En Blu-Ray por favor 11: De frente, marchen

BUSTER KEATON
HABLÓ CASTELLANO

Conchita Montenegro y Buster Keaton

Es sabido que el gran Keaton, en los años 20 consiguió lo más granado de su carrera. De ello se habla en Diario de Cine en varios escritos.
BIOGRAFIA DE BUSTER KEATON LOS MEJORES AÑOS DE BUSTER KEATON
LOS PEORES AÑOS DE BUSTER KEATON

Así mismo hablamos de varias cintas como LAS TRES EDADES, EL MAQUINISTA DE LA GENERAL, FREE AND EASY / ESTRELLADOS, RECLUTAS, LAS CALLES DE NUEVA YORK, y otras más.
Su mejor época fue el mudo y muy inferior es la sonora por varias razones. En cierto modo al trabajar con el corsé de la Metro perdió su magia. Los cambios de gusto del público contribuyeron también y la mala fe de los caciques de la productora del león y sus personalismos.
Pocas películas sonoras se salvan de la quema y entre ellas Reclutas, ya aludida. Uno de los grandes triunfos de la Metro con Sally Eilers, Cliff Edwards, Edward Brophy.
Costumbre de la época era rodar réplicas en castellano por no haberse inventado el doblaje.
Así Keaton se aprendió los diálogos en castellano aunque muchas veces usaba una pizarra para leer los textos. Sus compañeros hispanos fueron Conchita Montenegro, Romualdo Tirado, Juan de Landa, Victor Potel, Martin Garralaga, Francisco Madrid, Hans von Morhart, Gabry Rivas, Rosita Granada, Lolita Méndez.
Co-director fue el catalán Salvador de Alberich.
Salvador Algueró de Alberich nació en Mora de Ebro (Tarragona) en el fatídico 1898 que tanta oleada de pesimismo trajo a España. Falleció en Nueva York en el 1959. Cuando tuvo lugar la eclosión del cine sonoro marchó a Hollywood contratado para traducir al castellano los guiones de películas norteamericanas como Estrellados y De frente, marchen ambas con Buster Keaton.
La primera cuenta cómo era el Hollywood de la transición al sonoro,y la segunda cuenta las vivencias de Keaton en su participación en la Primera Guerra Mundial. En ambos títulos, Alberich dirigió algunas secuencias junto al director original, Edward Segdwick (Eduardo Segdwick en los títulos de crédito hispanos).

De frente marchen, según críticos de la época, era muy superior a Estrellados aunque tenía sus errores como que se notaba que Keaton leía los textos en una pizarra porque no era capaz de memorizarlos en un idioma que no comprendía. Por otra parte la chica era Conchita Montenegro, una actriz donostiarra que obtuvo gran relevancia en su época. Desgraciadamente su matrimonio con un diplomático español la retiró de las pantallas prematuramente y no desarrolló su carrera en su totalidad.
Por las imágenes de arriba presumimos que la secuencia del espectáculo ha sido modificada. Si en la original había una danza apache, en la réplica hispana vemos decorados de tema español. Conchita Montenegro aparece vestida de torera. Desgraciadamente la película se perdió y no hay forma de visionarla,pero si apareció el Drácula de George Melford ¿porqué no las que nos ocupa?
Otra adaptación de Alberich en Hollywood fue Wu Li Chang (1930) de Nick Grinde y Carlos F. Borbosque. El protagonista era de Tarragona, Ernesto Vilches, que sustituía a Lon Chaney padre. Resulta curioso este título porque es una versión hablada en castellano de un éxito del cine mudo que no tenía pues diálogos y que son originales de Alberich.
Tras escribir La fruta amarga (1931) regresa a España y otro guión suyo vio la luz, El secreto de Ana María (1936) su debut oficial como director en los gloriosos Estudios Orphea, sitos en Barcelona, ciudad que se había convertido en la primera productora mundial de cine hablado en castellano. Nuevos ideales (1936) y El deber (1936) son otros dos títulos rodados para la misma productora pero por desgracia en la actualidad son desconocidos por las nuevas generaciones.
Durante la República, Alberich fue inspector de cine en la Generalitat de Catalunya. Había aprendido mucho en Hollywood y también en Joinville, París, donde supervisó algunos rodajes de la época. Pero la guerra civil arruinó completamente su carrera y en 1938 tuvo que escapar a los Estados Unidos para no acabar ante un paredón de fusilamiento. Durante el resto de su vida trabajó poniendo voz a unos noticiarios de la Fox, Fox Movietone News, aunque cambiando su nombre por el de Alfredo de Mora para evitar represalias políticas.
Buster Keaton, Sally Eilers y Conchita Montenegro


