El Gran Dictador (1940)

LA ÚLTIMA OBRA MAESTRA
DE CHAPLIN

EL GRAN DICTADOR. Título original: The Great Dictator. Año: 1940. País: Estados Unidos. Dirección: Charles Chaplin. Reparto: Charles Chaplin (el barbero judío/ el dictador de Tomania), Paulette Goddard (Hannah), Jack Oakie (Benzino Napaloni, dictador de Bacteria), Reginald Gardiner (Schultz), Henry Daniell (Garbitsch), Billy Gilbert (Herring), Maurice Moscovich (el señor Jaeckel), Emma Dunn (la señora Jaeckel), Bernard Gorcey (el señor Mann), Chester Conklin (cliente del barbero), Esther Michelson (mujer judía), Hank Mann (guardia de asalto). Guion: Charles Chaplin. Música: Charles Chaplin, Meredith Willson. Fotografía: Roland Totheroh, Karl Struss (B&W). United Artists. Duración: 128 minutos.

Antes que nada quiero contar un recuerdo de mi infancia. En aquel tiempo en las iglesias católicas había un día, solía ser por Semana Santa, en que los fieles asistían con unas carracas, y en un momento dado las hacían sonar. Eso lo llamaban «matar judíos«, a los que culpaban de la muerte de Jesucristo y de ser avaros y usureros.
Desde la época del Imperio Romano existe la judeofobia. No se trata de pureza aria ni nada parecido. Al pueblo judío les acusaban de ser mala gente. Eso pasaba en toda Europa y otras partes del mundo. En la Roma de los Césares, los zelotes asesinaban gente porque el Imperio había ocupado su país. El pueblo romano que sufría sus vendettas los odiaban sin compasión.
En la época Nazi el odio al judío era una cortina de humo para ocultar las deficiencias políticas del Gobierno de Hitler. El antisemitismo siempre ha sido eso. Una maniobra de distracción. Un falso problema para que el pueblo olvide los verdaderos problemas. La película de Chaplin en el fondo trata de eso, de un régimen dictatorial que persigue a un pueblo a los que se culpa de todo.

El gran dictador en su día provocó numerosas polémicas. Se parodiaba a dos líderes mundiales antes de que el mundo descubriera su maldad. Nadie quiso producir la película por lo que Chaplin se tuvo que hipotecar.
Obtuvo un éxito impresionante aunque en algunos países, como España, se prohibió. En ella Chaplin interpreta dos personajes: Un barbero judío, muy parecido a Charlot, y el dictador Hynkel de Tomania. Fue la última obra maestra de su autor. Sus siguientes trabajos tenían calidad pero un tono menor.
La película tiene un tono más dramático que lo habitual. Chaplin interpreta a un barbero judío que es confundido con el dictador por su parecido físico. Entonces pronuncia un discurso antológico, algo mesiánico pero lleno de humanidad y buenas intenciones.
Tenemos también a Paulette Godard, su musa de entonces, una mujer extraordinaria. Los judíos son presentados como gente algo ingenua que vive su vida sin preocuparse de nada mientras en palacio se discute su destino.
El pueblo no intenta mejorar su situación. Se parecen a los judíos de Anatevka en El violinista en el tejado. Gentes con escasa conciencia política. Dejan hacer mientras no les molesten y cuando les molestan es demasiado tarde.
Como comedia tiene muy buenos gags. Hynkel en sus discursos habla en camelo sonando a alemán. Mas que un dictador parece un payaso absurdo. El propio Hitler vio la película dos veces y se enojó mucho. Desde entonces acusan a Chaplin de judío, aunque era católico. Recordemos la escena de la barberia en donde el barbero afeita a Chester Cocklin a ritmo de la Danza Húngara de Johannes Brahm. Todo un espectáculo.
Una gran película que ha vencido el paso del tiempo.


Douglas Fairbanks, Mary Pickford, Sir Charles Chaplin y David Wark Griffith crearon la productora United Artist. La prensa comentó «los locos se han hecho dueños de su manicomio«.

