EN LA ESTATUA DE LA LIBERTAD

SABOTAJE. Título original: Saboteur. Año: 1942. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Robert Cummings (Barry Kane), Priscilla Lane (Patricia «Pat» Martin), Otto Kruger (Charles Tobin), Alan Baxter (Freeman), Clem Bevans (Neilson), Norman Lloyd (Frank Fry), Alma Kruger (Mrs. Sutton). Guion: Peter Viertel, Joan Harrison, Dorothy Parker. Historia: Alfred Hitchcock. Música: Charles Previn, Frank Skinner. Fotografía: Joseph A. Valentine (B&W). Universal Pictures. Duración: 104 minutos.
No confundir Sabotaje (1936), una producción británica de Alfred Hitchcock con la presente, cuyo título original es Saboteur, el saboteador, una producción de Hollywood con más medios.

Hitchcock quiso rodar esta película con Gary Cooper que la rechazó con desagrado porque creía que sería una cinta de oca monta, en su lugar la productora escogió al olvidado Robert Cummings. Robert Cummings (Joplin, 10 de junio de 1908-Woodland Hills, 2 de diciembre de 1990), conocido artísticamente como Bob Cummings, fue un actor cinematográfico y televisivo estadounidense. Cummings trabajó principalmente en papeles cómicos, pero fue eficaz en los pocos dramáticos que rodó, especialmente en dos títulos de Alfred Hitchcock, Saboteur (Sabotaje) y Dial M for Murder (Crimen perfecto).
Lo vimos en Ella y sus maridos y Hacia los grandes horizontes,
Como actriz protagonista eligió a Barbara Stanwyck que no estaba disponible y en su lugar trabajó Priscilla Lane (nacida Priscilla Mullican; Indianola, Iowa; 12 de junio de 1915 – Andover, Massachusetts; 4 de abril de 1995) que trabajó con James Cagney y Humphrey Bogart.
Como antagonista estaba Norman Lloyd que opacó a los grises protagonistas. Norman Perlmutter (Jersey City, Nueva Jersey; 8 de noviembre de 1914-Los Ángeles; California; 11 de mayo de 2021), más conocido como Norman Lloyd, Aquí es el villano que en cierto modo es más atractivo que el héroe central. Más tarde fue socio de Hitchcock en sus programas de televisión. Falleció a los 106 años mientras dormía dejando buen recuerdo en quienes trabajaron con él.

Esta película en manos de otro director hubiera resultado vulgar y rutinaria, pero el gran Alfred Hitchcock tiene una personalidad muy acusada. Consigue crear un clima de opresión de un guion algo tramposo. El protagonista trabaja en una fábrica donde se provoca un incendio, un amigo le pide que le acerque un extintor colgado en la pared y resulta que estaba lleno de gasolina. Los motivos para acusarle son muy débiles. El responsable del sabotaje es quien ha colgado el extintor, no quién lo utiliza para apagar el fuego y es víctima del error.
Nos encontramos una vez más con el caso del falso culpable, el público confía en nuestro héroe acusado de un crimen del que es inocente. Hitchcock nos ofrece dos secuencias magistrales. Una es un tiroteo en un cine que el público confunde con los de la película que proyectan. Otra son las escenas finales en la Estatua de la Libertad que son antológicas.
Tenemos secuencias divertidas, como la caravana de freaks, fenómenos como las hermanas siamesas y la mujer barbuda que ayudan a los protagonistas a huir. Los actores están todos bien, destacando Norman Lloyd, el villano de mirada hipnótica.


