Las Leandras (1969)

RECUERDO DE
LA REVISTA MUSICAL

LAS LEANDRAS. Título original: Las Leandras. Año: 1969. País: España. Dirección: Eugenio Martín. Reparto: Rocío Dúrcal (Patricia), Alfredo Landa (Casildo), Isabel Garcés (Matilde ‘Directora’), José Sazatornil (Francisco Luján), Jeremy Bulloch (Robert Wilson), Juanito Navarro (Comisario de policía), Antonio Garisa (Francisco Morales ‘Tio Paco’), Celia Gámez (Rosa Valverde/Self), Valentín Tornos (Porras), José María Tasso (Policía escribiente). Guion: Vicente Coello, Santiago Moncada, Eugenio Martín, Jesús María de Arozamena. Obra: José Muñoz Román, Emilio González del Castillo. Música: Francisco Alonso. Arreglos: Gregorio García Segura. Música adicional: Gregorio García Segura. Canciones: Celia Gámez, Rocío Durcal. Fotografía: Christian Matras. Cámara P.C, Suevia Films. Duración: 109 minutos.

Las Leandras es una revista musical española con música del maestro Francisco Alonso y libreto de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román. Se estrenó en el Teatro Pavón de Madrid el 12 de noviembre de 1931, con Celia Gámez  (Buenos Aires, 25 de agosto de 1905-Buenos Aires, 10 de diciembre de 1992) en el papel principal. Fue la reina de la revista musical durante décadas en los teatros de Madrid y de Buenos Aires. Triunfó en la España franquista, aunque era adicta al Régimen su teatro no gustaba demasiado a las autoridades del tiempo pero logró sobrevivir sin esfuerzo.
Las Leandras se ha llevado al cine dos veces. Una en México con Rosario Dúrcal en 1961 y otra en España en 1969 con nuestra Rocío Dúrcal. Se ha repuesto en teatro en multitud de ocasiones. Cuando el franquismo se relajó la revista añadía frivolidad a una vida excesivamente puritana. Era una bocanada de aire fresco y para algunos un pequeño desahogo.

María de los Ángeles de las Heras Ortiz (Madrid, 4 de octubre de 1944-Torrelodones, Madrid, 25 de marzo de 2006), conocida artísticamente como Rocío Dúrcal, fue una de las grandes estrellas del cine español pero se malogró por el contexto que tuvo que padecer. Si en los años sesenta y setenta nuestras películas llenaban las salas y obtenían importantes éxitos de taquilla en la actualidad es todo lo contrario.  Ahora las películas patrias no gustan a nadie y no recaudan nada salvo contadas excepciones.
A finales de los sesenta la situación era distinta. El cine español interesaba a nuestros públicos y la malograda Rocío Dúrcal era muy querida en aquel tiempo. Sin embargo su filmografía agradaba a públicos infantiles pero era considerado ñoño por los adultos. Con Las Leandras se intentó dar un golpe de timón a su carrera y ésta es tal vez su mejor película realizada con pocos medios por el eficiente Eugenio Martín.
Se quiso dar a la obra un carácter más internacional con un galán inglés y está apoyada por una lista de actores entrañables como Isabel Garcés, Antonio Garisa, Alfredo Landa, José Sazatornil, Valentín Tornos, José María Tasso. Todos ellos perfectos en sus respectivos papeles pero el alma de la película lo comparten Celia Gámez y Rocío Dúrcal, dos grandes estrellas en sus números musicales verdaderamente maravillosos.
Los nardos, Las viudas, Clara Bow sobresalen sin esfuerzo. Pichi es la más famosa pero actualmente no se podría hacer porque es una apología a un chulo proxeneta. A la película le falta dinero pero le sobra amor. Está realizada con mucho cariño y es muy grata a la vista.

