según su familia, que no ha precisado dónde murió.
A George Romero le conocí en persona en Sitges, octubre 1987, en el Palau Maricel, antes de una conferencia de prensa  sobre el film Día de Muertos que presentó al popular Certamen suburense. Romero era un hombre  afable, de carácter agradable. He visto algunas de sus películas pero apenas las recuerdo porque es un género que no atrae demasiado. Lo cual no quita mi respeto hacia el cineasta que rodaba en Pittsburgh, una ciudad de los Estados Unidos, sede del condado de Allegheny en Pensilvania.
La noche de los muertos vivientes  (1968) fue un taquillazo pese a no contar con actores conocidos. En algunas fuentes cuentan que se rodó en 16 mm y ampliada a 35 que era el formato standard en aquel tiempo.
Tras ella siguieron Zombi (1978), Día de muertos (1985), La tierra de los muertos vivientes (2005), Diario de los muertos (2007) y La resistencias de los muertos (2010). El filme original se convirtió en una obra de culto que cambió la tendencia del cine de terror convirtiéndole en el llamado cine gore.
Su padre nació en A Coruña (Galicia, España) pero se afincó en Cuba primero y en Nueva York después. Romero era un cineasta independiente, alejado de las directrices de Hollywood con una fuerte personalidad. De ahí su valor como cineasta y su aportación al mundo del cine.

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