Cine e Historia 1: Juana Inés de la Cruz

YO, LA PEOR DE TODAS

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 12 de noviembre de 1651 – México, 17 de abril de 1695) es toda una rareza dentro del mundo literario. Por una parte fue una religiosa de la Orden de San Jerónimo y por otra una escritora de Nueva España (actual México), exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Era conocida en México como la Décima Musa y fue un personaje muy popular en su tiempo.
Cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa. Con muy temprana edad aprendió a leer y a escribir. Gracias a Juan Ignacio María de Castorena Ursúa y Goyeneche, obispo de Yucatán, se conoce la obra que Sor Juana tenía inédita cuando fue condenada a destruir sus escritos. Él la publicó en España. Sor Juana murió a causa de una epidemia el 17 de abril de 1695.
En 1990 se estrenó Yo la peor de todas, un film argentino de María Luisa Bemberg, basado en el ensayo Las trampas de la fe, de Octavio Paz. En el reparto Assumpta Serna (Juana Inés), Dominique Sanda (la Vireina), Héctor Alterio (el Virey), Lautaro Murúa (Arzobispo), Graciela Araujo, Alberto Segado, Gerardo Romano, Franklin Caicedo.
Juana Inés en cierto modo recuerda a Hipatia (la científica de Agora),una mujer adelantada a su tiempo que fue víctima de la intolerancia religiosa y el machismo ancestral de un arzobispo intransigente.
Assumpta Serna borda el personaje a la perfección. Una víctima no sólo de los prejuicios sino de la envidia, de ese cáncer destructivo que padecen las sociedades hispanas y que intriga para destruir la brillantez ajena. Como el músico Salieri siempre resentido con el genial Mozart, Juana Inés se vio perseguida y su obra destruida aunque finalmente se pudo salvar gracias al celo de un admirador.
Otro punto de la trama es su relación lésbica con la vireina María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga quien más adelante publicó en España su obra. En este film la relación apenas se insinúa porque la dirección  rehuye toda clase de efectismos.
Rodada en estudios argentinos, con escasos exteriores, María Luisa Bemberg dirige un film austero y sencillo sobre una de las más grandes mujeres de la historia.


Nueva España,el México colonial no tiene amplia filmografía, y sor Juana parece haberse convertido en una figura olvidada pero finalmente en 2016 se estrena la serie Juana Inés interpretada por Arcelia Ramírez como sor Juana adulta y Arantza Ruiz en sus años jóvenes.Completan el reparto Hernan Del Riego, Lisa Owen,  Margarita Sanz, Yolanda Corrales, Mauricio Isaac, Anilú Pardo, Ursula Pruneda, Emilio Echevarría, Mar Carrera, Carlos Valencia, Orlando Moguel. Guión de Patricia Arriaga Jordán, Monika Revilla, Javier Peñalosa.
Se trata de una mini serie de seis capítulos producidos en los estudios aztecas. La ambientación está muy lograda y los guiones fieles a la historia.
La relación lésbica con las virreinas es aquí más explicita pero son mostradas con total discreción. No cae en el fácil efectismo.
La trama central se centra en el enfrentamiento de la religiosa con el arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas (Betanzos, La Coruña, 11 de febrero de 1632 – Ciudad de México, 14 de agosto de 1698),  un prelado extremista y misógino que odiaba el sexo femenino y cuyo rigor provocó toda clase de conflictos en Nueva España. Prohibió las peleas de gallos, las corridas de toros y algunas representaciones teatrales.
La época se centraba en la infancia del rey Carlos II de España, llamado «el Hechizado» (Madrid, 6 de noviembre de 1661-ibídem, 1 de noviembre de 1700), concretamente la regencia de Mariana de Austriia. Pese a la incapacidad del monarca fue una buena época para las Españas que pudieron reflotar la maltrecha economía que se había hundido por las innumerables guerras de sus predecesores.
Algunos puntos curiosos. El virrey Antonio de Toledo y Salazar prohibe la esclavitud y el tráficos de africanos negros en Nueva España. Todo lo contrario de los vecinos del norte anglosajones.
El personaje de Juana Inés está muy logrado y ambas actrices trabajan con verdadero entusiasmo, tanto Arantza Ruiz en su juventud como Arcelia Ramírez en su edad adulta.

