LA BELLA Y LA BESTIA

KING KONG. Título original: King Kong. Año: 1933. País: Estados Unidos. Dirección: Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack. Reparto: Fay Wray (Ann Darrow), Robert Armstrong (Carl Denham), Bruce Cabot (Jack Driscoll), Frank Reicher (Capitán Englehorn), Sam Hardy (Charles Weston), Noble Johnson (el jefe de la tribu), Steve Clemente (Rey brujo), James Flavin (Segundo Oficial Briggs), Victor Wong (Charlie, el cocinero chino), Merian C. Cooper (Aviador 1 que matan a King Kong), Ernest B. Schoedsack (Aviador 2 que matan a King Kong). Guion: James Ashmore Creelman, Ruth Rose. Idea: Edgar Wallace. Música: Max Steiner. Fotografía: Eddie Linde, Vernon L. Walker, J.O. Taylor (B&W). Personal técnico: Marcel Delgado. Técnico jefe: Willis H. O’Brien. RKO Radio Pictures. Duración: 100 minutos.


Este es para mí uno de mis filma predilectos de toda la Historia del Cine. Cuando se estrenó recibió jarabe de palo, decían que se parecía a El mundo perdido (1925) de Harry O. Hoyt y que las dimensiones del gorila eran distintas en cada plano, pero a mí todo me da igual. Es una de las películas más bellas que jamás se han producido, no las igualan sus remake ni de lejos. Uno lo rodó John Guillermin en 1976, encima rodó una secuela en 1986, King Kong 2, otro lo firma mi admirado Peter Jackson en 2005, pero carecen de la magia del film original. Otras como Queen Kong (1976) de Frank Agrama no se merecen una visión. Destaquemos King of Kong Island (1968) con Esmeralda Barrios, El grandioso hombre de Pekín (1977) con una tarzana, Evelyne Kraft, Konga ((1961), Kong: La Isla Calavera (2017) de Jordan Vogt-Roberts, Proyecto Rampage (2018), decentilla, y las películas japonesas de Ishiro Honda, King Kong contra Godzilla (1962) y King Kong escapa (1967) que no son de mi gusto pero a otros aficionados les encantan. Godzilla vs. Kong (2021) de Adam Wingard es terrible.
Más distendidas son Mi gran amigo Joe (1998) en tono amable con la espléndida Charlize Theron y apariciones de Terry Moore y Ray Harryhausen. Bud Abbott y Lou Costello como era de prever se encontraron un gorila gigante en Las minas del rey Salmonete (1949).
El mismo Ernest B. Schoedsack rodó dos secuelas muy simpáticas y atractivas, El hijo de Kong (1933) que sigue la trama del film original, y El gran gorila (1949), ya en plan de cine familiar. Pero las secuelas están lejos de la película de la que estamos hablando en este escrito.
King Kong cuenta con los efectos especiales de Willy O´Brien todo un verdadero mago del cine fantástico. Para mayor información tenemos estos dos escritos dedicados a esta leyenda. La primera y la segunda en estos enlaces escritos por mi buen amigo y cinéfilo Narcís Ribot desgraciadamente desaparecido.


Estamos en los años de la Gran Depresión en Estados Unidos. La Gran Depresión fue la crisis financiera global más grave y duradera del siglo XX, iniciada con el colapso bursátil de octubre de 1929 en Estados Unidos y extendida durante toda la década de 1930. La crisis comenzó el 24 de octubre de 1929, conocido como el Jueves Negro. El valor de las acciones en la bolsa de Nueva York cayó de forma drástica por ventas masivas. Los inversores perdieron su dinero en pocas horas y no pudieron pagar sus deudas.
En un Nueva York depauperado comienza esta película. Aparece un Barco del Cine, algo insólito que un barco pertenezca a una productora cinematográfica que viaja por el mundo para rodar documentales de animales salvajes y mostrarlos al público. Carl Denham es su director y productor, un ser egocéntrico y despótico que decide rodar un largometraje y para ello debe reclutar a una actriz. La elegida será Ann Darrow, una infeliz que es sorprendida intentando robar una manzana para comer. Algo muy habitual en aquella época.
Para huir del hambre, Ann se enrola en el barco del cine para ir en busca de aventuras hacia lo desconocido. Denham había comprado un mapa donde aparece la Isla de la Calavera que no figura en ningún otro plano. Había oído hablar de un extraño muro y de unos nativos que adoran a un dios llamado King Kong.
Las escenas de la Isla de la Calavera son puro onirismo, parece que las hemos soñado. Semejan daguerrotipos de un lugar tenebroso repletos de bruma y animales prehistóricos. La aparición de la fiesta con danzas en la tribu para entregar una novia a Kong es una pesadilla. Aparece un pteranodon, un saurio volador. Un estegosaurio, un tyrannosaurus rex, serpientes y arañas gigantes. Todos son vencidos por el gran Kong que se queda prendado de la mujer rubia que le entregan los nativos tras haberla raptado.
Es una historia de amor incomprendida y bastante absurda. Un simio gigante no puede tener relaciones con una mujer humana por cuestión de tamaño y por ser de otra especie animal.
Denham decide secuestrar a Kong para llevarlo a Nueva York y exhibirlo en un teatro provocando un verdadero desastre. Las secuencias en la Gran Manzana son auténtico pánico. Broadway con su emperifollado público que la película satiriza de repente son agredidos por un animal salvaje que se encuentra fuera de su hábitat. El lirismo se transforma en horror. Kong escala el Empire State Building, el edificio más alto de la época. Su destino es previsible. En la versión de 1976 Kong escala las Torres Gemelas cuyo destino es bien conocido en 2001.
La película vista ahora se ve algo machista y racista, no es nada woke. Pero por eso es más real dentro de lo fantástico.
King Kong es algo parecido a un mal sueño, a una pesadilla de terror. Es una de esas películas que vemos decenas de veces y que acabas sabiendo de memoria. Es un clásico super clásico. Una película única fruto de una época en concreto. Por eso las versiones más modernas se ven desubicadas. Una película de las de siempre y que es muy amada por la cinefilia en general.