CONCHITA MONTENEGRO

Concepción Andrés Picado, conocida cómo Conchita Montenegro, (San Sebastián; 11 de septiembre de 1911 – Madrid; 22 de abril de 2007), modelo, bailarina y actriz española. Abandonó su ciudad natal a los diez años para trasladarse a Madrid, donde comenzó a formarse y se fueron desarrollando sus cualidades interpretativas. Siendo aún adolescente marchó a París para asistir a clases de danza y arte dramático que recibió en la Escuela del Teatro de la Ópera.
Rodó su primera película en 1927, La muñeca rota, dirigida por Reinhardt Blotner. Después llegarían  Rosa de Madrid (1927) de Eusebio Fernández Ardavín y Sortilegio (1927), de Agustín de Figueroa.
En 1929 rodó La mujer y el pelele (1929) de Jacques de Baroncelli, basado en la famosa novela de Pierre Louÿs (1870 –1925), donde Conchita rodó uno de los primeros desnudos bailando flamenco desnuda pero mostrado con mucha sutileza apareciendo su imagen reflejada en una botella.
Llegó a Hollywood en 1930 sin saber nada de inglés, idioma que aprendió sobre la marcha. Se cuenta que rodó una prueba con Clark Gable, uno de los galanes de moda,  y se negó a besarle dejando atónito al mismísimo Lionel Barrymore que empezó a interesarse por ella.
Consiguió un contrato con la Metro Goldwyn Mayer. Tenían prisa para lanzarla pero su inglés era muy pobre. Conchita trabajó primero en las réplicas hispanas de los éxitos de Hollywood como De frente, marchen junto a Buster Keaton. Incluso se insinuó un romance entre ambos y posteriormente rodó películas en inglés, que por fin dominó, como Cisco Kid, gran éxito de la temporada, y Never the twain shall meet (1931), de W.S. Van Dyke.
En esta última cinta, traducida al castellano como Prohibido, trabajó por primera vez Montenegro con quien se convertiría en uno de los hombres más importante de su vida, el protagonista de Lo que el viento se llevó, Leslie Howard. A pesar de que a la donostiarra se le atribuyeron romances con Charles Chaplin, Buster Keaton, Edgar Neville y Charles Boyer, entre otros galanes, fue el inglés quien le dejó profunda huella. Vivieron un apasionado romance, en el que la diferencia de edad —ella tenía 19 años, él era un cuarentón—, no fue ningún obstáculo.
Leslie Howard,el Pimpinela Escarlata del cine británico, era asimismo espía británico que trabajaba para el Gobierno de su país. En octubre de 1940 tuvo lugar el encuentro de Hitler con Franco en Hendaya y el primer ministro Winston Churchil decidió enviar un mensaje al dictador español utilizando al famosísimo actor que sería bien recibido en El Pardo por la cinefilia del entonces Jefe del Estado. Conchita Montenegro, gracias a sus contactos, intervino para conseguir  la entrevista.
Howard se ofreció para interpretar a Cristobal Colón en un film histórico sobre el Descubrimiento de América, pero aprovechó la entrevista para transmitir el mensaje del premiere británico que pidió a Franco que no hiciera caso de homólogos alemanes e italianos y no entrara en la Segunda Guerra Mundial. Franco inmediatamente declaró la neutralidad de España en la contienda haciendo regresar a la División Azul del frente soviético.
Tras cumplir su misión, el espía volvía al Reino Unido el 1 de junio de 1943 en un avión civil (Ibis) cuando cazas alemanes, que escoltaban por aire un submarino, abrieron fuego, haciendo que su avión se estrellara cerca de las playas gallegas de Cedeira.
Conchita Montenegro se hundió moralmente por la muerte de Howard y nunca más fue la misma.
En 1942 volvió a España para rodar Rojo y negro y en 1944 su última película Lola Montes dirigida por Antonio Román. Posteriormente se retiró del cine apartándose de la vida pública rigurosamente. Nunca concedía entrevistas y rechazaba toda clase de homenajes. Murió por causas naturales en 2007, a los 96 años, olvidada por el público español.
Se la considera una de las mujeres más bellas de nuestra cinematografía y convendría hacerle justicia algún día, revisar su obra y hablar de sus películas… Pero lo dejo para mejor ocasión.

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En Blu-Ray por favor 10: The Day the Clown Cried

LA PELÍCULA MALDITA
DE JERRY LEWIS

Jerry Lewis nos ha dejado para siempre pero sus películas son un legado importante.Sus comedias en solitario o con Dean Martin, las que dirigió Frank Tashlin o el propio Lewis están ahí,en formatos domésticos para disfrute de las nuevas generaciones.
Pero algo ocurrió en 1965. Rodó Boeing Boeing, una comedia distinta de lo habitual con un papel más serio y la crítica le puso por las nubes. Lewis quiso dar un giro a su carrera pero la jugada se volvió en su contra.Había perdido de repente su magia e inició una dolorosa cuesta abajo que no tuvo fin.
Quiso rodar un film dramático, el rey de la comedia se la jugó pero el resultado fue catastrófico.
The Day the Clown Cried está conservada en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, la cual ha recibido por donación del mismísimo Jerry Lewis la única copia física de esta película. Probablemente no podrá verse hasta dentro de diez añosdemasiado tiempo para los cinéfilos de más edad.
La película sufrió graves contratiempos y sabotajes durante su producción y nunca ha sido vista por ninguna audiencia abierta. En 1971, Lewis había contactado con el productor húngaro Nathan Wachsberger, quien le había ofrecido el guión de una película sobre un payaso en un campo de concentración nazi. Y se llevó un buen chasco, porque tras incorporarse al rodaje, Lewis constató que allí no había ni equipo, ni dinero. El comediante tuvo que pagar de su bolsillo los derechos del guión a la escritora Joan O’Brien, dado que la opción de Nathan Wachsberger sobre ellos ya había expirado.

Jerry Lewis y Pierre Etaix

En el reparto Jerry Lewis, Harriet Andersson, Peter Ahlm, Lars Amble, Pierre Etaix, Anton Diffring, Nils Eklund, Victor Fratellini, Serge Gainsbourg, Michel Garland. Historia de Helmut Doork, un payaso que acaba en un campo de concentración por hacer una parodia de Hitler y que se encarga de conducir a los niños a la cámara de gas.
Con la película ya rodada, el actor y director se reencontró con un viejo conocido: Nathan Wachsberger, el moroso productor original, reclamaba la propiedad sobre la película, y su productora Europa Films secuestró el negativo. Tras pagar 600.000 dólares de su bolsillo por la cinta o aprovechar un copión guardado en su casa, Lewis anunció que la película tendría su estreno oficial en el Festival de Cannes de 1973. Pero los guionistas originales, Joan O’Brien y Charles Denton, bloquearon el estreno porque, afirmaban, las reescrituras de Lewis alteraban el significado original de su historia.
Este film lo ha visto poca gente y sus comentarios son contradictorios. ¿Una obra maestra o un bodrio? Algún día saldremos de dudas si es que llega.

