Psicosis (1960)

¡HIT, HIT, HITCHCOCK!

PSICOSIS. Título original: Psycho. Año: 1960. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Anthony Perkins (Norman Bates), Vera Miles (Lila Crane), John Gavin (Sam Loomis), Janet Leigh (Marion Crane), Martin Balsam (Detective Milton Arbogast), John McIntire (Sheriff Al Chambers), Simon Oakland (Dr. Fred Richmond), Vaughn Taylor (George Lowery, jefe de Marion), Frank Albertson (Tom Cassidy, cliente de la inmobiliaria), Lurene Tuttle (Eliza Chambers, esposa del sheriff), John Anderson (California Charlie, vendedor de automóviles), Patricia Hitchcock (Caroline, compañera de trabajo de Marion), Mort Mills (Policía de carretera). Guion: Joseph Stefano. Novela: Robert Bloch. Música: Bernard Herrmann. Fotografía: John L. Russell (B&W). Paramount Pictures. Duración: 109 minutos.

Psicosis fue todo un terremoto en la industria del cine. Una película en la que nadie creía pero que recaudó una buena fortuna. Lanzó al estrellato a su protagonista, Anthony Perkins (Nueva York, 4 de abril de 1932-Los Ángeles, 12 de septiembre de 1992) , entonces un actor completamente desconocido y a quién conocí en el Festival de Sitges de 1986 cuando vino para presentar una película que dirigió. Su Norman Bates fue antológico, papel que repitió en Psicosis II (1983), dirigida por Richard Franklin, Psicosis III (1986), dirigida por el propio Anthony Perkins y un telefilme, Psicosis IV: El Comienzo (1990) de Mick Garris donde se nos cuenta la infancia de Norman y su presente alejado de su vida criminal.
Era un actor que gustaba mucho al sexo femenino aunque algunos biógrafos aseguran de que era homosexual. Esa ambigüedad le convertía en un hombre atractivo en su época.
En el mismo reparto teníamos a Janet Leigh (Merced, California, 6 de julio de 1927-Beverly Hills, 3 de octubre de 2004)  muy famosa en aquella época. Era una actriz muy versátil capaz de interpretar comedia, drama y cine de acción. Su filmografía se compone de películas muy distintas como Un beso para Birdie (1963), Sed de mal (1957), Los Vikingos (1958), Mi hermana Elena (1955), Mujercitas (1949), La niebla (1980)…
La película de Hitchcock tuvo un remake en Psicosis (1998), dirigida por Gus Van Sant, con Anne Heche, copiada plano a plano en color. No tuvo mucho éxito al igual que las series de televisión, Bates Motel (1987) y la versión posterior (2013-2017).Y es que Alfred Hitchcock fue único y nadie pudo equiparase a él. 

Psicosis fue una película que nadie quería producir por lo que el genio inglés  esa historia le interesaba la financió de su propio bolsillo para poder rodarla. En aquella época era un rey de Hollywood que rodaba películas caras en Technicolor, entonces muy costoso, por lo que rodar en blanco y negro era para él una humillación.
Sin embargo a esta historia, tan morbosa, le convenía el blanco y negro que acentuaba la oscuridad de la trama. Al principio es un robo banal de dinero y una ladrona que huye por la carretera. De repente la trama da un giro inesperado y el público queda desconcertado.
Actualmente este argumento ya es demasiado popular, todos los cinéfilos conocen su desarrollo y nadie se sorprende pero en su día fue un completo impacto que dejaba perpleja a toda la sala.
Hitchcock era un mago, un mago del suspenso. Sabía atraer al público por donde quería e innovaba en cada título ofreciendo situaciones muy originales. Sus películas son auténticas obras de arte. Un cine sin parangón, únicas e inimitables. Aunque algunos directores como Brian de Palma o Curtis Hanson quisieron seguir su senda jamás alcanzaron su nivel a pesar de ser realizadores estimables pero no geniales.
Alfred Hitchcock fue un cineasta único. Nadie se puede comparar con él. Otros cineastas fueron tan geniales pero en otros géneros. John Ford en el cine del Oeste, Vincente Minnelli en el musical, Terence Fisher en el del fantástico, Buster Keaton en la comedia cómica, Billy Wilder en la comedia sarcástica. El Orson Welles de Sed de mal (1957) era cine negro puro.
Hitchcock no se podía copiar, era su hacer lo que le hizo triunfar. Sus películas a veces eran tramposas, una encerrona en el que el público cae porque su maestría es tal que te hace creer cualquier cosa. Como en Psicosis, una auténtica obra maestra del psicokiller. Su visión es imprescindible.

