Dr. Jekyll y su hermana Hyde (1971)

POR MARTINE

DOCTOR JEKYLL Y SU HERMANA HYDE. Título original: Dr. Jekyll and Sister Hyde. Año: 1971. País: Reino Unido. Dirección: Roy Ward Baker. Reparto: Ralph Bates (Dr. Henry Jekyll / Jack el Destripador), Martine Beswick (Hermana Hyde), Gerald Sim (Profesor Robertson), Lewis Fiander (Howard Spencer), Susan Brodrick (Susan Spencer), Dorothy Alison (Señora Spencer), Ivor Dean (William Burke), Tony Calvin (William Hare), Philip Madoc (Byker), Paul Whitsun-Jones (Sargento Danvers), Virginia Wetherell (Betsy), Julia Wright (Cantante callejera). Guion: Brian Clemens. Novela: Robert Louis Stevenson. Música: David Whitaker. Fotografía: Norman Warwick. Hammer Productions. Duración: 97 minutos.

 

Robert Louis Balfour Stevenson (Edimburgo, Escocia, 13 de noviembre de 1850 – Vailima, cerca de Apia, isla de Upolu, Samoa, 3 de diciembre de 1894) también conocido como Robert L. Stevenson o R. L. Stevenson fue un importante novelista escocés afincado por problemas de salud en  una casa llamada Vailima en la isla de Upolu (Samoa). Fue autor de Secuestrado, La Isla del Tesoro y de El extrano caso del doctor Jekyll y míster Hyde, y de muchas más.
Del pirata John Silver el Largo de La Isla del Tesoro ya hemos hablado ampliamente en este Diario de Cine. De El extrano caso del doctor Jekyll y míster Hyde se han rodado numerosas versiones como Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1908), primera adaptación cinematográfica de la novela, Dr. Jekyll and Mr Hyde (1912) dirigida por Lucius Henderson y protagonizada por James Cruze, El hombre y la bestia (1920) con John Barrymore creando la transformación de Jekyll en Hyde ante la cámara sin ningún truco cinematográfico, El hombre y el monstruo (1931) dirigida por Rouben Mamoulian con Fredric March (que ganó un Oscar por esta película), El extraño caso del doctor Jekyll (1941), dirigida por Victor Fleming con Spencer Tracy, El extraño caso del hombre y la bestia (1951) película argentina de Mario Soffici, El hombre y el monstruo (1959) de Rafael Baledón con Abel Salazar, El testamento del doctor Cordelier (1959) de Jean Renoir con Jean-Louis Barrault, Las dos caras del Dr. Jekyll (1960) de Terence Fisher, El profesor chiflado (1963) de Jerry Lewis, El monstruo (1971) de Steven Weeks con Christopher Lee, Dr. Jekyll y Miss Hyde (1995) con un bisnieto de Jekyll que se transforma en una mujer ninfómana interpretado por Sean Young, La liga de los hombres extraordinarios (2003) de Stephen Norrington con Jason Flemyng, Van Helsing (2004) de Stephen Sommers con Robbie Coltrane y muchas más.
No nos olvidemos de Dr. Pyckle y Mr. Pryde (1925) dirigida por Scott Pembroke y Joe Rock, interpretada por Stan Laurel en sus dos caracterizaciones. En El cómico (1969) de Carl Reiner, Dick Van Dyke recrea esta famosa interpretación de su ídolo Laurel. Tampoco olvidemos Abbott y Costello contra el Doctor Jekyll y Mister Hyde (1953) do Charles Lamont con Boris Karloff.
Aparte El hombre y la Bestia (1965) dirigida por Narciso Ibáñez Serrador e interpretada por el maestro Narciso Ibáñez Menta. Una adaptación extraordinaria de cuatro episodios con María José Alfonso, Fernando Rey, Valentín Tornos. Una adaptación para televisión, Doctor Jekyll y Mister Hyde (1973),  protagonizada por Kirk Douglas. Es una versión musical dirigida por David Winters con Susan George y Susan Hampshire en el reparto.

La versión que nos ocupa la dirigió un director muy admirado por mí: Roy Ward Baker (Londres, 16 de diciembre de 1916 – Londres, 5 de octubre de 2010), a quién conocí personalmente en el Festival de Sitges en la primera semana de octubre de 1986.
Fue ayudante de dirección de Alfred Hitchcock en uno de sus mejores filma británicos, Alarma en el expreso (1938). Debutó en la dirección en el cortometraje Read All About It (1945), luego dirigió largos como Hombre de dos mundos (1951) con Tyrone Power, Niebla en el alma (1952) con Richard Widmark y Marilyn Monroe haciendo de «mala«, El único evadido (1957) con Hardy Krüguer,  La última noche del Titanic (1958) con Kenneth More y David McCallum, El demonio, la carne y el perdón (1961) con Dirk Bogarde, John Mills y Mylène Demongeot, ¿Qué sucedió entonces? (1967) con Barbara Shelley para la Hammer… Para la Hammer trabajó en El aniversario (1968) con Bette Davis, Luna, Cero, Dos (1969) con Catherine Schell,  Las cicatrices de Drácula (1970) con Christopher Lee, Las amantes del vampiro (1970) con Peter Cushing e Ingrid Pitt, Kung-fu contra los siete vampiros de oro (1974) con Peter Cushing y Julie Ege.
Roy Ward Baker también trabajó para la Amicus,  la compañía rival de la Hammer, y con excelentes resultados. Era un típico caballero inglés afable y agradable en el trato. Reía mucho, guardo muy buen recuerdo de él.

