Agente 007: Sean Connery 2

EL TRIUNFO DE JAMES BOND

En 1966 se estrenó Las flores del diablo dirigida por Terence Young basada en una novela de Ian Fleming, autor de moda, y una película rodada con fines benéficos que nada tiene que ver con James Bond. Estaba protagonizada por Yul Brynner, Omar Sharif, Eli Wallach, Angie Dickinson, Senta Berger, Stephen Boyd, Trevor Howard, Rita Hayworth y Marcello Mastroianni. Un año antes Young estrenó su tercera y última película de la serie que nos ocupa.
Operación Trueno (1965) fue el primer proyecto de llevar a James Bond al cine, en un guión coescrito con Kevin McClory, que no se llevó a cabo. En 1965 las cosas eran distintas. Las tres primeras películas del agente 007 habían sido un trallazo y entonces era la oportunidad perfecta. Por fin se contaba con un presupuesto adecuado y con el sistema panorámico para dar más espectacularidad al film. McClory coprodujo la producción con Albert R. Broccoli y Harry Saltzman para evitar complicaciones legales.
La acción se inicia en un curioso sepelio de alguien con las siglas J.B. Nuestro agente se presenta en la mansión de la supuesta viuda a la que Bond propina un inesperado puñetazo. Resulta ser un hombre, un esbirro de SPECTRA que recibe lo suyo. Perseguido por los sicarios Bond huye volando con un aparato peculiar, los inventos del genial Q, el Major Boothroyd, presentes en todas las incursiones de la serie.
Operación Trueno es mucho más espectacular que sus precedentes entregas, tiene mucho más presupuesto y como siempre nos presenta lugares de ensueño, esta vez las Bahamas, en Nasau y su vistoso Carnaval. Nos reencontramos con Martine Beswick en otro papel pero secundario. Han desaparecido dos bombas y el avión que las transportaba cerca de esta zona lo que le lleva al MI6 a investigar.
Conocemos a la malvada Fiona Volpi (Luciana Paluzzi) y a Dominó (Claudine Auger) que es hermana del piloto desaparecido con las bombas aludidas. Antes, en un balneario hay unas secuencias de acción y sexo. El piloto es asesinado y sustituido por un doble que se estrella en un accidente bajo el mar. El malvado se llama Largo (Adolfo Celi) y reaparece Blofeld acariciando a su gato de Angora.
Hay muchas escenas de acción submarina e inventos de Q que animan la película que batió records de taquilla superando a sus anteriores entregas recaudando más dinero que todas juntas. Las chicas más hermosas, las célebres chicas Bond, alegran la pantalla mientras Connery exhibe su chulería y su sarcasmo. Es un héroe carente de escrúpulos, capaz de asesinar con una sarcástica sonrisa.
Los críticos deploraban su violencia, las feministas su machismo que tanto atraían al público. Pero James Bond se convirtió en un ídolo de masas y nada podían hacer para evitarlo.

Solo se vive dos veces (1967) de Lewis Gilbert fue el siguiente episodio de la saga James Bond. En aquel año se estrenó una parodia, Casino Royale (1967) con varios directores como John Huston, Ken Hughes, Val Guest, Robert Parrish y Joseph McGrath que tiene un humor disparatado y extraño. En la televisión triunfaba Superagente 86 (1965/1970) con Don Adams que ponía en solfa el bondismo y los inventos extravagantes. También en 1967 se estrenó Todos los hermanos eran agentes de Alberto Martino con Neil Connery de protagonista y un reparto sacado de las anteriores entregas de James Bond. La película era un refrito de la serie que nos ocupa y tuvo un éxito muy moderado por lo que ha caído en el olvido más absoluto.
Por otra parte Sean Connery estaba cansado de que se le asociara con el personaje de Ian Fleming y anunció que iba a dejar la serie. Esta película iba a ser su despedida pero no fue así como veremos a continuación.
La acción de Sólo se vive dos veces transcurre en Japón. Una extraña nave secuestra a otra estadounidense en su circunferencia sobre la Tierra y el gobierno acusa a los soviéticos. Está a punto de desencadenarse una Tercera Guerra Mundial pero nuestro agente logra evitarlo.
Se sospecha de SPECTRE y de Blofeld que vuelve aparecer acariciando a su blanco minino. Esta vez conocemos el rostro del singular villano encarnado por Donald Pleasence. Muy buen villano y para mi gusto fue un gran error sustituirlo en las siguientes entregas por otros actores más impersonales.
En Japón la productora tuvo problemas para encontrar actores y actrices japoneses que supieran actuar en inglés pero finalmente Akiko Wakabayashi y Mie Hama realizaron una labor encomiable.
Como en muchas producciones británicas y estadounidenses la película cae en los tópicos de Japón, los sentó y esas cosas como el sumo. Pero la producción abunda en grandes decorados y en grandes escenas de acción. Una de las mejores aventuras de Bond con grandes momentos impagables.
Esta iba a ser la última película de Connery como Bond, la productora para descansar del personaje produjo Chitty Chitty Bang Bang (1968), un musical con Dick Van Dyke basadoen un cuento de Ian Fleming. Aprovechando la estancia de dicho actor en Reino Unido Albert R. Broccoli le ofreció a Van Dyke el personaje de Bond pero el actor estadounidense lo declinó por no ser adecuado para este papel. Finalmente fue adjudicado a George Lanceby y rodaron 007 al servicio de su majestad (1969) que fue un sonado fracaso. Entonces los productores le ofrecieron una fortuna a Sean Connery para que regresara a su personaje estrella.

Diamantes para la eternidad (1971) de Guy Hamilton puso fin a la colaboración de Sean Connery con la Eo Productions. La película tuvo un gran éxito comercial y resarció a la productora del fiasco anterior. Nos encontramos a los actores habituales de nuevo y a Lola Larson y Trina Parks que interpretan a Bambi and Thumper, dos guardaespaldas que le dan una buena paliza a 007.
Esta vez los escenarios son Las Vegas y otras localizaciones con un par de asesinos homosexuales con mucha mala leche. Aparece Jimmy Dean, un showman estadounidense, como un millonario parecido a Howard Hughes. También Bruce Cabot como sicario de SPECTRE, el anterior galán de King Kong (1933) en su última etapa como actor. También Lana Wood, hermana menor de Natalie Wood, y cambian al actor que hace de Blofeld, aquí Charles Gray, que no tiene el carisma de Donald Pleasence.
La película recupera en parte la magia de los buenos Bond pero Connery se ve fatigado por el personaje y actúa con cierta desgana.
Eso sí, esta entrega tiene muy buenos momentos. La persecución en coche por Las Vegas es encomiable. El suspenso está bien llevado así como los giros de guión. La chica Bond no está mal, pero Jill St.John no está a la altura de sus precedentes chicas Bond. Lana Wood me gusta más pero tiene poco papel y su muerte es inexplicable.
Una digna despedida y un fin de una etapa que se abriría con otra capitaneada por Roger Moore pero esto es otra historia.