Publicado en Cine | Deja un comentario

¡Armas al hombro! (1918)

Y CHARLOT SE FUE A LA GUERRA

!ARMAS AL HOMBRO¡ Título original: Shoulder Arms. Año: 1918. País: Estados Unidos. Dirección: Charles Chaplin. Reparto: Charlie Chaplin (Charlot, Recluta), Edna Purviance (Joven francesa), Sydney Chaplin (sargento alemán, y el Káiser), Jack Wilson (príncipe alemán), Henry Bergman (sargento alemán gordo, y mariscal de campo von Hindenburg), Albert Austin (soldado estadounidense, soldado alemán, chofer del Káiser), Tom Wilson (sargento entrenador del campo), John Rand (soldado estadounidense), J. Parks Jones (soldado estadounidense), Loyal Underwood (oficial alemán de baja estatura). Guion: Charles Chaplin. Fotografía: Roland Totheroh (B&W). Charles Chaplin. Duración: 36 minutos.

 

La Primera Guerra Mundial se desarrolló entre el 28 de julio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918. Conocida como la «Gran Guerra«, enfrentó a las potencias centrales (Alemania, Austria-Hungría) contra la Triple Entente (Francia, Reino Unido, Rusia), marcando profundamente el siglo XX.  El detonante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio Astro-húngaro, y de su esposa  Sofía Chotek, el 28 de junio de 1914 en Sarajevo.
Posteriormente entró Estados Unidos en la contienda. Buster Keaton fue llamado a filas y combatió en Francia, cuyos recuerdos aparecen en su mejor largo sonoro, Reclutas (1930).  Charlie Chaplin fue rechazado por el ejército inglés por su bajo peso y continuó rodando películas en Hollywood recibiendo toda clase de reproches y críticas. Sin embargo hizo propaganda para la venta de Bonos de Guerra para financiar la campaña militar.
En 1918 estrenó una farsa antibélica, ¡Armas al hombre! recientemente recordada en las Fallas de Valencia, 2023. Una auténtica obra maestra como era su cine en aquella época.

Charles Chaplin es una de las figuras más queridas en este Diario de Cine. Su filmografía con aciertos y errores es una de las mejores desde que los hermanos Auguste y Louis Lumière inventaron el cinematógrafo.  ¡Armas al hombre! es un mediometraje en la que nuestro vagabundo se ve obligado a ponerse el uniforme porque la Patria le llama.
Chaplin demuestra el absurdo de la guerra, en este caso de la Gran Guerra, que luego engendraron monstruos como el fascismo y el comunismo que a lo largo del siglo XX han hecho mucho daño a la Humanidad.
Nos encontramos con la vida de un soldado sujeto a una disciplina férrea. El cine nos demuestra que hasta el ser más insignificante puede convertirse en héroe. Aquí el bando contrario no nos es mostrado como villanos crueles y malditos. Los soldados alemanes en el fondo son tan desgraciados como los estadounidenses.
Algunas escenas son de fantasía, en la que Charlot se disfraza de árbol y vence a los teutones. En una secuencia castiga al jefe del enemigo ante la complicidad de sus soldados. Como decía Mohammad Ali (campeón mundial de boxeo) «¿porqué hemos de ir al frente a matar a gente que no nos ha hecho nada?«. La película es bellísima, con buenos momentos líricos. Edna Purviance está en su mejor momento como la campesina francesa que se enamora de nuestro Charlot.
Las secuencias finales anticipan El gran dictador (1940), capturan al Káiser y terminan la guerra.  Algo utópico pero patriótico.

Publicado en Cine | Deja un comentario

Por la Paz Mundial

CHARLOT EN LAS FALLAS

En el presente año 2026 han plantado las populares fallas de Valencia, una de ellas dedicada a nuestro bien amado Charlie Chaplin, el gran Charlot, reivindicando la Paz Mundial ante el belicismo del presidente Donald Trump. Debajo está la palabra HOPE que quiere decir ESPERANZA en inglés. La falla es preciosa con una imagen que rememora el corto Armas al hombro (1918), uno de los mejores de su gloriosa filmografía.
Falla diseñada por José Santaeulalia y creada por Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer.

Valencia, la Plaza de la Virgen. la Fuente del Turia con sus ninfas que simbolizan los afluentes del río con ese nombre.