En casi toda esta filmografía el personaje del doctor Jekyll es un ser bondadoso que se convierte en un monstruo simiesco, contrahecho y malvado dando a entender que en nuestro subsconsciente yace un ser mezquino capaz de cometer toda clase de tropelías.
Terence Fisher quiso romper con esa doble imagen de bondadoso bello y malvado horrendo en Las dos caras del doctor Jekyll. Jerry Lewis hizo lo propio en El profesor chiflado en la que Buddy Love, el Mister Hyde de Lewis, es un hombre muy bello y seductor.
Roy Ward Baker va más lejos. El doctor Jekyll se covierte en una mujer muy bella que enamoró a una legión de amantes del fantástico. Martine Beswick borda su papel de villana seductora que contrasta con su tímido alter ego. El doctor Jekyll se convierte en el asesino de Whitechapel, un barrio londinense en el que habita, en el mismísimo Jack el destripador.
La película cuenta además con la presencia de Buske y Hare, dos ladrones de tumbas que robaban cuerpos humanos. Toda esa amalgama de perversión al servicio de una supuesta ciencia que pretende mejorar nuestras vidas pero las destruye sin ninguna piedad.
Baker muestra un ambientacion sombría de Whitechapel, con calles oscuras repleta de espesa bruma por donde deambulan prostitutas que encuentran una muerte atroz. Esos pubs de atmósfera recargada en los que canta baladas inglesas Julia Wright sin el menor caso de la audiencia.
Las correrías del doctor Jekyll las vemos a través de la visión de dos hermanos vecinos suyos que viven en el piso de encima. La ingenua Susan se enamora perdidamente del doctor Jekyll y su hermano Howard de la «hermana» Hyde ignorando que ambos son la misma persona. Algunos equívocos sexuales aparecen en la trama muy atrevida para la época.
El doctor Jekyll es interpretado por el malogrado actor Ralph Bates (1940-1991) que falleció muy joven cuando estaba triunfando en su profesión, Susan Brodrick es una chica dulce y grata de buen corazón, Lewis Fiander es el hermano algo chuleta y futuro intérprete de ¿Quién puede matar a un niño? (1976) de Narciso Ibáñez Serrador. Martine Beswick está sensacional. Una mujer que seduce pese a su satánica maldad y a su lascivia. En su conjunto una obra maestra del cine fantástico británico.

Mi encuentro con Roy Ward Baker en Sitges 1986.

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La balada de Cable Hogue (1970)

LA MUERTE DEL OESTE

LA BALADA DE CABLE HOGUE. Título original: The Ballad of Cable Hogue. Año: 1970. País: Estados Unidos. Dirección y Producción: Sam Peckinpah. Reparto: Jason Robards (Cable Hogue), Stella Stevens (Hildy), David Warner (Joshua el predicador), Strother Martin (Bowen), Slim Pickens (Ben Fairchild), L.Q. Jones (Taggart), Peter Whitney (Cushing), R.G. Armstrong (Quittner), Gene Evans (Clete), William Mims (Jensen), Kathleen Freeman (Mrs. Jensen). Guion: John Crawford, Edmund Penney. Música: Jerry Goldsmith. Fotografía: Lucien Ballard. Warner Bros. Duración: 121 minutos.

 

 

Sam Peckinpah (Fresno, California; 21 de febrero de 1925 – Inglewood, California; 28 de diciembre de 1984) fue un rebelde en la industria de Hollywood. Le vi personalmente en un Imagfic el año 1982 cuando me crucé en los pasillos del cine que pasaba las películas concursantes del mismo. Fue autor de Duelo en la alta sierra (1962), Mayor Dundee (1964), Grupo salvaje (1969), Perros de paja (1971), Junior Bonner (1972), La huida (1972), Pat Garret y Billy the Kid (1973), Quiero la cabeza de Alfredo García (1974) ente otras. Se le tildó de ser un cineasta excesivamente violento pero yo no lo veo así. Para mí es uno de los más grandes poetas del cine del Oeste junto a John Ford.
Jason Nelson Robards Jr. (Chicago, Illinois; 26 de julio de 1922-Bridgeport, Connecticut; 26 de diciembre de 2000) fue un actor de cine y de teatro, ganador de los premios Óscar, Emmy y Tony. Más conocido como Jason Robards.  Fue un estupendo Al Capone en la película de Roger Corman, La masacre del Día de San Valentín (1967), el pistolero Doc Holliday en La hora de las pistolas (1967), de John Sturges, con James Garner; la comedia romántica El novio de mi mujer (1967), de Bud Yorkin, con Jean Simmons, Dick van Dyke y Debbie Reynolds; Isadora (1968), de Karel Reisz, junto con Vanessa Redgrave; y el western de Sergio Leone Hasta que llegó su hora en 1968, compartiendo cartel con Henry Fonda, Claudia Cardinale y Charles Bronson.
De Stella Stevens ya hablamos en El testamento de Craig, a ese escrito nos remitimos.

Para mi gusto La balada de Cable Hogue es uno de los mejores westerns de la historia a pesar de que no haya pieles rojas ni pistoleros y el protagonista no es hermoso. Cable Hogue  no es un héroe, es un perdedor. Un hombre solitario y sucio abandonado en una zona desértica pero encuentra una fuente de agua que le hace rico.
Ese vagabundo se enamora de Hildy, una prostituta que sueña con casarse con un hombre rico en San Francisco. Hay un tercero. Joshua, un extraño predicador líder de una iglesia de la que es único parroquiano.
Estas tres personas no viven grandes aventuras, sobreviven en un desierto. En una fuente de agua que sirve de alivio a los viajeros de una diligencia. Pero esta forma de vida está llegando a su fin. Aparecen los automóviles, las motocicletas y esta vida ha quedado obsoleta.
Peckinpah nos habla de un pasado que se muere, que no tiene cabida en la nueva sociedad de la Revolución industrial. Cable Hogue es el último pionero del Oeste que está muriéndose.  La mirada del director es nostálgica y triste. Ese mundo salvaje tiene su romanticismo que se pierde con el progreso de la civilización.
Diálogos bellísimos y escenas sublimes como esa secuencia de Hildy corriendo desnuda por el desierto. La película ataca la hipocresía moral del pueblo donde expulsan a Hildy por prostituta.  Ese predicador que seduce a las jovencitas.
Además hay secuencias cómicas como ese caos en que cae la tienda de campaña de una comunidad religiosa o ese indígena que aparece en los dólares americanos sonriendo malevolamente.
La balada de Cable Hogue es una película única de un gran director, Sam Peckinpah, y de un perfecto trío protagonista que rodaron lo mejor de sus respectivas carreras.

