Entrevista con Martín Garrido Ramis

FRANCOTIRADOR
DEL CINE ESPAÑOL

La edición de Mordiendo la vida (1987) de Martín Garrido en DVD ha motivado el descubrimiento  de este film maldito, marginado por las distribuidoras multinacionales y también por las producciones invisibles financiadas por el Ministerio de Cultura de la época. Así que vamos a conocer un poco a este director poco convencional pero dotado de fuerte personalidad.

¿Es difícil ser cineasta independiente en una ciudad como Mallorca? No es difícil, es casi imposible. Mallorca es reacia a la cultura en general, tiene la política de los turistas no del cine ni del teatro. Al final ya me veo en la historia del cine como el director independiente que pudo sobrevivir en Mallorca. Patético.

¿Ha tenido problemas por rodar en castellano en la isla? ¿Le ha interesado rodar en catalán o mallorquín para conseguir subvenciones? Nunca he tenido problemas en rodar en castellano, pero en Mallorca, si pretendes subvenciones, tienes que rodar en catalán por cojones. Y lo gracioso es que luego las doblan al castellano. No deja de ser gracioso y absurdo. Es como los libros. En Mallorca hay cuatro nacionalistas que viven de puta madre que se dedican a editar libros en catalán subvencionados que no lee nadie y que luego van al reciclaje.

¿Cómo consiguió esa ambientación tan sórdida, color sepia, en Mordiendo la vida? En Truca. Antes, cuando se hacía cine de verdad en 35 mm, existía la Truca, que eran los efectos especiales.

¿Tuvo problemas de distribución con Mordiendo la vida? Todo lo contrario, la película gustó mucho en su tiempo. Con decirte que la iba a coger la UIP y por un malentendido la distribuyó Filmoser, que desgraciadamente quebró recién cogida la película. Fue mala suerte porque la estrenó en un par de sitios y luego ya nadie la quiso. Aunque la vendimos a Antena 3 muy bien y fue seleccionada en el Festival de Berlín de aquel año.

¿Cómo fue trabajar con un profesional de la categoría de Eduardo Fajardo? Entonces estaba afamado por la serie “Tristeza de amor”. Eduardo Fajardo es un punto y aparte. Trabajar con él fue facilísimo, solo con mirarme a los ojos sabía lo que yo quería. Impresionante. Fajardo, si no hubiera sido de derechas y franquista, actualmente sería una figura como Paco Rabal o similares. Pero en este país además de ser actor, tienes que ser apolítico o tonto.

¿Fue lo mismo trabajar con Paul Naschy? Nada qué ver. Naschy era una persona retorcida, resentida y tremendamente frustrada por cómo le había tratado la crítica hasta ese momento. Después de un mes de rodaje nos dimos la mano y cada uno por su lado. Nunca quise a Naschy en la película, fue una obra de caridad que hice casi obligado por Fajardo, que según él, Naschy se había intentado suicidar porque ningún director lo llamaba. ¿Pero quién lo iba a llamar? Era un actor malo que ni siquiera se sabía doblar. En todas sus películas está doblado. Nada qué ver con Eduardo Fajardo, que además de buen actor era un caballero.

Trabajó de actor en Madrid y en Barcelona ¿qué diferencia hay entre ambas ciudades? ¿Qué tal le fue en Madrid? Estuve dos años en Barcelona que fui el rey de la publicidad. Trabajé con los mejores e hice alguna que otra película, como Perras callejeras de José Antonio de la Loma y Acosada de protagonista con Victoria Verá. Pero un día pensé que quería trabajar en Madrid y aproveché el rodaje de un spot de Galerías Preciados (el primero que era un solo protagonista, o se yo) y me quedé. Madrid y Barcelona son muy diferentes por el tema del maldito catalán. Los cuatro desgraciados nacionalistas se empeñan en que todo se tiene que hacer en catalán, aunque luego se lo coman ellos solos.

¿Conoce bien los ambientes de “Mordiendo la vida”?  Como los dedos de mi mano. No por ir de putas (no concibo pagar a una mujer para que se abra de piernas) sino por tener malas amistades y jugar a los futbolines. Pero eso es otra historia que otro día contaré.

Sabe suplir la falta de medios con imaginación. Un presupuesto menguado le sienta bien a esas películas de ambientes sórdidos. Las hace más creíbles.  Yo siempre he suplido la falta de medios con la imaginación y el talento. Presupuestos menguados sienta bien a una película independiente. Si volviera a nacer volvería a ser un director independiente. Es superior a mis fuerzas que nadie me diga lo que tengo que hacer por cojones. Soy demócrata por todos lados y en todas partes. Las dictaduras no son para mí.

¿Le cuesta mucho rodar una película? Por increíble que parezca, no me cuesta. Yo parto de la base que con un buen guión puedes conseguir el dinero que quieras, el problema está cuando el guión es malo. Siempre consigo dinero.

Usted es el director de cine independiente más conocido de Mallorca, y el director de cine independiente de más edad de España. ¿Se siente reconocido en su isla?  Ni de asomo, yo no soy profeta en mi tierra porque salgo de lo normal. No entro en los esquemas del mallorquín (yo soy mallorquín) que es muy simple y se conforma con todo. No quiere problemas ni cosas nuevas. Hace unos días que un periódico alemán decía que Palma era una puta que se vendía al mejor postor..

¿Qué proyectos tiene? Tengo 2 proyectos para principio del año pero hasta que no estrene Turbulencia zombi y Una función para olvidar, no voy a meterme en otro proyecto.

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