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Molly Brown siempre a flote (1964)

LA SUPERVIVIENTE DEL TITANIC

MOLLY BROWN SIEMPRE A FLOTE. Título original: The Unsinkable Molly Brown. Año: 1964. País: Estados Unidos. Dirección: Charles Walters. Reparto: Debbie Reynolds (Molly Brown), Harve Presnell (‘Leadville’ Johnny Brown), Ed Begley (Seamus Tobin), Jack Kruschen (Christmas Morgan), Hermione Baddeley (Buttercup Grogan), Vassili Lambrinos (el principe Louis de Laniere), Fred Essler (Karl Ludwig von Ettenburg), Harvey Lembeck (Polak), Lauren Gilbert (Mr. Fitzgerald), Kathryn Card (Mrs. Wadlington), Hayden Rorke (Malcolm Broderick), Harry Holcombe (Mr. Wadlington), Amy Douglass (Mrs. Fitzgerald), George Mitchell (el Monseñor Ryan), Martita Hunt (Elise Lupavinova), Vaughn Taylor (Mr. Cartwright), Anthony Eustrel (Roberts). Guion: Helen Deutsch. Obra: Richard Morris. Música: Robert Armbruster, Jack Elliott, Calvin Jackson, Leo Arnaud, Jack Hayes, Leo Shuken. Fotografía: Daniel L. Fapp. Metro Goldwyn Mayer. Duración: 128 minutos.

¿Alguién vio Titanic (1997) de James Cameron? En ella Kathy Bates interpretaba el papel de Molly Brown, un personaje muy conocido en Estados Unidos de aquella época. Margaret Tobin Brown (Hannibal, Misuri, 18 de julio de 1867-Nueva York, 26 de octubre de 1932), también conocida como Molly Brown, fue una socialite, activista social y filántropa estadounidense, conocida por ser una de las supervivientes del hundimiento del Titanic en 1912.
El film de Cameron no es el único que se le dedicó, antes fue un musical de Broadway, La insumergible Molly Brown, Meredith Wilson, el creador del famoso, The Music Man, llevada al cine con el título Vivir de ilusión (1962), la estrenó en 1960 con Tammy Grimes con un aceptable éxito popular. En 1964 la obra se trasladó al cine por el nefasto productor Lawrence Weingarten, quién en los treinta destruyó la carrera de Buster Keaton con sus mediocres producciones, y se llamó al coreógrafo Charles Walters para su dirección. Como estrella se contó con Debbie Reynolds y como galán a Harve Presnell que no triunfó en el mundo del cine y a quien vimos en La leyenda de la Ciudad sin Nombre (1969) en el papel Podrido Luck Willie, el elegante fullero con voz de barítono.
En 1964 se estrenaron Mary Poppins y My Fair Lady, ya comentadas en este Diario de Cine. La película de Walters no pudo con la competencia de estos dos grandes musicales razón por la cual pasó completamente desapercibida.

En la parte negativa de esta cinta está la falta de expresividad de su protagonista principal y los continuos recortes de presupuesto que tuvo la producción. Por esto ese musical discurre de forma muy precipitada y es algo superficial en su desarrollo, En la parte positiva tenemos la espectacular coreografía de varios números completamente antológicos. Son lo mejor de su metraje.
Otro punto positivo es la actuación de Debbie Reynolds, toda una bomba de relojería, y algunos secundarios como Ed Begley y Hermione Baddeley. Dos grandes profesionales ya desaparecidos.
Mary Frances Reynolds (El Paso, Texas, 1 de abril de 1932-Los Ángeles, California, 28 de diciembre de 2016),[3]​ conocida como Debbie Reynolds, fue una actriz y cantante estadounidense, que intervino en Cantando bajo la lluvia y La Conquista del Oeste. Era una actriz muy solvente y madre de Carrie Fisher, la princesa Leila de La Guerra de las Galaxias. Nadie confiaba en Debbie cuando aceptó la película, todos la creían modosita y ñoña, pero es todo un volcán en erupción. Salva la producción del desastre y se mete al público en el bolsillo. Gran actriz, gran cantante y gran bailarina, Debbie Reynolds es todo un espectáculo viviente.

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El Gran Dictador (1940)

LA ÚLTIMA OBRA MAESTRA
DE CHAPLIN

EL GRAN DICTADOR. Título original: The Great Dictator. Año: 1940. País: Estados Unidos. Dirección: Charles Chaplin. Reparto: Charles Chaplin (el barbero judío/ el dictador de Tomania), Paulette Goddard (Hannah), Jack Oakie (Benzino Napaloni, dictador de Bacteria), Reginald Gardiner (Schultz), Henry Daniell (Garbitsch), Billy Gilbert (Herring), Maurice Moscovich (el señor Jaeckel), Emma Dunn (la señora Jaeckel), Bernard Gorcey (el señor Mann), Chester Conklin (cliente del barbero), Esther Michelson (mujer judía), Hank Mann (guardia de asalto). Guion: Charles Chaplin. Música: Charles Chaplin, Meredith Willson. Fotografía: Roland Totheroh, Karl Struss (B&W). United Artists. Duración: 128 minutos.