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La maldición del altar rojo (1968)

TRÍO DE LEYENDAS

LA MALDICIÓN DEL ALTAR ROJO. Título original: Curse of the Crimson Altar. Año: 1968. País: Reino Unido. Dirección: Vernon Sewell. Reparto: Boris Karloff (Profesor John Marsh), Christopher Lee (Morley), Barbara Steele (Lavinia Morley), Mark Eden (Robert Manning), Virginia Wetherell (Eve Morley), Michael Gough (Elder), Rosemarie Reede (Esther), Derek Tansley(Juez), Michael Warren (chófer). Guion: Jerry Sohl, Mervyn Haisman, Gerry Levy, Henry Lincoln. Historia: H.P. Lovecraft. Música: Peter Knight. Fotografía: John Coquillon. Tigon British Film Productions. Duración: 89 minutos.

 

 

La maldición del Altar Rojo es una producción de Tigon British Film Productions, una firma que intentó copiar las pasos de la Hammer sin ningún éxito. En el reparto nos encontramos tres leyendas muy queridas por los amantes del cine fantástico. Una es el gran Boris Karloff, quién encarnó varias veces al monstruo de Frankenstein e intérprete de Las tres caras del miedo (1963) de Mario Bava, Otro es el genial Christopher Lee, antiguo conde Drácula y el malvado Saruman de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Y de postre tenemos a nuestra Barbara Steel (o Steele) a quien vimos en La máscara del demonio.
Tres personajes muy queridos, tres genios del cine gótico de horror. Como secundario nos encontramos a Michael Gough, futuro mayordomo del Batman de Tim Burton. El casting es lo único bueno de esta cinta. Karloff y Lee ya habían coincidido en Corridors of Blood (1958), dos generaciones distintas en la misma película. Todo un regalo para los fans.

La maldición del Altar Rojo sólo interesa por su casting y por el placer de ver estas tres leyendas reunidas. Pero le falta lo muñas esencial, un buen director que sepa utilizarlos. La Tigon fue un mal remedo de la Hammer, con películas poco elaboradas con actores que en su día fueron importantes. Boris Karloff era muy mayor, iba en silla de ruedas y ya no estaba en su mejor época. De todas maneras sigue siendo un maestro de actores hasta sus últimos días.
Christopher Lee llegó a una edad más avanzada en mejores condiciones pero ésto es otra historia. Barbara Steele desapareció de las pantallas demasiado pronto.
Las tres leyendas cumplen con sus papeles pero la película tiene poco calado. Se deja ver, no molesta y en cierto modo es entrañable.

Boris Karloff y Christopher Lee en Corredor de sangre (1958).

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El nuevo caso del inspector Clouseau (1964)

NACIMIENTO DE UNA LEYENDA

EL NUEVO CASO DEL INSPECTOR CLOUSEAU. Título original: A Shot in the Dark. Año: 1964. País: Estados Unidos. Dirección y Producción: Blake Edwards. Reparto: Peter Sellers (Jacques Clouseau), Elke Sommer (Maria Gambrelli), George Sanders (Benjamin Ballon), Herbert Lom (Charles Dreyfus), Tracy Reed (Dominique Ballon), Graham Stark (Hercules LaJoy), Moira Redmond (Simone), Vanda Godsell (Madame LaFarge), Burt Kwouk (Kato), Reginald Beckwith (Recepcionista del campo nudista), Douglas Wilmer (Henri LaFarge), Bryan Forbes (Asistente de campamento), Tutte Lemkow (Bailarín ruso), Hurtado de Córdoba (bailaor de flamenco), Tahitian Dance Group. Guion: William Peter Blatty, Blake Edwards, Peter Sellers. Obra: Harry Kurnitz, La idiota de Marcel Achard. Música: Henry Mancini. Fotografía: Christopher Challis. United Artists, Duración: 101 minutos.

En 1963 se estrenó La pantera rosa, una sofisticada comedia de Blake Edwards en la que David Niven interpretaba a un ladrón de guante blanco, Sir Charles Litton, que era perseguido por un inepto inspector de policía, Jacques Clouseau, que opacó al protagonista de la película y lanzó al estrellato a su intérprete, Peter Sellers. Richard Henry Sellers, más conocido como Peter Sellers (Southsea, Hampshire, 8 de septiembre de 1925-Londres, 24 de julio de 1980), era un secundó hasta entonces. Pero la mentada película lo convirtió en un actor famoso.
Esta vez, en su segunda película, El nuevo caso del Inspector Clouseau, encuentra pareja ya que está divorciado de su primera esposa que aparecía en el film anterior. Esta pareja es tan corta de inteligencia como él, María Gambrelli, interpretada por la actriz alemana Elke Sommer (nacida como Elke von Schletz; Spandau, Berlín, Alemania; 5 de noviembre de 1940). Ambos forman una excelente pareja. Tal para cual.
Peter Sellers fue capaz de lo mejor como El Guateque (1968) como de lo peor. Recordemos su terrible y olvidarle El magnífico Bobo (1957). Elke Sommer no paraba de rodar: El arte de amar (1965) con Dick Van Dyke, El Premio con Paul Newman, Las Vegas 500 millones (1968) de nuestro querido Antonio Isasi Isasmendi, Los horrores del Castillo de Norimberga (1972)  de Mario Bava, Intriga en Venecia (1967) con Robert Vaughn y Boris Karloff. Sellers y Sommer volvieron a coincidir en El estrafalario Prisionero de Zenda (1979) de Richard Quine. Es una lástima que el personaje de María Gambrelli no apareciera en las siguientes películas de la saga excepto en El hijo de la Pantera Rosa (1993) interpretado por otra actriz, Claudia Cardinale.
La serie sobre el inspector Clouseau conta de los siguientes títulos: La Pantera Rosa (1963), El nuevo caso del inspector Clouseau (1964), El regreso de la Pantera Rosa (1974), La Pantera Rosa ataca de nuevo (1976), La venganza de la Pantera Rosa (1978) .  Tras el fallecimiento de Peter Sellers se estrenó Tras la pista de la Pantera Rosa (1982)  montada con retales sobrantes de las anteriores incursiones. La maldición de la Pantera Rosa (1983)  contaba con otro protagonista, Ted Wass, pero el inspector Clouseau reaparece interpretado por Roger Moore tras una operacion de cirurgía estética. Finalmente tenemos la mentada El hijo de la Pantera Rosa (1993) de Blake Edwards (1993) prrotagonizada por Ruberto Benigni como hijo del inspector Clouseau y de María Gambrelli.
Fuera de la serie tenemos Inspector Clouseau, el rey del peligro (1968) de Bud Yorkin con Alan Arkin y dos secuelas con Steve Martin que no tuvieron el éxito de las originales. La Pantera Rosa (2006) de Shawn Levy y La Pantera Rosa 2 (2009) de Harald Zwart.  La magia de las primeras películas con Sellers no se repitió nunca más.