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Tobe Hooper, rey de los espantos

ADIÓS A UN CINEASTA DE CULTO

Tobe Hooper, director de Poltergeist y La matanza de Texas, murió este domingo a los 74 años en el barrio de Sherman Oaks, en Los Ángeles (California, EEUU), según informó el Departamento Forense del condado de la ciudad. Las circunstancias de la muerte todavía se desconocen, según el Departamento Forense. Nacido en Austin (Texas) en 1943, Hooper saltó a la fama en 1974 tras el estreno de La matanza de Texas que le consagró como director y guionista.
William Tobe Hooper (Austin, Texas, 25 de enero de 1943-Sherman Oaks, Los Angeles, California, 26 de agosto de 2017) es uno de los cineastas más amados por los aficionados al cine de terror, entre los que no me incluyo.Pero esta circunstancia no es excusa para perderle el respeto a un profesional que con un presupuesto ridículo consiguió un éxito tan espectacular como inesperado.
Hooper convirtió en un icono del cine de terror a Leatherface, el carnicero de cara destrozada que se cubre con una máscara de cuero y mata con una sierra.

Mathilda May y  Steve Railsback, ensartados en «Fuerza Vital»

Otras películas de culto que llevan su sello son La casa de los horrores (1981), Fuerza vital (1985), Invasores de Marte (1986) o La matanza de Texas 2 (1986). Hooper dirigió la miniserie basada en la novela de Stephen King, El misterio de Salem’s Lot, en 1979, y tres años después se puso al frente de la producción sobrenatural Poltergeist, con guión de Steven Spielberg.

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La madurez de Jerry Lewis

SUS MEJORES AÑOS Y CAÍDA

Al separarse de Martin, Jerry regresó de nuevo a las modestas películas en blanco y negro, aunque por poco tiempo. Rompieron el fuego dos sencillas muestras de comicidad estilizada Delicado delincuente (The Delicate Delinquent, 1957) de Don McGuire, parodia de las películas con delincuentes juveniles tan típicamente americanos, y El recluta (The Sad Sack, 1957) de George Marshall, basado en un comic de corte militar.
De nuevo con su mentor Frank Tashlin, Jerry consigue dos grandes comedias donde por fin pudo dar pleno rendimiento de su personalidad apocada, entrañable pero ligeramente histérica. Yo soy el padre y la madre (Rock-a-bye, Baby, 1958), de ambiente familiar, nos muestra un Jerry Lewis enamorado de Connie Stevens y de cuatro pequeños bebés, descubriendo un agradable aire maternal de un cómico tildado injustamente de banal. Tú, Kimi y yo (The Geisha Boy, 1958), en la misma línea, traslada al hilarante histrión al mismísimo Japón. Diversas referencias cinéfilas suponen un atractivo suplementario a tan divertido film, como la aparición de Sessue Hayakawa uno de los protagonistas de El puente sobre el río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1957), precisamente construyendo un puente en miniatura semejante al de la película de David Lean.

Tras dos títulos menores dirigidos de nuevo por Norman Taurog, Adiós mi luna de miel (Don’t Give Up the Ship, 1959) y Un marciano en California (Visit to Small Planet, 1960), mas una pequeña aparición en Li’l Abner (1959) de Melvin Frank, Jerry Lewis puede abordar por fin la realización de sus películas iniciando una etapa aún más personal.
Muchos admiradores de este cómico prefieren los títulos realizados por Tashlin, tal vez el mejor que haya tenido Lewis en toda su carrera, y con el que mejor se ha compenetrado siendo autor de muchos más films de su filmografía posterior, pero varios estudiosos cinematográficos consideran que Jerry consiguió la perfección precisamente en aquellas obras donde éste fue autor total aunque siempre trabajase para la misma productora.