Publicado en Cine, Televisión | Deja un comentario

La quimera del oro (1925)

LEYENDA CENTENARIA

LA QUIMERA DEL ORO. Título original: The Gold Rush. Año: 1925. País: Estados Unidos. Dirección: Charles Chaplin. Reparto: Charles Chaplin (Charlot), Mack Swain (Big Jim McKay), Tom Murray (Black Larsen), Henry Bergman (Hank Curtis), Malcolm Waite (Jack Cameron), Georgia Hale (Georgia). Guion: Charles Chaplin. Música: Max Terr (Película muda). Fotografía: Roland Totheroh, Jack Wilson (B&W). United Artists. Duración: 95 minutos.
Charles Chaplin, valga la redundancia, es toda una leyenda del Séptimo Arte. En 2025 con honores de estreno se repuso La quimera del oro para celebrar su centenario y la película no ha perdido frescura. Pocas películas pueden decir lo mismo. Ésta es una de ellas.

Hubo una época en la que coincidieron en pantalla los grandes genios de la comedia: Charlie Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloyd, Stan Laurel, Oliver Hardy y después los hermanos Marx. Hubieron otros menores como Harry Langdon, Larry Semon, Roscoe Arbuckle, Charlie Chase, Snub Pollard, Billy Bevan, Ben Turpin, menos famosos y también excepcionales. Procedían del vodevil, del circo y el teatro.
En contra de lo que se ha dicho eran todos amigos y compañeros. Se intercambian los gags. Por ejemplo el gag de comerse la bota fue una sugerencia de Buster Keaton. El baile de los panecillos aparecieron en un corto de Roscoe Arbuckle, The Rough House (1917), aunque Chaplin lo hizo con más gracia. Pero esos datos no restan genio al film que nos ocupa: La quimera del oro,
Yo soy fan de Chaplin desde niño, allá por los lejanos años cincuenta. Mi párroco me daba lecciones de catequesis para hacer la primera comunión y después proyectaba en la sacristía cortos de Charlot. Entonces esas películas me traen recuerdos de cera e incienso. Chaplin ha sido uno de los mejores nombres de la Historia del Cine aunque fue perseguido por la inquisición estadounidense, el Comité de Actividades Antiamericanas. Su persecución fue injusta. Charlot no era judío ni comunista. Era tal vez un humanista.

La quimera del oro es tal vez la obra maestra de Charles Chaplin en una filmografía gloriosa: El chico, El circo, Luces en la ciudad, Tiempos modernos, El gran dictador. El resto es inferior, los largometrajes posteriores, al menos para mi gusto. Entre los cortos abundaban las obras maestras según la época en que se realizaron. La época Keystone fue floja, la de la Mutual y Essenay sobresalientes, con United Artist fue genial.
Chaplin bebe de su paso por el vodevil inglés con recuerdos de Charles Dickens, mostraron unos Estados Unidos, la tierra del bienestar, hundidos en la pobreza extrema. Su Charlot es un lumproletariado, un ser marginal y solitario que siempre se aleja de la cámara rumbo al horizonte.
En La quimera del oro nos encontramos con gentes que hacen largas colas por tierras heladas huyendo de la miseria. Buscan sus minas de oro que les saquen de la pobreza. Son gente desesperada. Charlot vive sus aventuras en esa tierra de desesperación, Alaska, el Paraiso Perdido pero sólo encuentran frío y hambre. Viven de sueños y esperanzas.
Cada plano es una obra de arte.
Los buscadores de oro son gente de carne y hueso. Seres humanos desesperados pero soñadores. Una gran película irrepetible, una obra maestra indiscutible. Por eso el cine de Chaplin no envejece, es un clásico que vence el paso del tiempo.

Sir Charlie Chaplin, caballero del Imperio Británico, recibió en 1972 un Oscar Honorífico por su carrera cinematográfica. Recibió una ovación en pie de 12 minutos por parte de sus colegas de Hollywood. Todo un record jamás igualado.
En 1972 Sir Charlie Chaplin se encontró con viejos amigos como Groucho Marx y Danny Kaye.