El nuevo caso del Inspector Clouseau vivió una curiosa anécdota. Cuando se estrenó en España, la Junta de Clasificación moral de la Iglesia Católica la calificó con un 4 que quiere decir moralmente muy peligrosa. Igual le pasó a El Gendarme de Saint Tropez (1974) que hizo famoso a Louis de Funes. en ambas cintas aparecían playas o clubs nudistas lo que en aquella época era motivo de escándalo. Cuando llegó la democracia se reestrenaron como películas aptas para todos los públicos ya que el nudismo no escandalizaba a nadie.
El origen de la película que nos ocupa es muy crioso. Está basado en una obra de teatro llamada La Idiota escrita por Marcel Achard que nada tiene que ver c en la oscuridad, tal como on el tema de Clouseau. Cuando se quiso adaptar al cine los estudios se les ocurrió la idea de reciclar la trama como una continuación de La Pantera Rosa y así nació este proyecto.

La película empieza con un gran plano secuencia. En una mansión de noche sus habitantes vaan de habitación en habitación en busca de un buen revolcón. Entonces suena un disparo en la oscuridad tal como dice el título en inglés y aparecen los créditos de la película. Iniciada la trama aparece el comisario Charles Dreyfus (sublime Herbert Lom) que nos cuenta que tiene una esposa y una amante con la que se cita. Entonces viene la catástrofe, el caso del homicidio en la mansión se lo han asignado al incompetente de Clouseau (Peter Sellers).
Clouseau llega a la mansión y… No cuento más. Para mi gusto lo más acertado de esta serie es el personaje de Dreyfus, todavía más loco que Clouseau. Herbert Lom borda el papel. Es un actor versátil que ha rodado de todo. Incluso ha publicado dos novelas: Enter a Spy: The Double Life of Christopher Marlowe (Adéntrate en el mundo del espionaje: La doble vida de Christopher Marlowe, 1971) – Una novela sobre la vida y las hazañas del dramaturgo isabelino Christopher Marlowe. Y Dr. Guillotin: The Eccentric Exploits of an Early Scientist (El Dr. Guillotin: Las excéntricas hazañas de un científico de los inicios de la ciencia, 1993) – Una novela sobre Joseph-Ignace Guillotin, el inventor de la guillotina.
Por contra tenemos el personaje de Kato (Burt Kwouk), el sirviente de Clouseau, que se pasa la pelícuka peleandose con su patrón. El personaje aparece en el resto de la serie y es lo que menos me gusta de la misma.
Oscuros intereses provocan que el inepto Clouseau investigue el crimen, siendo sospechosa María Gambrelli (Elke Sommer) de quien el inspector atolondrado se enamora perdidamente. A pesar de que todos los indicios la condenan creerá en su inocencia.
Una  excelente comedia negra de amor y crímenes. La mejor de toda la saga con gran diferencia. Superior a la película que le precedió.
Es una de esas películas que te hace reír a carcajada limpia.  Los actores están todos sobresalientes. Geniales el trío protagonista y un referente indiscutible al cine de humor. Un recuerdo del viejo slapstick. Toda una obra maestra del buen cine cómico.

Elke Sommer y Peter Sellers de buevo juntos en El estrafalario Prisionero de Zenda (1979).

Peter Sellers y Blake Edwards

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La máscara del demonio (1960)

EL MAESTRO BAVA

LA MÁSCARA DEL DEMONIO. Título original: La maschera del demonio. Año: 1960. País: Italia. Dirección: Mario Bava. Reparto: Barbara Steele (Katia Vajda/la princesa Asa Vajda), John Richardson (el Dr. Andre Gorobec), Andrea Checchi (el Dr. Thomas Kruvajan), Ivo Garrani (el príncipe Vajda), Arturo Dominici (Igor Javuto), Enrico Olivieri (el príncipe Constantine Vajda), Antonio Pierfederici (el párroco), Tino Bianchi (Ivan), Clara Bindi (el posadero), Mario Passante (el cochero), Renato Terra (Boris), Germana Dominici (Sonya (hija del posadero). Guion: Mario Bava, Ennio De Concini, Mario Serandrei. Historia: Nikolái Gógol. Música: Roberto Nicolosi, Les Baxter. Fotografía: Mario Bava (B&W). Galatea Film, Jolly Film. Duración: 84 minutos.

