PERVERSO CUENTO INFANTIL

LA NOCHE DEL CAZADOR. Título original: The Night of the Hunter. Año: 1955. País: Estados Unidos. Dirección: Charles Laughton. Reparto: Robert Mitchum (Reverendo Harry Powell), Shelley Winters (Willa Harper), Lillian Gish (Rachel Cooper), Billy Chapin (John Harper), Sally Jane Bruce (Pearl Harper), James Gleason (Tío «Birdie» Steptoe), Evelyn Varden (Icey Spoon), Don Beddoe (Walt Spoon), Peter Graves (Ben Harper), Gloria Castillo (Ruby), Michael Chapin (amigo de Ruby), Paul Bryar (Bart el Colgado). Guion: James Agee. Novela: Davis Grubb. Música: Walter Schumann. Fotografía: Stanley Cortez (B&W). United Artists. Duración: 93 minutos.

La noche del cazador es una de las grandes obras maestras de la Historia del Cine pero en su día fue machacada por la crítica y por el púbico que no fue a verla por lo que su director no insistió nunca más. ¿Qué falló en su tiempo? Tal vez porque no era una película que se pareciera a otra. No es un producto en serie y su realización es insólita.
Su director fue Charles Laughton (Scarborough, Inglaterra, 1 de julio de 1899-Los Ángeles, 15 de diciembre de 1962), un gran actor británico que no obstante su gran calidad era detestado por algunos directores y muchos actores que rehusaban trabajar con él, fue un Nerón afeminado en El signo de la cruz (1932) de Cecil B. DeMille, el mordaz Graco de Espartaco (1960) de Stanley Kubrick, trabajó con Alfred Hitchcock en Posada Jamaica (1939) y fue el esposo de Elsa Lanchester (La novia de Frankenstein y la niñera que se marcha en Mary Poppins). Excelente actor, muy exigente y de ahí su impopularidad.
Cabeza de cartel tenemos a Robert Mitchum en su mejor papel. Un actor de gran solera del que hablaremos otro día. En el reparto tenemos a la heroína de David Wark Griffith, me refiero a la genial Lillian Gish (Springfield, Ohio; 14 de octubre de 1893-Nueva York; 27 de febrero de 1993), protagonista de El nacimiento de una nación (1915), Intolerancia (1916) y Las dos huerfanas (1921). Actriz siempre impagable para cualquier cinéfilo.

Un delincuente roba una cantidad de dinero para dar de comer a su familia, esposa y dos hijos. Esconde el dinero pero es detenido y ahorcado. Su compañero de celda, un falso predicador se entera de su situación y una vez indultado busca a la viuda y sus dos hijos para apropiarse del dinero.
La noche del cazador es una película muy dura contada como un perverso cuento de hadas. Robert Mitchum compone un personaje diabólico disfrazado de predicador que dice hablar en nombre de Dios. Es un demonio disfrazado de ángel que seduce a la gente hasta que descubren su maldad.
Charles Laughton compone un cuento de hadas perverso y cruel. La bondad está personificado en el papel de una anciana que adopta huérfanos, una especie de Juana de Arco de la Tercera Edad bordado por Lillian Gish, heroína del cine mudo reconvertida en una bondadosa dama caritativa.
La película está adornada por bellos efectos de cámara de Stanley Cortez. Ese riachuelo, esa barcaza en la que escapan los niños perseguidos por el hipócrita criminal. Son testigos conejos, ranas, tortugas que van apareciendo mientras en la lejanía se recorta la figura siniestra del Mal.
Laughton describe una sociedad enloquecida que primero adora al hipócrita predicador y después exige su linchamiento con ferocidad.
La noche del cazador es una película isla, ninguna otra se le parece. El fracaso comercial abortó la carrera de Laughton como director, hubiera sido más grande si la suerte hubiera sido más favorable. Pero la miopía fue más fuerte y su carrera se truncó.
Esa canción que canturrea el malvado predicador es amenazante y perversa hasta el fin. Nos encontramos ante una obra maestra incomprendida en su día pero posteriormente revalorizada.


En 1968 Robert Mitchum repite un personaje similar de predicador asesino en El póker de la muerte de Henry Hathaway.












Odiseo (Ulises), Troya, Menelao están de moda por la película de Cristopher Nolan pero siempre hemos tenido a estos héroes y antihéroes en la pantalla grande y chica. Son personajes ya familiares para los cinéfilos de todo el mundo. La vida privada de Helena de Troya (1927) de Alexander Korda ya nos presentó a la bella esposa de Menelao raptada por París. Giovanni Pastrone y Luigi Romano Borgnetto habían rodado un mediometraje, La caida de Troya en 1911. En 1961 se estrenó La guerra de Troya con Steve Reeves en el papel de Eneas, papel que repitió en La leyenda de Eneas (1962) basadas en La Eneida de Virgilio.



















Todos los países del mundo han tenido su épica, sus grandes momentos de gloria, los Estados Unidos nos han aburrido con su propaganda. Me parece bien que estén orgullosos de su país pero a veces caen en el más espantoso de los ridículos. Los españoles en cambio parece que nos avergonzamos de nuestro pasado y es hora de avivar nuestra memoria histórica. Entre los años 1908 y 1913 nuestro país se convirtió en el Vietnam español, el emperador Napoleón Bonaparte, invencible en casi todo el mundo, encontró su talón de Aquiles en España. La gente se echó espontáneamente a la calle para combatir al ejercito invasor.









Ho


























En las reseñas de 


Robert Wise, el director de la película, a quién conocí en persona en el Festival de Sitges de 1985.