Publicado en Cine | Deja un comentario

Hacia los grandes horizontes (1966)

UN REMAKE DECENTE

HACIA LOS GRANDES HORIZONTES. Título original: Stagecoach. Año: 1966. País: Estados Unidos. Dirección: Gordon Douglas. Reparto: Ann-Margret (Dallas), Red Buttons (Mr. Peacock), Mike Connors (Hatfield, el jugador), Alex Cord (Ringo Kid), Bing Crosby (Josiah Boone), Bob Cummings (Henry Gatewood, el malversador), Van Heflin (Curley Wilcox, el marshall), Slim Pickens (Buck, el conductor), Stefanie Powers (Mrs. Lucy Mallory), Keenan Wynn (Luke Plummer). Guion: Joseph Landon. Remake: Ernest Haycox, Dudley Nichols. Música: Jerry Goldsmith. Fotografía: William H. Clothier. 20th Century Fox. Duración: 115 minutos.

Remake de La diligencia (1939) de John Ford.

En 1939 John Ford estrenó La diligencia, uno de los mejores westerns de la Historia del Cine, en 1966 Gordon Douglas (15 de diciembre de 1907, Nueva York – 29 de septiembre de 1993, Los Ángeles, California)  estrenó su remake Hasta los grandes horizontes. Generalmente los remakes suelen ser muy inferiores a la obra original y ésta no es una excepción. Nos encontramos ante una obra menor pero simpática y agradable.
Gordon Douglas no era un genio, sí un buen artesano de buen oficio. Realizó películas con Stan Laurel y Oliver Hardy, Bob Hope, Jerry Lewis y algún western como Rio Conchos (1964), Chuka (1967) y cine negro como Hampa dorada (1967) y su secuela La mujer de cemento (1970) con Frank Sinatra, con quién rodó además El detective (1968), una de sus mejores películas, y el musical Cuatro gángsters de Chicago (1964) con el Rat Pack al completo.
Su carrera es agradable de ver y disfrutar. Una filmografía larga y fructífera.
La película Hacia los grandes horizontes está centrada en Ann-Margret, entonces la actriz de moda, y cuenta como secundaria a Stephanie Powers, después famosa por sus series de televisión. La primera hace el papel de una prostituta expulsada de un poblado del Oeste y la segunda como la esposa de un militar a punto de dar a luz. Ambas se ven embarcadas en una aventura peligrosa, deben viajar en una diligencia atravesando tierra de los nativos Sioux (en la película de Ford eran apaches con Gerónimo a la cabeza) en pie de guerra.
En aquella época hubo mucha polémica sobre la utilización de los nativos americanos como villanos en los westerns de Hollywood. Es un tema muy delicado donde todos tienen razones y errores. En  película de Ford los indígenas hablaban español o castellano. La esposa del posadero mexicano era apache (Elvira Ríos) y cantaba una canción en la lengua de Cervantes. Algo que chocaba en aquel tiempo. Aquí el posadero es oriental con una esposa sioux, personajes que en la presente versión están poco desarrollados.
La película de Douglas es más plana pero tiene bonitos escenarios. Los personajes de reparto están perfectos. Bing Crosby como médico borracho, Red Buttons como viajante de whisky, Van Heflin como marshall, Slim Pickens como conductor de diligencia, Mike Connors como jugador de cartas, Alex Cord no puede igualarse a John Wayne ni de lejos, Keenan Wynn y Robert Cummings son dos excelentes villanos. Las chicas están bien las dos.
Todo funciona a la perfección dentro de un trabajo menor. Ford era mucho Ford. Era un objetivo inalcanzable. Con todo esta versión es honesta y se deja ver sin enojo.

La diligencia original.

Publicado en Cine | Deja un comentario

Drácula (2025)

MENUDO DESASTRE

DRÁCULA. Título original: Dracula: A Love Tale. Año: 2025. País: Francia. Dirección: Luc Besson. Reparto: Caleb Landry Jones (Vlad/Drácula), Zoë Bleu (Elisabeta/Mina), Christoph Waltz (Sacerdote), Matilda De Angelis (María), Ewens Abid (Jonathan Harker), David Shields (Henry Spencer), Guillaume de Tonquédec (Dr. Dumont), Bertrand-Xavier Corbi (Capitán Targol), Haymon Maria Buttinger (Cardenal), Raphael Luce (Clerk). Guion: Luc Besson. Novela: Bram Stoker. Música: Danny Elfman. Fotografía: Colin Wandersman. Luc Besson Production, Europa Corp, TF1 Films Production, SND Films, TF1, Canal+, Ciné+OCS. Distribuidora: Leonine Distribution. Duración: 129 minutos.