El cine italiano ha dado muy buenos cineastas de todos los géneros con actores muy importantes y directores geniales como Luchino Visconti, Federico Fellini, y en comedias gente como Luigi Comencini, Dino Risi, Pietro Germi, Mario Monicelli, el creador de la extraordinaria Rufufú, muchos más, los tres Sergios (Leone, Sollima, Corbucci). En cine de género Mario Bava, Riccardo Freda, Antonio Margheriti, Vittorio Cottafavi, Dario Argento, etc. etc. En los estudios de Cinecitta ha habido una gran habilidad que no hemos tenido, por desgracia, en España donde todo, o casi todo, es grisáceo.
Mario Bava (San Remo, 31 de julio de 1914 – Roma, 27 de abril de 1980) tras varios cortos, algunas escenas de Ulises (1954), que no era woke por supuesto, debutó como director de largometrajes precisamente con La máscara del demonio, aquí reseñada. Cinta que lanzó a la actriz Barbara Steele (Birkenhead de Cheshire, 29 de diciembre de 1937) , para muchos la Divina del género fantástico aunque posteriormente renegó de su filmografía.
Apareció en Amantes de ultratumba (1965), La danza macabra (1965),  La maldición del Altar Rojo (1968),  El péndulo de la muerte (1961). Vinieron de dentro de… (1975), La cárcel caliente (1974), Piraña (1978), hasta el (1963) de Federico Fellini y muchas más.
Se emparejó una temporada con Martine Beswick y ambas fueron indiscutiblemente las reinas del terror gótico. Pero para nosotros, una Diosa.

Mario Bava contaba con presupuestos modestos para rodar sus películas pero su imaginación rebosaba de ingenio. Si la Hammer contaba con un color agresivo, Bava se contentó con un contrastado blanco y negro para su primera obra maestra. Posteriormente Las tres caras del miedo (1963) y Bahía de sangre (1971) ya fueron en color.
Destaca la utilización de la imagen. Bava ha sido director de fotografía en 78 ocasiones y antes pintor. En La máscara del demonio recupera la atmósfera de las mejores películas de la Universal. Estos castillos polvorientos, desvencijados, repletos de telarañas. Esos castillos por donde deambulan seres diabólicos.
Barbara Steel (o Steele como firma a veces) representa dos papeles: la bruja Katia Vajda y su descendiente la princesa Asa Vajda. Es la «buena» y la «mala» de la película. Ambas con la misma cara, la misma voz. Barbara destaca en ambos papeles. La mujer diabólica sedienta de venganza y la ingenua doncella que aparece en lo alto de un cerro en la noche acompañada de dos mastines.
Su interpretación llena la pantalla. A su lado está John Richardson (Worthing, 19 de enero de 1934 – Londres, 5 de enero de 2021), el famoso Tumak de Hace un millón de años (1966) de la Hammer, futuro marido de Martine Beswick que posteriormente fue pareja de nuestra Barbara Steel, dos mujeres muy queridas en este Diario de Cine.
Mario Bava no cae en las estridencias de producciones posteriores. Todo su clima está basado en el misterio, un peligro cuya existencia se desconoce. Se tiene terror a lo desconocido. Lo que no conocemos nos da temor y sobresaltos.
Con escasos medios Mario Bava rodó una obra maestra. Un film genial por los cuatro poros. Una producción única e irrepetible.

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La trama (1976)

CAPÍTULO FINAL

LA TRAMA. Título original: Family Plot. Año: 1976.País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Karen Black (Fran), Bruce Dern (George Lumley), Barbara Harris (Blanche Tyler), William Devane (Arthur Adamson / Edward Shoebridge), Cathleen Nesbitt (Julia Rainbird), Ed Lauter (Joseph P. Maloney), Katherine Helmond (Mrs. Maloney), Nicholas Colasanto (Constantine), Edith Atwater (Mrs. Clay).  Guion: Ernest Lehman. Música: John Williams. Fotografía: Leonard South. Universal Pictures. Duración: 120 minutos.

 

 

A todos nos llega el fin. Esta es la última película del maestro del suspenso, Sir Alfred Hitchcock. Fue nombrado caballero (Knight Commander) por la reina Isabel II a finales de 1979, lo que le otorgó el título de Sir poco antes de su fallecimiento en 1980. En sus últimos años recibió toda clase de homenajes en reconocimiento a su carrera bien merecidos los tenía.
La trama es una película modesta pero más que digna. No tiene grandes estrellas al frente pero los actores son muy buenos profesionales. Bruce Dern ya trabajó con el maestro en Marnie, la ladrona, ya comentada. Bruce MacLeish Dern (Chicago, Illinois, 4 de junio de 1936) ha sido dos veces nominado al Premio Óscar y es padre de la también actriz Laura Dern.
Fue protagonista de Naves misteriosas (1972) de Douglas Trumbull, excelente película de ciencia ficción ecologista.
Karen Blanche Ziegler (Park Ridge, 1 de julio de 1939-Santa Mónica, 8 de agosto de 2013), conocida artísticamente como Karen Black fue actriz, guionista y cantante. Fue protagonista de  Easy Rider (1969) de Dennis Hopper, cineasta independiente, y actor secundario en películas de Hollywood.
Barbara Densmoor Harris (Evanston, Illinois; 25 de julio de 1935-Scottsdale, Arizona; 21 de agosto de 2018), más conocida como Barbara Harris, es más actriz de teatro que de cine pero la vimos en Guerra entre hombres y mujeres (1972) de Melville Shavelson con Jack Lemmon y Jason Robards.
En cuanto a William Devane (Albany, Nueva York; 5 de septiembre de 1939) hizo de John F. Kennedy en Los misiles de Octubre (1974) para televisión.  El reparto de La trama no es muy popular pero son actores eficaces que siempre cumplen con su cometido y no tienen los tics de las famosas estrellas. Son más naturales y espontáneos.