El botones (The Bell-boy, 1960), su opera prima como realizador, es de producción modesta e improvisada, rodada en cinco semanas en el Hotel Fontainebleau de Miami, tras cumplir con un contrato de actuación personal, pudiendo por fin dirigirse a sí mismo. Costó 900.000 dólares, blanco y negro, y recaudó 8 millones, una friolera en su tiempo. El propio Charlie Chaplin se quedó entusiasmado al verla por su singular ingenio demostrándose de una vez por todas que Jerry Lewis no era el fabricante de films idiotas, como le consideró la cegata crítica americana que en nada tiene que envidiar a ciertos colegas españoles, sino uno de los creadores de imágenes más importantes de su época.
Homenaje cálido al cine de su admirado Stan Laurel, el botones protagonista no en vano se llama Stanley, e incluso aparece Bill Richmond, guionista habitual de Lewis, caracterizado como aquel legendario cómico de la compañía Hal Roach que fuera emparejado con el orondo Oliver Hardy. Una curiosidad de El botones es que Jerry Lewis se desdobla en dos personajes, en el ya mencionado Stanley y en su propio papel, autoparodiándose certeramente al presentarse como un divo engreído y antipático.
Vemos como Martin Scorsese no inventó nada al presentar a Lewis, ya en su época de declive, como un personaje muy desagradable en El rey de la comedia (The King of the Comedy, 1982), donde era secuestrado por un cómico frustrado (Robert De Niro), una ácida comedia que sin embargo no tuvo el éxito que se merecía. En el Festival de Cannes de 1982, y en una escala posterior en Madrid, efectivamente la prensa conoció la cara oculta de Jerry Lewis, su malhumor y su insoportable carácter.
A partir de El botones, la carrera del histrión subió como la espuma. La crítica francesa le alabó sin cesar, la española pendiente de las modas ultrapirenaicas copiaron dichas reivindicaciones mientras en su propio país era totalmente denostado aunque tuviere y tiene aún legiones de admiradores.
En El ceniciento (Cinderfella, 1960) de Frank Tashlin reencontramos a Ed Wynn, aquel cómico de los años treinta que nunca consiguió en cine el éxito que obtuvo en las tablas. Aquí era el singular hado padrino del ceniciento de un oscuro cuento de hadas.
De nuevo con Tashlin, Jerry rodó cuatros cintas más de singular gracia: ¿Qué me importa el dinero? (It’s Only Money, 1962); Lío en los grandes almacenes (Who’s Minding The Store, 1963; ), Caso clínico en la clínica (The Disorderly Orderly, 1964) y Jerry Calamidad (The Patsy, 1964) cuatro películas que harían las delicias del doctor Freud, repleta de frustraciones y mil complejos.

Como autor total, Jerry consiguió excelentes muestras como El terror de las chicas (The Ladies Man, 1961), una extraña película sobre la misoginia, tan cara al cine americano, donde Lewis llega a encarnar a su propia madre antes de irse a trabajar a una residencia de señoritas. Un espía en Hollywood (The Errand Boy, 1961) es una feroz autocrítica de la desquiciada industria cinematográfica.
Pero sin duda alguna, El profesor chiflado (The Nutty Professor, 1963) es la obra maestra indiscutible de su autor. Nueva versión de la novela de Stevenson sobre el Doctor Jekyll y el señor Hyde, aunque transformando completamente su argumento. El profesor es feo, dentón y lunático. En cambio, al tomarse la droga se convierte en un guaperas viril, un cantante melódico al estilo Dean Martin que sin embargo es antipático y muy desagradable. La chica era Stella Stevens, tan deliciosa como siempre, la pareja ideal para este lunático enamorado acomplejado por su fealdad, su insignificancia y debilidad de carácter pero de buen corazón.
Finalmente la chica, de forma sorprendente, descubre la doble personalidad y en apariencia se quedará con el profesor dentón. Sin embargo, en un plano antológico, vemos que Stella se ha llevado el mágico elixir para transformarle cuando tuviera necesidad de su virilidad y de su potencia sexual. Este film tuvo posteriormente un indigno remake The Nutty Professor (El profesor chiflado, 1996) de Tom Shadyac, con Eddie Murphy en el doble papel,y su nomenos infame secuela El profesor chiflado II: La familia Klump (2000) de Peter Segal con Murphy desdoblándose en múltiples personajes.
Tras la breve aparición en El mundo está loco, loco, loco loco (It’s a Mad, Mad, Mad World, 1963) de Stanley Kramer, Jerry Lewis interpreta todos los miembros de una familia tronada en Las joyas de la familia (The Family Jewels, 1965), pero la magia de El profesor chiflado no se volvería a repetir jamás.