Luc Besson realizó ciertas declaraciones sobre su película que tratamos aquí: «No soy fan de las películas de terror, ni de Drácula». Me parece bien esa afirmación si fuera consecuente con sus palabras.  El principal fallo de esta cinta radica en que su creador no cree en ella. Entonces ¿Porqué la hace? Misterio.
La primera adaptación de Drácula data de 1920, se filmó en el territorio del antiguo Imperio Ruso, presumiblemente en Crimea, en Yalta. Pero no existen pruebas de su existencia, sólo vagos rumores. Un año después se rodó Dracula halala (La muerte de Drácula) del húngaro Károly Lajthay de la que no sabemos casi nada y en 1922 el célebre Nosferatu, el vampiro de Friedrich Wilhelm Murnau, incontestable obra maestra que aún hoy despierta inquietud en el público. En 1958 se estremó Drácula de Terence Fisher con Christopher Lee, otra obra maestra. Fue un bombazo en su época. Se rodaron varias secuelas, muy interesantes, y se rodaron buenas y malas películas. Destaquemos el Drácula (1930) on Bela Lugosi y su réplica hispana con Carlos Villarías.
Recientemente tenemos el remake de Nosferatu (2024) de Robert Eggers y El último viaje del Demeter (2023), ambas muy interesantes, que reverdecen la figura de Drácula. La película que nos ocupa es todo lo contrario.

No esperaba gran cosa de esta nueva adaptación de Drácula, por lo tanto no me he llevado ninguna decepción pese a los encendidos ditirambos de cierta crítica pero como nunca les hago caso paso de ellos. Sobre el cine fantástico se han escrito muchas tonterías por lo que he dejado de leer sobre esta temática.
La película de Besson se ha hecho con medios, pero su desprecio por el género arruinan su producción. Los actores tienen poca personalidad, todo es grisáceo y aburrido. El vestuario de Drácula es infame. La vampira es algo mejor. Pero la convierten en una especie de ninfómana borracha que desvirtúa su personaje.
Algunas secuencias son promrtedoras pero no convencen. Sentimos simpatía por Luc Besson pero no nos gusta esta cinta. Lo sentimos.

Publicado en Cine, Series | Deja un comentario

Agárralo como puedas (2025)

EL POLICÍA MÁS TORPE

AGÁRRALO COMO PUEDAS. Título original: The Naked Gun. Año: 2025. País: Estados Unidos. Dirección: Akiva Schaffer. Reparto: Liam Neeson (Lt. Frank Drebin Jr.), Pamela Anderson (Beth Davenport), Paul Walter Hauser (Capt. Ed Hocken Jr.), Danny Huston (Richard Cane), CCH Pounder (Jefe Davis), Kevin Durand (Sig Gustafson), Liza Koshy (Detective Barnes), Eddie Yu (Detective Park), Priscilla Presley (Jane Spencer-Drebin), Moses Jones («Not Nordberg Jr.»), Cody Rhodes (camarero), Busta Rhymes (atracador). Guion: Jim Abrahams, Dan Gregor, Mark Hentemann, Doug Mand, Akiva Schaffer, Alec Sulkin, David Zucker, Jerry Zucker. Historia: Seth MacFarlane. Música: Lorne Balfe. Fotografía: Brandon Trost. Fuzzy Door Productions, Paramount Pictures. Distribuidora: Paramount Pictures. Duración: 85 minutos.

¿Una película cómica protagonizada por un actor serio como  Liam Neeson? Puede parecer un disparate pero no lo es. Leslie Nielsen rodaba películas dramáticas hasta que el trío ZAZ lo contrató.  La nueva generación (1962) era una serie policíaca con el mentado actor de protagonista, muy serio y muy antipático. Veinte años después rodó otra mini serie con un papel similar pero más simpático y alegre, Escuadrón de policía (1982), en la que interpretaba a un teniente de policía, Frank Deblin, el paradigma de la torpeza. Luego pasó al cine con la franquicia Agárralo como puedas (1988) a la que siguieron dos secuelas, Agárralo como puedas 2 ½: El aroma del miedo (1991) y Agárralo como puedas 33⅓: El insulto final (1994). Detrás estaban el trío ZAZ (David Zucker, Jim Abraham y Jerry Zucker) que en su día revolucionaron la comedia cinematográfica con películas alocadas y absurdas donde todo era un disparate.
Parodiar policías han estado vigentes desde los inicios del cine. Los Keystone Cops de Mack Sennet, los gendarmes de Saint Tropez con Louis de Funes, la serie Loca Academia de Policía y el simpar Yves Clouseau de Peter Sellers llenaron horas de risas en las plateas y ahora los DVDs y Streaming. La policía cómica siempre nos ha acompañado a lo largo de la historia del cine para nuestra diversión.