Antes que nada quiero contar un recuerdo de mi infancia. En aquel tiempo en las iglesias católicas había un día, solía ser por Semana Santa, en que los fieles asistían con unas carracas, y en un momento dado las hacían sonar. Eso lo llamaban «matar judíos«, a los que culpaban de la muerte de Jesucristo y de ser avaros y usureros.
Desde la época del Imperio Romano existe la judeofobia. No se trata de pureza aria ni nada parecido. Al pueblo judío les acusaban de ser mala gente. Eso pasaba en toda Europa y otras partes del mundo. En la Roma de los Césares, los zelotes asesinaban gente porque el Imperio había ocupado su país. El pueblo romano que sufría sus vendettas los odiaban sin compasión.
En la época Nazi el odio al judío era una cortina de humo para ocultar las deficiencias políticas del Gobierno de Hitler. El antisemitismo siempre ha sido eso. Una maniobra de distracción. Un falso problema para que el pueblo olvide los verdaderos problemas. La película de Chaplin en el fondo trata de eso, de un régimen dictatorial que persigue a un pueblo a los que se culpa de todo.

El gran dictador en su día provocó numerosas polémicas. Se parodiaba a dos líderes mundiales antes de que el mundo descubriera su maldad. Nadie quiso producir la película por lo que Chaplin se tuvo que hipotecar.
Obtuvo un éxito impresionante aunque en algunos países, como España, se prohibió. En ella Chaplin interpreta dos personajes: Un barbero judío, muy parecido a Charlot, y el dictador Hynkel de Tomania. Fue la última obra maestra de su autor. Sus siguientes trabajos tenían calidad pero un tono menor.
La película tiene un tono más dramático que lo habitual. Chaplin interpreta a un barbero judío que es confundido con el dictador por su parecido físico. Entonces pronuncia un discurso antológico, algo mesiánico pero lleno de humanidad y buenas intenciones.
Tenemos también a Paulette Godard, su musa de entonces, una mujer extraordinaria. Los judíos son presentados como gente algo ingenua que vive su vida sin preocuparse de nada mientras en palacio se discute su destino.
El pueblo no intenta mejorar su situación. Se parecen a los judíos de Anatevka en El violinista en el tejado. Gentes con escasa conciencia política. Dejan hacer mientras no les molesten y cuando les molestan es demasiado tarde.
Como comedia tiene muy buenos gags. Hynkel en sus discursos habla en camelo sonando a alemán. Mas que un dictador parece un payaso absurdo. El propio Hitler vio la película dos veces y se enojó mucho. Desde entonces acusan a Chaplin de judío, aunque era católico. Recordemos la escena de la barberia en donde el barbero afeita a Chester Cocklin a ritmo de la Danza Húngara de Johannes Brahm. Todo un espectáculo.
Una gran película que ha vencido el paso del tiempo.


Douglas Fairbanks, Mary Pickford, Sir Charles Chaplin y David Wark Griffith crearon la productora United Artist. La prensa comentó «los locos se han hecho dueños de su manicomio«.

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¡Armas al hombro! (1918)

Y CHARLOT SE FUE A LA GUERRA

!ARMAS AL HOMBRO¡ Título original: Shoulder Arms. Año: 1918. País: Estados Unidos. Dirección: Charles Chaplin. Reparto: Charlie Chaplin (Charlot, Recluta), Edna Purviance (Joven francesa), Sydney Chaplin (sargento alemán, y el Káiser), Jack Wilson (príncipe alemán), Henry Bergman (sargento alemán gordo, y mariscal de campo von Hindenburg), Albert Austin (soldado estadounidense, soldado alemán, chofer del Káiser), Tom Wilson (sargento entrenador del campo), John Rand (soldado estadounidense), J. Parks Jones (soldado estadounidense), Loyal Underwood (oficial alemán de baja estatura). Guion: Charles Chaplin. Fotografía: Roland Totheroh (B&W). Charles Chaplin. Duración: 36 minutos.

