Uno, dos, tres (1961)

EL GENIO DE WILDER A CIEN

UNO, DOS, TRES. Título original: One, Two, Three. Año: 1961. País: Estados Unidos. Dirección: Billy Wilder. Reparto: James Cagney (C.R. «Mac» MacNamara), Horst Buchholz (Otto Ludwig Piffl), Pamela Tiffin (Scarlett Hazeltine), Arlene Francis (Phyllis MacNamara), Liselotte Pulver (Fräulein Ingeborg), Hanns Lothar (Schlemmer), Howard St. John (Wendell P. Hazeltine), Leon Askin (Peripetchikoff), Ralf Wolter (Borodenko), Peter Capell (Mishkin), Karl Lieffen (Fritz), Hubert von Meyerinck (Count Waldemar von Droste-Schattenburg). Guion: Billy Wilder, I.A.L. Diamond. Teatro: Ferenc Molnár. Música: Andre Previn. Fotografía: Daniel L. Fapp (B&W). United Artists. Duración: 108 minutos.

A mí me gusta muy poco la política. Tanto la de derechas como la de izquierdas y sobretodo las nacionalistas que sólo sirven para que unos vivales vivan del cuento. Del comunismo algunos me dicen que es un paraíso pero las gentes que lo han vivido me cuentan que es un infierno. ¿Quién tiene razón? La Historia les ha condenado pero erre que erre goza de gran prestigio en medios intelectuales, sobretodo en la crítica cinematográfica.
Tras la caida del Régimen Nazi Alemania quedó dividida en dos mitades, la Federal y la Democrática o comunista. Berlín fue dividido por un muro en el que mucha gente encontró la muerte por tratar de cruzarlo rumbo al «perverso» capitalismo. Por mucho que digan nuestros progresa la realidad es trágica. El Muro de Berlín (1961-1989) fue una barrera de 155 km que dividió la ciudad alemana en Este (RDA comunista) y Oeste (capitalista) durante la Guerra Fría. Construido para frenar la emigración al oeste, separó familias durante 28 años, convirtiéndose en un símbolo de la represión hasta su caída el 9 de noviembre de 1989.
Cuando se rodó la película de Billy Wilder el Muro no existía aún pero si la división de la ciudad. Uno, Dos, Tres en su día no gustó demasiado pero actualmente es considerada una auténtica obra maestra. Su autor, Wilder (Sucha, Imperio austrohúngaro, 22 de junio de 1906-Hollywood, Estados Unidos, 27 de marzo de 2002), un judío que huyó de su país ocupado por los nazis, no es nada sospechoso de reaccionario o derechista. Sin embargo rezumaba talento por los cuatro costados.

Uno, Dos, Tres es una comedia alocada con un ritmo frenético con La Danza del Sable de Aram Jachaturián como música de fondo. Pone en solfa el comunismo histérico repleto de frases hechas repetidas de forma mecánica por ciegos fanáticos que ven el mundo de una forma dogmática. En realidad una excusa para alimentar a una clase de parásitos que viven del prójimo a cuerpo de rey y tocan Yes, We Have No Bananas en alemán. Por el otro lado tenemos un capitalismo atroz que sólo piensa en los dividendos.
La comedia está basada en una obra teatral de  Ferenc Molnár, algo que se nota en el guion cargado de palabras, pero reconvertida en una frenética obra cinematográfica por el gran Wilder. James Cagney borda su papel tan temperamental. Lo vive. El resto del reparto está perfecto y cumple con su cometido.
Wilder utiliza la ironía del escepticismo, la sátira sarcástica. El comunismo fue un experimento fracasado de alternativa al mundo capitalista y su lectura de la Historia demasiado ingenua. Su trama es atemporal pero es un precioso documento sobre la Guerra Fría. El genial director se ríe del comunismo y también del capitalismo. De una guerra gratuita que duró décadas y acabó en la nada.

El gag final que demuestra la ironía de Billy Wilder. En una máquina de vender Coca Cola se encuentran una Pepsi Cola, el refresco rival de aquella compañía.


Billy Wilder a la izquierda en la puerta de Branderburgo con Pamela Tiffin, James Cagney y Horst Buchholz.

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