Aventuras del Nautilius

LA ISLA MISTERIOSA

“Amigos míos — dijo Cirus Smith, con voz profundamente conmovedora —, roguemos al Dios de todas las misericordias que reciba el alma del capitán Nemo, nuestro salvador” (“La isla misteriosa”, de Julio Verne)

Si se hiciera un concurso para dirimir cual es el mejor libro de aventuras de todos los tiempos “Treasure Island“ (La isla del tesoro”), de Robert Louis Stevenson (publicada 1883 como novela pero aparecida uno y dos años antes por entregas en la revista infantil “Young Folks con el título de “The Sea Cook, or Treasure Island) sería un serio candidato al premio. Hablamos de ella en estas páginas para comentar una atractiva versión cinematográfica, quizás la mejor, la de Byron Haskin (1950) — realizador de “Cuando ruge la marabunta” — y producida por Walt Disney Company en Gran Bretaña. Sin embargo existen varias obras que le opondrían feroz competencia. Una de ellas sería la que también lleva el título de ISLA en el enunciado: “L´île Mystérieuse” (“La isla misteriosa”) de Julio Verne, publicada por vez primera en 1874.

I)-UN INSIGNE AUTOR

Con motivo de llevar a estas páginas dos novelas suyas convertidas en las mejores adaptaciones cinematográficas — “Viaje al centro de la Tierra”, de Henry Levin (1959) y “20.000 leguas de viaje submarino”, de Richard Fleisher (1954) — hablamos de Jules Gabriel Verne (Isla Feydau de Nantes, 1828- Amiens, 1905), más conocido como Julio Verne. Inteligente + imaginativo + estudioso + intuitivo + hijo de su tiempo, siglo XIX de grandes descubrimientos, + apasionado por la geografía + siempre al tanto de los hallazgos científicos y por todo ello considerado como profeta de la anticipación de la tecnología y del saber. Ha de añadirse la última cualidad: gran escritor (en vida fue reconocido pero en muchos ambientes su obra estaba considerada “para jóvenes y niños”. Entusiasmado por los descubrimientos cayó más adelante en un pesimismo (hasta cierto punto lógico) por el mal uso de estos. Un ejemplo de su portentosa imaginación en su acercamiento a la realidad está en su novela “De la Tierra a la Luna”: 1) un viaje espacial, 2) un proyectil en cuyo hueco interior van los astronautas, 3) la nación que podía realizar tal empresa (Estados Unidos), con una sugerente referencia a otra nación competitiva (Rusia), también interesada en viajes espaciales), 4) el lugar idóneo para el despegue (Florida, en Verne, muy cerca de Cabo Kennedy, en la realidad), 5) su cohete era de peso y envergadura semejante a los Apolo, 6) la coincidente trayectoria para efectuar el viaje y la satelización de la nave alrededor de la Luna), 7) la falta de gravedad en el espacio exterior, 8) la regeneración del aire en circuito cerrado, 9) el sistema de cohetes para modificar la trayectoria y 10) al regreso la nave llega a la Tierra: en Verne cae en el mar a cuatro kilómetros del lugar exacto en donde aterrizaría el Apolo VIII, la primera nave tripulada protagonista de la órbita lunar muy parecida a la imaginada por Verne…

Además Julio Verne sugirió la aparición del nazismo en “Los 500 millones de la Begun” (1879) y lo pinta con terrible y nítida exactitud en “La impresionante aventura de la misión Barsac” (aparecida en forma póstuma y publicada por su hijo Michael Verne en 1914).

En lo que se refiere a “La isla misteriosa” era una época, incluso antes de su publicación en 1874, en donde Verne ya conocía la fama aunque no en su totalidad desde el punto de vista literario (más adelante la obtuvo cuando se reconoció que no solamente era “literatura para niños y jóvenes” sino para todos los públicos y se trataba de un gran escritor) y, en cambio, sí en la parte económica puesto que ganó mucho dinero y llegó a ser millonario. Fue en este momento de tranquilidad cuando Verne realizó su obra cumbre de forma un tanto curiosa. Esbozos de años anteriores le sirvieron para tejer una novela (resultó fallida) de aventuras, “El tío Robinson”, siguiendo la moda del “robinsonismo” inaugurada por Daniel Defoe un siglo antes en su “Robinson Crusoe”. El “robinsonismo” es la aventura de un o varios náufragos en una isla desierta. El agilizar la inteligencia para sobrevivir será la trama de la historia. Verne era admirador de “El robinsón suizo” o “La familia suiza Robinson” escrita por el pastor evangélico Johann Wyss. Pero a Pierre- Jules Hetzel, amigo y editor de Verne, no le gustó “El tío Robinson”, principalmente porqué no había ciencia en la narración. El escritor aceptó y así nació “La isla misteriosa”.