 

La Primera Guerra Mundial se desarrolló entre el 28 de julio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918. Conocida como la «Gran Guerra«, enfrentó a las potencias centrales (Alemania, Austria-Hungría) contra la Triple Entente (Francia, Reino Unido, Rusia), marcando profundamente el siglo XX.  El detonante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio Astro-húngaro, y de su esposa  Sofía Chotek, el 28 de junio de 1914 en Sarajevo.
Posteriormente entró Estados Unidos en la contienda. Buster Keaton fue llamado a filas y combatió en Francia, cuyos recuerdos aparecen en su mejor largo sonoro, Reclutas (1930).  Charlie Chaplin fue rechazado por el ejército inglés por su bajo peso y continuó rodando películas en Hollywood recibiendo toda clase de reproches y críticas. Sin embargo hizo propaganda para la venta de Bonos de Guerra para financiar la campaña militar.
En 1918 estrenó una farsa antibélica, ¡Armas al hombre! recientemente recordada en las Fallas de Valencia, 2023. Una auténtica obra maestra como era su cine en aquella época.

Charles Chaplin es una de las figuras más queridas en este Diario de Cine. Su filmografía con aciertos y errores es una de las mejores desde que los hermanos Auguste y Louis Lumière inventaron el cinematógrafo.  ¡Armas al hombre! es un mediometraje en la que nuestro vagabundo se ve obligado a ponerse el uniforme porque la Patria le llama.
Chaplin demuestra el absurdo de la guerra, en este caso de la Gran Guerra, que luego engendraron monstruos como el fascismo y el comunismo que a lo largo del siglo XX han hecho mucho daño a la Humanidad.
Nos encontramos con la vida de un soldado sujeto a una disciplina férrea. El cine nos demuestra que hasta el ser más insignificante puede convertirse en héroe. Aquí el bando contrario no nos es mostrado como villanos crueles y malditos. Los soldados alemanes en el fondo son tan desgraciados como los estadounidenses.
Algunas escenas son de fantasía, en la que Charlot se disfraza de árbol y vence a los teutones. En una secuencia castiga al jefe del enemigo ante la complicidad de sus soldados. Como decía Mohammad Ali (campeón mundial de boxeo) «¿porqué hemos de ir al frente a matar a gente que no nos ha hecho nada?«. La película es bellísima, con buenos momentos líricos. Edna Purviance está en su mejor momento como la campesina francesa que se enamora de nuestro Charlot.
Las secuencias finales anticipan El gran dictador (1940), capturan al Káiser y terminan la guerra.  Algo utópico pero patriótico.

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Por la Paz Mundial

CHARLOT EN LAS FALLAS

En el presente año 2026 han plantado las populares fallas de Valencia, una de ellas dedicada a nuestro bien amado Charlie Chaplin, el gran Charlot, reivindicando la Paz Mundial ante el belicismo del presidente Donald Trump. Debajo está la palabra HOPE que quiere decir ESPERANZA en inglés. La falla es preciosa con una imagen que rememora el corto Armas al hombro (1918), uno de los mejores de su gloriosa filmografía.
Falla diseñada por José Santaeulalia y creada por Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer.

Valencia, la Plaza de la Virgen. la Fuente del Turia con sus ninfas que simbolizan los afluentes del río con ese nombre.

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La quimera del oro (1925)

LEYENDA CENTENARIA

LA QUIMERA DEL ORO. Título original: The Gold Rush. Año: 1925. País: Estados Unidos. Dirección: Charles Chaplin. Reparto: Charles Chaplin (Charlot), Mack Swain (Big Jim McKay), Tom Murray (Black Larsen), Henry Bergman (Hank Curtis), Malcolm Waite (Jack Cameron), Georgia Hale (Georgia). Guion: Charles Chaplin. Música: Max Terr (Película muda). Fotografía: Roland Totheroh, Jack Wilson (B&W). United Artists. Duración: 95 minutos.
Charles Chaplin, valga la redundancia, es toda una leyenda del Séptimo Arte. En 2025 con honores de estreno se repuso La quimera del oro para celebrar su centenario y la película no ha perdido frescura. Pocas películas pueden decir lo mismo. Ésta es una de ellas.