Desde que Connery abandonó la compañía comenzó a hablarse de un nuevo proyecto de Kevin McClory, el remake de Operación Trueno que en su día no pudo rodar. En el nuevo guión colaboró el propio Sean Connery contradiciendo su negativa de no volver a ser James Bond. Tras varios litigios se llegó a un acuerdo y al fin se rodó Nunca digas nunca jamás (1983) dirigida por Irvin Kershner. Es una película ajena a la saga que cuenta con el propio Sean Connery como protagonista.
Se trata de un remake inferior a Operación Trueno pero tiene bastantes puntos de interés. Como chica Bond tenemos a Kim Basinger y como Blofeld al gran Max Von Sydow. A título de curiosidad aparece Rowan Atkinson cuando no era popular. Veinte años después Atkinson rodó la parodia Johnny English (2003) que tuvo dos secuelas, Johnny English Returns (2011) y Johnny English: De nuevo en acción (2018) con Olga Kurylenko.
El título, Nunca digas nunca jamás, hace referencia a los comentarios de Sean Connery negando que volvería a interpretar a Bond pero se contradijo dos veces. Entonces el protagonista de la saga era Roger Moore que dejó descontentos a muchos fans del agente 007 y mitificaron esta nueva aparición de su añorado intérprete.
El nuevo Bond era mucho más festivo y más blando que el anterior. Connery era mucho más duro y más cínico por lo que era el preferido de los fans.
Pero la nueva película sí es atractiva pero inferior a la saga oficial con el mismo actor. El cine es labor de equipo y si faltan algunos miembros el resultado no es el mismo. Se echan de menos a los actores originales y al estilo que un día imprimió Terence Young.
Kim Basinger fue una estupenda chica Bond, dulce y atractiva como nunca. Barbara Carrera una perfecta villana. Klaus Maria Brandauer brilla como el malvado Largo pero sobreactúa un poco.
Sean Connery rodó algunas buenas películas y otras menores. Incluso ganó un Oscar por su papel en Los intocables de Eliot Ness  (1987) de Brian De Palma. Se convirtió en un actor de prestigio gozando de una buena merecida fama.

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Agente 007: Sean Connery 1

EL ORIGINAL JAMES BOND

En 1954 se emitió un telefilm llamado Climax!: Casino Royale basado en una novela de un desconocido autor llamado Ian Fleming. Ian Lancaster Fleming (Londres, 28 de mayo de 1908-Canterbury, 12 de agosto de 1964) antes de dedicarse por completo a la escritura, estuvo empleado en varios puestos de trabajo, que incluyeron la División de Inteligencia Naval durante la Segunda Guerra Mundial. Así, participó en la planificación de la Operación Goldeneye y supervisó la 30 Assault Unit y la T-Force, ambas unidades de inteligencia.
En 1952 publicó Casino Royal, su primera novela sobre el agente 007 James Bond. Fue un éxito apabullante, le siguieron once novelas y dos colecciones de relatos breves entre los años 1953 y 1966. Tras el arriba mentado telefilme protagonizado por Barry Nelson, las novelas fueron adaptadas al cine en formato largometraje. James Bond es un agente del servicio de inteligencia británico, el MI6 (Military Intelligence, Section 6) con su jefe apodado M (sir Miles Messervy), el agente Q (Major Boothroyd) inventor de extraños artilugios, y la secretaria Miss Moneypenny.

Eon Productions, es la productora oficial de la franquicia Bond, que ha producido 25 películas hasta la fecha, la mayoría de ellas en los Pinewood Studios. Albert R. Broccoli y Harry Saltzman eran los productores ejecutivos de esta firma que llevó al cine las aventuras del agente 007 del MI6.
En el casting de la primera película de la serie, el papel le fue ofrecido primero a Cary Grant que no estaba disponible, después a Richard Johnson, luego a Patrick McGohan (que interpretó a un espía para la televisión) que era un actor muy puritano que rechazó el papel por frívolo, David Niven, Richard Todd y hasta Roger Moore que entonces estaba ocupado con la serie El Santo. Finalmente cayó en manos de Sean Connery, un actor poco conocido en aquella época al que vieron en una película de Walt Disney, Darby O’Gill y el rey de los duendes (1959), y le ofrecieron el papel. Connery se presentó desaliñado al casting pero fue escogido, el director Terence Young tuvo que educarlo. Lo llevó a un buen sastre y le enseñó buenos modales que el actor utilizó para construir su personaje.

Agente 007 contra el Dr. No (1962) de Terence Young fue el debut oficial de James Bond en el cine. No es el primer agente cinematográfico. Antes lo fue Eddie Constantine protagonizando la serie de Lemmy Caution, personaje creado por Peter Cheyney (1896–1951), que debería ser rescatada del olvido.  Pero James Bond era único. Un sibarita experto en todo. Un seductor nato que va de cama en cama y que ninguna mujer se le resiste. Son películas hechas para soñar.
Terence Young (20 Junio 1915 – 7 Septiembre 1994) creó las bases, la semántica de la serie. Otros realizadores que le sucedieron copiaron su estilo personaren la creación de la serie. Conocimos al jefe de Bond, M, interpretado por Bernard Lee y a la secretaria Miss Moneypenny encarnada por Lois Maxwell. Dos personajes muy queridos por los fans de la serie que aludimos. Bond siempre flirtea con Moneypenny y en las primeras películas tira su sombrero a la percha acertando siempre. Por aquella época los hombres dejaron de usar sombrero por lo que este detalle desapareció en futuras entregas.
La trama de esta primera aventura transcurre en Jamaica. Al principio vemos la imagen de un cañón de pistola apuntando a un hombre que dispara más rápido. Luego los créditos de Maurice Binder y la música de John Barry. Todo inconfundible.
En Jamaica asesinan a agentes del MI6 por lo que 007 acude para investigar el suceso. El villano es un tipo llamado Doctor No, un mestizo mitad chino mitad europeo con manos ortopádicas. El papel en principio se pensó para Christopher Lee pero no estaba disponible por lo que llamaron a Joseph Wiseman para encarnar al villano.
Las chicas Bond son una institución en la serie. Aquí la principal es Ursula Andress que aparece salida del mar con un bikini blanco que causó furor en su día.
La película tuvo mucho éxito pese a ser de producción modesta por lo que la segunda entrega gozó de un presupuesto más holgado.

Desde Rusia con amor (1963) obtuvo más éxito que la precedente entrega. De nuevo con Terence Young y aparición de nuevos personajes como el agente Q (Desmond Llewelyn), muy querido por los fans de la franquicia, con sus extravagantes inventos. Aparece Ernest Stavro Blodfeld, el líder de la organización Spectra (siglas de Sociedad Permanente Ejecutiva de Contraespionaje, Terrorismo, Rebelión y Aniquilamiento) a la que pertenecía el Dr. No de la anterior cinta. En las primeras entregas no se le vé la cara, aparece acariciando un gato blanco de Angora hablando con mucha calma.
Aquí el M16 debe robar una Lektor a la embajada de la Unión Soviética en Estambul. La trama se complica cuando un asesino a sueldo trata de eliminar a nuestro agente 007 pero sin conseguirlo.
Como aliado de Bond tenemos a un jefe turco interpretado por el mexicano Pedro Armendáriz y a una desertora soviética interpretada por Daniela Bianchi.  La trama está más elaborada con espléndidas secuencias como el combate de dos gitanas (Martine Beswick y Aliza Gur) por el amor de un hombre.
Para muchos fans de Bond ésta es la mejor película de toda la saga, y estoy francamente de acuerdo. La acción es más intensa y el suspenso está muy bien logrado. La presencia de Pedro Armendáriz da solera y es un actor brillante con prestigio. Bonitos parajes, grandes peleas y más romances de nuestro héroe británico.
El espectacular éxito motivó la aparición de centenares productos de imitación rodados en todas partes desde los Estados Unidos hasta la misma España. Fue toda una plaga, un tsunami de agentes secretos más bien ramplones y ridículos que hastiaron al público.
Sólo James Bond resistió a las modas pasajeras.