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El testamento de Craig (1960)

ANTES DE MARY POPPINS

EL TESTAMENTO DE CRAIG. Alfred Hitchcock presenta, temporada 5. Título original: Craig S´Will. Año: 1960. País: Estados Unidos. Director: Gene Reynolds. Reparto: Alfred Hitchcock (él mismo, anfitrión), Dick Van Dyke (Thomas Craig), Stella Stevens (Judy), Paul Stewart (Vincent Noonan), Harry Tyler (Sam Loomis), Joseph Holland (Abogado inmobiliario), Maurice Manson (cazador), Stephen Roberts (psiquiatra), Red (Casper, el perro). Guión: Burt Styler y Albert E. Lewin. Argumento: Valerie Dyke. Fotografía: John F. Warren. Música: Frederick Herbert y Ernest Gold. Productores: Joan Harrisony, Norman Lloyd. Duración: 30 minutos.

En 1960 nadie conocía a Dick Van Dyke cuando triunfó en Broadway con la obra Bye Bye Birdie, Había hecho breves apariciones en algún programa y muchas actuaciones personales cara al público como un cómico sin futuro cuando le llamaron para protagonizar un telefilme de la serie Alfred Hitchcock presenta. Este telefilme puede verse en DVD que venden las tiendas online y es una auténtica delicia aunque Dick tenga un papel un tanto maligno.
Hitchcock trabajó años después con su compañera de Mary Poppins (1964), Julie Andrews, en Cortina Rasgada  (1966) pero pocos saben que seis años su compañero de baile y de risas ya le había precedido.
Junto a él tenemos a Stella Stevens. Estelle Caro Eggleston (Yazoo City, Misisipi, 1 de octubre de 1938-Los Ángeles, California, 17 de febrero de 2023),[1] conocida como Stella Stevens, la enamorada de Jerry Lewis en El profesor chiflado (1963) y protagonizó La balada de Cable Hoghe (1970) del muy querido Sam Peckinpah.
La pareja no podía ser más explosiva. Encima Hitchcock aparece con perros y con gatos contradiciendo su famoso dicho: «nunca ruedes películas ni con perros, ni con niños, ni con Charles Laughton«. En fín.

El testamento de Craig tiene un argumento muy original.  Thomas Craig, un joven codicioso y su intrigante novia elaboran varios planes para la muerte prematura de un perro después de que el tío del hombre muere y le da la mayor parte de su propiedad al perro en lugar de al hombre que era el único heredero sobreviviente del difunto.
Para heredar la fortuna deben asesinar al perro pero eso parece fácil. Nadie tiene corazón para matar a un pobre can de mirada tierna que desarma a todos.
Hitchcock presenta el telefilme y después lo despide. En el primer segmento aparece con unos perros y después intento domar a unos gatos.
El telefilme es una muestra de comicidad negra, muy ácido, con el sentido de humor del gran Hitchcock. Ese humor inglés con frases de doble sentido. Ese sentido de la ironía y del sarcasmo. Todo tiene su intención y no da puntada sin hilo. Una pequeña obra maestra olvidada de todos pero recuperable.
Norman Lloyd, el villano de Sabotaje (1942) ejerce de coproductor en este telefilme.

Alfred Hitchcock, Elke Sommer y Dick Van Dyke en una de las primeras celebraciones de los premios SAG en 1965. SAG quiere decir «Screen Actors Guild o Sindicato de Actores de Cine, antiguo sindicato de actores estadounidense hasta el 2012». 

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La soga (1948)

UN AUDAZ EXPERIMENTO

LA SOGA. Título original: Rope. Año: 1948. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: James Stewart (Rupert Cadell), John Dall (Brandon), Farley Granger (Phillip), Edith Evanson (Mrs. Wilson), Douglas Dick (Kenneth), Joan Chandler (Janet), Sir Cedric Hardwicke (Mr. Kentley), Dick Hogan (David Kentley), Constance Collier (Mrs. Atwater). Guion: Arthur Laurents, Hume Cronyn. Obra: Patrick Hamilton. Música: David Buttolph. Fotografía: Joseph A. Valentine, William V. Skall. Warner Bros., Transatlantic Pictures. Duración: 80 minutos.

 

 

La Soga fue un experimento muy arriesgado de Alfred Hitchcock. Rodar toda la película en un sólo plano. De hecho no es así, hay varios cortes a lo largo de este retraje disimulado con planos en que un cuerpo se cruza ante la cámara. Entonces el maestro británico aprovecha para realizar un corte que se disimula con el cuerpo del actor correspondiente.
El guion está basado en una obra de teatro de Patrick Hamilton, adaptado al cine por el actor Hume Cronyn que en La sombra de una duda interpreta al vecino morboso de la familia protagonista.
En el reparto nos encontramos a John Dall, el desdichado general romano Publio Marco Glabro al que Espartaco vence y humilla en la película de 1960. No es un actor muy conocido al igual que Farley Granger, conocido por Senso (1954) de Luchino Visonti. Aquí son una pareja homosexual aunque no citan su condición en el transcurso de su metraje.
Hitchcock siempre fue un director audaz, en aquella época la homosexualidad estaba prohibida en el cine por lo que el cineasta británico se jugó el cuello por ello.