Hubo una época en la que coincidieron en pantalla los grandes genios de la comedia: Charlie Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloyd, Stan Laurel, Oliver Hardy y después los hermanos Marx. Hubieron otros menores como Harry Langdon, Larry Semon, Roscoe Arbuckle, Charlie Chase, Snub Pollard, Billy Bevan, Ben Turpin, menos famosos y también excepcionales. Procedían del vodevil, del circo y el teatro.
En contra de lo que se ha dicho eran todos amigos y compañeros. Se intercambian los gags. Por ejemplo el gag de comerse la bota fue una sugerencia de Buster Keaton. El baile de los panecillos aparecieron en un corto de Roscoe Arbuckle, The Rough House (1917), aunque Chaplin lo hizo con más gracia. Pero esos datos no restan genio al film que nos ocupa: La quimera del oro,
Yo soy fan de Chaplin desde niño, allá por los lejanos años cincuenta. Mi párroco me daba lecciones de catequesis para hacer la primera comunión y después proyectaba en la sacristía cortos de Charlot. Entonces esas películas me traen recuerdos de cera e incienso. Chaplin ha sido uno de los mejores nombres de la Historia del Cine aunque fue perseguido por la inquisición estadounidense, el Comité de Actividades Antiamericanas. Su persecución fue injusta. Charlot no era judío ni comunista. Era tal vez un humanista.

La quimera del oro es tal vez la obra maestra de Charles Chaplin en una filmografía gloriosa: El chico, El circo, Luces en la ciudad, Tiempos modernos, El gran dictador. El resto es inferior, los largometrajes posteriores, al menos para mi gusto. Entre los cortos abundaban las obras maestras según la época en que se realizaron. La época Keystone fue floja, la de la Mutual y Essenay sobresalientes, con United Artist fue genial.
Chaplin bebe de su paso por el vodevil inglés con recuerdos de Charles Dickens, mostraron unos Estados Unidos, la tierra del bienestar, hundidos en la pobreza extrema. Su Charlot es un lumproletariado, un ser marginal y solitario que siempre se aleja de la cámara rumbo al horizonte.
En La quimera del oro nos encontramos con gentes que hacen largas colas por tierras heladas huyendo de la miseria. Buscan sus minas de oro que les saquen de la pobreza. Son gente desesperada. Charlot vive sus aventuras en esa tierra de desesperación, Alaska, el Paraiso Perdido pero sólo encuentran frío y hambre. Viven de sueños y esperanzas.
Cada plano es una obra de arte.
Los buscadores de oro son gente de carne y hueso. Seres humanos desesperados pero soñadores. Una gran película irrepetible, una obra maestra indiscutible. Por eso el cine de Chaplin no envejece, es un clásico que vence el paso del tiempo.

Sir Charlie Chaplin, caballero del Imperio Británico, recibió en 1972 un Oscar Honorífico por su carrera cinematográfica. Recibió una ovación en pie de 12 minutos por parte de sus colegas de Hollywood. Todo un record jamás igualado.
En 1972 Sir Charlie Chaplin se encontró con viejos amigos como Groucho Marx y Danny Kaye.

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Hacia los grandes horizontes (1966)

UN REMAKE DECENTE

HACIA LOS GRANDES HORIZONTES. Título original: Stagecoach. Año: 1966. País: Estados Unidos. Dirección: Gordon Douglas. Reparto: Ann-Margret (Dallas), Red Buttons (Mr. Peacock), Mike Connors (Hatfield, el jugador), Alex Cord (Ringo Kid), Bing Crosby (Josiah Boone), Bob Cummings (Henry Gatewood, el malversador), Van Heflin (Curley Wilcox, el marshall), Slim Pickens (Buck, el conductor), Stefanie Powers (Mrs. Lucy Mallory), Keenan Wynn (Luke Plummer). Guion: Joseph Landon. Remake: Ernest Haycox, Dudley Nichols. Música: Jerry Goldsmith. Fotografía: William H. Clothier. 20th Century Fox. Duración: 115 minutos.

Remake de La diligencia (1939) de John Ford.