James Bond contra Goldfinger (1964) tuvo un cambio de director, Guy Hamilyton, pero el resto de la serie sigue las mismas directrices. Esta vez se trata de un malvado millonario Aurid Goldfinger (Gert Fröbe) con un perverso plan de desestabilizar el mundo atacando Fort Knox. Goldfinger lleva un criado mudo, Oddjob (Harold Sakata), capaz de realizar tropelías indignantes como embadurnar de pintura de oro el cuerpo de una joven (Shirley Eaton), ocasional amante de Bond.
La película tiene mucha más acción que la anterior si cabe. Los villanos cada vez más perversos y ruines. La canción sobre Goldfinger cantada por Shirley Bassey se hizo famosa y accedió al primer puesto de muchos hits parade.
Bond es cada vez más cínico y más machista, pega a las mujeres. Logra derrotar al sicario Oddjob en una antológica pelea dentro de Fort Knox. Tiene un mal encuentro con la bella dama Pussy Galore (Honor Blackman), jefa de una escuadra de aviadoras asesinas. En la novela de Ian Fleming aseguran que es lesbiana pero en la película no se menciona el tema.
Hay cinismo, asesinatos en masa, mucho sexo y violencia. Bond se convierte en un fenómeno de masas con una legión interminable de fans de todo el mundo. Los villanos son algo masoquistas, no eliminan a Bond y tratan de torturarlo, lo dejan vivir no se sabe porqué. Al final un giro de guión imprevisible. Continúa vivo y luchando por Inglaterra y la reina cuando Sean Connery es escocés nacionalista. Estaba afiliado al Partido Nacional Escocés («Scottish National Party»), formación independentista de Escocia. Exrañamente fue nombrado sir por la reina Isabel II de Reino Unido.

(Continuará)


Estreno de Sólo se vive dos veces: Dick Van Dyke, Diane Cilento, Sean Connery y la reina Isabel II de Reino Unido.

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El demonio, la carne y el perdón (1961)

INSÓLITO WESTERN

EL DEMONIO, LA CARNE Y EL PERDÓN. Título original: The Singer Not the Song. Año: 1961. País: Reino Unido. Dirección: Roy Ward Baker. Reparto: John Mills (Padre Michael Keogh), Dirk Bogarde (Anacleto Comachi), Mylène Demongeot (Locha de Cortinez), Laurence Naismith (Old Uncle), John Bentley (Capitán de la Policía), Leslie French (Padre Gómez), Eric Pohlmann (Presidente), Norman Florence (Vito), Roger Delgado (Pedro de Cortinez), Philip Gilbert (Phil Brown), Selma Vaz Dias (Chela). Guion: Nigel Balchin. Novela: Audrey Erskine-Lindop. Música: Philip Green. Fotografía: Otto Heller. The Rank Organisation. Duración: 132 minutos.

 

Roy Ward Baker (Londres, 16 de diciembre de 1916 – Londres, 5 de octubre de 2010) es un director a quién tengo en alta estima. En la crónica de Doctor Jekyll y la hermana Hyde hablo sobre su filmografía y a este escrito me remito. Por lo tanto pasaré a escribir sobre sus tres intérpretes principales.
Derek Jules Gaspard Ulric Niven van den Bogaerde (Londres, 28 de marzo de 1921-Londres, 8 de mayo de 1999), conocido como Dirk Bogarde fue un actor y escritor británico. Tras su participación en la Segunda Guerra Mundial debutó como actor en The Rank Organisation como galán y a veces como villano. Tuvo una primera etapa como actor de películas llamadas comerciales, rodadas para públicos domingueros como Un médico en la marina (1955) junto a Brigitte Bardot. Eran comedias amables, simpáticas con el típico humor británico con frases de doble sentido.
En los años sesenta Bogarde cambió de registro e inició su colaboración con Joseph Losey (un director estadounidense exiliado por la Caza de Brujas del senador McCarthy)  y protagonizó la inquietante El sirviente (1963) y después Accidente (1967) pero sus mejores películas fueron las que rodó con el aristócrata italiano Luchino Visconti, La caída de los dioses (1969) y sobretodo la magistral Muerte en Venecia (1971), tal vez su mejor película. No olvidemos Portero de noche (1974) de Liliana Caviani, un film a revisitar. Dirk Bogarde es uno de los actores más prestigiosos del cine británico y mundial. Un fuera de serie sin ninguna duda.
Marie-Hélène Demongeot (Niza, 29 de septiembre de 1935-París, 1 de diciembre de 2022),[1] conocida artísticamente como Mylène Demongeot, es la chica de la película de Roy Ward Baker. Una actriz todo terreno protagonista de la saga de Fantomas con Jean Marais y Louis de Funes. Aparte de este film, comentado aquí por un servidor, fue la pérfida Mylady de Winter en la versión de Los tres mosqueteros (1961) de Bernard Borderie y varios peplum como La batalla de Maratón (1959), El rapto de las Sabinas (1961) con Roger Moore… Además La cabaña del tío Tom (1965) sobre el tema de la esclavitud de la población negra en los Estados Unidos de América y, entre otras, Cerveza para todos (1968) de Frank Tashlin con Bob Hope.
El protagonista es toda una institución en el cine británico, John Millls (North Elmham, Norfolk, 22 de febrero de 1908-Denham, Buckinghamshire, 23 de abril de 2005). Es el padre de la también actriz Hayle Mills que apareció en películas de Walt Disney. Con su hija rodó La bahía del tigre (1959) y Luna de miel en familia (1966), ambas recomendables sobretodo la primera. Recordemos Es grande ser joven (1956) de Cyril Frankel, un musical británico de gran éxito que transcurre en una escuela. Para Walt Disney protagonizó Los robinsones de los Mares del Sur (1960) de Ken Annakin, uno de los mejores títulos de la compañía. De nuevo con Roy Ward Baker fue el doctor Watson en Sherlock Holmes y la máscara de la muerte (1984). John Mills fue un todoterreno, un actor versátil y seguro. Un hombre afable y sensible capaz de triunfar en cualquier empresa.

