AMOR Y ODIO EN LA ARENA

EL HONOR DE LOS GLADIADORES. Título original: Held der Gladiatoren. Año: 2003. País: Alemania. Dirección: Jorgo Papavassiliou. Reparto: Stephan Luca (Germanus), Andrea Cleven (Rhihanna), Tanja Wenzel (Flaminia), Zsolt Bács (Galenus), Marion Mitterhammer (Albina), Dierk Prawdzik (Lagos), Gregor Bloéb (Melampus), László I. Kish (Lanista Palaestrio), Ralf Moeller (Ferox), Jaymes Butler (Semporious), Erwin Steinhauer (Mercurinus), Frank Witter (Secundus), Matthias Friedrich (Quiricus), Vanessa Wieduwilt (Julia). Guion: Robert Loehr. Música: Carsten Rocker. Fotografía: Yvonne Tratz. Coproducción Alemania-Austria; RTL, UFA Fiction, Österreichischer Rundfunk (ORF). Duración: 96 minutos.

El cine ha ofrecido muchas películas de gladiadores. Es un mundo muy atractivo para la taquilla donde se muestra una violencia desatada y cruel. Emperadores algo afeminados que muestran el pulgar hacia abajo para ordenar al gladiador ganador que ejecute a su rival para deleite de la sádica plebe. La realidad fue muy distinta. Rara vez los gladiadores morían porque eran muy caros y los lanistas, sus propietarios, se arruinarían.
La realidad es muy poco comercial y nos venden la mentira repetida una y mil veces que el publico actual toma por cierta.
Es como la frase de El hombree que mató a Liberty Valance, cuando la leyenda es más conveniente que la realidad se imprime la leyenda. Así que una y otra vez nos tragamos la misma mentira que repetida mil veces se convierte en realidad.

Es muy raro que los cineastas de Alemania rueden un peplum. Empero el director Jorgo Papavassiliou no es alemán, nació en Grecia y algo debía tener. Unos germanos son masacrados por los romanos y los supervivientes vendidos como eslavos. Atrás quedaba el recuerdo de la matanza de la Batalla del bosque de Teutoburgo en donde los bárbaros de la antigua Germania exterminó tres legiones del Imperio Romano en época del César Augusto.
El honor de los gladiadores se centra en el honor de tres hermanos convertidos muy a su pesar en es clavos cuya única salida de su horrible situación es matar en la arena circense ante un público sediento de sangre, villanos que van por la vida haciendo aspavientos y mujeres malas que seducen a todo el mundo. Todos los tópicos del género eso sí realizados con destreza. Actores muy profesionales que se meten en su papel lejos de los pétreos intérpretes italianos de los sesenta.
Es una película aceptable si la tomamos como es, un divertimento con pocas complicaciones. Rodada para televisión, su presupuesto es modesto pero el resultado agradable de ver.