En 1939 John Ford estrenó La diligencia, uno de los mejores westerns de la Historia del Cine, en 1966 Gordon Douglas (15 de diciembre de 1907, Nueva York – 29 de septiembre de 1993, Los Ángeles, California)  estrenó su remake Hasta los grandes horizontes. Generalmente los remakes suelen ser muy inferiores a la obra original y ésta no es una excepción. Nos encontramos ante una obra menor pero simpática y agradable.
Gordon Douglas no era un genio, sí un buen artesano de buen oficio. Realizó películas con Stan Laurel y Oliver Hardy, Bob Hope, Jerry Lewis y algún western como Rio Conchos (1964), Chuka (1967) y cine negro como Hampa dorada (1967) y su secuela La mujer de cemento (1970) con Frank Sinatra, con quién rodó además El detective (1968), una de sus mejores películas, y el musical Cuatro gángsters de Chicago (1964) con el Rat Pack al completo.
Su carrera es agradable de ver y disfrutar. Una filmografía larga y fructífera.
La película Hacia los grandes horizontes está centrada en Ann-Margret, entonces la actriz de moda, y cuenta como secundaria a Stephanie Powers, después famosa por sus series de televisión. La primera hace el papel de una prostituta expulsada de un poblado del Oeste y la segunda como la esposa de un militar a punto de dar a luz. Ambas se ven embarcadas en una aventura peligrosa, deben viajar en una diligencia atravesando tierra de los nativos Sioux (en la película de Ford eran apaches con Gerónimo a la cabeza) en pie de guerra.
En aquella época hubo mucha polémica sobre la utilización de los nativos americanos como villanos en los westerns de Hollywood. Es un tema muy delicado donde todos tienen razones y errores. En  película de Ford los indígenas hablaban español o castellano. La esposa del posadero mexicano era apache (Elvira Ríos) y cantaba una canción en la lengua de Cervantes. Algo que chocaba en aquel tiempo. Aquí el posadero es oriental con una esposa sioux, personajes que en la presente versión están poco desarrollados.
La película de Douglas es más plana pero tiene bonitos escenarios. Los personajes de reparto están perfectos. Bing Crosby como médico borracho, Red Buttons como viajante de whisky, Van Heflin como marshall, Slim Pickens como conductor de diligencia, Mike Connors como jugador de cartas, Alex Cord no puede igualarse a John Wayne ni de lejos, Keenan Wynn y Robert Cummings son dos excelentes villanos. Las chicas están bien las dos.
Todo funciona a la perfección dentro de un trabajo menor. Ford era mucho Ford. Era un objetivo inalcanzable. Con todo esta versión es honesta y se deja ver sin enojo.

La diligencia original.

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Drácula (2025)

MENUDO DESASTRE

DRÁCULA. Título original: Dracula: A Love Tale. Año: 2025. País: Francia. Dirección: Luc Besson. Reparto: Caleb Landry Jones (Vlad/Drácula), Zoë Bleu (Elisabeta/Mina), Christoph Waltz (Sacerdote), Matilda De Angelis (María), Ewens Abid (Jonathan Harker), David Shields (Henry Spencer), Guillaume de Tonquédec (Dr. Dumont), Bertrand-Xavier Corbi (Capitán Targol), Haymon Maria Buttinger (Cardenal), Raphael Luce (Clerk). Guion: Luc Besson. Novela: Bram Stoker. Música: Danny Elfman. Fotografía: Colin Wandersman. Luc Besson Production, Europa Corp, TF1 Films Production, SND Films, TF1, Canal+, Ciné+OCS. Distribuidora: Leonine Distribution. Duración: 129 minutos.

Luc Besson realizó ciertas declaraciones sobre su película que tratamos aquí: «No soy fan de las películas de terror, ni de Drácula». Me parece bien esa afirmación si fuera consecuente con sus palabras.  El principal fallo de esta cinta radica en que su creador no cree en ella. Entonces ¿Porqué la hace? Misterio.
La primera adaptación de Drácula data de 1920, se filmó en el territorio del antiguo Imperio Ruso, presumiblemente en Crimea, en Yalta. Pero no existen pruebas de su existencia, sólo vagos rumores. Un año después se rodó Dracula halala (La muerte de Drácula) del húngaro Károly Lajthay de la que no sabemos casi nada y en 1922 el célebre Nosferatu, el vampiro de Friedrich Wilhelm Murnau, incontestable obra maestra que aún hoy despierta inquietud en el público. En 1958 se estremó Drácula de Terence Fisher con Christopher Lee, otra obra maestra. Fue un bombazo en su época. Se rodaron varias secuelas, muy interesantes, y se rodaron buenas y malas películas. Destaquemos el Drácula (1930) on Bela Lugosi y su réplica hispana con Carlos Villarías.
Recientemente tenemos el remake de Nosferatu (2024) de Robert Eggers y El último viaje del Demeter (2023), ambas muy interesantes, que reverdecen la figura de Drácula. La película que nos ocupa es todo lo contrario.