La audacia de esta cinta radica en que el tiempo real y el tiempo fílmico es el mismo. Igual que en una obra de teatro y no aburren a nadie. Hitchcock decía que el cine es un patio de butacas a rellenar lo que motivó que algunos críticos le acusaran de rodar productos mercantiles con ansias de ganar dinero como si eso fuera un crimen.
Lejos de esa acusación, el cine de Hitchcock rebosa de cualidades artísticas por los cuatro costados.
La trama de La Soga se inicia con un asesinato. Dos homosexuales estrangulan a un compañero de estudios y lo encierran en un arcón y posteriormente celebran un guateque. Lejos de arrepentirse presumen de que el crimen es una bella arte porque elimina a los «seres inferiores» (sic) pero en el transcurso del guateque incurrirán en contradicciones y levantarán sospechas.
James Stewart realiza otra de sus más geniales interpretaciones y Hitchcock lleva un ritmo muy contenido. Los actores tienen mucha calidad y se lucen en sus respectivos papeles. No es un Hitchcock mayor pero es un Hitchcock. El rodaje con las enormes cámaras de televisión fue una pesadilla pero un experimento único.

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Posada Jamaica (1939)

HITCHCOCK Y LAUGHTON

POSADA JAMAICA. Título original: Jamaica Inn. Año: 1939. Duración: 99 minutos. País: Reino Unido. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Charles Laughton (Sir Humphrey Pengallan), Maureen O’Hara (Mary), Leslie Banks (Joss Merlyn), Emlyn Williams (Harry), Robert Newton (James Trehearne ), Marie Ney (Patience Merlyn), Wylie Watson (Salvation Watkins), Edwin Greenwood (Dandy). Guion: Sidney Gilliat, Joan Harrison. Novela (Daphne Du Maurier. Música: Eric Fenby. Fotografía: Harry Stradling Sr., Bernard Knowles (B&W). Productores: Charles Laughton y Eric Pommer. Mayflower Pictures Corporation. Duración: 99 minutos.

 

Alfred Hitchcock tenía un dicho muy popular: «Nunca ruedes una película con perros, niños ni con Charles Laughton«. Charles Laughton (Scarborough, Inglaterra, 1 de julio de 1899-Los Ángeles, 15 de diciembre de 1962) tenía algo de mala prensa porque era un actor excelente pero muy difícil de tratar, Tuvo problemas con Hitchcock y con Josef Von Sternberg, con quién rodó el inconcluso Yo Claudio (1937). Muchos actores y directores se negaban a trabajar con él por su carácter pero otros le defendieron como Ernst Lubitsch, Jean Renoir, James Whale, Leo McCarey, Robert Siodmak, Billy Wilder y Otto Preminger.
Laughtton también fue productor, la firma Mayflower, asociado con Eric Pommer. Mayflower (en español se traduciría como Flor de mayo) es el nombre del barco que en 1620 transportó a los llamados Peregrinos desde el reino de Inglaterra (hoy Inglaterra en el Reino Unido) hasta un punto de la costa este de América del Norte, hoy ubicado en los Estados Unidos de América. Pero los negocios no era lo suyo y la aventura tuvo mal final.
También dirigió La noche del cazador (1954) con Robert Mitchum, una obra maestra que fracasó en taquilla por lo que no reincidió más.
Fue intérprete de El signo de la cruz (1932) de Cecil B.DeMille, como el malvado emperador Nerón,  La isla de las almas perdidas (1933),  La vida privada de Enrique VIII ((1933), de Alexander Korda, donde interpretó al mezquino monarca inglés, ganando un Oscar por su trabajo, repitiendo papel en La reina virgen (953) de George Sídney. También actuó en Testigo de cargo (1957) de Billy Wilder y Espartaco (1960) de Stanley Kubrick.  Tanto hablar mal de Laughton pero Hitchcock repitió en El proceso Paradine (1947).
Actualmente se le recuerda como lo que es, un actor genial, y sus manías han quedado en el olvido.
En Posada Jamaica debutó como actriz de cine Maureen O´Hara, futura musa de John Ford. Maureen FitzSimons, conocida como Maureen O’Hara (Dublín, 17 de agosto de 1920-Boise, Idaho, 24 de octubre de 2015), fue una actriz irlandesa, nacionalizada estadounidense.  Su siguiente película El jorobado de Notre Dame (1939), fue Esmeralda la zíngara, actuando de nuevo con su mentor Charles Laughton en el papel de Quasimodo. En sus películas en Technicolor se ve que su cabellera es rojiza que le da un aspecto inconfundible.