La trama es una película muy sencilla pero digna gracias a la cual Sir Alfred Hitchcock tiene una despedida respetable del mundo del cine. El guion cuenta con dos tramas paralelas. Una es una pareja de delincuentes que secuestran personas, las tienen cautivas y exigen un fuerte rescate de dinero. La otra es otra pareja pero ésta de muy poca monta. La mujer es espiritista, monta una farsa fingiendo tener poderes paranormales que no tiene y su marido hace de detective, investiga las vidas de los clientes para dar respuestas fidedignas.
En determinado momento sus vidas se cruzarán. El suspenso está bien servido. La película no es tan espectacular, no es un obra maestra pero sigue siendo un Hitchcock. La mano del maestro se deja ver en cada plano aunque estuviera débil y enfermo.
Los actores están perfectos, cumplen con su cometido. Les faltó promoción para convertirse en estrellas pero carecen de los enojosos tics de éstas. Son actores más naturales, más creíbles.
El resto del equipo es perfecto, muy profesional y cumple su cometido con brillantez.

Sir Alfred Hitchcock, el maestro del suspenso.

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Marnie, la ladrona (1964)

UN HITCHCOCK MENOR

MARNIE LA LADRONA. Título original: Marnie. Año: 1964. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Tippi Hedren (Margaret «Marnie» Edgar), Sean Connery (Mark Rutland), Diane Baker (Lil Mainwaring, excuñada de Mark), Martin Gabel (Sidney Strutt, exjefe de Marnie), Louise Latham (Bernice Edgar, madre de Marnie), Bob Sweeney (Bob, primo de Mark), Alan Napier (Sr. Rutland, padre de Mark), Mariette Hartley (Susan Clabon, compañera de trabajo de Marnie), Kimberly Beck (Jessica Cotton), Melody Thomas Scott (la joven Marnie), Bruce Dern (el marinero de la infancia de Marnie). Guion: Jay Presson Allen. Novela: Winston Graham. Música: Bernard Herrmann. Fotografía: Robert Burks. Universal Pictures. Duración: 129 minutos.

Marnie, la ladrona fue uno de los mayores fracasos de Alfred Hitchcock tanto de taquilla como de crítica.  Actualmente la película está muy bien valorada pero de todos modos es inferior a otros trabajos del realizador inglés. No siempre se puede tener el mismo nivel ya que todos tenemos altibajos.
Volvemos a encontrarnos con Tippi Hedren, la protagonista de Los pájaros, aquí emparejada con Sean Connery que en aquella época triunfaba con la serie de James Bond que  le hizo famoso.
Sean Connery (Edimburgo, 25 de agosto de 1930-Nasáu, 31 de octubre de 2020) tuvo una excelente carrera cinematográfica.  Con todo hay que reconocer que sus películas sobre el personaje de Ian Fleming fueron las más exitosas y las que más dinero dieron en taquilla y es para muchos cinéfilos el mejor Bond de la historia. Trabajó con Walt Disney en Darby O’Gill y el rey de los duendes (1959), atrayendo la atención de los productores de la Eon que le contrataron para interpretar al agente inglés en 007 contra el Doctor No (1962) iniciando la famosa serie. Estaba afiliado al Partido Nacional Escocés («Scottish National Party»), un partido político que hace campañas por la independencia de Escocia, y ha apoyado al partido financieramente y a través de apariciones personales. Sin embargo la reina Isabel II le nombró sir (caballero) el 5 de julio de 2000. La ceremonia de investidura tuvo lugar en el Palacio de Holyrood, en Edimburgo, donde el protagonista de James Bond lució el tradicional traje de gala escocés.
En 1988, Connery ganó el premio Óscar al mejor actor de reparto por su papel de reparto en Los Intocables de Elios Ness. Entre otras películas interpretó  Robin y Marian (1975), La Liga de los Hombres Extraordinarios (2003), Indiana Jones y la última cruzada (1989), La caza del Octubre Rojo (1990), El hombre que pudo reinar (1975), El nombre de la Rosa (1986), Asesinato en el Orient Express (1974), Zardoz (1974), El viento y el león (1975), Atmósfera cero (1981), etc. Una carrera muy variada e interesante. Sus opiniones políticas no nos interesan, pero su carrera cinematográfica es ejemplar.
En un papel secundario tenemos a Diane Baker. Diane Carol Baker (Hollywood, California; 25 de febrero de 1938). La hemos visto en diferentes películas de todos los géneros. El Diario de Ana Frank (1959), El Premio (1963), El León de Esparta (1962), El Silencio de los corderos (1991), Viaje al Centro de la Tierra (1959), Series como El fugitivo (1963), Los invasores (1967), Bonanza (1959-19739), contaron con su agradable presencia.  No triunfó como actriz pero nunca desentonó.
También están Alan Napier, futuro mayordomo de Batman, y Bruce Dern en una breve aparición, futuro protagonista de La trama (1976), la película que cierra la gloriosa filmografía de Alfred Hitchcock.

Para mí Marnie, la ladrona es un Hitchcock menor. Tal vez porque el cineasta británico no se quiso repetir e intentó algo distinto, pero navegaba en aguas desconocidas y había perdido el Norte. Toda la trama gira hacia problemas psíquicos y conyugales de Connery y Hedren, viviendo ésta desorientada.
El guion es reiterativo y algo pesado. La trama a veces fatiga. Eso no quiere decir que sea una película nula, nada de ésto. El maestro Hitchcock sabe mucho de cine y lo demuestra en cada plano.
Tiene muchas buenas secuencias pero otras tienen poca fuerza y desentonan. Molesta tanto problema psíquico que induce a Marnie a convertirse en una desagradable ladrona. Además su papel tiene poca empatía. El público no se identifica con ella.
El personaje de Connery es irreal, demasiado bondadoso y si supera la situación es por su desahogada situación económica.
Lejos estamos de Vértigo y de Psicosis. El maestro no acertó esta vez pero queda su oficio que salva la película del desastre. En fin.