No esperaba gran cosa de esta nueva adaptación de Drácula, por lo tanto no me he llevado ninguna decepción pese a los encendidos ditirambos de cierta crítica pero como nunca les hago caso paso de ellos. Sobre el cine fantástico se han escrito muchas tonterías por lo que he dejado de leer sobre esta temática.
La película de Besson se ha hecho con medios, pero su desprecio por el género arruinan su producción. Los actores tienen poca personalidad, todo es grisáceo y aburrido. El vestuario de Drácula es infame. La vampira es algo mejor. Pero la convierten en una especie de ninfómana borracha que desvirtúa su personaje.
Algunas secuencias son promrtedoras pero no convencen. Sentimos simpatía por Luc Besson pero no nos gusta esta cinta. Lo sentimos.

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Agárralo como puedas (2025)

EL POLICÍA MÁS TORPE

AGÁRRALO COMO PUEDAS. Título original: The Naked Gun. Año: 2025. País: Estados Unidos. Dirección: Akiva Schaffer. Reparto: Liam Neeson (Lt. Frank Drebin Jr.), Pamela Anderson (Beth Davenport), Paul Walter Hauser (Capt. Ed Hocken Jr.), Danny Huston (Richard Cane), CCH Pounder (Jefe Davis), Kevin Durand (Sig Gustafson), Liza Koshy (Detective Barnes), Eddie Yu (Detective Park), Priscilla Presley (Jane Spencer-Drebin), Moses Jones («Not Nordberg Jr.»), Cody Rhodes (camarero), Busta Rhymes (atracador). Guion: Jim Abrahams, Dan Gregor, Mark Hentemann, Doug Mand, Akiva Schaffer, Alec Sulkin, David Zucker, Jerry Zucker. Historia: Seth MacFarlane. Música: Lorne Balfe. Fotografía: Brandon Trost. Fuzzy Door Productions, Paramount Pictures. Distribuidora: Paramount Pictures. Duración: 85 minutos.

¿Una película cómica protagonizada por un actor serio como  Liam Neeson? Puede parecer un disparate pero no lo es. Leslie Nielsen rodaba películas dramáticas hasta que el trío ZAZ lo contrató.  La nueva generación (1962) era una serie policíaca con el mentado actor de protagonista, muy serio y muy antipático. Veinte años después rodó otra mini serie con un papel similar pero más simpático y alegre, Escuadrón de policía (1982), en la que interpretaba a un teniente de policía, Frank Deblin, el paradigma de la torpeza. Luego pasó al cine con la franquicia Agárralo como puedas (1988) a la que siguieron dos secuelas, Agárralo como puedas 2 ½: El aroma del miedo (1991) y Agárralo como puedas 33⅓: El insulto final (1994). Detrás estaban el trío ZAZ (David Zucker, Jim Abraham y Jerry Zucker) que en su día revolucionaron la comedia cinematográfica con películas alocadas y absurdas donde todo era un disparate.
Parodiar policías han estado vigentes desde los inicios del cine. Los Keystone Cops de Mack Sennet, los gendarmes de Saint Tropez con Louis de Funes, la serie Loca Academia de Policía y el simpar Yves Clouseau de Peter Sellers llenaron horas de risas en las plateas y ahora los DVDs y Streaming. La policía cómica siempre nos ha acompañado a lo largo de la historia del cine para nuestra diversión.