La acción está ubicada en un poblado poco recomendable de México. Está ubicada después de la Guerra Cristera (1926 – 1929) en la que se quiso reducir la influencia de la Iglesia Católica en todo el Estado. Muchos sacerdotes fueron perseguidos en aquel tiempo. El argumento de la película de Roy Ward Baker nos recuerda a El padrecito (1964) de Mario Moreno Cantinflas en la que un joven sacerdote tiene pleitos con un cacique local que no quiere escuelas y evita el progreso de su pueblo para tenerlo dominado a su conveniencia. También a Río Escondido (1948) de Emilio Fernández con María Félix, en la que una maestra se enfrenta a un cacique local (ex guerrillero con Pancho Villa) que quiere impedir la alfabetización de su pueblo.
La trama de la película que nos ocupa gira alrededor de un sacerdote (John Mills) que debe enfrentarse a un energúmeno que atemoriza a los párrocos de su comunidad. La relación entre ese pistolero de negro (Dirk Bogarde) y el párroco es ambigua. ¿Homosexualidad latente? quizás.
La película tiene su ambiente hostil, su lucha contra un poder tiránico y represor. El personaje de Bogarde está lleno de contradicciones. ¿Puede un tirano arrepentirse y convertirse en una persona justa?
El ambiente es un México rural, una ambientación extraña para un filme británico muy alejada de estos parajes. Es encomiable que la cinta huya de la demagogia barata propia de estas temáticas y nos muestren un relato sobrio y comedido.
Si John Mills vuelve a brillar con su sobriedad, Bogarde en cierto modo exagera su papel. Nos muestra un personaje completamente desquiciado. Mylene Demongeot embellece la función con su presencia. Su personaje apenas tiene peso en la trama.
En conjunto la película es muy extraña pero interesante de ver. Un western atípico, muy diferente de la épica hollywoodense y del mugriento espagueti italiano. Es un western personal y original en su concepción. Una buena muestra del talento de su director, Roy Ward Baker.

Mi encuentro con Roy Ward Baker en Sitges 1986.

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El moderno Barba Azul (1946)

KEATON EN MÉXICO

EL MODERNO BARBA AZUL. Año: 1946. País: México. Dirección: Jaime Salvador. Reparto: Buster Keaton, Ángel Garasa, Virginia Serret, Luis G. Barreiro, Guillermo Bravo Sosa, Fernando Soto «Mantequilla»,  Pedro Elviro «Pitouto», Ramón G. Larrea, Jorge Mondragón, José Elías Moreno, Ignacio Peón, Óscar Pulido, Enriqueta Reza. Guion: Jaime Salvador, Victor Trivas. Música: Leo Cardona, Georges Tzipine. Fotografía: Agustín Jiménez (B&W). Productora: Alsa Film (Alexander Salkind). Duración: 83 minutos.
Un soldado estadounidense en la Segunda Guerra Mundial naufraga y su bote llega a México creyendo que es Japón.
Lo confunden con un Barba  Azul y le ofrecen viajar a la Luna en un cohete fabricado por un sabio local.

Absurda comedia protagonizada por el genial Buster Keaton en horas bajas. Algunos momentos son divertidos pero en la mayoría notamos una cierta incomodidad por parte del gran cómico. Dirige Jaime Salvador (Barcelona, España; 4 de noviembre de 1901 – Ciudad de México, México; 18 de octubre de 1976), hermano de Julio Salvador (Barcelona, 1906 – 9 de mayo de 1974) que se quedó en España y dirigió la exitosa Apartado de correos 1001 (1950). Jaime fue el guionista oficial de Cantinflas y tuvo una larga carrera en los  estudios aztecas.
Produce Alexander Salkind, futuro autor de la saga Superman con Christopher Reeve. En aquel tiempo nadie creía en Buster Keaton por lo que no dudó en arriesgarse. Keaton no sabía español  y andaba algo despistado, pero su talento emerge siendo secundado por el madrileño Angel Garasa (Madrid, España, 12 de diciembre de 1905 – Ciudad de México, 27 de agosto de 1976) que emigró a México huyendo de la guerra civil y se quedó tras el fin de la contienda. Lo hemos visto en muchas películas de Cantinflas como por ejemplo El padrecito (1964) en donde interpretó al padre Damián. También trabajó con Fernando Soler, Andrés Soler, Domingo Soler, Jorge Negrete y Pedro Infante. También con actrices como Sara García, María Félix, Gloria Marín y Miroslava Stern. Además, trabajó en el teatro, la radio y la televisión. Fue uno de los fundadores de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. En los sesenta rodó algunas películas españolas en Madrid como La verbena de la Paloma (1963) de José Luis Sáenz de Heredia, curiosamente un director adicto al régimen del que Garasa huyó a México.
Pedro Elviro «Pitouto» era un cómico español que emigró a México porque en España no le daban trabajo. Elviro ya había trabajado con Keaton en El rey de los Campos Elíseos (1934) y ya hemos hablado de él.
En algunos lugares aseguran que el gran cara de palo actuó en otro film mexicano, El colmillo de Buda (1949) de Juan Bustillo Oro, de nuevo con Angel Garasa basado en textos del español Pedro Muñoz Seca. He visto  la película comprobando que Keaton no sale en ningún instante.

No es la primera vez que Buster Keaton trabaja con directores catalanes, al principio de los treinta rodó dos versiones españolas de sus éxitos en la Metro, ambas codirigidas por Salvador de Alberich que las adaptó a la lengua de Cervantes, Estrellados y De frente… marchen.
Arruinada su carrera en la Metro rodó pocas películas como protagonista pero con muy escasos medios y escasa inventiva. Tiene algunos momentos buenos. Keaton siempre está bien incluso en sus peores películas. Aquí está respaldado por Angel Garasa porque el gran cara de palo no era ducho en los idiomas salvo el suyo propio, el inglés.
Con todo El moderno Barba Azul intenta hacer reír pero el argumento y el guion no le acompañan. Trata de un supuesto viaje espacial para llegar a la Luna y caen pocos kilómetros cerca. Los astronautas visten como creen que visten los selenitas, con una túnica con estrellas blancas y un largo capirote del mismo color. Los toman por chiflados.
Es triste ver a Keaton en estos lances aunque bien arropado por Angel Garasa y otros actores como Fernando Soto «Mantequilla» que aparecía en comedias de la Edad de Oro del Cine Mexicano al lado de Pedro Infante.
El cine mexicano ha dado vida a algunas buenas comedias protagonizadas por Mario Moreno «Cantinflas» y las de Germán Valdes «Tin Tan» pero aquí estamos muy lejos. Eso sí, hay buenos gaga pero aislados. Lástima.

 

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La muerte de Stalin (2016)

ESPERPENTO MOSCOVITA

LA MUERTE DE STALIN. Título original: The Death of Stalin. Año: 2017. País: Reino Unido. Director: Armando Iannucci. Reparto: Steve Buscemi (Nikita Jrushchov), Michael Palin (Viacheslav Molotov), Olga Kurylenko (Mariya Yúdina), Andrea Riseborough (Svetlana Stálina), Simon Russell Beale (Lavrenti Beria), Paddy Considine (camarada Andréyev), Rupert Friend (Vasili Stalin), Jason Isaacs (Gueorgui Zhúkov), Jeffrey Tambor (Gueorgui Malenkov), Adrian Mcloughlin (Iósif Stalin), Paul Whitehouse (Anastás Mikoyán), Paul Chahidi (Nikolái Bulganin), Dermot Crowley (Lázar Kaganóvich), James Barriscale (Kliment Voroshílov), Leeroy Murray (Aleksandr Vasilevski), Daniel Fearn (Iván Kónev), Luke D’Silva (Kiril Moskalenko), Gerald Lepkowski (Leonid Brézhnev), Dave Wong (Zhou Enlai), Richard Brake (Anatoli Tarásov), Diana Quick (Polina Zhemchúzhina), Justin Edwards (Spartak Sokolov), Tom Brooke (Serguéi), Karl Johnson (doctor Pável Lukomski), Cara Horgan (doctora Lidiya Timashuk), Jonathan Aris (Mézhnikov), Roger Ashton-Griffiths (músico), Sylvestra Le Touzel (Nina Jrushchova). Guion: Armando Iannucci, David Schneider, Ian Martin, Peter Fellows. Cómic: Fabien Nury. Música: Christopher Willis. Fotografía: Zac Nicholson. Coproducción Reino Unido-Francia-Bélgica; Quad Films, Main Journey, Free Range Films. Duración: 106 minutos.