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Rostros que se apagan

MIREILLE DARC

Mireille Darc (nombre real, Mireille Aigroz; Tolón, 15 de mayo de 1938 – París, 28 de agosto de 2017)​ fue una actriz y modelo francesa que se convirtió en una de les más famosas de su generación en Francia. Mireille Darc, uno de los iconos del cine francés de finales de la década de los años 60 y, sobre todo, de los 70, falleció este lunes a los 79 años, después de haber tenido graves problemas de salud en los últimos tiempos. La familia confirmó su fallecimiento a la emisora RTL, que recordó que había sufrido varios ataques cerebrales, el último en septiembre de 2016 que ya entonces estuvo a punto de costarle la vida.
Distinguida con la Legión de Honor en 2006, en los últimos años se había dedicado también a la acción caritativa, y así fue la madrina de la asociación La Chaîne de l’Espoir. De hecho, en 2015 dirigió un documental para la televisión sobre las personas sin techo
Trabajó en varias ocasiones con Alain Delon (Jeff, Borsalino o Les Seins de glace), al que conoció en 1968 y con el que formó pareja durante una docena de años. Debutó en el cine a las órdenes de Jacques Dupont en Las distracciones (1960), una película policiaca protagonizada por Jean-Paul Belmondo. El cine negro y la comedia fueron los géneros que más frecuentó, explotando su físico de rubia sexy y creando tendencia con su icónico peinado. Especialmente fructífera fue su colaboración con Georges Lautner, uno de los referentes de la comedia francesa de la época, para el que rodó 13 películas; entre ellas, ‘Les Barbouzes‘ (1964), ‘Los gángsters no se jubilan’ (1965) y la escandalosa ‘Galia‘ (1966). En España rodó, ‘Zarabanda, bing, bing‘, dirigida por José María Forqué.
La comedia ‘El gran rubio con un zapato negro‘ (1972), de Yves Robert, que confirmó su estatus de símbolo sexual (su imagen con un vestido negro que dejaba al aire toda su espalda y un poquito más causó verdadera sensación en la época).


TY HARDIN

Will Hutchins (Sugarfoot) y Ty Hardin (Bronco)

De símbolo sexual femenino pasamos a símbolo sexual masculino. En este caso el actualmente olvidado Ty Hardin.
Orison Whipple Hungerford Jr. (January 1, 1930 – August 3, 2017), conocido como Ty Hardin, fue un actor estadounidense famoso entre 1958 y 1962  por la serie Bronco de la ABC/Warner Bros.
En los sesenta se pusieron de moda en la primera televisión española unos westerns como Sugarfoot con Will Hutchins,Bronco con Ty Hardin y Cheyenne con Clint Walker. Las series alternaban cada  semana en USA pero no en España. De las tres la primera me hacía más gracia.Un cowboy timorato que no llevaba pistola y no bebía alcohol, sólo zarzaparrilla provocando desconcierto en los bares y las mofas de los chuletas de turno.
Bronco era un sudista derrotado por la guerra civil.Ty Hardin fue en su día un actor que entusiasmaba al público femenino. Hablaba buen castellano y se vino a vivir a España varios años rodando La batalla de las Árdenas y otras películas.
Después regresó a su país involucrándose en partidos de ultraderecha. Los Patriotas de Arizona… El día 3 se fue para siempre…

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Cine e Historia 1: Juana Inés de la Cruz

YO, LA PEOR DE TODAS

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 12 de noviembre de 1651 – México, 17 de abril de 1695) es toda una rareza dentro del mundo literario. Por una parte fue una religiosa de la Orden de San Jerónimo y por otra una escritora de Nueva España (actual México), exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Era conocida en México como la Décima Musa y fue un personaje muy popular en su tiempo.
Cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa. Con muy temprana edad aprendió a leer y a escribir. Gracias a Juan Ignacio María de Castorena Ursúa y Goyeneche, obispo de Yucatán, se conoce la obra que Sor Juana tenía inédita cuando fue condenada a destruir sus escritos. Él la publicó en España. Sor Juana murió a causa de una epidemia el 17 de abril de 1695.
En 1990 se estrenó Yo la peor de todas, un film argentino de María Luisa Bemberg, basado en el ensayo Las trampas de la fe, de Octavio Paz. En el reparto Assumpta Serna (Juana Inés), Dominique Sanda (la Vireina), Héctor Alterio (el Virey), Lautaro Murúa (Arzobispo), Graciela Araujo, Alberto Segado, Gerardo Romano, Franklin Caicedo.
Juana Inés en cierto modo recuerda a Hipatia (la científica de Agora),una mujer adelantada a su tiempo que fue víctima de la intolerancia religiosa y el machismo ancestral de un arzobispo intransigente.
Assumpta Serna borda el personaje a la perfección. Una víctima no sólo de los prejuicios sino de la envidia, de ese cáncer destructivo que padecen las sociedades hispanas y que intriga para destruir la brillantez ajena. Como el músico Salieri siempre resentido con el genial Mozart, Juana Inés se vio perseguida y su obra destruida aunque finalmente se pudo salvar gracias al celo de un admirador.
Otro punto de la trama es su relación lésbica con la vireina María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga quien más adelante publicó en España su obra. En este film la relación apenas se insinúa porque la dirección  rehuye toda clase de efectismos.
Rodada en estudios argentinos, con escasos exteriores, María Luisa Bemberg dirige un film austero y sencillo sobre una de las más grandes mujeres de la historia.