-Solo esquemáticamente coinciden novela- película. En el escrito de Verne es puro libro de aventuras en donde se da, más que innovaciones científicas, tecnología aplicada cara a la supervivencia: durante la guerra de secesión americana unos prisioneros nordistas escapan de una prisión sudista sirviéndose de un globo. Una gran tempestad les arrastra muchas millas Océano Pacífico adentro hasta ir a parar a una isla desierta (se desgarra la envoltura del globo) en donde hay bosque, un lago, varios riachuelos, algún valle y un volcán extinguido. Los náufragos son el ingeniero Cirus Smith, su criado Nab, el periodista Gideon Spilett el marino Pencroff y su ahijado Harbert (adolescente, hijo del capitán de Pencroff). Nab (en realidad se llama Nabucodonosor), ex esclavo negro manumitido por Smith y a su servicio además del perro Top de Smith y, más adelante, en la isla, capturan y domestican un orangután a quien llamarán “Joop” o “Jup” (diminutivo de “Júpiter”).

No creo sea un error de Verne el reunir en esta isla distintos animales que, a no ser por el hombre, nunca convivirían juntos, fauna de distintos puntos del globo. Creo está hecho a propósito. Smith, gracias a su inteligencia y cultura es elegido jefe para tratar de aplicar lo mejor posible la tecnología sobre los recursos de la naturaleza. No tienen nada, salvo sus ropas pero parece hay en la isla (bautizada por los náufragos con el nombre de “Lincoln”) una fuerza misteriosa que les ayuda: en realidad el capitán Nemo de “20.000 leguas de viaje submarino” el cual se presentará más adelante para comunicarles que los restos de su nave, el submarino Nautilus, reposan en la isla (ya no puede navegar). Estos robinsones les falta algo que le sobraba a Crusoe de Defoe: el tiempo, puesto que el volcán entrará en erupción y el mar se tragará la isla. Más adelante encontrarán otro náufrago en una isla vecina, Tabor, distante a unas pocas millas de Lincoln. Se trata del ex bandido Ayrton (presente en “Los hijos del capitán Grant”) arrepentido de sus pasadas fechorías y desterrado allí por lord Glenarvan. Aparecerán unos piratas, antiguos compañeros de Ayrton, pero serán destruidos por el misterioso Nemo. Finalmente nuestros protagonistas lograrán sobrevivir, recogidos por lord Glenarvan, a excepción de Nemo quien les ha pedido que hundan al Nautilus en el fondo del mar para que sea su tumba.
Destacan los trabajos de supervivencia: forman una lente con cristales de dos relojes y así consiguen fuego, fabrican ladrillos con arcilla, construyen un horno para cocer las piezas de alfarería, una tosca pero eficaz fragua les proporciona el poder construir armas, hay abundante caza (se puede resolver la alimentación), fabrican herramientas rudimentarias pero funcionales y actúan como leñadores, carpinteros y vidrieros, domestican animales que les proporcionan leche y lana, un grano de trigo perdido entre los pliegues de la chaqueta de Harbert servirá para iniciar una cosecha, un molino mediante partes del globo para moler el trigo y la construcción de un elemental ascensor hidráulico para subir a la cueva en donde residen, unos metros de alambre que pone en comunicación la vivienda humana (la cueva) con los corrales de los animales, la construcción de un telégrafo (aunque de corto alcance) mediante una también rudimentarias pila eléctrica. Finalmente iniciarán la construcción de una barca para poder alejarse de la isla.
Que Verne sentía debilidad por el tema del “robinsonismo” no hay duda: escribió además “Escuela de robinsones” y “Dos años de vacaciones” .