La noche del 2 de marzo de 1953 murió un hombre que en España conocimos como José Stalin, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, más conocido como Iósif Stalin o José Stalin, (18 de diciembre de 1878-Moscú, 5 de marzo de 1953) fue un dictador de la fenecida Unión Soviética y uno de los mayores tiranos que vio el siglo XX.
Cuando vemos películas sobre la famosa Caza de Brujas del senador McCarthy en los Estados Unidos olvidamos que los personajes represaliados eran partidarios de este tirano aunque entonces sus crímenes eran desconocidos para el gran público. En el 19 de junio de 1953 fue ejecutado en la silla eléctrica al matrimonio Julius y Ethel Rosenberg por haber pasado a la Unión Soviética las fórmulas de la bomba atómica lo que desencadenó una oleada de pánico. Se temió el daño que los soviéticos podrían hacer en Occidente.
Pero el sucesor de Stalin,  Nikita Jrushchov, siguió otro rumbo y denunció los crímenes de su antecesor, así como la propia hija del dictador, Svetlana Alilúyeva (1926-2011), publicó en 1967 un libro, Rusia, mi padre y yo (Veinte cartas a un amigo), en donde narraba los innumerables crímenes de este sistema político. La Unión Soviética se moderó y con  Mijaíl Gorbachov (Privólnoie, 2 de marzo de 1931-Moscú, 30 de agosto de 2022) llegó el deshielo y el fin de este estado que tanto preocupó en los países capitalistas.

La muerte de Stalin, pese a la seriedad del evento está realizada en forma de comedia. Más bien se parece a un esperpento de Valle Inclán si éste escritor gallego hubiera nacido en la Estepa rusa.
Un régimen basado en el crimen gratuito, un dictador obsesionado por absurdas teorías de la conspiración rodeado por una élite de aduladores. Eso sí, en su cine particular, Stalin veía películas de John Wayne que para el público soviético era tildado de imperialista.
La repentina muerte del dictador provoca el caos y el desconcierto en su corte de aduladores y vividores sin escrúpulos. Aparece Michael Palin de la Monty Python y nuestra musa Olga Kurilenko como una pianista  a los que los soviéticos han exterminado a su familia y amistades.
La realización de Armando Iannucci nos recuerda la mencionada Monty Python, el cine coral de José Luis García Berlanga pero en fase dura. Un mundillo que es una pesadilla kafkiana. Con cárceles donde se asesina por docquier. Un infierno donde miles de personas sufrían, eran torturadas y asesinadas sin motivo, sólo porque pensaban diferente y no eran gratos al Régimen de Terror.
La película de Iannucci es puro humor negro. Una denuncia de las peores pesadillas de una dictadura cruel e inhumana. Una realización muy original y excelente plantel de actores que bordan sus respectivos personajes.

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La correspondencia (2016)

PARA FANS DE OLGA

LA CORRESPONDENCIA.Título original: La corrispondenza. Año: 2016. País: Italia. Dirección: Giuseppe Tornatore. Reparto: Olga Kurylenko (Amy Ryan), Jeremy Irons (Ed Phoerum), Shauna Macdonald (Victoria), Simon Anthony Johns (Jason), James Warren (Rick), Oscar Sanders (Nicholas), Rod Glenn (Grip), Ian Cairns (George), Anna Savva (Angela), Florian Schwienbacher (Tommy), Sammy Moreno (Alejandro), Darren Whitfield (custodio), Simon Meacock (artista), James Smillie (presidente), James Bloor (Ragazzo). Guion: Giuseppe Tornatore. Música: Ennio Morricone. Fotografía: Fabio Zamarion. Paco Cinematografica. Duración: 116 minutos.

Cuando hablamos de Giuseppe Tornatore (Bagheria, Sicilia, 27 de mayo de 1956) solemos mencionar dos películas: Cinema Paradiso (1988) y Malena  (2000) con Monica Bellucci. Dos grandes éxitos que han quedado muy atrás en el tiempo pero que actualmente son películas de culto. La correspondencia está muy por debajo de las citadas pero tiene sus puntos de interés.
Para mí está la presencia de la gran actriz Olga Kurylenko Olga Kostyantynivna Kurylenko (Ucraniano: Ольга Костянтинівна Куриленко, Berdyansk, República Socialista Soviética de Ucrania; 14 de noviembre de 1979) es una modelo y actriz franco-ucraniana. Es una actriz políglota que habla varios idiomas como  francés, inglés y español. Su filmografía es muy variada pero muchas cintas en papeles menores indignos de su talento.
Fue Etain, la mujer pista en Centurion (2010), una villana asesina de romanos, pero en Boudica, la reina de la guerra (2023) fue la reina de los icemos llamada como el título de la película. Es curioso, ambas cintas cuentan la invasión de la isla Britania por los soldados romanos, en una es la villana y en otra es la heroína.
También fue la miliciana en la Guerra Civil española en Encontrarás dragones (2011) y obtuvo su fama como chica Bond en 007 Quantum of Solace (2008) junto a Daniel Craig.
No es la típica estrella de Hollywood. Tiene más cerebro y también más encanto. En realidad siempre trabaja en producciones independientes en Europa que le da cierto prestigio pero poca popularidad.

Amy Ryan (Olga Kurylenko) tiene una doble vida. Trabaja de doble de acción en el mundo del cine y es estudiante universitaria de astrofísica. Una carrera muy sofisticada de incierta utilidad. Es amante de un profesor famoso, Ed Phoerum, que es mucho mayor que ella y tiene su familia por lo que su amor es clandestino. Se comunican por redes sociales en internet y por correo.  Un día Amy se entera de que ha fallecido su amante pero sigue recibiendo correspondencia de su fallecido amor.
Ese tema podría dar pie a una película de suspenso pero en realidad es un drama romántico muy cruel. La correspondencia martiriza a la joven que recibe videos de un amante fallecido.
La película muy Tornatore es bellísima, con una música adorable del gran Ennio Morricone. Los protagonistas son gente muy rica que viven con lujos. La correspondencia es una película extremadamente sofisticada lo que contrasta con el ambiente popular de las dos cintas que le dieron fama.
Las escenas en las que Amy hace de doble de acción son muy espectaculares pero terribles. El director de las películas es bastante sádico como el profesor fallecido que sigue enviando correspondencia de amor una vez muerto.
Todo es bonito en imagen y sonido. Demasiado bonito. La película es sobretodo Olga Kurylenko que la vive de principio a fin. Sus miradas, sus gestos son contundentes. Todo el metraje descansa sobre su bella espalda. En fin ella es la película.