Charles Laughton llena la pantalla en Posada Jamaica, a pesar de las quejas de Hitchcock hay que reconocer que fue un gran actor.  Basada en una novela de Daphne du Maurier (Londres, 13 de mayo de 1907-Fowey, Cornualles, Inglaterra, 19 de abril de 1989) una escritora británica autora de Rebeca (1938) y Mi prima Raquel (1951), la primera de ellas fue la primera película de Hitchcock en Hollywood. Los pájaros, del mismo Alfred Hitchcock, también se basó en relatos suyos.
La película está centrada en una serie de falsos accidentes en las costas de Cornualles. Unos fasscinerosos hacen naufragar los barcos, asesinan a la tripulación y se apropian de su cargamento. Al frente de esta banda criminal está un terrateniente, Sir Humphrey Pengallan, un hombre de dos caras porque pretende hacer justicia en su condado pero en él comete toda clase de crímenes.
Su segundo en el crimen es Joss Merlyn (de nuevo Leslie Banks en un papel de villano), un delincuente zafio y desagradable que contrasta con los refinados modales de su jefe. Dueño de la Posada Jamaica donde se reúne lo peor del condado. Mezquinos maleantes mal hablados, En esta Posada llega la sobrina de su mujer, nuestra Maureen O´Hara, muy joven y bella irlandesa que quiere ver mundo y salir de su terruño.
La intriga está servida. La película tiene varios giros de guion algo predecibles pero bien logrados. La atmósfera es malsana y opresiva. Un mundo del que se quiere escapar. Los delincuentes siempre están borrachos y dicen toda clase de disparates. Por su boca sale azufre.
Posada Jamaica fue la última película inglesa de Alfred Hitchcock, la siguiente, Rebeca, la rodaría en Hollywood. Hasta Frenesí (1972) no volvería a rodar en su Inglaterra natal. Respecto a El hombre que sabía demasiado (1934) su técnica ha mejorado y se ha convertido en un cineasta muy profesional.  Aun con pocos medios obtiene excelentes resultados. Ese clima malsano de gente ruin está muy bien logrado. Hitchcock ya era el cineasta que todos conocemos.

Maureen O´Hara

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El hombre que sabía demasiado (1934)

PETER KÜRTEN
CONTRA EL CONDE ZAROFF

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO. Título original: The Man Who Knew Too Much. Año: 1934. País: Reino Unido. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Leslie Banks (Bob Lawrence), Edna Best (Jill Lawrence), Peter Lorre (Abbott), Frank Vosper (Ramon), Hugh Wakefield (Clive), Nova Pilbeam (Betty Lawrence), Pierre Fresnay (Louis Bernard), Cicely Oates (Enfermera Agnes), B. A. Clarke Smith (Binstead), George Curzon (Gibson). Guion: Charles Bennett, D.B. Wyndham-Lewis, A.R. Rawlinson, Edwin Greenwood. Música: Arthur Benjamin. Fotografía: Curt Courant (B&W). Gaumont British. Duración: 76 minutos.

Primera versión, la segunda se rodó en 1956 con James Stewart y Doris Day.

Antes de sus triunfos en Hollywood el gran Alfred Hitchcock tuvo una etapa más modesta en Reino Unido. En el presente film, más austero que su posterior versión americana, tenemos el aliciente de enconarnos con dos de las figuras más queridas del cine fantástico. Uno es Leslie Banks (9 de junio de 1890 – 21 de abril de 1952), el famoso conde Zaroff de El malvado Zaroff (1932) con Fay Wray.
Otro es Peter Lorre de verdadero nombre László Löwenstein (Rózsahegy, del Imperio austrohúngaro, 26 de junio de 1904 – Hollywood, 23 de marzo de 1964) que alcanzó la fama con M, el vampiro de Düsseldorf (1931). De baja estatura con ojos salones fue el villano perpetuo hasta que Walt Disney lo convirtió en bueno en 20.000 leguas de viaje submarino(1954).
El enfrentamiento no podría ser más atractivo. Las películas británicas de Hitchcock son más austeras que las hollywoodenses pero también tienen su atractivo aunque menor. El espectacular éxito de esta cinta le catapultó a la fama aumentando la calidad de sus siguientes entregas.

El hombre que sabía demasiado, versión 1934, efectivamente es más pobre que la versión de 1956, pero no por ello carece de interés. Tiene una atmósfera malsana con una intriga criminal enfermiza.
Unos terroristas pretenden ejecutar un crimen que provocaría una segunda guerra mundial, como en el doble asesinato de Sarajevo en 1914 del archiduque Francisco Fernando de Austria, y de su esposa, la duquesa Sofía Chotek que provocaron el estallido de la Primera Guerra Mundial. La trama es muy interesante y la acción no descansa ni un segundo.
Hitchcock siempre se apoyaba con guiones de hierro, muy sólidos, aunque con algunas trampas. No se interesa demasiado por el MacGuffin, pero es quién desencadena la trama. Lo suyo es toda la intriga y las desventuras de sus personajes principales.
Leslie Banks luce una buena interpretación pero Peter Lorre lo opaca enseguida. Es un actor de mayor solvencia actoral.
La película está llena de trucos baratos pero efectivos, muchas transparencias que en blanco y negro se simulan mejor. Hitchcock va aprendiendo su oficio, posteriormente rodará algunas obras maestras en Inglaterra antes de viajar a los Estados Unidos donde nos ofreció auténticas maravillas.