En el mismo año interpreta, con su amigo Tony Curtis, un film de carácter vodevilesco con exteriores en París, Boeing Boeing (Boeing Boeing, 1965) de John Rich, con un papel más formal de lo habitual. El inesperado éxito de crítica, más los ditirambos que recibió precisamente por haber abandonado a su personaje habitual, motivó un radical giro en su carrera convirtiéndose en un actor cada vez más serio y, a ratos lúgubre.
La primera de esta experiencia fue Tres en un sofá (Three on a Couch, 1966), realizada por el propio Lewis, y coprotagonizada por Janet Leigh, la esposa de Tony Curtis, que trataba del novio de una psiquiatra que seducía a tres pacientes de su amada, adoptando la personalidades de sus amados idealizados para curarlas de sus enfermedades psíquicas. La otra cara del gangster (The Big Mouth, 1967), en la misma línea, fue el último film interesante de su, por otra parte ejemplar, filmografía.
Ni Un chalado en órbita (Way Way Out, 1966) de Gordon Douglas; ni ¡Qué día tengo! (Don’t Raise the River, Lower the Bridge, 1968) de Jerry Paris; ni Pescador pescado (Hook, Line and Sinker, 1969) de George Marshall, especie de vuelta a sus orígenes, tenían interés. Al madurar Lewis había perdido ese aire encantador, ese feeling seductor de un personaje tan entrañable, tierno, sensible y completamente humano, aunque los críticos más allá del Atlántico pensaran lo contrario.
Obsesionado en compararse a Charlie Chaplin, Jerry Lewis comete el gravísimo error de rodar una película en la que él no aparecía como actor Una vez más (One More Time, 1970) con Peter Lawford y Sammy Davis jr, bastante insoportable e indigna de su valía. Al ser judío se creyó en la necesidad de parodiar a Hitler, como hiciera Chaplin con «El gran dictador«, pero el resultado ¿Dónde está el frente? (Which Way to the Front?, 1970) fue completamente tristón.

Más grave aún fue The Day the Clown Cried (1972) donde quiso demostrar que era un excelente actor dramático. Su personaje era un payaso judío que finalmente moría en la cámara de gas junto a unos niños de su misma raza. El público lo rechazó frontalmente y la película ni siquiera se ha estrenado.
Completamente hundido, estuvo siete años sin rodar nada, hasta dirigir y protagonizar «¡Dale fuerte Jerry!» (Hardly Working, 1979) donde era una sombra de sí mismo. Slapstick (Slapstick, 1982) de Steven Paul era una extraña coproducción con España; El loco mundo de Jerry (Smorgasbord,1982), de nuevo dirigida por el propio actor, no consiguió reverdecer antiguos laureles.
Queda su programa para televisión El Show de Jerry Lewis (The Jerry Lewis Show) en los setenta, donde reencontramos de nuevo aquel gran cómico que conocimos en la pantalla grande, así como un horrendo telefilm. Lucha por la vida (Fight For Life, 1987) de Elliot Silverstein donde intenta convencernos de que tiene una gran vena dramática, estrellándose estrepitosamente en tan lamentable intento.

Tras el fracaso comercial, aunque no artístico, de El rey de la comedia con un papel muy antipático, caricatura de sí mismo fuera del plató, el en otro tiempo popular cineasta rueda algún que otro papel secundario en films como Mi rebelde Cookie (Cookie, 1990) de Susan Edelman y un extraño pero interesante título El sueño de Arizona (Arizona Dream, 1993) de Emir Kusturica donde el juvenil Johnny Depp conseguía eclipsarle a él y a la mismísima Faye Dunaway juntos. En Los comediantes (Funny Bones, 1994) de Peter Chelson, dedicado al mundo de la farándula, Lewis tiene un hijo que no tiene éxito como clown. En 1996 vuelve a Broadway para encarnar al diablo en el musical Damn Yankees obteniendo un clamoroso triunfo.

Su último papel importante fue en Max Rose (2013) de Daniel Noah. Un drama con el que Jerry quiso cambiar de registro pero el resultado fue adverso en taquilla. Policias corruptos (The Trust, 2016) cierra su filmografía en un papel secundario en donde se ve ajado por su avanzada edad y finalmente silencio. Quedan sus films de antaño donde descubrimos un cineasta singular, profundo e incisivo, que supo desmenuzar las contradicciones de la opulenta sociedad americana, el matriarcado y el falso bienestar.

