EL JUICIO DEL MONO

LA HERENCIA DEL VIENTO. Título original: Inherit the Wind. Año: 1960. País: Estados Unidos. Dirección: Stanley Kramer. Reparto: Spencer Tracy (Henry Drummond), Fredric March (Matthew Harrison Brady), Gene Kelly (E. K. Hornbeck), Dick York (Bertram T. Cates), Donna Anderson (Rachel Brown), Harry Morgan (Mel Coffey, el juez), Claude Akins (Jeremiah Brown, el reverendo), Noah Beery, Jr. (John Stebbins), Norman Fell (técnico de la WGN Radio), Ray Teal (Jessie H. Dunlap), ‘Snub’ Pollard (Habitante de la ciudad). Guion: Harold Jacob Smith, Nedrick Young. Teatro: Jerome Lawrence, Robert E. Lee. Música: Ernest Gold. Fotografía: Ernest Laszlo (B&W). United Artists, Stanley Kramer Productions. Duración: 127 minutos.

Hace un año estalló un escándalo en Bernedo (Álava) porque en unos campamentos de verano utilizaban duchas mixtas en la que niños y niñas se duchaban desnudos juntos. Los monitores han recibido cuatro denuncias pero 137 familias les han respaldado. Según declaran los denunciados se pretendía “romper estigmas y liberarse de la vergüenza y la sexualización” en una sociedad en la que “desnudez se asocia a sexualidad”. “Buscamos garantizar lugares seguros para todas las niñas, niños y jóvenes sin necesidad de identificación de género previa, frente a la lógica binaria que excluye a ciertos cuerpos e identidades”.
No estoy de acuerdo con estos monitores en algunos aspectos, apunto que a lo largo de la historia vivimos episodios similares. Un descubrimiento o una modificación de costumbres son demonizadas y perseguidas. Le pasó a Hipatia de Alejandría por descubrir que el planeta Tierra gira alrededor del Sol y a Galileo Galilei por llegar a las mismas conclusiones muchos siglos después.
El caso al que nos referimos en este escrito es el llamado Juicio del Mono. Un profesor estadounidense explicó en sus clases las teorías de Charles Darwin. (Shrewsbury, 12 de febrero de 1809-Down House, 19 de abril de 1882) que defendía las tesis de que la humanidad y por el ende el universo son fruto de una evolución. Según Darwin el hombre desciende de un primate primitivo que evolucionó al humano actual.
Jerome Lawrence y Robert E. Lee llevaron este caso al teatro y Stanley Kramer lo adaptó al cine en la película que aquí reseñamos.
Las teorías de Darwin en su día provocaron escándalo pero en la actualidad es aceptado por quienes lo persiguieron. Tanto ruido para nada.

En un pueblecito de Tennesse un profesor (Dick York) da clase sobre la evolución de las especies, por ello es encarcelado y juzgado. El juicio se convierte en una farsa. Primero los pueblerinos salen a la calle a cantar himnos evangélicos muy estadounidenses bastantes ridículos. El fiscal Fredric March es recibido como si fuera un héroe nacional y el abogado defensor (Spencer Tracy, el Viejo Roble de Hollywood) es injuriado y acusado de ser un agente del infierno.
La película es una adaptación de una obra teatral que pasa en un juzgado con un juicio absurdo y grotesco. Es una película claustrofóbica, situada en un lugar cerrado con personajes que no paran de hablar y decir sandeces de toda especie. Son gente ignorante repleta de prejuicios. Ríen con chascarrillos de paletos y las gracias de fiscal y el abogado defensor.
Stanley Kramer se especializó con películas polémicas. Ésta es una de ellas. En aquel tiempo afirmaban que Charles Darwin decía que el hombre desciende del mono, no es muy exacto pues se dice que desciende de un hombre primitivo. La teoría de que el mundo fue creado por Dios en seis días no se sostiene pero en la actualidad se puede compaginar ambas creencias ya que los Evangelios fueron escritos para sociedades muy primitivas que no entenderían las tesis modernas.
La herencia del viento es una crítica al fanatismo irracional. A gente ignorante que no acepta la evolución de la sociedad. La película se apoya en el gran trabajo interpretativo de dos grandes leyendas, Spencer Tracy y Fredric March. Enmedio tenemos a un Gene Kelly cínico y guasón alejado de sus famosos musicales. Dick York también cumple con su labor. Dos años después Kelly y York rodaron la serie de televisión Siguiendo mi camino (1962) basada en la película de Leo McCarey con Bing Crosby de 1944. Tanto Kelly como Tracy eran profundamente católicos y La herencia del viento pone en solfa a un predicador protestante tratado como fanático interpretado por Claude Atkins.
Ahora vemos el film de Kramer como batallitas de otros tiempos pero en nuestro mundo actual siguen habiendo malos rollos de cualquier especie. Todavía quedan papanatas.