Nueva España,el México colonial no tiene amplia filmografía, y sor Juana parece haberse convertido en una figura olvidada pero finalmente en 2016 se estrena la serie Juana Inés interpretada por Arcelia Ramírez como sor Juana adulta y Arantza Ruiz en sus años jóvenes.Completan el reparto Hernan Del Riego, Lisa Owen,  Margarita Sanz, Yolanda Corrales, Mauricio Isaac, Anilú Pardo, Ursula Pruneda, Emilio Echevarría, Mar Carrera, Carlos Valencia, Orlando Moguel. Guión de Patricia Arriaga Jordán, Monika Revilla, Javier Peñalosa.
Se trata de una mini serie de seis capítulos producidos en los estudios aztecas. La ambientación está muy lograda y los guiones fieles a la historia.
La relación lésbica con las virreinas es aquí más explicita pero son mostradas con total discreción. No cae en el fácil efectismo.
La trama central se centra en el enfrentamiento de la religiosa con el arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas (Betanzos, La Coruña, 11 de febrero de 1632 – Ciudad de México, 14 de agosto de 1698),  un prelado extremista y misógino que odiaba el sexo femenino y cuyo rigor provocó toda clase de conflictos en Nueva España. Prohibió las peleas de gallos, las corridas de toros y algunas representaciones teatrales.
La época se centraba en la infancia del rey Carlos II de España, llamado «el Hechizado» (Madrid, 6 de noviembre de 1661-ibídem, 1 de noviembre de 1700), concretamente la regencia de Mariana de Austriia. Pese a la incapacidad del monarca fue una buena época para las Españas que pudieron reflotar la maltrecha economía que se había hundido por las innumerables guerras de sus predecesores.
Algunos puntos curiosos. El virrey Antonio de Toledo y Salazar prohibe la esclavitud y el tráficos de africanos negros en Nueva España. Todo lo contrario de los vecinos del norte anglosajones.
El personaje de Juana Inés está muy logrado y ambas actrices trabajan con verdadero entusiasmo, tanto Arantza Ruiz en su juventud como Arcelia Ramírez en su edad adulta.

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Tobe Hooper, rey de los espantos

ADIÓS A UN CINEASTA DE CULTO

Tobe Hooper, director de Poltergeist y La matanza de Texas, murió este domingo a los 74 años en el barrio de Sherman Oaks, en Los Ángeles (California, EEUU), según informó el Departamento Forense del condado de la ciudad. Las circunstancias de la muerte todavía se desconocen, según el Departamento Forense. Nacido en Austin (Texas) en 1943, Hooper saltó a la fama en 1974 tras el estreno de La matanza de Texas que le consagró como director y guionista.
William Tobe Hooper (Austin, Texas, 25 de enero de 1943-Sherman Oaks, Los Angeles, California, 26 de agosto de 2017) es uno de los cineastas más amados por los aficionados al cine de terror, entre los que no me incluyo.Pero esta circunstancia no es excusa para perderle el respeto a un profesional que con un presupuesto ridículo consiguió un éxito tan espectacular como inesperado.
Hooper convirtió en un icono del cine de terror a Leatherface, el carnicero de cara destrozada que se cubre con una máscara de cuero y mata con una sierra.

Mathilda May y  Steve Railsback, ensartados en «Fuerza Vital»

Otras películas de culto que llevan su sello son La casa de los horrores (1981), Fuerza vital (1985), Invasores de Marte (1986) o La matanza de Texas 2 (1986). Hooper dirigió la miniserie basada en la novela de Stephen King, El misterio de Salem’s Lot, en 1979, y tres años después se puso al frente de la producción sobrenatural Poltergeist, con guión de Steven Spielberg.

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La madurez de Jerry Lewis

SUS MEJORES AÑOS Y CAÍDA

Al separarse de Martin, Jerry regresó de nuevo a las modestas películas en blanco y negro, aunque por poco tiempo. Rompieron el fuego dos sencillas muestras de comicidad estilizada Delicado delincuente (The Delicate Delinquent, 1957) de Don McGuire, parodia de las películas con delincuentes juveniles tan típicamente americanos, y El recluta (The Sad Sack, 1957) de George Marshall, basado en un comic de corte militar.
De nuevo con su mentor Frank Tashlin, Jerry consigue dos grandes comedias donde por fin pudo dar pleno rendimiento de su personalidad apocada, entrañable pero ligeramente histérica. Yo soy el padre y la madre (Rock-a-bye, Baby, 1958), de ambiente familiar, nos muestra un Jerry Lewis enamorado de Connie Stevens y de cuatro pequeños bebés, descubriendo un agradable aire maternal de un cómico tildado injustamente de banal. Tú, Kimi y yo (The Geisha Boy, 1958), en la misma línea, traslada al hilarante histrión al mismísimo Japón. Diversas referencias cinéfilas suponen un atractivo suplementario a tan divertido film, como la aparición de Sessue Hayakawa uno de los protagonistas de El puente sobre el río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1957), precisamente construyendo un puente en miniatura semejante al de la película de David Lean.

Tras dos títulos menores dirigidos de nuevo por Norman Taurog, Adiós mi luna de miel (Don’t Give Up the Ship, 1959) y Un marciano en California (Visit to Small Planet, 1960), mas una pequeña aparición en Li’l Abner (1959) de Melvin Frank, Jerry Lewis puede abordar por fin la realización de sus películas iniciando una etapa aún más personal.
Muchos admiradores de este cómico prefieren los títulos realizados por Tashlin, tal vez el mejor que haya tenido Lewis en toda su carrera, y con el que mejor se ha compenetrado siendo autor de muchos más films de su filmografía posterior, pero varios estudiosos cinematográficos consideran que Jerry consiguió la perfección precisamente en aquellas obras donde éste fue autor total aunque siempre trabajase para la misma productora.