Habiendo fallecido Leslie Nielsen, la serie de Frank Deblin debía continuar con otro actor y los creadores llamaron a Liam Neeson para interpretar al hijo del anterior policía, Frank Deblin jr. El resultado es un acierto. Un actor cómico no hubiera resultado tan efectivo. Neeson da el pego en su nueva faceta cómica. Su seriedad contrasta con las absurdas situaciones en las que se ve metido.
Aunque no alcance el nivel de sus predecesoras el resultado es completamente positivo. Los gaga son divertidos e hilarantes. Como pareja tenemos a Pamela Anderson en su madurez. Funciona aunque esté lejos de su pasado sexy.
Esta versión de Agárralo como puedas no es genial pero sí agradable. Pasas un buen rato con su visión. No te aburre un segundo y está realizada con total profesionalidad. Nos encontramos en un mundo absurdo en la línea de los Monty Python y los hermanos Marx donde todo es un disparate. Un mundo carente de lógica dónde los tópicos de las series policíacas son puestas en solfa. Buen comienzo de esta nueva saga.

Publicado en Cine, Series, Televisión | Deja un comentario

Cómo matar a la propia esposa (1965)

NO TAN MACHISTA
COMO PARECE

CÓMO MATAR A LA PROPIA ESPOSA. Título original: How to Murder your Wife. Año: 1965. País: Estados Unidos. Dirección: Richard Quine. Reparto: Jack Lemmon (Stanley Ford), Virna Lisi (la Señora Ford), Terry-Thomas (Charles Firbank), Eddie Mayehoff (Harold Lampson), Claire Trevor (Edna Lampson), Mary Wickes (la secretaria de Harold), Jack Albertson (el Dr. Bentley), Sidney Blackmer (el Juez Blackstone), Max Showalter (Tobey Rawlins), Alan Hewitt (el Abogado del Distrito), Barry Kelley (el Miembro del Club en la Habitación de Vapor), William Bryant (el Trabajador de la Construcción). Guion: George Axelrod. Música: Neal Hefti. Fotografía: Harry Stradling Sr. United Artists. Duración: 118 minutos.

1965. En ese año yo era un adolescente de 15 años y en una sala de cine daban una película llamada Cómo matar a la propia esposa, yo no quería verla porque me desagradaba que asesinaran a un ser humano sin ninguna compasión. Finalmente me llevaron al cine para ver dicha cinta. Aparecen unos caballeros estadounidenses con prejuicios infantiles contra las mujeres, de repente una fiesta. Una abortada despedida de soltero y del interior de una tarta apareció una imponente rubia on un bikini hecho de nata montada. Era Virna Lisi.
Yo me quedé hipnotizado, locamente enamorado. ¿Cómo alguien descerebrado desearía dar muerte a tan bella persona? La película entonces no la entendí del todo, pero en la actualidad ya no tiene secretos para mí. No es tan machista como indica su tajante título. Más bien todo lo contrario.