II)- LOS COMPONENTES Y LA PELÍCULA

Existía un guión original de Kenneth Kolb en propiedad de la Columbia desde 1958 el cual asumía las líneas esenciales de “La isla misteriosa” de Verne pero a la compañía cinematográfica no le satisfacía la parte final. Más adelante conectaron con el productor Charles H. Schneer, asociado con el autor de efectos especiales y criaturas maravillosas llamado Ray Harryhausen (1920- 2013), alumno y seguidor en el stop-motion (animación fotograma a fotograma de objetos o seres estáticos) de aquel otro grande, creador de los efectos del único “King- Kong” (Ernst Beaumont Schoedsack y Merian C. Cooper, 1933) entre otras: Willis O’Brien (1886- 1962). De los dos hablamos en estas páginas hace algún tiempo. El guión definitivo de “La isla misteriosa” fue escrito por John Prebble, Daniel Ullman y Crane Wilbur.

Las dos confluencias principales para crear una película familiar, entrañable y que hace pasar un buen rato se deben a los efectos especiales de Ray Harryhausen y la música de Bernard Herrmann.
Mucha parte de la película fue rodada en las mismas playas utilizadas tres años antes en la magnífica “Simbad y la princesa”, de Nathan Juran (1958) en otro encuentro del músico Bernard Herrmann — se habían reunido felizmente antes en “Los viajes de Gulliver”, de Jack Sher (1960) y volvieron a hacerlo en la magistral “Jason y los Argonautas”, de Don Chaffey (1963) — o sea S’agaró y playa de la Conca (de donde es quien suscribe estas líneas) mientras los técnicos británicos en los estudios Shepperton de Surrey (Inglaterra) creaban los decorados con pinturas sobre cristal (Matte Paintings) bajo la dirección artística de Bill Andrews — paisajes parecidas a algunos dibujos previos de Willis O’Brien y algunos grabados de Gustavo Doré, tan de ensueño y paradisíacos como salvajes y amenazantes — y también una plaza de la ciudad de Richmond (Virginia) en miniatura para la escena del globo y en decorado real, todo ello combinado con la nítida y colorista fotografía de Wilkie Cooper. El cangrejo gigante fue comprado en el mercado, se vació y en su interior se colocó un esqueleto articulado construido por el padre de Harryhausen. No podemos olvidar al técnico español Francisco Prosper el cual realizó la maqueta de la cueva en donde una pareja de náufragos se defiende de los ataques de una abeja gigante y también partes del cangrejo gigante a tamaño real (las pinzas, cuando los humanos han logrado arrojarlo a un géiser y les ha servido de cena). El “Nautilus” fue igualmente representado en miniatura y tamaño real, procurando parecerse al original de “20.000 leguas de viaje submarino”, fabricados en los estudios de Sevilla Films en Madrid.

Harryhausen anima en esta ocasión tres especies de animales que han devenido gigantescos: a) el cangrejo, b) las abejas en su panal y c) el cefalópodo llamado “Nautilus”(igual que la nave del capitán Nemo, en realidad una especie de calamar o pulpo dentro de una concha de caracol), aparte de unos mejillones enormes (un metro), naturalmente inmóviles en las rocas, recogidos por los náufragos para comer, quienes se preguntaran el porqué del tamaño de esta fauna y la respuesta vendrá cuando se presente el capitán Nemo y les diga que el crecimiento proviene de sus experimentos: con el gigantismo intentará erradicar el hambre del mundo (como en “20.000 leguas de viaje submarino” intentaba eliminar la guerras de la faz de la tierra pero con violencia) porqué aparte de un marino excepcional es un brillantísimo científico, un hombre muy inteligente (“pensad en ovejas y cabras del tamaño de un elefante, la cantidad de leche y carne que se conseguiría” les dice a los asombrados náufragos y les explica sus planes). Aparte, el ave prehistórica presentada primero como una sombra proyectada sobre el periodista Spilett a quien interrumpe su siesta en el bosque. Sorprendido observa a esta especie de gallo gigante de unos tres metros de altura y huye despavorido. Como un híbrido entre pollo y avestruz, aterrorizará a los humanos entrando en el cercado hasta caer abatido por un disparo de Nemo que no oyen porqué se está quebrando una madera de la valla. En realidad es un Phorusrhacos o Phororhacos, un ave no voladora presente en la Patagonia ya extinguida (época del Terciario). Cuando lo guisen para la cena descubrirán la bala.