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La sombra de una duda (1943)

NADA ES LO QUE PARECE

LA SOMBRA DE UNA DUDA. Título original: Shadow of a Doubt. Año: 1943. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Teresa Wright (Charlotte «Charlie» Newton), Joseph Cotten (Charles «Tío Charlie» Oakley), Macdonald Carey (el detective Jack Graham), Henry Travers (Joseph Newton), Patricia Collinge (Emma Newton), Wallace Ford (el detective Fred Saunders), Hume Cronyn (Herbie Hawkins), Edna May Wonacott (Ann Newton), Charles Bates (Roger Newton), Irving Bacon (jefe de estación), Clarence Muse (Pullman Porter), Janet Shaw (Louise Finch), Estelle Jewell (Catherine), Shirley Mills (Shirley). Guion: Thornton Wilder, Alma Reville, Sally Benson. Argumento: Gordon McDonell. Música: Dimitri Tiomkin. Fotografía: Joseph A. Valentine (B&W). Universal Pictures. Duración: 108 minutos.

La sombra de una duda está ubicado en un pueblo estadounidense con una familia vulgar y corriente. En el reparto tenemos a Joseph Cotten  (Petersburg, 15 de mayo de 1905 – Westwood, 6 de febrero de 1994), un actor muy ligado a Orson Welles: Ciudadano Kane (1941), El cuarto mandamiento (1942) y El tercer hombre (1949). También destacó en Duelo al sol (1946), con Jennifer Jones, y Niágara (1953) de Henry Hathaway, junto a Marilyn Monroe,  Era un actor eficaz, con sus buenas o malas rachas pero siempre cumplía con sus objetivos.
Teresa Wright (Nueva York, 27 de octubre de 1918 – New Haven, Connecticut, 6 de marzo de 2005) fue una actriz que pretendió ser seria y por eso nunca salía con bañador o shorts en sus películas. No llegó muy lejos pero actuaba bien. Su galán es Macdonald Carey, un actor muy de serie B pero cumplía con su labor. Su verdadero nombre era Edward Macdonald Carey, y nació en Sioux City, Iowa. Carey estudió en la Universidad de Iowa y en la Universidad de Wisconsin–Madison, graduándose en 1935.
Entre los secundarios está Hume Cronyn quien debutó en esta película. Hume Cronyn (London, Ontario, 18 de julio de 1911 – Fairfield, Connecticut, 15 de junio de 2003) fue quién adaptó el guion de La Soga (1948), basada en una obra teatral de Patrick Hamilton. Cronyn siempre fue un actor secundario pero nunca desentonó.

La Sombra de una duda es una solida película de suspenso, un thriller, cine negro puro. Daba miedo y aún produce escalofríos. Su argumento gira alrededor de una muchacha provinciana que idolatra a su tío, creyendo que es una persona maravillosa. Sin embargo descubre que es un peligroso criminal, pero nadie la cree y la toman por una histérica.
Hitchcock crea una atmósfera claustrofobia, asfixiante con gente banal que nunca profundiza. La protagonista es una chica muy ingenua, muy puritana, que todo lo idealiza.
Teresa Wright y Joseph Cotten están sensacionales con sus respectivos papeles. La sombra de una duda es una película de atmósfera. Muestra un mundo muy cotidiano, muy simple, pero el peligro acecha de lugares inesperados.
El público se identifica con la chica, sabe que tiene razón, y teme por su destino. Encuentra un galán pero es grisáceo e impersonal. No tiene a nadie a quien acudir para solicitar ayuda. La tensión llega hasta el minuto final.
Otra obra maestra del gran Hitchcock aunque contaba con actores limitados pero que aquí se han lucido de maravilla. Ese es el oficio de un gran director.

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Sabotaje (1942)

EN LA ESTATUA DE LA LIBERTAD

SABOTAJE. Título original: Saboteur. Año: 1942. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Robert Cummings (Barry Kane), Priscilla Lane (Patricia «Pat» Martin), Otto Kruger (Charles Tobin), Alan Baxter (Freeman), Clem Bevans (Neilson), Norman Lloyd (Frank Fry), Alma Kruger (Mrs. Sutton). Guion: Peter Viertel, Joan Harrison, Dorothy Parker. Historia: Alfred Hitchcock. Música: Charles Previn, Frank Skinner. Fotografía: Joseph A. Valentine (B&W). Universal Pictures. Duración: 104 minutos.

No confundir Sabotaje (1936), una producción británica de Alfred Hitchcock con la presente, cuyo título original es Saboteur, el saboteador, una producción de Hollywood con más medios.

