ESPERPENTO MOSCOVITA

LA MUERTE DE STALIN. Título original: The Death of Stalin. Año: 2017. País: Reino Unido. Director: Armando Iannucci. Reparto: Steve Buscemi (Nikita Jrushchov), Michael Palin (Viacheslav Molotov), Olga Kurylenko (Mariya Yúdina), Andrea Riseborough (Svetlana Stálina), Simon Russell Beale (Lavrenti Beria), Paddy Considine (camarada Andréyev), Rupert Friend (Vasili Stalin), Jason Isaacs (Gueorgui Zhúkov), Jeffrey Tambor (Gueorgui Malenkov), Adrian Mcloughlin (Iósif Stalin), Paul Whitehouse (Anastás Mikoyán), Paul Chahidi (Nikolái Bulganin), Dermot Crowley (Lázar Kaganóvich), James Barriscale (Kliment Voroshílov), Leeroy Murray (Aleksandr Vasilevski), Daniel Fearn (Iván Kónev), Luke D’Silva (Kiril Moskalenko), Gerald Lepkowski (Leonid Brézhnev), Dave Wong (Zhou Enlai), Richard Brake (Anatoli Tarásov), Diana Quick (Polina Zhemchúzhina), Justin Edwards (Spartak Sokolov), Tom Brooke (Serguéi), Karl Johnson (doctor Pável Lukomski), Cara Horgan (doctora Lidiya Timashuk), Jonathan Aris (Mézhnikov), Roger Ashton-Griffiths (músico), Sylvestra Le Touzel (Nina Jrushchova). Guion: Armando Iannucci, David Schneider, Ian Martin, Peter Fellows. Cómic: Fabien Nury. Música: Christopher Willis. Fotografía: Zac Nicholson. Coproducción Reino Unido-Francia-Bélgica; Quad Films, Main Journey, Free Range Films. Duración: 106 minutos.

La noche del 2 de marzo de 1953 murió un hombre que en España conocimos como José Stalin, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, más conocido como Iósif Stalin o José Stalin, (18 de diciembre de 1878-Moscú, 5 de marzo de 1953) fue un dictador de la fenecida Unión Soviética y uno de los mayores tiranos que vio el siglo XX.
Cuando vemos películas sobre la famosa Caza de Brujas del senador McCarthy en los Estados Unidos olvidamos que los personajes represaliados eran partidarios de este tirano aunque entonces sus crímenes eran desconocidos para el gran público. En el 19 de junio de 1953 fue ejecutado en la silla eléctrica al matrimonio Julius y Ethel Rosenberg por haber pasado a la Unión Soviética las fórmulas de la bomba atómica lo que desencadenó una oleada de pánico. Se temió el daño que los soviéticos podrían hacer en Occidente.
Pero el sucesor de Stalin, Nikita Jrushchov, siguió otro rumbo y denunció los crímenes de su antecesor, así como la propia hija del dictador, Svetlana Alilúyeva (1926-2011), publicó en 1967 un libro, Rusia, mi padre y yo (Veinte cartas a un amigo), en donde narraba los innumerables crímenes de este sistema político. La Unión Soviética se moderó y con Mijaíl Gorbachov (Privólnoie, 2 de marzo de 1931-Moscú, 30 de agosto de 2022) llegó el deshielo y el fin de este estado que tanto preocupó en los países capitalistas.

La muerte de Stalin, pese a la seriedad del evento está realizada en forma de comedia. Más bien se parece a un esperpento de Valle Inclán si éste escritor gallego hubiera nacido en la Estepa rusa.
Un régimen basado en el crimen gratuito, un dictador obsesionado por absurdas teorías de la conspiración rodeado por una élite de aduladores. Eso sí, en su cine particular, Stalin veía películas de John Wayne que para el público soviético era tildado de imperialista.
La repentina muerte del dictador provoca el caos y el desconcierto en su corte de aduladores y vividores sin escrúpulos. Aparece Michael Palin de la Monty Python y nuestra musa Olga Kurilenko como una pianista a los que los soviéticos han exterminado a su familia y amistades.
La realización de Armando Iannucci nos recuerda la mencionada Monty Python, el cine coral de José Luis García Berlanga pero en fase dura. Un mundillo que es una pesadilla kafkiana. Con cárceles donde se asesina por docquier. Un infierno donde miles de personas sufrían, eran torturadas y asesinadas sin motivo, sólo porque pensaban diferente y no eran gratos al Régimen de Terror.
La película de Iannucci es puro humor negro. Una denuncia de las peores pesadillas de una dictadura cruel e inhumana. Una realización muy original y excelente plantel de actores que bordan sus respectivos personajes.