Jerry Lewis en su última película «Policías corruptos»

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Adiós Jerry, gracias por tus películas

JERRY LEWIS,
ETERNO ADOLESCENTE

El actor Jerry Lewis ha muerto a los 91 años en su casa de Las Vegas. Lo ha confirmado Review Journal a través de su representante. El actor, protagonista de películas como El botones o El Profesor Chiflado deja siete hijos. Aunque no se han concretado las causas del fallecimiento, en junio el actor fue hospitalizado en Las Vegas por una infección del tracto urinario, lo último en un largo historial de problemas de salud, como el ataque al corazón del que se repuso en 2006.
Cuando a finales de los cuarenta apareció Jerry Lewis había nacido el cómico moderno. Si sus inmediatos antecesores (Red Skelton, Bob Hope y Danny Kaye, el mejor de los tres) perdían parte de su ingenio al traspasar las fronteras, ese joven de mirada tierna y voz chillona era en cambio un artista universal porque en cierto modo resucitaba el burlesco más clásico aunque adaptado a los nuevos tiempos.
Joseph Levitch, de religión judía, nació en Newark, Nueva York, el 16 de marzo de 1926. El futuro Jerry Lewis, su nombre artístico, era hijo de un cantante de cabaret y de una pianista de variedades.
Jerry Lewis se inició pronto en el mundo del espectáculo, a los cinco años cantaba en el coro «Castkills», a los diez organiza un espectáculo teatral con sus compañeros de colegio y a los diecisiete ya se había convertido en un auténtico profesional. En 1944 actuaba como cantante en las orquestas de Ted Florito y Jimmy Dorsey. Dos años después se junta con un cantante melódico de origen italiano, Dean Martin, iniciando una larga colaboración en cabarets, radio, televisión y finalmente cine.
Contratados por la Paramount, la pareja Dean Martin-Jerry Lewis, no tardó en eclipsar a Bud Abbott y Lou Costello de la Universal, entonces en declive, y también a la formada por Bing Crosby y Bob Hope en su misma productora.
Está claro que la capacidad histriónica de Lewis superaba con creces a sus antecesores. Pero tal como dijo Buster Keaton, un actor cómico no debe hacer el idiota, debe sorprender al público. El personaje de Jerry Lewis es imaginativo, soñador, pero no tan cretino como suele creerse. Mas bien resulta un lunático, como Stan Laurel, su ídolo, al que intentó ayudar desde que entró en el mundo del cine. Robinsones atómicos, último film del tandem se rodó dos años después del debut de la nueva pareja, fracasando estrepitosamente en taquilla. Tras la muerte de Oliver Hardy en 1957, Laurel se había convertido en un inválido, paralítico y diabético, hasta morir en 1965 completamente marginado de la industria hollywoodense. En esta situación, Jerry Lewis acudía regularmente a visitarle a su casa en Santa Mónica (costumbre también seguida por Dick Van Dyke, un astro de la televisión, cuando éste se trasladó a California) y le tendió una mano comprándole gags anónimos (nunca acreditados, tal vez para no perjudicarle la pensión de jubilación) para ayudarle a sobrevivir en tan dramáticas circunstancias.
La comparación no es ociosa. El personaje de Jerry Lewis, en cierto modo parece un hijo neurasténico de Stan Laurel, ambos son seres apocados que siempre se ven agredidos por el entorno hostil en que viven, un entorno que les niega la comprensión y que les desprecia. Sus respectivas parejas, tanto Oliver Hardy como Dean Martin son seres dominantes y a ratos innobles, que les maltratan y les explotan. Aunque debemos precisar que el personaje del primero es mucho más gracioso y menos antipático que el del segundo.