El guion de George Axerold, Cómo matar a la propia esposa, puede parecer machista y misógino pero en realidad es una sátira sobre el machismo estadounidense, ese prejuicio infantil contra las mujeres, el 52% de la población mundial, a las que se pone a todas en el mismo saco. Toda generalización es falsa. Hay buena gente y mala gente en todas partes y en ambos sexos.
Tenemos pues a un solterón recalcitrante que una noche acude a una despedida de soltero. En esta fiesta una mujer guapa sale del interior del pastel para dar una sorpresa a los misóginos estadounidenses y a la mañana siguiente descubre con horror que ha contraído nupcias con la muchacha del pastel que, además, es italiana y no sabe ni palabra de inglés. Una mujer guapísima, muy cariñosa y que llegó al hogar prácticamente desnuda on un traje de baño y una gabardina negra.
El exsolterón está acompañado de un mayordomo inglés (genial Terry Thomas), muy estirado, que detesta las mujeres. La italiana es una revolución en la apacible vida del protagonista de esta cinta. En fin, no cuento más.
Junto a Jack Lemmon, representante del estadounidense medio, tenemos al flemático cómico inglés Terry Thomas en una rara aparición en el cine de Hollywood, y Claire Trevor, la frágil Dallas de La diligencia (1939), Oscar por Cayo Largo (1948), quienes apoyan con firmeza la cinta junto a una bellísima maggiorata Virna Lisi. El cine italiano de la época suministró mujeres bellísimas al mundo del celuloide y la Lisi fue uno de sus mejores rostros.
En el mundo actual esta película resulta algo extraña, pero quien conoció aquella época lo comprenderá mejor. La vida de antes era distinta a la actual, la gente pensaba diferente, tenía otras ideas en la cabeza. Otra escala de valores. Esta cinta de Quine es un documento de una época ya periclitada. Ua ironía de un mundo ya desaparecido afortunadamente.

Richard Quine

Publicado en Cine | Deja un comentario

La nueva melodía de Broadway (1940)

FRED Y ELEANOR

LA NUEVA MELODÍA DE BROADWAY. Título original: Broadway Melody Of 1940. Año: 1940. País: Estados Unidos. Dirección: Norman Taurog. Reparto: Fred Astaire (Johnny Brett), Eleanor Powell (Clare Bennett), George Murphy (King Shaw), Frank Morgan (Bob Casey), Ian Hunter (Bert C. Matthews), Florence Rice (Amy Blake), Lynne Carver (Emmy Lou Lee), Ann Morriss (Pearl), Trixie Firschke (Juggler). Guion: Leon Gordon, George Oppenheimer, Preston Sturges… Canciones: Cole Porter. Fotografía: Oliver T. Marsh, Joseph Ruttenberg (B&W). Metro Goldwyn Mayer. Duración: 102 minutos.

 

En 1929 triunfó una película musical de la Metro titulada Melodías de Broadway, de Harry Beaumont, con canciones de Arthur Freed (futuro productor de la casa especialista en cine musical) y Nacio Herb Brown. El enorme éxito de este espectáculo fue tal que se rodaron tres secuelas que nada tienen que ver entre sí, La melodía de Broadway de 1936 (1936), La melodía de Broadway Melody de 1938 (1938) y La nueva melodía de Broadway (1940), protagonizadas por Eleanor Powell, excelente bailarina, que triunfaba en la Metro mientras Fred Astaire arrasaba en la RKO. En 1942 se anunció otro jalón de la franquicia en Technicolor con Eleanor Powell y Gene Kelly pero el proyecto se canceló en el último minuto.
Fred Astaire abandonó la RKO en 1939 y posibilitó su emparejamiento con Eleanor Powell en el film que ahora nos ocupa. La película Melodías de Broadway (1953) con Fred Astaire no tiene nada que ver con la saga.

La nueva melodía de Broadway es sin duda la única oportunidad que tuvo Fred Astaire de encontrar a una pareja de baile a su misma altura. Los dos reyes del tap frente a frente. Las escenas de comedia, como en la mayoría de los musicales de la época, estaban realizadas con corrección por el eficiente Norman Taurog (Chicago, Estados Unidos, 23 de febrero de 1899 – Rancho Mirage, California, Estados Unidos, 7 de abril de 1981), autor de películas dirigidas a públicos juveniles y comedias de Jerry Lewis con Dean Martin. Cumplía con su labor aunque nunca fue un genio que brillara a gran altura.Cumplía y no molestaba a nadie. En el reparto nos encontramos a Frank Morgan, el famoso mago de Oz, y George Murphy, pareja habitual de la Powell que luego abandonó el cine para dedicarse a la política.
Las canciones de Cole Porter (Peru, Indiana, 9 de junio de 1891-Santa Mónica, California, 15 de octubre de 1964)  y los números musicales de Fred Astaire y de Eleanor Powell, juntos o por separado, son sin duda lo mejor de esta alegre cinta.
La secuencia estrella es el baile en pareja con música de Beguin the Beguine, la famosa canción e Cole Porter, y un número antológico que incluso es recordado en la actualidad. La pantalla vibra con cada paso de baile y es lástima que no repitieran ya que la estrella de la bailaina se apagó y en la Edad de Oro del musical ya era demasiado mayor para brillar.
Nunca se ha visto nada semejante a través de los tiempos y conviene revisarlo mil veces porque vale la pena.
La nueva melodía de Broadway es un documento de una época que desapareció demasiado pronto. Los musicales Metro de Gene Kelly y compañía los opacaron.

