Cómo matar a la propia esposa (1965)

NO TAN MACHISTA
COMO PARECE

CÓMO MATAR A LA PROPIA ESPOSA. Título original: How to Murder your Wife. Año: 1965. País: Estados Unidos. Dirección: Richard Quine. Reparto: Jack Lemmon (Stanley Ford), Virna Lisi (la Señora Ford), Terry-Thomas (Charles Firbank), Eddie Mayehoff (Harold Lampson), Claire Trevor (Edna Lampson), Mary Wickes (la secretaria de Harold), Jack Albertson (el Dr. Bentley), Sidney Blackmer (el Juez Blackstone), Max Showalter (Tobey Rawlins), Alan Hewitt (el Abogado del Distrito), Barry Kelley (el Miembro del Club en la Habitación de Vapor), William Bryant (el Trabajador de la Construcción). Guion: George Axelrod. Música: Neal Hefti. Fotografía: Harry Stradling Sr. United Artists. Duración: 118 minutos.

1965. En ese año yo era un adolescente de 15 años y en una sala de cine daban una película llamada Cómo matar a la propia esposa, yo no quería verla porque me desagradaba que asesinaran a un ser humano sin ninguna compasión. Finalmente me llevaron al cine para ver dicha cinta. Aparecen unos caballeros estadounidenses con prejuicios infantiles contra las mujeres, de repente una fiesta. Una abortada despedida de soltero y del interior de una tarta apareció una imponente rubia on un bikini hecho de nata montada. Era Virna Lisi.
Yo me quedé hipnotizado, locamente enamorado. ¿Cómo alguien descerebrado desearía dar muerte a tan bella persona? La película entonces no la entendí del todo, pero en la actualidad ya no tiene secretos para mí. No es tan machista como indica su tajante título. Más bien todo lo contrario.

El guion de George Axerold, Cómo matar a la propia esposa, puede parecer machista y misógino pero en realidad es una sátira sobre el machismo estadounidense, ese prejuicio infantil contra las mujeres, el 52% de la población mundial, a las que se pone a todas en el mismo saco. Toda generalización es falsa. Hay buena gente y mala gente en todas partes y en ambos sexos.
Tenemos pues a un solterón recalcitrante que una noche acude a una despedida de soltero. En esta fiesta una mujer guapa sale del interior del pastel para dar una sorpresa a los misóginos estadounidenses y a la mañana siguiente descubre con horror que ha contraído nupcias con la muchacha del pastel que, además, es italiana y no sabe ni palabra de inglés. Una mujer guapísima, muy cariñosa y que llegó al hogar prácticamente desnuda on un traje de baño y una gabardina negra.
El exsolterón está acompañado de un mayordomo inglés (genial Terry Thomas), muy estirado, que detesta las mujeres. La italiana es una revolución en la apacible vida del protagonista de esta cinta. En fin, no cuento más.
Junto a Jack Lemmon, representante del estadounidense medio, tenemos al flemático cómico inglés Terry Thomas en una rara aparición en el cine de Hollywood, y Claire Trevor, la frágil Dallas de La diligencia (1939), Oscar por Cayo Largo (1948), quienes apoyan con firmeza la cinta junto a una bellísima maggiorata Virna Lisi. El cine italiano de la época suministró mujeres bellísimas al mundo del celuloide y la Lisi fue uno de sus mejores rostros.
En el mundo actual esta película resulta algo extraña, pero quien conoció aquella época lo comprenderá mejor. La vida de antes era distinta a la actual, la gente pensaba diferente, tenía otras ideas en la cabeza. Otra escala de valores. Esta cinta de Quine es un documento de una época ya periclitada. Ua ironía de un mundo ya desaparecido afortunadamente.

Richard Quine

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