¿QUÉ SERÁ, SERÁ?

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO. Título original: The Man Who Knew Too Much. Año: 1956. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: James Stewart (Dr. Benjamin «Ben» McKenna), Doris Day (Josephine «Jo» Conway McKenna), Brenda de Banzie (Lucy Drayton), Bernard Miles (Edward Drayton), Ralph Truman (Inspector Buchanan), Daniel Gélin (Louis Bernard), Mogens Wieth (Embajador), Alan Mowbray (Val Parnell), Hillary Brooke (Jan Peterson), Christopher Olsen (Henry «Hank» McKenna), Reggie Nalder (Rien), Richard Wattis (ayudante), Noel Willman (Woburn), Alix Talton (Helen Parnell), Yves Brainville (Inspector de policía en Marrakech), Carolyn Jones (Cindy Fontaine), Betty Baskcomb (Edna, la organista de la iglesia), John Barrard (taxidermista), Bernard Herrmann. Música: Bernard Herrmann. Fotografía: Robert Burks. Paramount Pictures. Duración: 120 minutos.

Cuando era niño no existía la televisión en España o al menos no la veíamos aquí. La radio era la reina de la casa. Había canciones que no paraban de sonar. Una de ellas era ¿Qué será, será? de Jay Livingston y Ray Evans que en 1956 ganó el Oscar a la mejor canción por El hombre que sabía demasiado (1956), cantada por la cálida voz de Doris Day en dicha película. Este título es un remare de una película del propio Hitchcock en 1934 del que ya hablaremos otro día.
Doris Mary Ann Kappelhoff, conocida como Doris Day (Cincinnati, 3 de abril de 1922-San Diego, California, 13 de mayo de 2019), era en aquel tiempo la Bestia Negra de los críticos de cine por sus comedias de serie encarnando vírgenes profesionales como así la llamaban. Cuando se salía de su papel y trabajaba con buenos directores era una actriz más que aceptable. Pero prefirió llenar de ceros su cuenta corriente antes que rodar calidad. Nada que objetar, todos somos humanos, y entiendo su postura. Trabajaba para comer y satisfacer sus caprichos antes que malvivir rodando buenas películas.
Ignacio F. Iquino rodó buenas películas y nadie fue a verlas, un día se dijo «si el público quiere mierda, le dar´mierda«. Y así empezó la carrera que todos conocemos. Doris Day debió pensar igual aunque en los fastos de Hollywood. Qué le vamos hacer.

La segunda versión de El hombre que sabía demasiado nos retrotrae al Hitchcock más puro. Grandes misterios, paisajes exóticos con gente misteriosa. Equívocos. Giros de guion inesperados. La música de Bernard Herrmann (quién aparece brevemente dirigiendo un concierto) subrayando todo el misterio. El suspenso bien dosificado y buenas interpretaciones de James Stewart, uno de los actores fetiche de Hitchcock, y de Doris Day, alejada de sus vírgenes profesionales.
El MacGuffin es un atentado terrorista de una organización criminal que desea cometer un crimen de un embajador extranjero. El Dr. Benjamin «Ben» McKenna, el personaje de James Stewart ajeno a la trama se vé involucrado en la misma muy a su pesar. No se interesa por la misma pero le secuestran a su hijo pequeño a quien amenazan de asesinar si les denuncia.
El cine de Hitchcock es calificado como un Grand Guignol, un guiño es un teatro de títeres que se pasan la función peleando con estacas. El doctor McKenna y su esposa luchan en un conflicto que les va grande. Hitchcock es detallista, fija su mirada en objetos que juegan en la trama como esos platillos que deben apagar el sonido de un mortal disparo.
El público está en vilo desde el primer minuto. Hay personajes que no son lo que parecen ser, la trama da giros inesperados. Hitchcock nos enreda y nos lleva por donde quiere. Nadie sabe utilizar el lenguaje cinematográfico como él. Es un auténtico mago del cine.

La versión anterior de El hombre que sabía demasiado (1934) con Peter Lorre.













Hace los cine-clubs y la gente progresista me decían que Cuba es un Paraíso, sin embargo la gente que vive allí, la que la visita y la que huyó me dicen todo lo contrario. Fidel Castro tenía muy buen prestigio entre los progres europeos y sobretodo entre la crítica cinematográfica simpatizante con esos regímenes.



Alfred Hitchcock y Claude Jade































Samuel Langhorne Clemens (Florida, Misuri, 30 de noviembre de 1835-Redding, Connecticut, 21 de abril de 1910), más conocido por su seudónimo Mark Twain, fue un escritor, orador y humorista estadounidense. Durante parte del siglo XIX fue un autor de grandes éxitos editoriales en donde retrata la sociedad que le toco vivir. Muchas de sus novelas han sido adaptadas al cine.











A la izquierda Clive Donner con el equipo artístico de la pelicula.















Bonanza 