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Los pájaros (1963)

OTRO ÉXITO DE HITCHCOCK

LOS PÁJAROS. Título original: Alfred Hitchcock’s The Birds. Año: 1963. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Tippi Hedren (Melanie Daniels), Rod Taylor (Mitch Brenner), Jessica Tandy (Lydia Brenner), Suzanne Pleshette (Annie Hayworth), Veronica Cartwright (Cathy Brenner), Ethel Griffies (Señora Bundy, ornitóloga), Elizabeth Wilson (Helen Carter), Doreen Lang (Madre histérica en el restaurante), Joe Mantell (Viajante en el restaurante), Doodles Weaver (Pescador ayudando con el bote de alquiler). Guion: Evan Hunter. Relato: Daphne Du Maurier. Fotografía: Robert Burks. Música: Bernard Herrmann. Universal Pictures. Productor: Alfred Hitchcock. Duración: 115 minutos.

Los pájaros fue sin ninguna duda uno de los filmes de Hitchcock más exitosos y taquilleros. Una rara incursión en el cine de terror horror. Fue el debut cinematográfico de Tippi Hedren. Nathalie Kay Hedren nació el 30 de enero de 1930 en New Ulm, Minnesota, siendo hija de Bernard Carl y Dorothea Henrietta Hedren. Trabajó en ochenta películas y series de televisión. Es madre de Melanie Griffith y abuela de Dakota Johnson. Hedren es la típica rubia Hitchcock por las que el cineasta británico sentía enorme pasión.
El protagonista masculino es Rod Taylor. Rodney Sturt Taylor (Sídney, 11 de enero de 1930-Los Ángeles, California, 7 de enero de 2015). En aquella época era muy popular por haber protagonizado la serie Hong Kong (1960-1961)  en la que interpretaba a un periodista siempre metido en líos. En el mismo año protagonizó La máquina del tiempo (1960) de George Pal, todo un clásico de la ciencia ficción. Su último trabajo fue en Malditos bastardos (2009) de Quentin Tarantino interpretando a Wiston Churchil.
En papeles secundarios tenemos a Suzanne Pleshette  (Nueva York, 31 de enero de 1937-Los Ángeles, California; 19 de enero de 2008), una actriz habitual en la época en papeles secundarios y algún protagonista. Era una morenaza de mucho estilo. Veronica Cartwright (Bristol, Inglaterra, 20 de abril de 1949)  futura víctima de Alien (1979) y hermana mayor de Angela Cartwright, una de las hijas de la familia Trapp en  Sonrisas y lágrimas (1965). A veces los cinéfilos las confunden creyendo que son la misma persona cuando son dos.

Los pájaros es para muchos cinéfilos la mejor película de Alfred Hitchcock, aunque yo prefiero Psicosis y Vértigo, aquí reseñadas. Para gustos colores como vulgarmente se dice. Eso sí, es una película redonda donde nada falla aunque como siempre es un poco tramposilla.
La película empieza con una historia banal, una mujer en pos de un hombre por el que se toma muchas molestias. Es el eje central de la primera parte de la cinta, pero a la media hora esta trama queda en el olvido para centrarnos en las desventuras de los personajes atacados, sin razón aparente, por todos los pájaros del condado viviendo situaciones de auténtica angustia.
A partir de aquí Hitchcock no te da ni un minuto de respiro. Las situaciones angustiosas se suceden. El caos, el desorden se turnan en crearnos un clima de angustia. Hitchcock vuelve a demostrarnos que es un maestro del cine.
Algunos críticos, cuyo nombre no cito por compasión, utilizaron esta película de Hitchcock para atacar o denigrar otras películas como ¿Quién puede matar a un niño? (1976) de Narciso Ibáñez Serrador y Vinieron de dentro de… (1975) de David Cronemberg diciendo que son plagio de la película que comentamos cuando nada tienen que ver. Un argumento muy débil para justificar odios personales que a nadie interesan.
Los pájaros es una obra irrepetible. El estilo de Hitchcock es muy personal y es imposible de copiar. Intentar copiar a Hitchcock es un suicidio insensato. Su obra es única. Toda una maravilla que ha llenado la vida de millones de cinéfilos.

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Vértigo (De entre los muertos, 1958)

LA OBRA MAESTRA
DE HITCHCOCK

VÉRTIGO (DE ENTRE LOS MUERTOS). Título original: Vertigo. Año: 1958. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: James Stewart (John «Scottie» Ferguson), Kim Novak (Madeleine Elster / Judy Barton), Tom Helmore (Gavin Elster), Barbara Bel Geddes (Marjorie «Midge» Wood), Henry Jones (Juez de instrucción), Raymond Bailey (Médico de Scottie), Ellen Corby (Encargado del Hotel McKittrick). Guion: Alec Coppel, Samuel Taylor, Maxwell Anderson. Novela: Pierre Boileau, Thomas Narcejac. Música: Bernard Herrmann. Fotografía: Robert Burks. Paramount Pictures, Alfred J. Hitchcock Productions. Duración: 120 minutos.

 

 

Vértigo es sin duda una de las grandes obras maestras del maestro Alfred Hitchcock. Mi preferida junto a Psicosis, la más compleja, la más elaborada. Una obra que presenta un profundo análisis de la obsesión y del psicoanálisis.
Al frente del reparto tenemos a James Stewart, un acto todo terreno, capaz de rodar dramas o comedia sin inmutarse, y la sensual Kim Novak, uno de los rostros más bellos que no dio Hollywood. Ambos hicieron la mejor interpretación de su vida en Vértigo. Una película que no gustó en su estreno pero con el paso del tiempo se ha ido revalorando hasta convertirse en obra de culto por numerosos cinéfilos.
La restauración digital de la obra de este gran cineasta inglés es muy meritoria, incluso se vé mejor que en su época de estreno. La Vistavisión impresionaba mucho en las salas de antaño. Hoy con la revolución digital ha aumentado mucho su valor.