Cole Porter

Publicado en Cine | Deja un comentario

Misión de audaces (1959)

LA ÉPICA FORDIANA

MISIÓN DE AUDACES. Título original: The Horse Soldiers. Año: 1959. País: Estados Unidos. Dirección: John Ford. Reparto: John Wayne (Coronel John Marlowe), William Holden (Mayor Henry ‘Hank’ Kendall), Constance Towers (Srta. Hannah Hunter de Greenbriar), Althea Gibson (Lukey, doncella de la srta. Hunter), Judson Pratt (Sargento mayor Kirby), Hoot Gibson (Sargento Brown), Ken Curtis (Cabo Wilkie), Willis Bouchey (Coronel Phil Secord), Bing Russell (Dunker, soldado yanqui amputado), O. Z. Whitehead (Otis ‘Hoppy’ Hopkins), Hank Worden (Deacon Clump). Guion: John Lee Mahin, Martin Rackin. Novela: Harold Sinclair. Música: David Buttolph. Fotografía: William H. Clothier. The Mirisch Corporation, Martin Rackin, United Artists. Duración: 119 minutos.

La guerra de Secesión fue una guerra civil en Estados Unidos desde el 12 de abril de 1861 al 26 de mayo de 1865 entre la Unión («el Norte») y la Confederación («el Sur»), que se formó en 1861 por estados que se habían separado de la Unión. La Guerra Civil estadounidense ha creado una amplia filmografía. Sin embargo no se cae en el maniqueísmo fácil de otras contiendas similares como la española.
En abril de 1863, el coronel Benjamin Grierson condujo a 1700 soldados desde La Grange (Tennessee) hasta Baton Rouge (Luisiana), atravesando más de 600 millas (cerca de mil kilómetros) por territorio enemigo, destruyendo la línea ferroviaria confederada y las vías de abastecimiento entre Newton’s Station y Vicksburg, ambos en el estado de Misisipi. John Ford rodó una película basada en estos hechos, versión muy libre de The Horse Soldiers, A Novel of the Civil War, novela escrita por Harold Sinclair en 1956.
Naturalmente la fidelidad histórica brilla por su ausencia pero no quita que ésta sea una buena película. Las películas de caballería de Ford tienen un gran prestigio, que no discuto, entre la cinefília pero particularmente hay otros títulos de su filmografía que me gustan más: El caballo de hierro (1924), El delator (1935), La diligencia (1939), Las uvas de la ira (1939), !Qué verde era mi valle¡ (1941), Pasión de los fuertes (1946), El hombre tranquilo (1952), El hombre que mató a Liberty Valance (1962)… ya se sabe que para gustos los propios. Son personales y cada cual tienen los suyos.

Misión de audaces, con sus libertades, es una narración llena de vigor y talento. Los personajes se muestran con todas sus contradicciones. Alegres, optimistas, borrachos. Los sudistas son tratados con respeto. Algunos fueron a la misma academia militar de nuestros protagonistas.
El eje central de la película es una historia de amor entre un coronel nordista y una mujer sureña que no se dió en la vida real. Aquí no tenemos pieles rojas salvajes sino caballeros del sur como antagonistas que incluso despiertan más simpatías.
Mención aparte tenemos el episodio de una escuela de cadetes sudista, compuesta por niños de muy corta edad, que se enfrentan sin titubear al invasor nordiasta. El público los adora. John Ford en realidad no toma partido con ningún bando. Tiene un tono de reconciliación y respeto.
Ford sabe componer personajes. Muy suyos. Los personajes secundarios son excelentes con un gran plantel de actores. Para mí los mejores westerns son los de John Ford (y Sam Peckinpah), son los que tienen mayor calidad y mayor vida.
Aunque sea una obra menor nos encontramos ante una obra de arte magistral. Ford hizo mejores películas que ésta, pero aún así sigue siendo un Ford de gran calidad.

John Ford

Publicado en Cine | Deja un comentario