Tanto en My Friend Irma (1949) como en My Friend Irma Goes West (1950, ambas de George Marshall, títulos con los que se dieron a conocer, ya se establecía la relación dominante-dominado. Estas comedias modestas, de escaso presupuesto, fueron evolucionando hasta productos de factura más sólida y espectacular. Hal Walker era su director habitual: At War With the Army (1950); That’s My Boy (1951); ¡Vaya par de marinos! (Sailor Beware!, 1951). Curiosamente, ese realizador les hizo aparecer brevemente en un plano de Camino de Bali (Road to Bali, 1952), protagonizada por la pareja rival Bing Crosby y Bob Hope.
Actuando bajo la dirección de artesanos como Norman Taurog la pareja se fue afianzando poco a poco: Jumping Jacks (1952), The Stooge (1952); ¡Qué par de golfantes! (The Caddy, 1953); Viviendo su vida (Living it Up, 1954); y Un fresco en apuros (You’re Never Too Young, 1955), ésta ya en el más brillante technicolor al igual que Juntos ante el peligro (Pardners, 1956), una deliciosa parodia del western.
Se tratan de films cómicos-musicales, muy sencillos, muy simpáticos, donde Dean Martin actuaba como galán algo almibarado pero nada simpático. La pareja parecía no encajar bien, tal como habían hecho sus predecesores porque la personalidad de ambos era muy distinta, además fuera del plató, las relaciones entre ambos compañeros se iba deteriorando hasta desembocar en una profunda enemistad.
Una herencia de miedo (Scared Stiff, 1953) de George Marshall fue la clásica parodia de las películas de miedo con cameo de la pareja rival Bing Crosby y Bob Hope, más la bomba brasileña Carmen Miranda; El jinete loco (Money from Home, 1953), del mismo director, recordaba en cierto modo Un día en las carreras con los hermanos Marx y El rey del circo (1954) de Joseph Pevney estaba ambientado en el mundo del circo.
Las dos últimas cintas de la pareja fueron dirigidas por Frank Tashlin, uno de los mejores realizadores de la comedia cómica, que dio un empaque distinto al cine de Jerry Lewis. Esta vez, junto a un brillante technicolor, cada vez más chillón, se contaba con un sistema espectacular. Me refiero al llamado Vistavisión, con una extraordinaria calidad de imagen, ya que se utilizaba la cinta de 35 mm. en sentido horizontal, no vertical, con una mayor definición de grano al contar con un fotograma de tamaño doble al habitual.
Artistas y modelos (Artists and Models, 1955) y Loco por Anita (Hollywood or Bust, 1956) fueron los dos vehículos con los que Tashlin despidió el tandem Martin-Lewis. El primero basado en el mundo del comic, tenía un aliciente superior con la participación de Shirley McLaine en el papel de Mujer-gato, la enamorada del histriónico cómico, con quien emparejaba a la perfección. La escultural Anita Ekberg aparecía en ambas cintas, la segunda de las cuales estaba dedicada a la cinefilia, muy cara a Jerry, con unas cancioncitas donde se parodiaba con ironía las imágenes estereotipadas del ridículo erotismo yanqui.
Tras la separación, Dean Martin se convirtió en un excelente actor dramático y de comedia romántica. Recordemos, por encima de todo, su sheriff borracho de Río Bravo (Rio Bravo, 1958) de Howard Hawks, un espléndido western al lado de John Wayne.
Jerry Lewis, en solitario, no perdió ni un ápice de su originalidad. Recordemos los casos de Oliver Hardy en Zenobia o Groucho Marx en Copacabana, donde no alcanzaron el nivel habitual, aunque su colaboración no sea tan desdeñable como se ha escrito en demasía porque ni público ni crítica admitió la menor variación de su personaje habitual. Pero el histriónico Jerry tuvo mejor suerte, su popularidad aumentó sin el lastre de Dean Martin ya que éste, siendo buen actor, corría con un papel que no daba más de sí.

Continuará

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Atomica, con la gran Charlize Theron

UN VEHÍCULO BIEN CONSTRUIDO

ATOMICA. T.O.: Atomica Blonde. Año 2017. País:Estados Unidos. Director: David Leitch. Reparto: Charlize Theron, James McAvoy, Sofia Boutella, John Goodman, Eddie Marsan, Toby Jones, Bill Skarsgård, Roland Møller, Attila Árpa, Sam Hargrave, Jóhannes Haukur Jóhannesson. Guion: Kurt Johnstad (Novela gráfica: Antony Johnston). Música: Tyler Bates. Fotografía: Jonathan Sela. Focus Features / 87Eleven / Closed on Mondays Entertainment / Denver and Delilah Productions / Sierra / Affinity. Duración: 115 minutos.
Año 1989, el muro de Berlín está a punto de caer. La espía Lorraine Broughton (Charlize Theron) tiene un caso complicado. Yo no entiendo porque en la prensa se habla de cambiarle el sexo a James Bond para que lo interprete una mujer cuando tenemos a la mentada espía que a mamporros no le gana nadie y encima se acuesta con otras mujeres.
En serio. Esta película, de la que no esperaba nada ha supuesto una  sorpresa agradable. Al estar producida, entre otros, por la propia Charliza Theron ya me temía el clásico film vehículo. Es decir, esa clase rodada para lucimiento de un actor o actriz que se pasa todo el metraje con su insultante egocentrismo pero la rubia no tiene un pelo de tonta y siempre cuida sus productos con inteligencia y profesionalidad.