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El rey de los Campos Elíseos (1934)

KEATON EN PARÍS

EL REY DE LOS CAMPOS ELÍSEOS. Título original: Le roi des Champs-Élysées. Año: 1934. País: Francia. Dirección: Max Nosseck y Robert Siodmak. Reparto: Buster Keaton (Buster Garnier/Cicatriz Jim), Paulette Dubost (Germaine), Madeleine Guit (Madame Garnier), Lucien Callamand (el director), Jacques Dumesnil (Un gangster), Pedro Elviro «Pitouto» (un gangster), Pierre Piérade (un gangster), Gaston Dupray (el regidor), Raymond Blot (Un gangster), Colette Darfeuil (Simone). Guion: Arnold Phillips, Yves Mirande. Música: Joe Hajos. Fotografía: Robert Lefebvre (B&W). Nero Film. Duración: 70 minutos.

Tras ser despedido de la Metro Goldwyn Mayer en 1933, Buster Keaton sufrió el divorcio con su mujer de entonces que quitó hasta el último dólar, y encima el célebre actor cayó en el alcoholismo. Tras recuperarse viajó a Francia donde protagonizó un film francés, El rey de los Campos Elíseos, que tuvo pésima distribución. No es mala película pero es mejor que las que rodó con el pésimo productor Lawrence Weingarten en la Metro.
El director Max Nosseck (19 de septiembre de 1902 · Nakel, Prusia del Este, Alemania/29 de septiembre de 1972 · Bad Wiessee, Bavaria, Alemania) era un director de cine alemán de origen judío que se vio forzado a huir de su país por la persecución hacia su raza por parte del gobierno nazi de Adolf Hitler. La productora Nero Films estaba compuesta por refugiados por los mismos motivos. No era una productora onerosa. Por eso esta cinta tuvo pésima distribución. No existe todavía una copia decente para visionarla como es debido. No está distribuida en dvd al menos en España. En Estados Unidos sólo se vio en los certámenes de Damfinos, una asociación de admiradores del gran Keaton, y en España se vio en TVE a altas horas de la noche en versión original francesa. Actualmente está disponible en Youtube.
Buster había rodado en Hollywood Buster se marié (1931) dirigida por Claude Autant-Lara, versión francesa de Pobre Tenorio (1931), la película que inició su decadencia, y Le plombier amoureux (1932) del mismo director, réplica en francés de El amante improvisado (1932). Las peores películas que Keaton rodó para la Metro.
En El rey de los Campos Elíseos Buster fue doblado en sus diálogos, no se expresaba demasiado bien en la lengua de Moliére. Su vinculación con Francia no acaba aquí. Años después filmó un corto francés, Un duel à mort (1947) de Pierre Blondy, basado en un número que el genial Pamplinas interpretó en el circo Medrano de París en 1947 donde fue contratado una larga temporada.
Como curiosidad, en la película que comentamos aparece en un papel de gánster un actor español, Pedro Elviro (Valencia de Alcántara, 7 de marzo de 1896/Ciudad de México, 24 de agosto de 1971), más conocido como Pitouto.
Pitouto huía de la mediocridad del cine español y marchó a rodar a Francia y posteriormente en México huyendo del franquismo porque era republicano. Era secundario en muchas películas de Cantinflas y volvió a trabajar con Keaton en El moderno Barba Azul (1946) dirigida por Jaime Salvador, un director republicano español afincado en este país que también huyó del franquismo al igual que Angel Garasa su coprotagonista en dicha cinta.
La producción de El rey de los Campos Elíseos se resiente de estar financiada por una productora independiente de escasos medios económicos. Buster Keaton en aquella época era considerado un apestado por la prensa amarilla de William Randolph Hearst, por los magnates de la Metro como Louis B. Mayer y su ex esposa Natalie Talmadge, una actriz fracasada llena de rencor. Keaton había superado su adicción al alcohol y había comenzado a rodar cortos para Educational Films Corporation of America que el gran cómico despreciaba pero vistas ahora no son tan malas como han publicado.
En este film francés el genial Pamplinas interpreta dos papeles, el suyo habitual y el de un gángster llamado Jim el cicatrices que es un rol serio para distinguirlo del otro. Son dos personajes que se parecen físicamente creando confusión y malentendidos.
Max Nosseck fue supervisado por Robert Siodmak, otro director alemán judío que obtuvo mejores resultados a lo largo de su futura carrera en Hollywoood.
Keaton destaca como cómico como siempre. Tiene algunos momentos sobresalientes, algunos gags de gran calidad. Varios malentendidos y confusiones. Al principio trabaja como repartidor de propaganda disfrazado de millonario. Unos prospectos por una cara un billete de mucho dinero y en el anverso la consabida publicidad. Por error distribuye dinero auténtico. Pierde su empleo pero reparte mucha felicidad. Luego trabaja en el teatro provocando algunos enredos, finalmente le dan un papel de un presidiario que se fuga. Casualmente es un sosias de un peligroso gángster que se fuga en el mismo tiempo provocando toda clase de confusiones.
El genial histrión está bien en ambos papeles, el cómico y el serio hampón. Es una muestra de la versatilidad de este actor. El resto del reparto cumple con su cometido. Paulette Dubost fue una actriz con gran solera que trabajó en 160 películas  con muchos actores franceses como Catherine Deneuve, Brigitte Bardot, Philippe Noiret, Michel Piccoli, etc. Aquí es la bella novia de Keaton y su presencia es muy grata.
Tenemos el papel de la madre,  la veterana Madeleine Guit, que trabaja de apuntadora en un teatro y facilita el ascenso de su hijo. Pitouto sale brevemente para hacer de gángster bajito pero cómico, muy gracioso.
La película en sí es divertida. No está a la altura de sus grandes obras del mudo como El navegante o El héroe del río, ni siquiera Reclutas. Es sin ninguna duda un film menor pero digno. Max Nosseck no llegó a nada, salvo rodar películas de serie B en Hollywood pero esta película puede verse. Recientemente ha sido editada en dvd por la prestigiosa Gaumont de Francia en una copia de excelente calidad.

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La herencia del viento (1960)

EL JUICIO DEL MONO

LA HERENCIA DEL VIENTO. Título original: Inherit the Wind. Año: 1960. País: Estados Unidos. Dirección: Stanley Kramer. Reparto: Spencer Tracy (Henry Drummond), Fredric March (Matthew Harrison Brady), Gene Kelly (E. K. Hornbeck), Dick York (Bertram T. Cates), Donna Anderson (Rachel Brown), Harry Morgan (Mel Coffey, el juez), Claude Akins (Jeremiah Brown, el reverendo), Noah Beery, Jr. (John Stebbins), Norman Fell (técnico de la WGN Radio), Ray Teal (Jessie H. Dunlap), ‘Snub’ Pollard (Habitante de la ciudad). Guion: Harold Jacob Smith, Nedrick Young. Teatro: Jerome Lawrence, Robert E. Lee. Música: Ernest Gold. Fotografía: Ernest Laszlo (B&W). United Artists, Stanley Kramer Productions. Duración: 127 minutos.

