HACE 50 AÑOS
En octubre de 1976, Terence Fisher fue invitado de honor el Festival de Cine Fantástico y de Terror de la Villa de Sitges. En su presencia, los afortunados aficionados asistentes, pudimos descubrir alguna parte de su filmografía que los distribuidores (o los censores) españoles nos habían escamoteado injustamente. Recuerdo con gran felicidad aquel día en que me citó en el hall del Hotel Calípolis de Sitges a primera hora de la mañana. Yo fui muy puntual, como es mi costumbre ya que detesto llegar tarde a las citas, y sorprendentemente, el realizador británico ya me estaba esperando mientras que por lo general, en otras ocasiones, los entrevistados me han hecho perder tiempo en una inútil espera.
Fisher era un hombre muy cordial, simpático, y menudo de talla. En aquella misma edición estuvo presente Freddie Francis, de quien por cierto no podemos decir lo mismo, ya que es un hombre de carácter áspero. Diez años después, en el mismo lugar, conocí a Christopher Lee que en un principio me dio una impresión desagradable por su pésimo talante aunque en un segundo encuentro me trató de una forma mucho más cordial.

Estos diez años de diferencia marcaban dos estilos diferentes de organizar el Festival de Sitges, el de Ráfales y el de Goas. El primero tenía mayor calor humano, los personajes invitados convivían con los amantes del género y todos nos hacíamos amigos. En cambio, la segunda etapa tenía mayor presupuesto económico. Si Ráfales organizaba el certamen con tres millones y medio, Goas acabó haciéndolo con presupuestos de ochenta millones. Sin embargo la diferencia económica nunca supuso ningún aumento de calidad porque el nuevo equipo nunca amó el género fantástico y eso se les notaba demasiado.
En la época Goas todos los personajes invitados eran inaccesibles al gran público, se había perdido aquel calor humano característico de la anterior etapa y el clima se fue deteriorando cada año hasta que el Festival de Sitges acabó convirtiéndose en una sombra de sí mismo. Desde mi punto de vista, la Generalitat han realizado una política cinematográfica equivocada desde el primer día de su restauración. Dicen que el Estado es mal empresario, pero es peor productor de cine. Su labor en el Festival de Sitges así lo demuestra.
En la época actual el Festival lo lleva Ángel Sala con quien tenemos muy buena relación. A pesar de ésto he decidido no volver a Sitges porque la gente que iba y que va me faltaba al respeto sin ningún motivo. Gente que iba a gorronear y a molestar constantemente creando una situación muy desagradable por lo que decidí ahorrarme disgustos. No volví al Festival de Sitges ni al Imagfic de Madrid por los mismos motivos.