El botones (The Bell-boy, 1960), su opera prima como realizador, es de producción modesta e improvisada, rodada en cinco semanas en el Hotel Fontainebleau de Miami, tras cumplir con un contrato de actuación personal, pudiendo por fin dirigirse a sí mismo. Costó 900.000 dólares, blanco y negro, y recaudó 8 millones, una friolera en su tiempo. El propio Charlie Chaplin se quedó entusiasmado al verla por su singular ingenio demostrándose de una vez por todas que Jerry Lewis no era el fabricante de films idiotas, como le consideró la cegata crítica americana que en nada tiene que envidiar a ciertos colegas españoles, sino uno de los creadores de imágenes más importantes de su época.
Homenaje cálido al cine de su admirado Stan Laurel, el botones protagonista no en vano se llama Stanley, e incluso aparece Bill Richmond, guionista habitual de Lewis, caracterizado como aquel legendario cómico de la compañía Hal Roach que fuera emparejado con el orondo Oliver Hardy. Una curiosidad de El botones es que Jerry Lewis se desdobla en dos personajes, en el ya mencionado Stanley y en su propio papel, autoparodiándose certeramente al presentarse como un divo engreído y antipático.
Vemos como Martin Scorsese no inventó nada al presentar a Lewis, ya en su época de declive, como un personaje muy desagradable en El rey de la comedia (The King of the Comedy, 1982), donde era secuestrado por un cómico frustrado (Robert De Niro), una ácida comedia que sin embargo no tuvo el éxito que se merecía. En el Festival de Cannes de 1982, y en una escala posterior en Madrid, efectivamente la prensa conoció la cara oculta de Jerry Lewis, su malhumor y su insoportable carácter.
A partir de El botones, la carrera del histrión subió como la espuma. La crítica francesa le alabó sin cesar, la española pendiente de las modas ultrapirenaicas copiaron dichas reivindicaciones mientras en su propio país era totalmente denostado aunque tuviere y tiene aún legiones de admiradores.
En El ceniciento (Cinderfella, 1960) de Frank Tashlin reencontramos a Ed Wynn, aquel cómico de los años treinta que nunca consiguió en cine el éxito que obtuvo en las tablas. Aquí era el singular hado padrino del ceniciento de un oscuro cuento de hadas.
De nuevo con Tashlin, Jerry rodó cuatros cintas más de singular gracia: ¿Qué me importa el dinero? (It’s Only Money, 1962); Lío en los grandes almacenes (Who’s Minding The Store, 1963; ), Caso clínico en la clínica (The Disorderly Orderly, 1964) y Jerry Calamidad (The Patsy, 1964) cuatro películas que harían las delicias del doctor Freud, repleta de frustraciones y mil complejos.

Como autor total, Jerry consiguió excelentes muestras como El terror de las chicas (The Ladies Man, 1961), una extraña película sobre la misoginia, tan cara al cine americano, donde Lewis llega a encarnar a su propia madre antes de irse a trabajar a una residencia de señoritas. Un espía en Hollywood (The Errand Boy, 1961) es una feroz autocrítica de la desquiciada industria cinematográfica.
Pero sin duda alguna, El profesor chiflado (The Nutty Professor, 1963) es la obra maestra indiscutible de su autor. Nueva versión de la novela de Stevenson sobre el Doctor Jekyll y el señor Hyde, aunque transformando completamente su argumento. El profesor es feo, dentón y lunático. En cambio, al tomarse la droga se convierte en un guaperas viril, un cantante melódico al estilo Dean Martin que sin embargo es antipático y muy desagradable. La chica era Stella Stevens, tan deliciosa como siempre, la pareja ideal para este lunático enamorado acomplejado por su fealdad, su insignificancia y debilidad de carácter pero de buen corazón.
Finalmente la chica, de forma sorprendente, descubre la doble personalidad y en apariencia se quedará con el profesor dentón. Sin embargo, en un plano antológico, vemos que Stella se ha llevado el mágico elixir para transformarle cuando tuviera necesidad de su virilidad y de su potencia sexual. Este film tuvo posteriormente un indigno remake The Nutty Professor (El profesor chiflado, 1996) de Tom Shadyac, con Eddie Murphy en el doble papel,y su nomenos infame secuela El profesor chiflado II: La familia Klump (2000) de Peter Segal con Murphy desdoblándose en múltiples personajes.
Tras la breve aparición en El mundo está loco, loco, loco loco (It’s a Mad, Mad, Mad World, 1963) de Stanley Kramer, Jerry Lewis interpreta todos los miembros de una familia tronada en Las joyas de la familia (The Family Jewels, 1965), pero la magia de El profesor chiflado no se volvería a repetir jamás.

En el mismo año interpreta, con su amigo Tony Curtis, un film de carácter vodevilesco con exteriores en París, Boeing Boeing (Boeing Boeing, 1965) de John Rich, con un papel más formal de lo habitual. El inesperado éxito de crítica, más los ditirambos que recibió precisamente por haber abandonado a su personaje habitual, motivó un radical giro en su carrera convirtiéndose en un actor cada vez más serio y, a ratos lúgubre.
La primera de esta experiencia fue Tres en un sofá (Three on a Couch, 1966), realizada por el propio Lewis, y coprotagonizada por Janet Leigh, la esposa de Tony Curtis, que trataba del novio de una psiquiatra que seducía a tres pacientes de su amada, adoptando la personalidades de sus amados idealizados para curarlas de sus enfermedades psíquicas. La otra cara del gangster (The Big Mouth, 1967), en la misma línea, fue el último film interesante de su, por otra parte ejemplar, filmografía.
Ni Un chalado en órbita (Way Way Out, 1966) de Gordon Douglas; ni ¡Qué día tengo! (Don’t Raise the River, Lower the Bridge, 1968) de Jerry Paris; ni Pescador pescado (Hook, Line and Sinker, 1969) de George Marshall, especie de vuelta a sus orígenes, tenían interés. Al madurar Lewis había perdido ese aire encantador, ese feeling seductor de un personaje tan entrañable, tierno, sensible y completamente humano, aunque los críticos más allá del Atlántico pensaran lo contrario.
Obsesionado en compararse a Charlie Chaplin, Jerry Lewis comete el gravísimo error de rodar una película en la que él no aparecía como actor Una vez más (One More Time, 1970) con Peter Lawford y Sammy Davis jr, bastante insoportable e indigna de su valía. Al ser judío se creyó en la necesidad de parodiar a Hitler, como hiciera Chaplin con «El gran dictador«, pero el resultado ¿Dónde está el frente? (Which Way to the Front?, 1970) fue completamente tristón.