Hace un año estalló un escándalo en Bernedo (Álava)  porque en unos campamentos de verano utilizaban duchas mixtas en la que niños y niñas se duchaban desnudos juntos. Los monitores han recibido cuatro denuncias pero 137 familias les han respaldado. Según declaran los denunciados se pretendía “romper estigmas y liberarse de la vergüenza y la sexualización” en una sociedad en la que “desnudez se asocia a sexualidad”. “Buscamos garantizar lugares seguros para todas las niñas, niños y jóvenes sin necesidad de identificación de género previa, frente a la lógica binaria que excluye a ciertos cuerpos e identidades”.
No estoy de acuerdo con estos monitores en algunos aspectos, apunto que a lo largo de la historia vivimos episodios similares. Un descubrimiento o una modificación de costumbres son demonizadas y perseguidas. Le pasó a Hipatia de Alejandría por descubrir que el planeta Tierra gira alrededor del Sol y a Galileo Galilei por llegar a las mismas conclusiones muchos siglos después.
El caso al que nos referimos en este escrito es el llamado Juicio del Mono. Un profesor estadounidense explicó en sus clases las teorías de Charles Darwin. (Shrewsbury, 12 de febrero de 1809-Down House, 19 de abril de 1882) que defendía las tesis de que la humanidad y por el ende el universo son fruto de una evolución. Según Darwin el hombre desciende de un primate primitivo que evolucionó al humano actual.
Jerome Lawrence y Robert E. Lee llevaron este caso al teatro y Stanley Kramer lo adaptó al cine en la película que aquí reseñamos.
Las teorías de Darwin en su día provocaron escándalo pero en la actualidad es aceptado por quienes lo persiguieron. Tanto ruido para nada.

En un pueblecito de Tennesse un profesor (Dick York) da clase sobre la evolución de las especies,  por ello es encarcelado y juzgado. El juicio se convierte en una farsa. Primero los pueblerinos salen a la calle a cantar himnos evangélicos muy estadounidenses bastantes ridículos. El fiscal Fredric March es recibido como si fuera un héroe nacional y el abogado defensor (Spencer Tracy, el Viejo Roble de Hollywood) es injuriado y acusado de ser un agente del infierno.
La película es una adaptación de una obra teatral que pasa en un juzgado con un juicio absurdo y grotesco. Es una película claustrofóbica, situada en un lugar cerrado con personajes que no paran de hablar y decir sandeces de toda especie. Son gente ignorante repleta de prejuicios. Ríen con chascarrillos de paletos y las gracias de fiscal y el abogado defensor.
Stanley Kramer se especializó con películas polémicas. Ésta es una de ellas. En aquel tiempo afirmaban que Charles Darwin decía que el hombre desciende del mono, no es muy exacto pues se dice que desciende de un hombre primitivo. La teoría de que el mundo fue creado por Dios en seis días no se sostiene pero en la actualidad se puede compaginar ambas creencias ya que los Evangelios fueron escritos para sociedades muy primitivas que no entenderían las tesis modernas.
La herencia del viento es una crítica al fanatismo irracional. A gente ignorante que no acepta la evolución de la sociedad. La película se apoya en el gran trabajo interpretativo de dos grandes leyendas, Spencer Tracy y Fredric March. Enmedio tenemos a un Gene Kelly cínico y guasón alejado de sus famosos musicales. Dick York también cumple con su labor. Dos años después Kelly y York rodaron la serie de televisión Siguiendo mi camino (1962)  basada en la película de Leo McCarey con Bing Crosby de 1944. Tanto Kelly como Tracy eran profundamente católicos y La herencia del viento pone en solfa a un predicador protestante tratado como fanático interpretado por Claude Atkins.
Ahora vemos el film de Kramer como batallitas de otros tiempos pero en nuestro mundo actual siguen habiendo malos rollos de cualquier especie. Todavía quedan papanatas.

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Grandes películas: Ciudadano Kane (1941)

EL GRAN ORSON WELLES

CIUDADANO KANE. Título original: Citizen Kane. Año: 1941. País: Estados Unidos. Dirección: Orson Welles. Reparto: Orson Welles (Charles Foster Kane), Joseph Cotten (Jedediah Leland), Dorothy Comingore (Susan Alexander Kane), Agnes Moorehead (Mary Kane), Ruth Warrick (Emily Monroe Norton Kane), Ray Collins (James W. Gettys), Erskine Sanford (Herbert Carter), Everett Sloane (Mr. Bernstein), William Alland (Jerry Thompson), Paul Stewart (Raymond), George Coulouris (Walter Parks Thatcher), Fortunio Bonanova (el profesor Matiste). Guion: Herman J. Mankiewicz, Orson Welles. Música: Bernard Herrmann. Fotografía: Gregg Toland (B&W). RKO Radio Pictures, Mercury Theatre Productions. Duración: 119 minutos.

 

Muchos críticos consideran que Ciudadano Kane es la mejor película de la Historia del Cine en competencia por tal título con El Acorazado Potemkin (1925) de Serguéi Mijáilovich Eisenstein y El Padrino (1972) de Francis Ford Coppola. Tres películas muy amadas por el autor de este blog, Diario de Cine, como a sus autores pero en realidad hay otros cineastas que me gustan mucho más como John Ford, Alfred Hitchcock, Buster Keaton, Charles Chaplin, Billy Wilder, Ernst Lubitsch y un largo etcétera. Los gustos siempre son personales, claro.
George Orson Welles, conocido como Orson Welles (Kenosha, Wisconsin, 6 de mayo de 1915-Los Ángeles, 10 de octubre de 1985), está considerado como uno de los grandes genios del cine. Si bien ha rodado películas a las que yo tengo mucha estima como Sed de mal (1958), La dama de Shanghai  (1947) y Campanadas a medianoche (1965), fue actor en El tercer hombre (1948) pero otras me han parecido terribles como El extraño (1946) y otras que son mejor olvidar.
Fue un cineasta irregular con mucha leyenda negra. Se marchó de Hollywood porque decían que era comunista, algo que yo no veo demasiado claro. Mucha gente simpatiza con ese movimiento político pero mucha más lo denigra porque lo sufrió en sus carnes.

Tras su paso por el teatro, Orson Welles y su compañía del Mercury Theatre triunfaron en la radio con la obra de H.G.Wells La guerra de los mundos. Dicha obra provocó un sonado escándalo porque los estadounidenses lo tomaron por real y se creyeron que los marcianos invadían la Tierra. La productora RKO Pictures le ofreció un contrato para rodar dos películas. Tras varios intentos fallidos, Welles rodó la película de la que actualmente nos ocupamos, Ciudadano Kane.
El argumento gira sobre la vida de un excéntrico millonario, Charles Foster Kane, que está basado en la figura de William Randolph Hearst, un famoso propietario de periódicos especializado en lo que se llama prensa amarilla. Una prensa basada en el sensacionalismo y la mentira para vender periódicos. Dicho personaje encendió los ánimos contra España para promover la Guerra de Cuba. Echó vitriolo contra Roscoe Arbuckle por el caso de la muerte de Virginia Rappe aunque en el juicio fue declarado inocente y luego enfangó la memoria sobre Buster Keaton por ser amigo del mentado actor.
Kane al morir pronuncia una palabra, Rosebud. Nadie sabe qué significa y un reportero buscará en vano la realidad. No descubre que Rosebud es un trineo con el que Kane jugaba cuando era niño. La única época de su vida en la que fue feliz. Las grandes fortunas que acumuló no le endulzaron la existencia, más bien se la amargó.
Ciudadano Kane es una reflexión sobre la vida. No todo se compra con dinero. Es incapaz de conseguir que su esposa triunfe como cantante de ópera porque no está dotada para el bel canto. Ni puede triunfar en política porque el pueblo no lo quiere.
Quiere hacer una revolución desde arriba que es un completo fracaso. Los amigos se distancian de él, no lo soportan.
Ciudadano Kane es un cuento moralista que nos dice que el dinero, ni el triunfo económico proporcionan la felicidad. Welles subraya la grandilocuencia y la megalomanía del personaje aunque el propio realizador es tan megalómano como su personaje.
La película nos habla de la felicidad perdida, de los sueños truncados, de la frustración pese a una apariencia triunfal. Es una de las grandes obras de arte de la Historia del Cine y se merece su admiración. Una gran película.