Hitchcock quiso rodar esta película con Gary Cooper que la rechazó con desagrado porque creía que sería una cinta de oca monta, en su lugar la productora escogió al olvidado Robert Cummings. Robert Cummings (Joplin, 10 de junio de 1908-Woodland Hills, 2 de diciembre de 1990), conocido artísticamente como Bob Cummings, fue un actor cinematográfico y televisivo estadounidense. Cummings trabajó principalmente en papeles cómicos, pero fue eficaz en los pocos dramáticos que rodó, especialmente en dos títulos de Alfred Hitchcock, Saboteur (Sabotaje) y Dial M for Murder (Crimen perfecto).
Lo vimos en Ella y sus maridos y Hacia los grandes horizontes
Como actriz protagonista eligió a Barbara Stanwyck que no estaba disponible y en su lugar trabajó Priscilla Lane (nacida Priscilla Mullican; Indianola, Iowa; 12 de junio de 1915 – Andover, Massachusetts; 4 de abril de 1995) que trabajó con James Cagney y Humphrey Bogart.
Como antagonista estaba Norman Lloyd que opacó a los grises protagonistas. Norman Perlmutter (Jersey City, Nueva Jersey; 8 de noviembre de 1914-Los Ángeles; California; 11 de mayo de 2021), más conocido como Norman Lloyd, Aquí es el villano que en cierto modo es más atractivo que el héroe central. Más tarde fue socio de Hitchcock en sus programas de televisión. Falleció a los 106 años mientras dormía dejando buen recuerdo en quienes trabajaron con él.

Esta película en manos de otro director hubiera resultado vulgar y rutinaria, pero el gran Alfred Hitchcock tiene una personalidad muy acusada. Consigue crear un clima de opresión de un guion algo tramposo. El protagonista trabaja en una fábrica donde se provoca un incendio, un amigo le pide que le acerque un extintor colgado en la pared y resulta que estaba lleno de gasolina. Los motivos para acusarle son muy débiles. El responsable del sabotaje es quien ha colgado el extintor, no quién lo utiliza para apagar el fuego y es víctima del error.
Nos encontramos una vez más con el caso del falso culpable, el público confía en nuestro héroe acusado de un crimen del que es inocente. Hitchcock nos ofrece dos secuencias magistrales. Una es un tiroteo en un cine que el público confunde con los de la película que proyectan. Otra son las escenas finales en la Estatua de la Libertad que son antológicas.
Tenemos secuencias divertidas, como la caravana de freaks, fenómenos como las hermanas siamesas y la mujer barbuda que ayudan a los protagonistas a huir. Los actores están todos bien, destacando Norman Lloyd, el villano de mirada hipnótica.

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El hombre que sabía demasiado (1956)

¿QUÉ SERÁ, SERÁ?

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO. Título original: The Man Who Knew Too Much. Año: 1956. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: James Stewart (Dr. Benjamin «Ben» McKenna), Doris Day (Josephine «Jo» Conway McKenna), Brenda de Banzie (Lucy Drayton), Bernard Miles (Edward Drayton), Ralph Truman (Inspector Buchanan), Daniel Gélin (Louis Bernard), Mogens Wieth (Embajador), Alan Mowbray (Val Parnell), Hillary Brooke (Jan Peterson), Christopher Olsen (Henry «Hank» McKenna), Reggie Nalder (Rien), Richard Wattis (ayudante), Noel Willman (Woburn), Alix Talton (Helen Parnell), Yves Brainville (Inspector de policía en Marrakech), Carolyn Jones (Cindy Fontaine), Betty Baskcomb (Edna, la organista de la iglesia), John Barrard (taxidermista), Bernard Herrmann. Música: Bernard Herrmann. Fotografía: Robert Burks. Paramount Pictures. Duración: 120 minutos.

Cuando era niño no existía la televisión en España o al menos no la veíamos aquí. La radio era la reina de la casa. Había canciones que no paraban de sonar. Una de ellas era ¿Qué será, será? de Jay Livingston y Ray Evans que en 1956 ganó el Oscar a la mejor canción por El hombre que sabía demasiado (1956), cantada por la cálida voz de Doris Day en dicha película. Este título es un remare de una película del propio Hitchcock en 1934 del que ya hablaremos otro día.
Doris Mary Ann Kappelhoff, conocida como Doris Day (Cincinnati, 3 de abril de 1922-San Diego, California, 13 de mayo de 2019), era en aquel tiempo la Bestia Negra de los críticos de cine por sus comedias de serie encarnando vírgenes profesionales como así la llamaban.  Cuando se salía de su papel y trabajaba con buenos directores era una actriz más que aceptable. Pero prefirió llenar de ceros su cuenta corriente antes que rodar calidad. Nada que objetar, todos somos humanos, y entiendo su postura. Trabajaba para comer y satisfacer sus caprichos antes que malvivir rodando buenas películas.
Ignacio F. Iquino rodó buenas películas y nadie fue a verlas, un día se dijo «si el público quiere mierda, le dar´mierda«. Y así empezó la carrera que todos conocemos. Doris Day debió pensar igual aunque en los fastos de Hollywood. Qué le vamos hacer.

