¡HIT, HIT, HITCHCOCK!

PSICOSIS. Título original: Psycho. Año: 1960. País: Estados Unidos. Dirección: Alfred Hitchcock. Reparto: Anthony Perkins (Norman Bates), Vera Miles (Lila Crane), John Gavin (Sam Loomis), Janet Leigh (Marion Crane), Martin Balsam (Detective Milton Arbogast), John McIntire (Sheriff Al Chambers), Simon Oakland (Dr. Fred Richmond), Vaughn Taylor (George Lowery, jefe de Marion), Frank Albertson (Tom Cassidy, cliente de la inmobiliaria), Lurene Tuttle (Eliza Chambers, esposa del sheriff), John Anderson (California Charlie, vendedor de automóviles), Patricia Hitchcock (Caroline, compañera de trabajo de Marion), Mort Mills (Policía de carretera). Guion: Joseph Stefano. Novela: Robert Bloch. Música: Bernard Herrmann. Fotografía: John L. Russell (B&W). Paramount Pictures. Duración: 109 minutos.

Psicosis fue todo un terremoto en la industria del cine. Una película en la que nadie creía pero que recaudó una buena fortuna. Lanzó al estrellato a su protagonista, Anthony Perkins (Nueva York, 4 de abril de 1932-Los Ángeles, 12 de septiembre de 1992) , entonces un actor completamente desconocido y a quién conocí en el Festival de Sitges de 1986 cuando vino para presentar una película que dirigió. Su Norman Bates fue antológico, papel que repitió en Psicosis II (1983), dirigida por Richard Franklin, Psicosis III (1986), dirigida por el propio Anthony Perkins y un telefilme, Psicosis IV: El Comienzo (1990) de Mick Garris donde se nos cuenta la infancia de Norman y su presente alejado de su vida criminal.
Era un actor que gustaba mucho al sexo femenino aunque algunos biógrafos aseguran de que era homosexual. Esa ambigüedad le convertía en un hombre atractivo en su época.
En el mismo reparto teníamos a Janet Leigh (Merced, California, 6 de julio de 1927-Beverly Hills, 3 de octubre de 2004) muy famosa en aquella época. Era una actriz muy versátil capaz de interpretar comedia, drama y cine de acción. Su filmografía se compone de películas muy distintas como Un beso para Birdie (1963), Sed de mal (1957), Los Vikingos (1958), Mi hermana Elena (1955), Mujercitas (1949), La niebla (1980)…
La película de Hitchcock tuvo un remake en Psicosis (1998), dirigida por Gus Van Sant, con Anne Heche, copiada plano a plano en color. No tuvo mucho éxito al igual que las series de televisión, Bates Motel (1987) y la versión posterior (2013-2017).Y es que Alfred Hitchcock fue único y nadie pudo equiparase a él.

Psicosis fue una película que nadie quería producir por lo que el genio inglés esa historia le interesaba la financió de su propio bolsillo para poder rodarla. En aquella época era un rey de Hollywood que rodaba películas caras en Technicolor, entonces muy costoso, por lo que rodar en blanco y negro era para él una humillación.
Sin embargo a esta historia, tan morbosa, le convenía el blanco y negro que acentuaba la oscuridad de la trama. Al principio es un robo banal de dinero y una ladrona que huye por la carretera. De repente la trama da un giro inesperado y el público queda desconcertado.
Actualmente este argumento ya es demasiado popular, todos los cinéfilos conocen su desarrollo y nadie se sorprende pero en su día fue un completo impacto que dejaba perpleja a toda la sala.
Hitchcock era un mago, un mago del suspenso. Sabía atraer al público por donde quería e innovaba en cada título ofreciendo situaciones muy originales. Sus películas son auténticas obras de arte. Un cine sin parangón, únicas e inimitables. Aunque algunos directores como Brian de Palma o Curtis Hanson quisieron seguir su senda jamás alcanzaron su nivel a pesar de ser realizadores estimables pero no geniales.
Alfred Hitchcock fue un cineasta único. Nadie se puede comparar con él. Otros cineastas fueron tan geniales pero en otros géneros. John Ford en el cine del Oeste, Vincente Minnelli en el musical, Terence Fisher en el del fantástico, Buster Keaton en la comedia cómica, Billy Wilder en la comedia sarcástica. El Orson Welles de Sed de mal (1957) era cine negro puro.
Hitchcock no se podía copiar, era su hacer lo que le hizo triunfar. Sus películas a veces eran tramposas, una encerrona en el que el público cae porque su maestría es tal que te hace creer cualquier cosa. Como en Psicosis, una auténtica obra maestra del psicokiller. Su visión es imprescindible.