Afortunadamente, en octubre de 1976, el Festival aún pertenecía al amigo Ráfales, y los amantes del Séptimo Arte podíamos convivir y codearnos con la créme de la créme del género. Gracias a este maravillosa circunstancia pude encontrarme con el realizador que marcó una época dorada en el cine fantástico internacional.
¿Cómo definiría sus films, mister Fisher?
– Como cuentos de hadas para adultos.
¿Conoce el cine fantástico español?
– Sí y no me gustan nada. Hay demasiada sexo y violencia. Ello ocurre no sólo en este país sino también en otros. La excesiva violencia parte de una cultura violenta pero también por motivos mercantiles, aunque la gente que las rueden crean en ella. No he visto muchas películas fantásticas españolas porque en Inglaterra se distribuyen muy poco. En España existe una censura muy fuerte ¿no? ¿Es difícil rodar películas aquí?
”Las películas españolas suelen tener doble versión. La extranjera tiene demasiados desnudos generalmente gratuitos, no tienen ninguna justificación y aparecen sin más ni más. Yo estoy por la libertad si se usa bien.
Pero en su cine había erotismo
– Yo saco el erotismo cuando la trama lo exige. Ahora se hace para sacar dinero.
En cierta clase de cine fantástico existe una misoginia galopante. Las mujeres son siempre las víctimas y se asustan demasiado fácilmente.
– ¡Lógico! eso forma parte de su psicología. Es natural que se sienta miedo ante el peligro ¿quién no?
¿Me puede hablar de los actores de cine fantástico?
– Christopher Lee es un soberbio Drácula. No creo que ningún actor haya trabajado este papel como él. Su porte y sus movimientos están muy cuidados. Lee tiene gran habilidad en dar emoción a sus escenas. Bela Lugosi no tenía sex apel, carecía del atractivo sexual de Lee. éste tenía en primer lugar un fuerte elemento de sexo, como con las dos jóvenes de la casa, Lucy y Mina. Es lógico poner sexo en estas situaciones. La actuación de ambos era muy distinta. Bela Lugosi era todo melodrama, Christopher Lee era pura realidad. El Diablo siempre tiene su atractivo.
“Peter Cushing era un soberbio Van Helsing, un actor muy agradable. El barón de Frankenstein quería ayudar a la humanidad, estaba obcecado con sus ideales. Creía que su monstruo era un hombre, quería hacer el hombre perfecto. El doctor era cada vez más cruel y llegaba hasta el asesinato. En La maldición de Frankenstein (Curse of Frankenstein, 1957) mataba a otro científico para construir a su hombre. Era muy cruel.
“Trabajó con Boris Karloff en unos telefilmes de la serie Colonel March of Scottland Yard. Era un hombre muy gentil. Su interpretación de monstruo de Frankenstein en la época de la Universal era muy buena. De situaciones muy simples él sacaba gran provecho.
¿Qué opina de los demás directores de la Hammer como, por ejemplo, Roy Ward Baker?
– Prefiero reservarme mi opinión sobre el particular porque no me gusta juzgar a mis compañeros. Sin embargo le dirá que ese señor a quién cita me parece muy buen director.
La escena más difícil.
– Mi primer Frankenstein porque existían otras versiones muy famosas y temí que mi película saliera malparada en la comparación. Estuve aterrorizado durante el rodaje. Le confesará una cosa ¿sabe que no vi esas series en blanco y negro hasta que hubiera rodado mis primeras películas de terror? No quería me influyeran su visión y por instinto las imitara. Después las vi y me gustaron mucho.
¿Cual película prefiere del periodo de los años treinta?
– La novia de Frankenstein (The bride of Frankenstein, 1935) de James Whale, sin duda.
¿Le interesa la SF?
– Sí, es un género que empieza ahora. Es algo más que los seres monstruosos del otro mundo. La SF me interesa, me gusta mucho 2001, una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) de Stanley Kubrick.
En su serie de Frankenstein da más importancia al creador que a su monstruo, al reves que la Universal ¿por qué?
– Porque el doctor Frankenstein creí al monstruo, es un personaje que yo encontré más importante.
¿Cuales son sus películas favoritas entre las que usted ha dirigido?
– Drácula (Horror of Dracula, 1958) por ser una película muy compacta y Curse of the werewolf (1961) porque es una historia de amor.
Entrevista realizada por Salvador Sáinz en octubre de 1976.




A mí me gusta muy poco la política. Tanto la de derechas como la de izquierdas y sobretodo las nacionalistas que sólo sirven para que unos vivales vivan del cuento. Del comunismo algunos me dicen que es un paraíso pero las gentes que lo han vivido me cuentan que es un infierno. ¿Quién tiene razón? La Historia les ha condenado pero erre que erre goza de gran prestigio en medios intelectuales, sobretodo en la crítica cinematográfica.






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ESCUADRÓN MOSQUITO. Título original: Mosquito Squadron. Año: 1969. País: Reino Unido. Dirección: Boris Sagal. Reparto: David McCallum (Quint Munroe), Suzanne Neve (Beth Scott), Charles Gray (Comodoro Hufford), David Buck (David ‘Scotty’ Scott), David Dundas (Teniente Douglas Shelton), Dinsdale Landen (Comandante Clyde Penrose), Nicky Henson (Sargento Wiley Bunce), Bryan Marshall (Sargento Neale), Michael Anthony (Padre Bellague), Peggy Thorpe-Bates (Mrs. Scott), Peter Copley (Mr. Scott), Vladek Sheybal (Teniente Schack), Michael McGovern (Teniente Bannister), Susan Brodrick (Susan, novia de Douglas). Guion: Donald S. Sanford, Joyce Perry. Música: Frank Cordell. Fotografía: Paul Beeson.





Stella Stevens y David McCallum en La espalda contra el muro.






Pedro Olea

























Antes que nada quiero contar un recuerdo de mi infancia. En aquel tiempo en las iglesias católicas había un día, solía ser por Semana Santa, en que los fieles asistían con unas carracas, y en un momento dado las hacían sonar. Eso lo llamaban «matar judíos«, a los que culpaban de la muerte de Jesucristo y de ser avaros y usureros.








Charles Chaplin es una de las figuras más queridas en este Diario de Cine. Su filmografía con aciertos y errores es una de las mejores desde que los hermanos Auguste y Louis Lumière inventaron el cinematógrafo. 
