CONTINUACIÓN MERCANTIL

DEMETRIUS Y LOS GLADIADORES. Título original: Demetrius and the Gladiators. Año: 1954. País: Estados Unidos. Dirección: Delmer Daves. Reparto: Victor Mature (Demetrius), Susan Hayward (Messalina), Michael Rennie (Pedro), Debra Paget (Lucia), Anne Bancroft (Paula), Jay Robinson (Caligula), Barry Jones (Claudius), William Marshall (Glycon), Richard Egan (Dardanius), Ernest Borgnine (Strabo). Guion: Philip Dunne. Novela: Lloyd C. Douglas. Música: Franz Waxman. Fotografía: Milton R. Krasner. 20th Century Fox. Duración: 101 minutos.
Continuación de LA TÚNICA SAGRADA.

El espectacular éxito comercial de La túnica sagrada motivó el rodaje de una segunda parte que, curiosamente, es mejor película que su antecesora. Demetrius y los gladiadores tiene más puntos de interés. La trama es más fluida aunque los emperadores continúan siendo inexactos- El loco Calígula y el sereno Claudio, su tío y sucesor. Aquí los personajes están muy desdibujados al estilo Hollywood a los que el rigor histórico les importa tres pitos.
Claudio era tartamudo y cojo, no era lanista (dueño de esclavos gladiadores) y su esposa Mesalina era una ninfómana de cuidado.
Otra cosa, los gladiadores rara vez morían en la arena. Eran demasiado caros para permitirse ese lujo. Pero el cine es espectáculo y la gente quiere ver sangre.

Por una vez y sin que sirva de precedente la secuela es superior al título original. No aburre ni un minuto, es muy divertida y los actores están espléndidos. Víctor Mature está como siempre interpretando su papel. Es poco expresivo pero cumplía en las escenas de acción.
En el reparto encontramos verdaderas joyas: el entrañable Ernest Borgnine, secundario de lujo en multitud de películas del cine mundial, hizo de todo y siempre estuvo bien. La pizpireta Debra Paget a la que vimos en Los diez mandamientos del gran Cecil B. DeMille. Aquí hace el papel de novia de Demetrius, una chica dulce y amable. Ann Bancroft, la futura señora Robinson de El graduado y Anne Sullivan de El milagro de Ana Sullivan por la que ganó el Oscar a la mejor actriz, aquí en el papel de mujer romana.
Y dejamos para el final a la sensual Susan Hayward, la protagonista de ¡Quiero vivir! por la que ganó un Oscar de la Academia, aquí es una Mesalina convincente pero algo descafeinada por el puritanismo del cine familiar. Era todo un animal cinematográfco a la que no se ha hecho justicia.