La segunda versión de El hombre que sabía demasiado nos retrotrae al Hitchcock más puro. Grandes misterios, paisajes exóticos con gente misteriosa. Equívocos. Giros de guion inesperados. La música de Bernard Herrmann (quién aparece brevemente dirigiendo un concierto) subrayando todo el misterio. El suspenso bien dosificado y buenas interpretaciones de James Stewart, uno de los actores fetiche de Hitchcock, y de Doris Day, alejada de sus vírgenes profesionales.
El MacGuffin es un atentado terrorista de una organización criminal que desea cometer un crimen de un embajador extranjero. El Dr. Benjamin «Ben» McKenna, el personaje de James Stewart ajeno a la trama se vé involucrado en la misma muy a su pesar. No se interesa por la misma pero le secuestran a su hijo pequeño a quien amenazan de asesinar si les denuncia.
El cine de Hitchcock es calificado como un Grand Guignol, un guiño es un teatro de títeres que se pasan la función peleando con estacas.  El doctor McKenna y su esposa luchan en un conflicto que les va grande. Hitchcock es detallista, fija su mirada en objetos que juegan en la trama como esos platillos que deben apagar el sonido de un mortal disparo.
El público está en vilo desde el primer minuto. Hay personajes que no son lo que parecen ser, la trama da giros  inesperados. Hitchcock nos enreda y nos lleva por donde quiere. Nadie sabe utilizar el lenguaje cinematográfico como él. Es un auténtico mago del cine.

La versión anterior de El hombre que sabía demasiado (1934) con Peter Lorre.

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Ser o no ser (1942)

CON AROMA DE CINE-CLUB

SER O NO SER. Título original: To Be or Not to Be. Año: 1942. País: Estados Unidos. Dirección: Ernst Lubitsch. Reparto: Carole Lombard (María Tura), Jack Benny (Joseph Tura), Robert Stack (el teniente Stanislav Sobinski), Felix Bressart (Greenberg), Lionel Atwill (Rawich), Stanley Ridges (el profesor Alexander Siletsky), Sig Ruman (el Coronel Ehrhardt), Tom Dugan (Bronski), Charles Halton (Dobosh), George Lynn (actor y ayudante), Henry Victor (el Capitán Schultz), Maude Eburne (Anna), Halliwell Hobbes (el general Armstrong), Miles Mander (el comandante Cunningham). Guion: Edwin Justus Mayer. Historia: Melchior Lengyel. Música: Werner R. Heymann. Fotografía: Rudolph Maté (B&W). Romaine Film, Alexander Korda, Romaine Film Corporation. Distribuidora: United Artists. Duración: 99 minutos.

Ernst Lubitsch es un viejo amigo de Diario de Cine,  ya hablamos de El Desfile del Amor (1929), Una hora contigo (1932), La viuda alegre (1934), La octava mujer de Barba Azul (1938), Ninotchka (1939), la póstuma La dama de armiño (1948). La primera vez que leí sobre este importante director fue en una enciclopedia de cine que le trataba muy mal porque sus películas gustaban al público. Algo que para muchos críticos es un crimen.
Luego se le revalorizó como un genio de la comedia. Ernst Lubitsch (Berlín, 29 de enero de 1892-Los Ángeles, California; 30 de noviembre de 1947) fue un director de cine judío-alemán, nacido en Alemania, naturalizado ya en 1933 estadounidense, a donde había emigrado.
De todas sus películas la preferida de muchos cinéfilos es ésta, Ser o no ser. Trata de una compañía de teatro polaca que representa Hamlet de William Shakespeare. Mi favorita es Ninotchka, pero no viene al caso.
Su revisión me trae recuerdos de mi adolescencia en los cines llamados de Arte y Ensayo donde se daba unos títulos más cultos y del Cine-Club de mi ciudad donde se daban películas más comprometidas.
En aquella época España estaba bajo una dictadura y la censura era feroz, muy dura, y nos daban sumo placer esa clase de cintas muchas de ellas actualmente olvidadas. Aquellos años heroicos de nuestra juventud perdida.

En Ser o no ser nos encontramos con rostros alemanes que huyeron del nazismo para afincarse en los Estados Unidos, unos por razones ideológicas y los más por pertenecer a la comunidad judía. Sig Ruman apareció en varias películas de los hermanos Marx, Felix Bressart aparecía en las comedias alemanas de Lilian Harvey. El mismo Ernst Lubitsch era un fugitivo del régimen nazi, como su guionista Bily Wilder, futuro director.
Jack Benny (nacido como Benjamin Kubelsky; Chicago, 14 de febrero de 1894-Beverly Hills, 26 de diciembre de 1974) era hijo de inmigrantes judíos pero nació en Chicago. Tuvo más éxito en la radio y posteriormente en la televisión que en el cine. Jane Alice Peters (Fort Wayne, 6 de octubre de 1908 – Potosí Mountain, 16 de enero de 1942), conocida artísticamente bajo el seudónimo de Carole Lombard, falleció en un accidente aéreo antes del estreno de la película que nos ocupa.
Charles Langford Modini Stack (Los Ángeles, 13 de enero de 1919-Beverly Hills, 14 de mayo de 2003), más conocido como Robert Stack, es aquí el galán joven pero triunfó con la serie de televisión Los intocables (1959 – 1963) encarnando a Eliot Ness.

