La leyenda de la Ciudad sin Nombre

EN BUSCA DE FORTUNA

LA LEYENDA DE LA CIUDAD SIN NOMBRE. Título original (Paint Your Wagon. Año: 1969. País: Estados Unidos. Director: Joshua Logan. Reparto: Lee Marvin (Ben Rumson), Clint Eastwood (Pardner), Jean Seberg (Elizabeth), Harve Presnell (Podrido Luck Willie), Ray Walston (Mad Jack Duncan), Tom Ligon (Horton Fenty), Alan Dexter (Parson), William O’Connell (Horace Tabor), Benny Baker (Haywood Holbrook), Alan Baxter (Sr. Fenty), Paula Trueman (Sra. Fenty). Guion: Alan Jay Lerner, Paddy Chayefsky. Música: Frederick Loewe. Fotografía: William A. Fraker. Paramount Pictures. Duración: 166 minutos.

 

En 1951 el músico Frederick Loewe y el libretista Alan Jay Lerner (autores de My Fair Lady, Brigadoon y Camelot) estrenaron Paint Your Wagon, título que se puede traducir como “Pinta tu carreta”, sobre la fiebre del oro en California.
En 1969 se llevó al cine con un guión de Paddy Chayefsky que se apartaba mucho de la obra original, componiendo nuevas canciones, con diversas variaciones en el argumento.
El  reparto sorprendió a  propios y extraños. Lee Marvin, Clint Eastwood y Jean Seberg no tenian experiencias musicales y se confiaba poco en ellos para tal labor.  Sin embargo triunfaron en tan delicado cometido y la canción Wand’rin star cantada por Marvin se convirtió en un éxito inesperado en ventas.
Aunque el rodaje fue complicado, con numerosos problemas de producción, es una pelicula que conserva su frescura con el paso del tiempo.

La  leyenda de la ciudad sin nombre es un musical atípico, sus coreografías jamás pasarán a la historia pero sí sus canciones ubicadas en un Far West sucio y miserable con calles llenas de barro, mugre y unos personajes alocados que sueñan con el enriquecimiento fácil que nunca llega.
En el  vive Ben Rumson (Lee Marvin), un pionero alérgico a la civilización y las buenas costumbres. En cine el personaje es más salvaje que el original del teatro.
Logan incluye escenas de cine cómico tradicional como la destrucción de la ciudad sin nombre que se desploma por sus túneles internos.
Llamó la atención en que la trama principal esté protagonizada por un trío donde la menuda Jean Seberg convive con dos altos y fornidos maridos.
La cinta es un canto a la California salvaje de los primeros americanos anglosajones. Se omite el pasado español de estas tierras y su incorporación a México, época ignorada por Hollywood salvo las cintas de el Zorro. Una California multicultural con chinos, alemanes y prostitutas francesas. Resulta divertido cuando una orquestina china recibe con los toques de La Marsellesa a las prostitutas francesas.
Se trata de un filme amoral, políticamente incorrecto, en donde se glosa la libertad más abstracta. Actualmente no se podría rodar algo así, pero los tiempos cambian a veces para peor. La cinta queda como reflejo de los sueños de una época ya periclitada. El tiempo le ha otorgado una mirada nostálgica y en cierto modo triste pero las alegrías de vivir sobresale por encima de todo.

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