La ambientación en una época concreta es perfecta, la caída del Muro de Berlín, la muerte del comunismo que fue vitoreada por muchos y llorado por otros, una maraña de agentes dobles y traidores,mercenarios sin escrúpulos. Charlize se mueve como pez en el agua, las escenas de lucha son perfectas, muy bien coreografiadas. Nada que envidiar al primer Bond.
El guión es algo confuso y llega a despistar. Un MacGuffin olvidable. Nadie recordará la motivación de esta intriga, sí las peleas de la espía que es toda una atleta. Una sorpresa agradable de ver y tal vez origen de una nueva saga.

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Cine y propaganda 1: ¿Porqué luchamos?

LOS DOCUMENTALES
DE FRANK CAPRA

El teniente coronel Frank Capra y el comandante John Ford.

Reprendemos aquí esta serie de escritos del antiguo Diario de Cine dedicados al cine de propaganda política. Utilizamos un punto de vista neutral e intentamos ser lo más objetivos posible. Yo no me dedico a la política,sino  al cine y me refiero únicamente a la influencia de aquella en esta para bien o para mal.
Para empezar podríamos referirnos a los documentales Why We Fight (¿Porqué luchamos?) que Capra rodó junto al también director Anatole Litvak, narrada por el actor Walter Huston y con la participación de Robert Flaherty como cámara.
La lista de documentales de estaserie es la que sigue:
Prelude to War (Preludio de guerra) (1942) (51:35): examina las diferencias entre las democracias y los estados fascistas y relata la conquista japonesa de Manchuria y la conquista italiana de Etiopía.
The Nazis Strike (Los nazis atacan) (1943) (40:20): trata de la anexión de Austria y de las conquistas estratégicas de Checoslovaquia y Polonia.
Divide and Conquer (Dividir y conquistar) (1943) (56:00): sobre la campaña del Benelux y de la caída de Francia.
The Battle of Britain (La batalla de Inglaterra) (1943) (51:30): sobre la victoria de la Royal Air Force contra la Luftwaffe.
The Battle of Russia (La batalla de Rusia) (1943) (76:07): muestra a los rusos defendiendo Rusia de los alemanes.
The Battle of China (La batalla de China) (1944) (62:16): trata sobre la agresión japonesa en la masacre de Nankín y los esfuerzos chinos para la construcción de la carretera de Burma y la batalla de Changsha.
War Comes to America (La guerra llega a Estados Unidos) (1945) (64:20): muestra cómo las agresiones del eje hicieron cambiar de opinión de los estadounidenses contra el aislacionismo.

De estos documentales por el Office of War Information (Oficina de Información de Guerra) de Estados Unidos sólo he visto dos y resulta instructivo revisarlos en la actualidad.
Prelude to War (Preludio de guerra), por ejemplo, nos cuentan las pretensiones expansionistas de las fuerzas del eje Berlín-Roma-Japón. Por ejemplo el Duce Mussolini deseaba recuperar  el antiguo Imperio Romano incluyendo la antigua Hispania (entonces la España de Franco, por cierto ¿qué hubieran hecho con el dictador al que ninguneaban?), un detalle del que nunca se habla por cierto.
The Battle of Russia (La batalla de Rusia) tiene más mordiente. En primer lugar los soviéticos fueron los principales adversarios de los estadounidenses durante la llamada Guerra Fría pero en aquella época fueron sus forzados aliados de los que tenían que hablar bien.
Hollywood, al contrario de la Unión Soviética, sabía hacer como nadie las películas de propaganda política porque supieron vender como nadie su proyecto político. Soviéticos, franquistas y republicanos españoles, nazis, comunistas cubanos por ejemplo eran muy  latosos en sus arengas invitando  involuntariamente a huir de sus modos de vida. Los yanquis, al menos en ese campo fueron los más listos.
Así nos encontramos con notas de humor «Adolf Hitler nunca leyó Guerra y Paz de León Tolstói«. Efectivamente Stalin copió las tácticas militares del mariscal Mijaíl Kutúzov. Quemar la tierra y esperar a que el enemigo muriera de hambre.
Capra nos muestra una Rusia insólita. Gente que celebra la Navidad y llena las iglesias, que rezaban para ganar la Guerra Sagrada o Gran Guerra Patria (como llamaban su participación en la Segunda Guerra Mundial) porque su país fue invadido y todos los rusos se pusieron en pie, unidos en la lucha que costó la vida a 27 millones de personas entre civiles y militares.
En otras palabras Capra muestra un país de gente amable, patriota y agradable, razón por la cual el documental desapareció durante la guerra fría porque entonces fue oportuno ofrecer una imagen negativa de los soviéticos.
Gran documental sin duda cuya revisión recomiendo porque siempre es positivo conocer nuestra historia porque así sabemos de dónde venimos y a dónde vamos