En Ciudadano Kane aparece un actor español. Se llamaba Fortunio Bonanova (Palma de Mallorca, islas Baleares, 13 de enero de 1895-Woodland Hills, Los Ángeles, California, 2 de abril de 1969), de verdadero nombre Josep Lluís Moll Esteva. Debutó en cine con el mediometraje Don Juan Tenorio (1922) de Ricardo de Baños.
Marchó a Estados Unidos que recorrió durante tres años con una compañía de zarzuela y después se dedicó al teatro y al cine trabajando con John Ford, Sam Wood, Henry King, Otto Preminger y Billy Wilder. Sin embargo las nuevas generaciones le han olvidado. Lástima.

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Grandes películas: King Kong (1933)

LA BELLA Y LA BESTIA

KING KONG. Título original: King Kong. Año: 1933. País: Estados Unidos. Dirección: Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack. Reparto: Fay Wray (Ann Darrow), Robert Armstrong (Carl Denham), Bruce Cabot (Jack Driscoll), Frank Reicher (Capitán Englehorn), Sam Hardy (Charles Weston), Noble Johnson (el jefe de la tribu), Steve Clemente (Rey brujo), James Flavin (Segundo Oficial Briggs), Victor Wong (Charlie, el cocinero chino), Merian C. Cooper (Aviador 1 que matan a King Kong), Ernest B. Schoedsack (Aviador 2 que matan a King Kong). Guion: James Ashmore Creelman, Ruth Rose. Idea: Edgar Wallace. Música: Max Steiner. Fotografía: Eddie Linde, Vernon L. Walker, J.O. Taylor (B&W). Personal técnico: Marcel Delgado. Técnico jefe: Willis H. O’Brien. RKO Radio Pictures. Duración: 100 minutos.

Este es para mí uno de mis filma predilectos de toda la Historia del Cine. Cuando se estrenó recibió jarabe de palo, decían que se parecía a El mundo perdido (1925) de Harry O. Hoyt y que las dimensiones del gorila eran distintas en cada plano, pero a mí todo me da igual. Es una de las películas más bellas que jamás se han producido, no las igualan sus  remake  ni de lejos. Uno lo rodó John Guillermin en 1976, encima rodó una secuela en 1986, King Kong 2, otro lo firma mi admirado Peter Jackson en 2005, pero carecen de la magia del film original. Otras como Queen Kong (1976) de Frank Agrama no se merecen una visión. Destaquemos King of Kong Island (1968) con Esmeralda Barrios, El grandioso hombre de Pekín (1977) con una tarzana, Evelyne Kraft, Konga ((1961), Kong: La Isla Calavera (2017) de Jordan Vogt-Roberts, Proyecto Rampage (2018), decentilla, y las películas japonesas de Ishiro Honda, King Kong contra Godzilla (1962) y King Kong escapa (1967) que no son de mi gusto pero a otros aficionados les encantan. Godzilla vs. Kong (2021) de Adam Wingard es terrible.
Más distendidas son Mi gran amigo Joe (1998) en tono amable con la espléndida Charlize Theron y apariciones de Terry Moore y Ray Harryhausen. Bud Abbott y Lou Costello como era de prever se encontraron un gorila gigante en Las minas del rey Salmonete (1949).
El mismo Ernest B. Schoedsack rodó dos secuelas muy simpáticas y atractivas, El hijo de Kong (1933) que sigue la trama del film original, y El gran gorila (1949), ya en plan de cine familiar. Pero las secuelas están lejos de la película de la que estamos hablando en este escrito.
King Kong cuenta con los efectos especiales de Willy O´Brien todo un verdadero mago del cine fantástico. Para mayor información tenemos estos dos escritos dedicados a esta leyenda. La primera y la segunda en estos enlaces escritos por mi buen amigo y cinéfilo Narcís Ribot desgraciadamente desaparecido.

Estamos en los años de la Gran Depresión en Estados Unidos. La Gran Depresión fue la crisis financiera global más grave y duradera del siglo XX, iniciada con el colapso bursátil de octubre de 1929 en Estados Unidos y extendida durante toda la década de 1930. La crisis comenzó el 24 de octubre de 1929, conocido como el Jueves Negro. El valor de las acciones en la bolsa de Nueva York cayó de forma drástica por ventas masivas. Los inversores perdieron su dinero en pocas horas y no pudieron pagar sus deudas.
En un Nueva York depauperado comienza esta película. Aparece un Barco del Cine,  algo insólito que un barco pertenezca a una productora cinematográfica que viaja por el mundo para rodar documentales de animales salvajes y mostrarlos al público. Carl Denham es su director y productor, un ser egocéntrico y despótico que decide rodar un largometraje y para ello debe reclutar a una actriz. La elegida será Ann Darrow, una infeliz que es sorprendida intentando robar una manzana para comer. Algo muy habitual en aquella época.
Para huir del hambre, Ann se enrola en el barco del cine para ir en busca de aventuras hacia lo desconocido. Denham había comprado un mapa donde aparece la Isla de la Calavera que no figura en ningún otro plano. Había oído hablar de un extraño muro y de unos nativos que adoran a un dios llamado King Kong.
Las escenas de la Isla de la Calavera son puro onirismo, parece que las hemos soñado. Semejan daguerrotipos de un lugar tenebroso repletos de bruma y animales prehistóricos. La aparición de la fiesta con danzas en la tribu para entregar una novia a Kong es una pesadilla. Aparece un pteranodon, un saurio volador. Un estegosaurio, un tyrannosaurus rex, serpientes y arañas gigantes. Todos son vencidos por el gran Kong que se queda prendado de la mujer rubia que le entregan los nativos tras haberla raptado.
Es una historia de amor incomprendida y bastante absurda. Un simio gigante no puede tener relaciones con una mujer humana por cuestión de tamaño y por ser de otra especie animal.
Denham decide secuestrar a Kong para llevarlo a Nueva York y exhibirlo en un teatro provocando un verdadero desastre. Las secuencias en la Gran Manzana son auténtico pánico. Broadway con su emperifollado público que la película satiriza de repente son agredidos por un animal salvaje que se encuentra fuera de su hábitat. El lirismo se transforma en horror. Kong escala el Empire State Building, el edificio más alto de la época. Su destino es previsible. En la versión de 1976 Kong escala las Torres Gemelas cuyo destino es bien conocido en 2001.
La película vista ahora se ve algo machista y racista, no es nada woke. Pero por eso es más real dentro de lo fantástico.
King Kong es algo parecido a un mal sueño, a una pesadilla de terror. Es una de esas películas que vemos decenas de veces y que acabas sabiendo de memoria. Es un clásico super clásico. Una película única fruto de una época en concreto. Por eso las versiones más modernas se ven desubicadas. Una película de las de siempre y que es muy amada por la cinefilia en general.


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