Marido por accidente (1943)

GRANDEZA Y MISERIA DE LA MGM

MARIDO POR ACCIDENTE. Título original: I Dood It. Año: 1943. País: Estados Unidos. Dirección: Vincente Minnelli. Reparto: Eleanor Powell (Constance Shaw), Red Skelton (Joseph Rivington Renolds), Lena Horne (Lena Horne), Richard Ainley (Larry West), Patricia Dane (Suretta Brenton), Sam Levene (Ed Jackson), Jimmy Dorsey (Jimmy Dorsey), Thurston Hall (Kenneth Lawlor), Hazel Scott (Hazel Scott), John Hodiak (Roy Hartwood), Butterfly McQueen (Annette), Charles Judels (Stage Manager), Lionel Braham (Mr. Gillingham), Tommy Dorsey (Tommy Dorsey). Guion: Sig Herzig, Fred Saidy. Música: Daniele Amfitheatrof, George Bassman, David Raksin, George Stoll. Fotografía: Ray June, Charles Rosher (B&W). Loew’s, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM).Duración: 102 minutos.

Remake de El comparsa (1929) de Buster Keaton. La comparación entre ambas películas es odiosa. Keaton era un genio, Red Skelton no tenía ni la más mínima gracia. Se pasa toda la película realizando toda clase de tonterías, el pobrecito daba pena. Que un cómico tan mediocre haya disfrutado el grado de estrella en la Metro es todo un misterio. Desde luego la sección de comedia cómica de la marca del león debería ser declarada zona catastrófica. Menudos muermos nos endosaron. Menos mal que los hermanos Marx salvaron el honor con sus delirantes películas.

I Dood it es una obra menor en la filmografía del gran Vincente Minnelli que ha dado verdaderas joyas al cine musical:  Un americano en París, El pirata, Cita en San Luis, Brigadoon, Gigi, Melodías de Broadway 1955. Desgraciadamente aquí está al servicio de las presuntas gracias de Red Skelton que estropea todo el material que en su día bordó el gran Keaton.
Afortunadamente en el otro lado de la balanza tenemos a la legendaria Eleanor Powell y a la afroamericana Lena Horne con su voz prodigiosa. Tanto Lena como Eleanor se lucen en sus respectivos cometidos. Esta tiene al principio un número impresionante como cowgirl lanzando lazos de cuerda a un poste y tiene un final impresionante.
Eleanor Powell es todo un animal cinematográfico y salva la película del tedio. Su presencia llena la pantalla. Es por ella que vale la pena ver esta cinta porque las escenas musicales elevan la película al Olimpo cinematográfico.

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