El insigne compositor para el cine Bernard Herrmann (1911 -1975), uno de los más grandes — aparte de las citas con Harryhausen hizo inmortal música para Alfred Hitchcock (“Vértigo”, “El hombre que sabía demasiado”, “Pero…¿quién mató a Harry”, “Falso culpable”, “Con la muerte en los talones”, “Psicosis”, “Marnie, la ladrona”), Henry King (“Las nieves del Kilimanjaro”, “El capitán King”), Henry Hathaway (“La hechicera blanca”, “El jardín del diablo”), Robert Wise (“Ultimatum a la Tierra”), Michael Curtiz (Sinuhé, el egipcio”), Orson Welles (“Ciudadano Kane”, “El cuarto mandamiento”), François Truffaut (“Farenheit 451”), Raoul Walsh (“Los desnudos y los muertos”) y Joseph L. Mankiewicz (“Operación Cicerón”, “El fantasma y la señora Muir”), entre otros. Herrmann compone una música grave e inquietante desde el principio con variación de instrumentos en los momentos en donde se hace presente el elemento fantástico, especialmente los gigantescos animales (1): a) instrumentos de madera, viento, cuerdas, flautas, percusión y cuernos franceses al aparecer el cangrejo gigante; b) se acrecienta la importancia de la tuba y la madera para dar un sentido/sonido cómico al presentarse el prehistórico Phorusrhacos (del griego “Phoros”= Portador y “Rhakos”= Harapo, Arruga, por las arrugas que cubrían su faz), c) multitud de instrumentos de diversas familias cuando el soldado Herbert Brown y Elena Fairchild son acosados por una y después por varias abejas gigantes, molestas por haber invadido su habitáculo y los acorralan en una celdilla hexagonal para capturarlos (podrán huir con humo y fuego provocado por ellos) y d), misma variedad de instrumentos en la escena submarina del cefalópodo gigante (“Nautilus”), dirigida por el especialista de la segunda unidad Egil Woxhold que nos recuerda la conexión con “20.000 leguas de viaje submarino”, cuando con uno de sus tentáculos captura al sargento sudista Pencroft y los demás acaban con el monstruo disparándole con un arma que emite rayos laser (envolviendo momentaneamente la toma con su clásica tinta después de soltar a Pencroft). También parcela su música en los llamados factores naturales (inclemencias, del tiempo, tempestades que arrojan el globo de un lado a otro, el volcán que entra en erupción, actuando incluso el latón)…

Quien liga todos los elementos es CY ENFIELD (USA, 1914- Reino Unido, 1999). Era un gran aficionado al ilusionismo, entró en el teatro y fue fichado por Orson Welles para Mercury Productions, por aquel tiempo perteneciente a R.K.O. Pictures. Escribió guiones y en 1942 realizó su primer cortometraje (“La inflación”), tomando ya el asiento de director para cortometrajes y alguna película de bajo presupuesto, siendo “The Underwold Story” (1950) y “The Sound of Fury” (1950) sus obras más recordadas. En 1951 fue citado ante el “Comité de Actividades Antiamericanas” por pertenecer al Partido Comunista y se exiló a Inglaterra en donde rodó algunas películas con su nombre completo y verdadero: Cyril Raker Endfield. Allí conoció al actor Stanley Baker con el cual trabajó en varias ocasiones De este periodo recuerdo, entre alguna otra, “Hell Drivers” (“Ruta infernal”, 1957), una película formidable denunciante de una corrupción laboral. Regresó a Estados Unidos intermitentemente y allí dio su obra más popular y celebrada: “Zulu” (“Zulú”) para Paramount (1964). Intentaré hablar de Enfield en otra ocasión, solo recordar que era un realizador con altibajos en su carrera pero interesante (en “De Sade” y “Las arenas del Kahari”, p. e., parece inclinarse por el estilo televisivo y fácil lo cual ha sido letal para el cine) solo recordar su pesimismo ante los actos del ser humano que él refleja en alguna de sus películas (no hay épica en “Zulú”, solo cumplimiento del deber — cuestionable — por parte de unos y fanatismo por la de otros). En otras ocasiones demostró saber conjuntar los planos y ofrecer un buen espectáculo. En “La isla misteriosa” es, como se ha dicho, más un film de Ray Harryhausen (2) y su animación que del artesano de turno, en el caso Enfield supo llevar a cabo de forma más que correcta los atractivos elementos puestos a su disposición…

