Almas sin conciencia (1955)

CINE NEGRO ITALIANO

ALMAS SIN CONCIENCIA. Título original: Il bidone. Año: 1955. País: Italia. Dirección: Federico Fellini. Reparto: Broderick Crawford (Augusto Rocco), Giulietta Masina (Iris), Richard Basehart (Carlo), Franco Fabrizi (Roberto Giorgio), Sue Ellen Blake (Susanna), Irene Cefaro (Marisa), Alberto De Amicis (Rinaldo), Lorella De Luca (Patrizia), Giacomo Gabrielli (El Barón Vargas), Riccardo Garrone (Riccardo). Guion: Federico Fellini, Ennio Flaiano, Tullio Pinelli. Música: Nino Rota. Fotografía: Otello Martelli (B&W). Duración: 95 minutos. Coproducción francoitaliana: Titanus y Société Générale de Cinématographie (S.G.C.)

Antes de su famoso Ocho y medio (1963), Federico Fellini (Rímini, Emilia-Romaña, 20 de enero de 1920-Roma, 31 de octubre de 1993) rodó películas más convencionales como este Almas sin conciencia protagonizada por un astro de la televisión, Broderick Crawford (Filadelfia, Pensilvania, 9 de diciembre de 1911-Rancho Mirage, California, 26 de abril de 1986), que en aquel tiempo era famoso por la serie policíaca Patrulla de tráfico (1955-1959),  ya olvidada, una de las primeras series que contrató RTVE al inaugurarse en España.
A ese versátil actor le hemos visto de villano en multitud de películas internacionales y que aquí es protagonista central.
Richard Basehart (n. 31 de agosto de 1914 – f. 17 de septiembre de 1984) tres cuartos de lo mismo. En 1964 protagonizó Viaje al fondo del mar, una serie de ciencia ficción que le convirtió en un actor famoso.
Giulietta Masina (San Giorgio di Piano, Emilia-Romaña; 22 de febrero de 1921-Roma, 23 de marzo de 1994) era la esposa y principal musa del director Federico Fellini. Su carrera está ligada a la de su marido con quién trabajó en La strada, Las noches de Cabiria, Giulietta de los espíritus y Ginger y Fred. Excelente actriz aunque su filmografía sea escasa.

Almas sin conciencia nos cuenta las malandanzas de tres bribones, de tres estafadores profesionales sin escrúpulos que desvalijan a gente vulnerable. Campesinos ancianos a los que arrebatan todos sus ahorros sin el menor remordimiento. Para ello cuentan historias inverosímiles que las ingenuas víctimas se tragan por su falta de formación, pagando su buena fe con la ruina y la miseria.
Es la etapa neorrealista del gran cineasta italiano aunque yo prefiero a Luchino Visconti. Fellini a veces es desmedido y fatiga. Pero ya se sabe sobre gustos no hay nada escrito.
Los actores hollywoodenses suelen brillar en películas europeas. Es una oportunidad de variar su registro. Los malos tienen siempre su lado humano. Tienen corazón ante todo. No son seres de una pieza. Nuestros protagonistas son unos canallas, pero también seres humanos. Fellini sabe retratarlos con su (escasa) grandeza y su (inmensa) miseria. Gente que va por la vida pisoteando a todo el mundo. Gente egocéntrica y malvada. Mezquina y ruin.
Son personajes más creíbles que los del cine de Hollywood a menos de que sean dirigidos por sus grandes autores. Broderick Crawford se siente a gusto con la película a pesar de que su personaje es siniestro y mezquino. Impresionante los planos finales que rompen el alma. Una obra maestra del cine negro italiano, digno de figurar en todas las antologías del género.


En 1955 Broderick Crawford triunfaba en la televisión con la serie Patrulla de tráfico (1955-1959) actualmente olvidada.

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