TRÍO DE LEYENDAS

LA MALDICIÓN DEL ALTAR ROJO. Título original: Curse of the Crimson Altar. Año: 1968. País: Reino Unido. Dirección: Vernon Sewell. Reparto: Boris Karloff (Profesor John Marsh), Christopher Lee (Morley), Barbara Steele (Lavinia Morley), Mark Eden (Robert Manning), Virginia Wetherell (Eve Morley), Michael Gough (Elder), Rosemarie Reede (Esther), Derek Tansley(Juez), Michael Warren (chófer). Guion: Jerry Sohl, Mervyn Haisman, Gerry Levy, Henry Lincoln. Historia: H.P. Lovecraft. Música: Peter Knight. Fotografía: John Coquillon. Tigon British Film Productions. Duración: 89 minutos.

La maldición del Altar Rojo es una producción de Tigon British Film Productions, una firma que intentó copiar las pasos de la Hammer sin ningún éxito. En el reparto nos encontramos tres leyendas muy queridas por los amantes del cine fantástico. Una es el gran Boris Karloff, quién encarnó varias veces al monstruo de Frankenstein e intérprete de Las tres caras del miedo (1963) de Mario Bava, Otro es el genial Christopher Lee, antiguo conde Drácula y el malvado Saruman de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Y de postre tenemos a nuestra Barbara Steel (o Steele) a quien vimos en La máscara del demonio.
Tres personajes muy queridos, tres genios del cine gótico de horror. Como secundario nos encontramos a Michael Gough, futuro mayordomo del Batman de Tim Burton. El casting es lo único bueno de esta cinta. Karloff y Lee ya habían coincidido en Corridors of Blood (1958), dos generaciones distintas en la misma película. Todo un regalo para los fans.

La maldición del Altar Rojo sólo interesa por su casting y por el placer de ver estas tres leyendas reunidas. Pero le falta lo muñas esencial, un buen director que sepa utilizarlos. La Tigon fue un mal remedo de la Hammer, con películas poco elaboradas con actores que en su día fueron importantes. Boris Karloff era muy mayor, iba en silla de ruedas y ya no estaba en su mejor época. De todas maneras sigue siendo un maestro de actores hasta sus últimos días.
Christopher Lee llegó a una edad más avanzada en mejores condiciones pero ésto es otra historia. Barbara Steele desapareció de las pantallas demasiado pronto.
Las tres leyendas cumplen con sus papeles pero la película tiene poco calado. Se deja ver, no molesta y en cierto modo es entrañable.


Boris Karloff y Christopher Lee en Corredor de sangre (1958).