Las diferencias novela película son principalmente: a) la fauna. Los animales actuales del libro son substituídos por los animales gigantes (cangrejo, abejas, “nautilus”) y el prehistórico (“Phorusrhacos”) de Harryhausen; b) la aparición de las dos féminas en el film — Elena Fairchild (Beth Rogan), la cual se prometerá al soldado Herbert Brown (Michael Callan), y su tía Lady Fairchild (Joan Greenwood) —, impensables en el misógeno Verne pero si tributo de Holltwood y c) variaciones de los personajes y sus funciones en la obra, p. e. el ingeniero Cyrus Smith (libro) es substituido por el capitán del ejército nordista Cyrus Harding (Michael Craig) el cual será el jefe del grupo, completado por el periodista Gideon Spilitt (Gary Merrill), el soldado Herbert Brown, el cabo de color Neb Nugent (Dan Jackson) y el sargento Pencroft (Percy Herbert) de ejército sudista el cual, inconsciente, es llevado en el globo en poder de los miembros de la Unión pasando ahora a ser él el prisionero. Mención especial merece la interpretación de Herbert Lom como el capitán Nemo quien no desmerece en nada a la de James Mason en “20.000 leguas de viaje submarino” aunque tenga menos momentos de actuación. Inolvidable cuando se presenta ante el grupo de náufragos y se da a conocer aún embutido en su escafandra construida a partir de moluscos y caracoles marinos.

Ataca las guerras aunque Cyrus defienda su causa y Pencroft la suya, le dice al corresponsal de guerra Spillit “Los soldados ponen la sangre y usted pone la tinta” y Cyrus le responde “Usted no es el más indicado para criticar la guerra, ha hundido barcos y matado a personas”, contesta Nemo: “Eran barcos de guerra” y a Lady Fairchild: “Supongo no le molestará que haya colocado una bomba hundiendo el barco de estos piratas que les hubieran matado a todos”. Cuando cree que no hay tiempo de huir — el volcán está a punto de entrar en erupción — se sienta en el órgano del Nautilus e interpreta el “Tocata y Fuga en Re menor” de Juan Sebastian Bach pero será Cyrus quien tendrá la idea salvadora de reflotar el barco pirata (las cargas habían sido colocadas de forma estratégica por Nemo para tal fin). Nemo morirá en su Nautilus al hundirse la isla y los náufragos lograrán huir con el barco reflotado. Al regresar a la sociedad jurarán comprometerse en el proyecto de la paz y luchar contra el hambre mientras hacen memoria del capitán Nemo…

Narcís Ribot i Trafí

1)- “Bernard Herrmann, Cumbres borrascosas”, de Christian Aguilera (T&B Editores, 2017). La editorial ha publicado varios libros de cine: directores, estudios… y también músicos de cine (Miklos Rosza, Alex North, Jerry Goldsmith…), este de Bernard Herrmann es inédito excelente…

2)– Sobre Ray Harruhausen en España hay dos títulos, ambos muy recomendables:

— “Ray Harryhausen, el mago del Stop Motion”, de Carlos Díaz Maroto (Calamar Ediciones, 2010) —

— “Ray Harryhausen, creador de monstruos”, libro coral, bajo la dirección de Miguel Angel Ramos y Alberto Ruíz de Samaniego (Fundación Luis Seoane, Xunta de Galicia, Ayuntamiento de La Coruña), 2009 —

Existen bastantes artículos sueltos en la actualidad. Dejando aparte la modestia: un servidor ha publicado algunos (Forum Universitas, Diario de Cine, Fantastik, revista de 1985. un año antes edité un fanzine para el Festival de Sitges dedicado a Willis O’Brien y Ray Harryhausen, etc.).

El genial Ray Harryhausen en Diario de Cine

EL MARAVILLOSO MUNDO DE RAY HARRYHAUSEN (I)

EL MARAVILLO MUNDO DE RAY HARRYHAUSEN (II)

EL MARAVILLOSO MUNDO DE RAY HARRYHAUSEN (III)

EL MARAVILLOSO MUNDO DE RAY HARRYHAUSEN (IV)

FURIA DE TITANES

HACE UN MILLÓN DE AÑOS

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