Más grave aún fue The Day the Clown Cried (1972) donde quiso demostrar que era un excelente actor dramático. Su personaje era un payaso judío que finalmente moría en la cámara de gas junto a unos niños de su misma raza. El público lo rechazó frontalmente y la película ni siquiera se ha estrenado.
Completamente hundido, estuvo siete años sin rodar nada, hasta dirigir y protagonizar «¡Dale fuerte Jerry!» (Hardly Working, 1979) donde era una sombra de sí mismo. Slapstick (Slapstick, 1982) de Steven Paul era una extraña coproducción con España; El loco mundo de Jerry (Smorgasbord,1982), de nuevo dirigida por el propio actor, no consiguió reverdecer antiguos laureles.
Queda su programa para televisión El Show de Jerry Lewis (The Jerry Lewis Show) en los setenta, donde reencontramos de nuevo aquel gran cómico que conocimos en la pantalla grande, así como un horrendo telefilm. Lucha por la vida (Fight For Life, 1987) de Elliot Silverstein donde intenta convencernos de que tiene una gran vena dramática, estrellándose estrepitosamente en tan lamentable intento.

Tras el fracaso comercial, aunque no artístico, de El rey de la comedia con un papel muy antipático, caricatura de sí mismo fuera del plató, el en otro tiempo popular cineasta rueda algún que otro papel secundario en films como Mi rebelde Cookie (Cookie, 1990) de Susan Edelman y un extraño pero interesante título El sueño de Arizona (Arizona Dream, 1993) de Emir Kusturica donde el juvenil Johnny Depp conseguía eclipsarle a él y a la mismísima Faye Dunaway juntos. En Los comediantes (Funny Bones, 1994) de Peter Chelson, dedicado al mundo de la farándula, Lewis tiene un hijo que no tiene éxito como clown. En 1996 vuelve a Broadway para encarnar al diablo en el musical Damn Yankees obteniendo un clamoroso triunfo.

Su último papel importante fue en Max Rose (2013) de Daniel Noah. Un drama con el que Jerry quiso cambiar de registro pero el resultado fue adverso en taquilla. Policias corruptos (The Trust, 2016) cierra su filmografía en un papel secundario en donde se ve ajado por su avanzada edad y finalmente silencio. Quedan sus films de antaño donde descubrimos un cineasta singular, profundo e incisivo, que supo desmenuzar las contradicciones de la opulenta sociedad americana, el matriarcado y el falso bienestar.

Jerry Lewis en su última película «Policías corruptos»

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Adiós Jerry, gracias por tus películas

JERRY LEWIS,
ETERNO ADOLESCENTE

El actor Jerry Lewis ha muerto a los 91 años en su casa de Las Vegas. Lo ha confirmado Review Journal a través de su representante. El actor, protagonista de películas como El botones o El Profesor Chiflado deja siete hijos. Aunque no se han concretado las causas del fallecimiento, en junio el actor fue hospitalizado en Las Vegas por una infección del tracto urinario, lo último en un largo historial de problemas de salud, como el ataque al corazón del que se repuso en 2006.
Cuando a finales de los cuarenta apareció Jerry Lewis había nacido el cómico moderno. Si sus inmediatos antecesores (Red Skelton, Bob Hope y Danny Kaye, el mejor de los tres) perdían parte de su ingenio al traspasar las fronteras, ese joven de mirada tierna y voz chillona era en cambio un artista universal porque en cierto modo resucitaba el burlesco más clásico aunque adaptado a los nuevos tiempos.
Joseph Levitch, de religión judía, nació en Newark, Nueva York, el 16 de marzo de 1926. El futuro Jerry Lewis, su nombre artístico, era hijo de un cantante de cabaret y de una pianista de variedades.
Jerry Lewis se inició pronto en el mundo del espectáculo, a los cinco años cantaba en el coro «Castkills», a los diez organiza un espectáculo teatral con sus compañeros de colegio y a los diecisiete ya se había convertido en un auténtico profesional. En 1944 actuaba como cantante en las orquestas de Ted Florito y Jimmy Dorsey. Dos años después se junta con un cantante melódico de origen italiano, Dean Martin, iniciando una larga colaboración en cabarets, radio, televisión y finalmente cine.
Contratados por la Paramount, la pareja Dean Martin-Jerry Lewis, no tardó en eclipsar a Bud Abbott y Lou Costello de la Universal, entonces en declive, y también a la formada por Bing Crosby y Bob Hope en su misma productora.
Está claro que la capacidad histriónica de Lewis superaba con creces a sus antecesores. Pero tal como dijo Buster Keaton, un actor cómico no debe hacer el idiota, debe sorprender al público. El personaje de Jerry Lewis es imaginativo, soñador, pero no tan cretino como suele creerse. Mas bien resulta un lunático, como Stan Laurel, su ídolo, al que intentó ayudar desde que entró en el mundo del cine. Robinsones atómicos, último film del tandem se rodó dos años después del debut de la nueva pareja, fracasando estrepitosamente en taquilla. Tras la muerte de Oliver Hardy en 1957, Laurel se había convertido en un inválido, paralítico y diabético, hasta morir en 1965 completamente marginado de la industria hollywoodense. En esta situación, Jerry Lewis acudía regularmente a visitarle a su casa en Santa Mónica (costumbre también seguida por Dick Van Dyke, un astro de la televisión, cuando éste se trasladó a California) y le tendió una mano comprándole gags anónimos (nunca acreditados, tal vez para no perjudicarle la pensión de jubilación) para ayudarle a sobrevivir en tan dramáticas circunstancias.
La comparación no es ociosa. El personaje de Jerry Lewis, en cierto modo parece un hijo neurasténico de Stan Laurel, ambos son seres apocados que siempre se ven agredidos por el entorno hostil en que viven, un entorno que les niega la comprensión y que les desprecia. Sus respectivas parejas, tanto Oliver Hardy como Dean Martin son seres dominantes y a ratos innobles, que les maltratan y les explotan. Aunque debemos precisar que el personaje del primero es mucho más gracioso y menos antipático que el del segundo.

