El desprecio (1963)

UN GODARD EN COLOR

EL DESPRECIO. Título original: Le mépris. Año: 1963. País: Francia. Dirección: Jean-Luc Godard. Reparto: Brigitte Bardot (Camille Javal), Michel Piccoli (Paul Javal), Jack Palance (Jeremy Prokosch), Giorgia Moll (Francesca Vanini), Fritz Lang (Fritz Lang), Raoul Coutard (Cameraman), Jean-Luc Godard (ayudante dirección de Fritz Lang), Bernie Grant (voz de Paul Javal), Linda Veras (sirena). Guion: Jean-Luc Godard (Novela: Alberto Moravia). Música: Georges Delerue. Fotografía: Raoul Coutard. Coproducción Francia-Italia; Les Films Concordia / Compagnia Cinematografica Champion Magic / Rome Paris Films. Duración: 102 minutos.

 

Al final de la escapada (1960) supuso la gran revelación como cineasta de Jean-Luc Godard,  uno de los directores más radicales del cine mundial. Ese blanco y negro tan contrastado,  cámara en mano, rodaje en las calles parisinas, esa frescura que sorprendió e irritó a gente bienpensante.
No es de extrañar que los cantos de sirena del cine comercial cantaran para el joven cineasta. Así a todo color, scope, una estrella de moda como Brigitte Bardot, el genial Jack Palance, especialializado en villanos de Hollywood, la adición de Fritz Lang como actor suponen una golosina para muchos cinéfilos.
Pero Godard no quedó contentó y volvió  a un cine mucho más personal como Alphaville o Banda aparte  que son nuestras preferidas.

El valor de El desprecio es la reflexion sobre si es válido prostituirse profesionalmente para ganar dinero y vivir más cómodamente. El personaje de Michel Piccoli, un autor teatral con ambición, está tentado por una oferta, escribir el guión de La Odisea de Homero cambiando todo su sentido. ¿Todo vale  en cine?
Godard parece sentirse molesto con esta historia. No le agrada. Brigitte Bardot se exhibe desnuda pero sólo boca abajo enseñando sus nalgas. En su día la actriz escandalizó a medio mundo pero en la actualidad resulta inocente y digna de un colegio de monjas.
Aquí es la fiel esposa cuyo marido trata de vender al productor americano ¿todo es lícito? ¿Vale la pena vender la dignidad? El final, que  no puedo revelar, me parece artificial y torpe  como si Godard tratara de denunciar su absurda moralina propia del cine comercial.
Estamos ante una buena película pero también de una obra menor. No es lo mejor de su autor pero aún así conserva muchos atractivos que la hacen fascinante.

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