La película arranca con una persecución en los tejados de San Francisco, una ciudad famosa por sus empinadas calles y el Golden Gate Bridge, un puente metálico que los lleva a Oakland. En la persecución, un policía de paisano resbala y se cae quedando colgado de una cornisa. Un policía de uniforme trata de ayudarle pero cae al vacío encontrando la muerte.
John «Scottie» Ferguson, el policía de paisano, queda traumatizado por este accidente y deja el servio acabando por convertirse en detective privado. Del argumento no cuento más para no hacer la pascua a los futuros espectadores de esta obra maestra.
Hitchcock sabe como nadie crear una atmósfera de misterio. Nos va suministrando información con cuenta gotas y nos interesa con una trama repleta de misterio e incógnitas con algún giro de guion inesperado.
La película está muy bien estructurada, nada queda al azar. Un guion de hierro, la música de Bernard Herrmann subraya la acción con precisión. La trama gira alrededor de problemas psíquicos, como el vértigo y el complejo de culpa. Todo es una encerrona del gran Hitchcock que nos lleva por donde quiere.
N sobra ni un segundo de película, no hay puntos muertos donde la acción se estanque. Todo avanza con precisión. Los actores son atractivos. Un maduro James Stewart y una joven Kim Novak, la actriz más misteriosa de Hollywood, y una obsesión del cineasta inglés por las mujeres rubias.
Hitchcock alcanzó el cenit de su carrera y vivía su mejor época creativa. Por eso es el rey del suspenso, tal como se le conoce en la actualidad.

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Psicosis (1960)

¡HIT, HIT, HITCHCOCK!

PSICOSIS. Título original: Psycho. Año: 1960. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Anthony Perkins (Norman Bates), Vera Miles (Lila Crane), John Gavin (Sam Loomis), Janet Leigh (Marion Crane), Martin Balsam (Detective Milton Arbogast), John McIntire (Sheriff Al Chambers), Simon Oakland (Dr. Fred Richmond), Vaughn Taylor (George Lowery, jefe de Marion), Frank Albertson (Tom Cassidy, cliente de la inmobiliaria), Lurene Tuttle (Eliza Chambers, esposa del sheriff), John Anderson (California Charlie, vendedor de automóviles), Patricia Hitchcock (Caroline, compañera de trabajo de Marion), Mort Mills (Policía de carretera). Guion: Joseph Stefano. Novela: Robert Bloch. Música: Bernard Herrmann. Fotografía: John L. Russell (B&W). Paramount Pictures. Duración: 109 minutos.

Psicosis fue todo un terremoto en la industria del cine. Una película en la que nadie creía pero que recaudó una buena fortuna. Lanzó al estrellato a su protagonista, Anthony Perkins (Nueva York, 4 de abril de 1932-Los Ángeles, 12 de septiembre de 1992) , entonces un actor completamente desconocido y a quién conocí en el Festival de Sitges de 1986 cuando vino para presentar una película que dirigió. Su Norman Bates fue antológico, papel que repitió en Psicosis II (1983), dirigida por Richard Franklin, Psicosis III (1986), dirigida por el propio Anthony Perkins y un telefilme, Psicosis IV: El Comienzo (1990) de Mick Garris donde se nos cuenta la infancia de Norman y su presente alejado de su vida criminal.
Era un actor que gustaba mucho al sexo femenino aunque algunos biógrafos aseguran de que era homosexual. Esa ambigüedad le convertía en un hombre atractivo en su época.
En el mismo reparto teníamos a Janet Leigh (Merced, California, 6 de julio de 1927-Beverly Hills, 3 de octubre de 2004)  muy famosa en aquella época. Era una actriz muy versátil capaz de interpretar comedia, drama y cine de acción. Su filmografía se compone de películas muy distintas como Un beso para Birdie (1963), Sed de mal (1957), Los Vikingos (1958), Mi hermana Elena (1955), Mujercitas (1949), La niebla (1980)…
La película de Hitchcock tuvo un remake en Psicosis (1998), dirigida por Gus Van Sant, con Anne Heche, copiada plano a plano en color. No tuvo mucho éxito al igual que las series de televisión, Bates Motel (1987) y la versión posterior (2013-2017).Y es que Alfred Hitchcock fue único y nadie pudo equiparase a él. 

Psicosis fue una película que nadie quería producir por lo que el genio inglés  esa historia le interesaba la financió de su propio bolsillo para poder rodarla. En aquella época era un rey de Hollywood que rodaba películas caras en Technicolor, entonces muy costoso, por lo que rodar en blanco y negro era para él una humillación.
Sin embargo a esta historia, tan morbosa, le convenía el blanco y negro que acentuaba la oscuridad de la trama. Al principio es un robo banal de dinero y una ladrona que huye por la carretera. De repente la trama da un giro inesperado y el público queda desconcertado.
Actualmente este argumento ya es demasiado popular, todos los cinéfilos conocen su desarrollo y nadie se sorprende pero en su día fue un completo impacto que dejaba perpleja a toda la sala.
Hitchcock era un mago, un mago del suspenso. Sabía atraer al público por donde quería e innovaba en cada título ofreciendo situaciones muy originales. Sus películas son auténticas obras de arte. Un cine sin parangón, únicas e inimitables. Aunque algunos directores como Brian de Palma o Curtis Hanson quisieron seguir su senda jamás alcanzaron su nivel a pesar de ser realizadores estimables pero no geniales.
Alfred Hitchcock fue un cineasta único. Nadie se puede comparar con él. Otros cineastas fueron tan geniales pero en otros géneros. John Ford en el cine del Oeste, Vincente Minnelli en el musical, Terence Fisher en el del fantástico, Buster Keaton en la comedia cómica, Billy Wilder en la comedia sarcástica. El Orson Welles de Sed de mal (1957) era cine negro puro.
Hitchcock no se podía copiar, era su hacer lo que le hizo triunfar. Sus películas a veces eran tramposas, una encerrona en el que el público cae porque su maestría es tal que te hace creer cualquier cosa. Como en Psicosis, una auténtica obra maestra del psicokiller. Su visión es imprescindible.

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