Tanto en My Friend Irma (1949) como en My Friend Irma Goes West (1950, ambas de George Marshall, títulos con los que se dieron a conocer, ya se establecía la relación dominante-dominado. Estas comedias modestas, de escaso presupuesto, fueron evolucionando hasta productos de factura más sólida y espectacular. Hal Walker era su director habitual: At War With the Army (1950); That’s My Boy (1951); ¡Vaya par de marinos! (Sailor Beware!, 1951). Curiosamente, ese realizador les hizo aparecer brevemente en un plano de Camino de Bali (Road to Bali, 1952), protagonizada por la pareja rival Bing Crosby y Bob Hope.
Actuando bajo la dirección de artesanos como Norman Taurog la pareja se fue afianzando poco a poco: Jumping Jacks (1952), The Stooge (1952); ¡Qué par de golfantes! (The Caddy, 1953); Viviendo su vida (Living it Up, 1954); y Un fresco en apuros (You’re Never Too Young, 1955), ésta ya en el más brillante technicolor al igual que Juntos ante el peligro (Pardners, 1956), una deliciosa parodia del western.
Se tratan de films cómicos-musicales, muy sencillos, muy simpáticos, donde Dean Martin actuaba como galán algo almibarado pero nada simpático. La pareja parecía no encajar bien, tal como habían hecho sus predecesores porque la personalidad de ambos era muy distinta, además fuera del plató, las relaciones entre ambos compañeros se iba deteriorando hasta desembocar en una profunda enemistad.
Una herencia de miedo (Scared Stiff, 1953) de George Marshall fue la clásica parodia de las películas de miedo con cameo de la pareja rival Bing Crosby y Bob Hope, más la bomba brasileña Carmen Miranda; El jinete loco (Money from Home, 1953), del mismo director, recordaba en cierto modo Un día en las carreras con los hermanos Marx y El rey del circo (1954) de Joseph Pevney estaba ambientado en el mundo del circo.
Las dos últimas cintas de la pareja fueron dirigidas por Frank Tashlin, uno de los mejores realizadores de la comedia cómica, que dio un empaque distinto al cine de Jerry Lewis. Esta vez, junto a un brillante technicolor, cada vez más chillón, se contaba con un sistema espectacular. Me refiero al llamado Vistavisión, con una extraordinaria calidad de imagen, ya que se utilizaba la cinta de 35 mm. en sentido horizontal, no vertical, con una mayor definición de grano al contar con un fotograma de tamaño doble al habitual.
Artistas y modelos (Artists and Models, 1955) y Loco por Anita (Hollywood or Bust, 1956) fueron los dos vehículos con los que Tashlin despidió el tandem Martin-Lewis. El primero basado en el mundo del comic, tenía un aliciente superior con la participación de Shirley McLaine en el papel de Mujer-gato, la enamorada del histriónico cómico, con quien emparejaba a la perfección. La escultural Anita Ekberg aparecía en ambas cintas, la segunda de las cuales estaba dedicada a la cinefilia, muy cara a Jerry, con unas cancioncitas donde se parodiaba con ironía las imágenes estereotipadas del ridículo erotismo yanqui.
Tras la separación, Dean Martin se convirtió en un excelente actor dramático y de comedia romántica. Recordemos, por encima de todo, su sheriff borracho de Río Bravo (Rio Bravo, 1958) de Howard Hawks, un espléndido western al lado de John Wayne.
Jerry Lewis, en solitario, no perdió ni un ápice de su originalidad. Recordemos los casos de Oliver Hardy en Zenobia o Groucho Marx en Copacabana, donde no alcanzaron el nivel habitual, aunque su colaboración no sea tan desdeñable como se ha escrito en demasía porque ni público ni crítica admitió la menor variación de su personaje habitual. Pero el histriónico Jerry tuvo mejor suerte, su popularidad aumentó sin el lastre de Dean Martin ya que éste, siendo buen actor, corría con un papel que no daba más de sí.

Continuará

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Atomica, con la gran Charlize Theron

UN VEHÍCULO BIEN CONSTRUIDO

ATOMICA. T.O.: Atomica Blonde. Año 2017. País:Estados Unidos. Director: David Leitch. Reparto: Charlize Theron, James McAvoy, Sofia Boutella, John Goodman, Eddie Marsan, Toby Jones, Bill Skarsgård, Roland Møller, Attila Árpa, Sam Hargrave, Jóhannes Haukur Jóhannesson. Guion: Kurt Johnstad (Novela gráfica: Antony Johnston). Música: Tyler Bates. Fotografía: Jonathan Sela. Focus Features / 87Eleven / Closed on Mondays Entertainment / Denver and Delilah Productions / Sierra / Affinity. Duración: 115 minutos.
Año 1989, el muro de Berlín está a punto de caer. La espía Lorraine Broughton (Charlize Theron) tiene un caso complicado. Yo no entiendo porque en la prensa se habla de cambiarle el sexo a James Bond para que lo interprete una mujer cuando tenemos a la mentada espía que a mamporros no le gana nadie y encima se acuesta con otras mujeres.
En serio. Esta película, de la que no esperaba nada ha supuesto una  sorpresa agradable. Al estar producida, entre otros, por la propia Charliza Theron ya me temía el clásico film vehículo. Es decir, esa clase rodada para lucimiento de un actor o actriz que se pasa todo el metraje con su insultante egocentrismo pero la rubia no tiene un pelo de tonta y siempre cuida sus productos con inteligencia y profesionalidad.

La ambientación en una época concreta es perfecta, la caída del Muro de Berlín, la muerte del comunismo que fue vitoreada por muchos y llorado por otros, una maraña de agentes dobles y traidores,mercenarios sin escrúpulos. Charlize se mueve como pez en el agua, las escenas de lucha son perfectas, muy bien coreografiadas. Nada que envidiar al primer Bond.
El guión es algo confuso y llega a despistar. Un MacGuffin olvidable. Nadie recordará la motivación de esta intriga, sí las peleas de la espía que es toda una atleta. Una sorpresa agradable de ver y tal vez origen de una nueva saga.

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Cine y propaganda 1: ¿Porqué luchamos?

LOS DOCUMENTALES
DE FRANK CAPRA

El teniente coronel Frank Capra y el comandante John Ford.