Habiendo fallecido Leslie Nielsen, la serie de Frank Deblin debía continuar con otro actor y los creadores llamaron a Liam Neeson para interpretar al hijo del anterior policía, Frank Deblin jr. El resultado es un acierto. Un actor cómico no hubiera resultado tan efectivo. Neeson da el pego en su nueva faceta cómica. Su seriedad contrasta con las absurdas situaciones en las que se ve metido.
Aunque no alcance el nivel de sus predecesoras el resultado es completamente positivo. Los gaga son divertidos e hilarantes. Como pareja tenemos a Pamela Anderson en su madurez. Funciona aunque esté lejos de su pasado sexy.
Esta versión de Agárralo como puedas no es genial pero sí agradable. Pasas un buen rato con su visión. No te aburre un segundo y está realizada con total profesionalidad. Nos encontramos en un mundo absurdo en la línea de los Monty Python y los hermanos Marx donde todo es un disparate. Un mundo carente de lógica dónde los tópicos de las series policíacas son puestas en solfa. Buen comienzo de esta nueva saga.

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Cómo matar a la propia esposa (1965)

NO TAN MACHISTA
COMO PARECE

CÓMO MATAR A LA PROPIA ESPOSA. Título original: How to Murder your Wife. Año: 1965. País: Estados Unidos. Dirección: Richard Quine. Reparto: Jack Lemmon (Stanley Ford), Virna Lisi (la Señora Ford), Terry-Thomas (Charles Firbank), Eddie Mayehoff (Harold Lampson), Claire Trevor (Edna Lampson), Mary Wickes (la secretaria de Harold), Jack Albertson (el Dr. Bentley), Sidney Blackmer (el Juez Blackstone), Max Showalter (Tobey Rawlins), Alan Hewitt (el Abogado del Distrito), Barry Kelley (el Miembro del Club en la Habitación de Vapor), William Bryant (el Trabajador de la Construcción). Guion: George Axelrod. Música: Neal Hefti. Fotografía: Harry Stradling Sr. United Artists. Duración: 118 minutos.

1965. En ese año yo era un adolescente de 15 años y en una sala de cine daban una película llamada Cómo matar a la propia esposa, yo no quería verla porque me desagradaba que asesinaran a un ser humano sin ninguna compasión. Finalmente me llevaron al cine para ver dicha cinta. Aparecen unos caballeros estadounidenses con prejuicios infantiles contra las mujeres, de repente una fiesta. Una abortada despedida de soltero y del interior de una tarta apareció una imponente rubia on un bikini hecho de nata montada. Era Virna Lisi.
Yo me quedé hipnotizado, locamente enamorado. ¿Cómo alguien descerebrado desearía dar muerte a tan bella persona? La película entonces no la entendí del todo, pero en la actualidad ya no tiene secretos para mí. No es tan machista como indica su tajante título. Más bien todo lo contrario.

El guion de George Axerold, Cómo matar a la propia esposa, puede parecer machista y misógino pero en realidad es una sátira sobre el machismo estadounidense, ese prejuicio infantil contra las mujeres, el 52% de la población mundial, a las que se pone a todas en el mismo saco. Toda generalización es falsa. Hay buena gente y mala gente en todas partes y en ambos sexos.
Tenemos pues a un solterón recalcitrante que una noche acude a una despedida de soltero. En esta fiesta una mujer guapa sale del interior del pastel para dar una sorpresa a los misóginos estadounidenses y a la mañana siguiente descubre con horror que ha contraído nupcias con la muchacha del pastel que, además, es italiana y no sabe ni palabra de inglés. Una mujer guapísima, muy cariñosa y que llegó al hogar prácticamente desnuda on un traje de baño y una gabardina negra.
El exsolterón está acompañado de un mayordomo inglés (genial Terry Thomas), muy estirado, que detesta las mujeres. La italiana es una revolución en la apacible vida del protagonista de esta cinta. En fin, no cuento más.
Junto a Jack Lemmon, representante del estadounidense medio, tenemos al flemático cómico inglés Terry Thomas en una rara aparición en el cine de Hollywood, y Claire Trevor, la frágil Dallas de La diligencia (1939), Oscar por Cayo Largo (1948), quienes apoyan con firmeza la cinta junto a una bellísima maggiorata Virna Lisi. El cine italiano de la época suministró mujeres bellísimas al mundo del celuloide y la Lisi fue uno de sus mejores rostros.
En el mundo actual esta película resulta algo extraña, pero quien conoció aquella época lo comprenderá mejor. La vida de antes era distinta a la actual, la gente pensaba diferente, tenía otras ideas en la cabeza. Otra escala de valores. Esta cinta de Quine es un documento de una época ya periclitada. Ua ironía de un mundo ya desaparecido afortunadamente.

Richard Quine

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