AQUELARRE DE HUMOR

EL CUERVO. Título original: The Raven. Año: 1963. País: Estados Unidos. Dirección: Roger Corman. Reparto: Vincent Price (Dr. Erasmus Craven), Peter Lorre (Dr. Adolphus Bedlo), Boris Karloff (Dr. Scarabus), Hazel Court (Lenore Craven), Olive Sturgess (Estelle Craven), Jack Nicholson (Rexford Bedlo), Connie Wallace (La sirvienta), William Baskin (Grimes), Aaron Saxon (Gort). Guion: Richard Matheson. Argumento: Edgar Allan Poe, Les Baxter. Fotografía: Floyd Crosby. American International Productions. Duración: 86 minutos.

En esta versión cómica de El cuervo, basado en un relato de Edgar Allan Poe (Boston, 19 de enero de 1809-Baltimore, 7 de octubre de 1849) nos encontramos con una importante suma de talentos jamás igualados. En primer lugar los entrañables Peter Lorre (László Löwenstein, Rózsahegy, del Imperio austrohúngaro, 26 de junio de 1904 – Hollywood, 23 de marzo de 1964), protagonista de M, el vampiro de Düsseldorf (1931), el gran Boris Karloff (Londres, 23 de noviembre de 1887 – Midhurst, Inglaterra, 2 de febrero de 1969), El doctor Frankenstein (1931), La novia de Frankenstein (1935) y el episodio Los Wurdalak de Las tres caras del miedo (1963) y el imprescindible Vincent Price (San Luis, Misuri, 27 de mayo de 1911 – Los Ángeles, 25 de octubre de 1993), protagonista de muchas adaptaciones de Poe por Roger Corman (Detroit, Míchigan, Estados Unidos; 5 de abril de 1926 – Santa Mónica, California, Estados Unidos; 9 de mayo de 2024).
Además tenemos al principiante Jack Nicholson y al guionista Richard Matheson (Allendale, Nueva Jersey, 20 de febrero de 1926 – Calabasas, California, 23 de junio de 2013), autor de la novela Yo soy leyenda y de varios guiones entre los que se encuentra el episodio de Dimensión Desconocida protagonizado por Buster Keaton, Érase una vez (1961).
Tanto talento junto no podía fallar a pesar de ser una película de muy bajo presupuesto y rodaje rápido propio de Corman.

Esta versión libre de El cuervo no podía decepcionar pese al tono jocoso de sus secuencias. Nos encontramos con la típica producción de Roger Corman ambientada en castillos desvencijados sobre un acantilado de noche con las olas de mar chocando contra la oscura playa. Planos que el director, sin ningún recato, repetía una y otra vez en cada cinta.
Corman sabía trabajar en producciones de escaso presupuesto, ahorrando cada metro de cinta, con técnicos recien salidos de las escuelas de cine. Lo que podríamos denominar cine zeta pero hecho con talento.
Nos encontramos ante un maestro del cine que sabía utilizar efectos especiales obsoletos pero efectivos. Interpretaciones improvisadas dondelos actores demostraron su gran talento. cada mirada, cada gesto enriquecen la película y no caen en el ridículo. Más o menos parecen reírse de sí mismos.
La pelea de magos es genial, Boris Karloff reverdece sus laureles en la última etapa de su carrera. Una película sin desperdicio.



















La versión de 1925.










AMOR EN CONSERVA. Título original: Love Happy. Año: 1949. País: Estados Unidos. Dirección: David Miller. Reparto: Harpo Marx (Harpo), Groucho Marx (Detective Sam Grunion), Chico Marx (Faustino el Grande), Vera-Ellen (Maggie Phillips), Ilona Massey (Madame Egelichi), Paul Valentine (Mike Johnson), Marion Hutton (Bunny Dolan), Leon Belasco (Mr. Lyons), Melville Cooper (Lefty Throckmorton), Raymond Burr (Alphonse Zoto), Bruce Gordon (Hannibal Zoto), Eric Blore (Mackinaw), Marilyn Monroe (cliente de Grunion), Otto Waldis (Ivan). Guion: Frank Tashlin, Mac Benoff. Argumento: Harpo Marx. Música: Ann Ronell. Fotografía: William C. Mellor (B&W). United Artists. Duración: 92 minutos.







La gran Vera-Ellen a punto de triunfar con Un día en Nueva York con Gene Kelly.


Esperando la nueva versión de La Odisea de Christopher Nolan nos llega esta modesta producción sobre el final de tan magna epopeya. Una de las más épicas aventuras de todos los tiempos nos fue contada en los albores de nuestra cultura.


































El cine ha ofrecido muchas películas de gladiadores. Es un mundo muy atractivo para la taquilla donde se muestra una violencia desatada y cruel. Emperadores algo afeminados que muestran el pulgar hacia abajo para ordenar al gladiador ganador que ejecute a su rival para deleite de la sádica plebe. La realidad fue muy distinta. Rara vez los gladiadores morían porque eran muy caros y los lanistas, sus propietarios, se arruinarían.