Reprendemos aquí esta serie de escritos del antiguo Diario de Cine dedicados al cine de propaganda política. Utilizamos un punto de vista neutral e intentamos ser lo más objetivos posible. Yo no me dedico a la política,sino  al cine y me refiero únicamente a la influencia de aquella en esta para bien o para mal.
Para empezar podríamos referirnos a los documentales Why We Fight (¿Porqué luchamos?) que Capra rodó junto al también director Anatole Litvak, narrada por el actor Walter Huston y con la participación de Robert Flaherty como cámara.
La lista de documentales de estaserie es la que sigue:
Prelude to War (Preludio de guerra) (1942) (51:35): examina las diferencias entre las democracias y los estados fascistas y relata la conquista japonesa de Manchuria y la conquista italiana de Etiopía.
The Nazis Strike (Los nazis atacan) (1943) (40:20): trata de la anexión de Austria y de las conquistas estratégicas de Checoslovaquia y Polonia.
Divide and Conquer (Dividir y conquistar) (1943) (56:00): sobre la campaña del Benelux y de la caída de Francia.
The Battle of Britain (La batalla de Inglaterra) (1943) (51:30): sobre la victoria de la Royal Air Force contra la Luftwaffe.
The Battle of Russia (La batalla de Rusia) (1943) (76:07): muestra a los rusos defendiendo Rusia de los alemanes.
The Battle of China (La batalla de China) (1944) (62:16): trata sobre la agresión japonesa en la masacre de Nankín y los esfuerzos chinos para la construcción de la carretera de Burma y la batalla de Changsha.
War Comes to America (La guerra llega a Estados Unidos) (1945) (64:20): muestra cómo las agresiones del eje hicieron cambiar de opinión de los estadounidenses contra el aislacionismo.

De estos documentales por el Office of War Information (Oficina de Información de Guerra) de Estados Unidos sólo he visto dos y resulta instructivo revisarlos en la actualidad.
Prelude to War (Preludio de guerra), por ejemplo, nos cuentan las pretensiones expansionistas de las fuerzas del eje Berlín-Roma-Japón. Por ejemplo el Duce Mussolini deseaba recuperar  el antiguo Imperio Romano incluyendo la antigua Hispania (entonces la España de Franco, por cierto ¿qué hubieran hecho con el dictador al que ninguneaban?), un detalle del que nunca se habla por cierto.
The Battle of Russia (La batalla de Rusia) tiene más mordiente. En primer lugar los soviéticos fueron los principales adversarios de los estadounidenses durante la llamada Guerra Fría pero en aquella época fueron sus forzados aliados de los que tenían que hablar bien.
Hollywood, al contrario de la Unión Soviética, sabía hacer como nadie las películas de propaganda política porque supieron vender como nadie su proyecto político. Soviéticos, franquistas y republicanos españoles, nazis, comunistas cubanos por ejemplo eran muy  latosos en sus arengas invitando  involuntariamente a huir de sus modos de vida. Los yanquis, al menos en ese campo fueron los más listos.
Así nos encontramos con notas de humor «Adolf Hitler nunca leyó Guerra y Paz de León Tolstói«. Efectivamente Stalin copió las tácticas militares del mariscal Mijaíl Kutúzov. Quemar la tierra y esperar a que el enemigo muriera de hambre.
Capra nos muestra una Rusia insólita. Gente que celebra la Navidad y llena las iglesias, que rezaban para ganar la Guerra Sagrada o Gran Guerra Patria (como llamaban su participación en la Segunda Guerra Mundial) porque su país fue invadido y todos los rusos se pusieron en pie, unidos en la lucha que costó la vida a 27 millones de personas entre civiles y militares.
En otras palabras Capra muestra un país de gente amable, patriota y agradable, razón por la cual el documental desapareció durante la guerra fría porque entonces fue oportuno ofrecer una imagen negativa de los soviéticos.
Gran documental sin duda cuya revisión recomiendo porque siempre es positivo conocer nuestra historia porque así sabemos de dónde venimos y a dónde vamos

Frank Capra (derecha) con John Huston (segundo de la izquierda)

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Medidas para potenciar rodajes extranjeros en España

CAMBIO DE LEYES

El Gobierno está trabajando para mejorar los beneficios fiscales de las empresas cinematográficas extranjeras que deseen rodar en España y, para ello, prepara una «ventanilla única» que facilitará los trámites. Así lo ha dado a conocer este lunes el senador del PP Agustín Almodóbar en un comunicado, después de que el Gobierno le haya respondido por escrito a una pregunta que planteó interesándose por este sector. Con el fin de atraer rodajes, el Ejecutivo contempla el desarrollo del programa ‘España, plató de cine’, que incluirá una «ventanilla única» para realizar todos los trámites administrativos e informar de las ventajas de rodar en nuestro país.
Para el Gobierno, la presencia internacional de los profesionales españoles, los escenarios naturales del país, las condiciones meteorológicas y los beneficios fiscales son los principales factores que explican el éxito de España para acoger producciones cinematográficas y televisivas extranjeras. Recuerda el comunicado que el productor ejecutivo de una película o producción audiovisual extranjera tiene derecho en España a una deducción fiscal del 15 % de los costes ocasionados, ventaja que se eleva hasta el 35 % en algunas comunidades, siempre que estos costes asciendan como mínimo a un millón de euros. Junto al fomento de la economía y al desarrollo de empresas especializadas, el rodaje de películas y series televisivas tiene otra segunda vertiente: la de los «millones de ciudadanos del mundo» que deciden pasar su tiempo de vacaciones en España para conocer esos escenarios, en lo que se ha bautizado como «turismo cinematográfico». Almodóbar ha presentado en el registro del Senado una moción en la que reclama que la Cámara Alta «inste» al Gobierno a impulsar medidas que fomenten los rodajes de cine y televisión en España y, así, contribuir a consolidar el país como destino de «turismo cinematográfico».
También se potenciará la marca Shooting in Spain y se promoverá el uso de espacios públicos propiedad de la Administración central en los rodajes.
Fuente: Agencias

 

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