El regreso de los siete magníficos (1966)

UN REGRESO DESCAFEINADO

EL REGRESO DE LOS SIETE MAGNÍFICOS. Título original: Return of the Seven. Año: 1966. País: Estados Unidos. Dirección: Burt Kennedy. Reparto: Yul Brynner (Chris Adams), Robert Fuller (Vin), Julián Mateos (Chico), Warren Oates (Colbee), Claude Akins (Frank), Elisa Montés (Petra), Fernando Rey (Sacerdote), Emilio Fernández (Francisco Lorca), Virgílio Teixeira (Luis Emilio Delgado), Rodolfo Acosta (Lopez), Jordan Christopher (Manuel). Guion: Larry Cohen. Música: Elmer Bernstein. Fotografía: Paul Vogel. C.B. Films Producción S.A, The Mirisch Corporation. Distribuidora: United Artists. Duración: 95 minutos.

 

El espectacular éxito de Los siete magníficos (1960)  despertó la codicia de los productores de Hollywood para rodar la consabida secuela, está vez en paisajes españoles que por aquel entonces comenzaban a ponerse de moda en la Ciudad de los Sueños. Algunos personajes de la película precedente reaparecen pero con otros actores. Por ejemplo, Chico es interpretado por Julian Mateos (Robledillo de Trujillo, Cáceres, 15 de enero de 1938-Madrid, 27 de diciembre de 1996), entonces un galán en alza, y su mujer Petra la encarna Elisa Montés (Granada, 15 de diciembre de 1934-Madrid, 9 de octubre de 2024) del clan Ozores, el portugués Virgílio Teixeira (Funchal, 26 de octubre de 1917 – Funchal, 5 de diciembre de 2010)  que en El doctor Zhivago (1965)  caía en el interior de un barril.
Además tenemos al gran Fernando Rey (La Coruña, 20 de septiembre de 1917-Madrid, 9 de marzo de 1994), imprescindible en repartos internacionales, y el entrañable mexicano Emilio Fernández (Mineral del Hondo, Coahuila, 26 de marzo de 1904-Ciudad de México, 6 de agosto de 1986), actor y director que trabajó con Sam Peckinpah.
De nuevo Yul Brynner en el papel principal. Un actor que entonces estaba muy de moda. A veces sobreactúa pero está siempre bien. La película está lejos de igualar a su precedente pero se puede ver. Al menos es una producción simpática.

Esta secuela rodada en España cuenta con excelentes profesionales españoles y mexicanos pero no repitió el éxito de su precedente. Ello fue debido a un guión algo confuso y a un director plano, de escaso relieve. Nos encontramos ante una cinta de pistoleros para públicos domingueros que van al cine a pasar la tarde del domingo y distraerse. Eso no me parece mal y en este sentido la película cumple con su cometido. Es un título que gusta pero no entusiasma.
Al fin y al cabo el cine es un negocio, como decía Groucho Marx. Algunas películas son obras de arte, pero la mayoría un pasatiempo. Otras son un horror pero este no es el caso.
En cierto modo la película es honesta, pasas el rato y no te aburre. Su modestia la salva de la quema. El resto de actores cumplen con su cometido.
La moda del western europeo, mal llamado spaghetti western, vino despues. Pero eso es otra historia. Esta es una película de Hollywood rodada en España para abaratar costes y sólo eso. No tiene la personalidad de los tres Sergios (Leone, Sollima, Corbucci). El franquismo facilitaba esos rodajes porque traían riqueza a España. Se creó entonces un espejismo de que éramos una potencia cinematográfica pero nunca lo fuimos. Sólo mano de obra barata para grandes producciones de Hollywood, nada más.

En Almas de metal (1973) aparece de nuevo el pistolero de los siete magníficos convertido en un robot asesino. Yul Brynner estaba soberbio.

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