La película empieza con un actor disfrazado de Hitler por las calles de Varsovia (Polonia), un niño le pide un autógrafo. Conocemos a la compañía de teatro ensayando una obra sobre la Gestapo pero órdenes de arriba prohiben la representación.  Varsovia es bombardeada y ocupada por los nazis. «Para ellos no hay censura» exclama un actor.
Toda la trama,mitad en serio mitad en broma, gira alrededor de equivocos e intrigas varias, Lubitsch da pie a su sarcasmo y a su ironía.
Los cómicos luchan por sobrevivir entre escombros y brutalidad. La primera dama es seducida por un teniente polaco. El actor principal sólo piensa en halagar su vanidad. Están en peligro y montan una farsa para embaucar a la Gestapo.
La realidad se confunde con la ficción. Los nazis son torpes y ridículos. Todos los actores están brillantes en sus respectivos papeles intentando embaucar a los invasores.
Lubitsch no da mensajes moralizantes como Charles Chaplin en El gran dictador, se rie de sus antagonistas. Los encuentra seres sin sentido. En aquella época se desconocían las atrocidades de los campos de exterminio pero el público acogió mal la película. No eran tiempo para tales frivolidades pero en la actualidad Ser o no ser ha aumentado su valoración. Es una obra maestra de la cinematografía mundial y es una película muy sólida sin ningñun punto muerto. Todo está muy bien llevado y el guión destila inteligencia.

Robert Stack y Carole Lombard en Ser o no ser, debajo Stack como Eliot Ness en Los Intocables.

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Topaz (1969)

EL «PARAÍSO» CUBANO

TOPAZ. Título original: Topaz. Año: 1969. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Frederick Stafford (André Devereaux), Dany Robin (Nicole Devereaux), Claude Jade (Michèle Picard), Michel Subor (François Picard), Karin Dor (Juanita De Cordoba), John Vernon (Rico Parra), Michel Piccoli (Jacques Granville), Philippe Noiret (Henri Jarre ), John Forsythe (Michael Nordstrom). Guion: Samuel Taylor. Novela: Leon Uris. Música: Maurice Jarre. Fotografía: Jack Hildyard. Universal Pictures. Duración: 127 minutos.

 

 

Hace los cine-clubs y la gente progresista me decían que Cuba es un Paraíso, sin embargo la gente que vive allí, la que la visita y la que huyó me dicen todo lo contrario. Fidel Castro tenía muy buen prestigio entre los progres europeos y sobretodo entre la crítica cinematográfica simpatizante con esos regímenes.
Eso explica que Topaz fue mal recibida por la crítica cuando se estrenó porque da una imagen nada idílica de la isla caribeña. Como de política no entiendo, ni falta que me hace, me limito a explicar la situación.
En la actualidad la película se ve con otros ojos, el régimen castrista se ha desmitificado y las opiniones no son tan negativas. Errores en Topaz hay muchos pero no éste. Por ejemplo todos los personajes hablan inglés aunque sean de nacionalidades distintas. Eso es muy poco natural. Pero ya se sabe que los anglosajones son así de chovinistas.
Para la anécdota, Alfred Hitchcock le hizo una prueba a Teresa Gimpera para el papel de Juanita De Cordoba, pero creyendo que buscaba a la clásica rubia hitchcockiana se presentó al casting con los cabellos dorados y el creador de Vértigo la rechazó. En realidad buscaba una morenaza y llamó a la alemana Karin Dor (Wiesbaden, Hesse; 22 de febrero de 1938-Múnich, Baviera; 6 de noviembre de 2017) que realiza una interpretación magistral. A dicha actriz la conocimos en  Sólo se vive dos veces (1967), una villana que intenta asesinar a James Bond y termina devorada por pirañas.
Es la primera película de Alfred Hitchcock sin estrellas de Hollywood desde 1940. Tiene una imagen más europea con actores europeos como la malograda Claude Jade (Dijon, 8 de octubre de 1948 – Boulogne-Billancourt, 1 de diciembre de 2006), musa de François Truffaut.

Topaz es sin ninguna duda un Hitchcock menor. Eso no quiere decir que sea una mala película, antes todo lo contrario. Es un buen título, una lección de buen cine para todos con grandes secuencias. Yo no echo de menos las grandes estrellas que provocan que no veamos a sus personajes sino a ellas de forma egoísta.
Hitchcock decía que los actores son ganado, eso no quiere decir que los desprecie sino que debe moldearlos a sus intereses como creador. Parte de la trama de Topaz pasa en Cuba y en Europa (Dinamarca y Francia), pero son un telón de fondo. Se trata de una película de espías no como James Bond sino como una entidad misteriosa.
Hitchcock fija su mirada en diversos objetos que juegan un papel dramático en la cinta. En muchas ocasiones sugiera sin mostrar. La conversación del espía afroamericano con el traidor de las huestes de Cuba es una buena muestra de ellos. Hablan con pasión pero no escuchamos los diálogos, nos lo imaginamos.
En fin nos encontramos con una obra menor pero no por ellos desprovista de interés.

Alfred Hitchcock y Claude Jade

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