Frank Capra (derecha) con John Huston (segundo de la izquierda)

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Medidas para potenciar rodajes extranjeros en España

CAMBIO DE LEYES

El Gobierno está trabajando para mejorar los beneficios fiscales de las empresas cinematográficas extranjeras que deseen rodar en España y, para ello, prepara una «ventanilla única» que facilitará los trámites. Así lo ha dado a conocer este lunes el senador del PP Agustín Almodóbar en un comunicado, después de que el Gobierno le haya respondido por escrito a una pregunta que planteó interesándose por este sector. Con el fin de atraer rodajes, el Ejecutivo contempla el desarrollo del programa ‘España, plató de cine’, que incluirá una «ventanilla única» para realizar todos los trámites administrativos e informar de las ventajas de rodar en nuestro país.
Para el Gobierno, la presencia internacional de los profesionales españoles, los escenarios naturales del país, las condiciones meteorológicas y los beneficios fiscales son los principales factores que explican el éxito de España para acoger producciones cinematográficas y televisivas extranjeras. Recuerda el comunicado que el productor ejecutivo de una película o producción audiovisual extranjera tiene derecho en España a una deducción fiscal del 15 % de los costes ocasionados, ventaja que se eleva hasta el 35 % en algunas comunidades, siempre que estos costes asciendan como mínimo a un millón de euros. Junto al fomento de la economía y al desarrollo de empresas especializadas, el rodaje de películas y series televisivas tiene otra segunda vertiente: la de los «millones de ciudadanos del mundo» que deciden pasar su tiempo de vacaciones en España para conocer esos escenarios, en lo que se ha bautizado como «turismo cinematográfico». Almodóbar ha presentado en el registro del Senado una moción en la que reclama que la Cámara Alta «inste» al Gobierno a impulsar medidas que fomenten los rodajes de cine y televisión en España y, así, contribuir a consolidar el país como destino de «turismo cinematográfico».
También se potenciará la marca Shooting in Spain y se promoverá el uso de espacios públicos propiedad de la Administración central en los rodajes.
Fuente: Agencias

 

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Basilio Martín Patino

HEROICO CINEASTA

El cineasta, productor y guionista Basilio Martín Patino (Lumbrales, Salamanca; 1930), uno de los principales directores españoles enmarcados en el llamado «cine de autor», ha fallecido este domingo en Madrid a los 86 años, según han confirmado fuentes familiares.
Basilio Martín Patino nació el 29 de octubre de 1930 en Lumbrales (Salamanca). Sus padres, ambos profesores, eran de derechas y católicos y sus dos hermanos se dedicaron a la vida religiosa; su hermano José María (1925-2015), sacerdote, fue secretario del cardenal Tarancón y su otra hermana es religiosa. Sin embargo, Basilio tomó un camino muy distinto, asumiendo posturas anarquistas que se verían reflejadas en su cine. Estudió en la Universidad de Salamanca, licenciándose en Filosofía y Letras, y posteriormente obtuvo el título de director-realizador por la Escuela Oficial de Cine de Madrid.
Tras su paso por la Escuela Oficial de Cinematografía y varios cortometrajes, el cineasta salmantino dirige su primer largometraje, Nueve cartas a Berta (1967) con Emilio Gutiérrez Caba y Elsa  Baeza  (Bayamo, Cuba, 2 de enero de 1947) una cantante y actriz cubana radicada en España. Lorenzo (Emilio Gutiérrez Caba) acaba de regresar de Inglaterra, donde se ha enamorado de Berta, una chica hija de padres exiliados que nunca ha visto España. Lorenzo intenta, a través de unas hermosas cartas, que ella entienda cómo es el mundo en el que un día vivieron sus padres.
La película fue un intento de crear cine de autor en España. Un cine más crítico, más real. En su día dio origen al llamado Nuevo Cine Español, un cine sin pretensiones comerciales lo que provocó su precipitada muerte en una industria sometida a intereses comerciales. Aquel intento de cambiar la historia de nuestra cinematografía, es decir una Nouvelle Vague a la española quedó en nada. «Nosotros no somos una Nouvelle Vague sino una Vague (ola)  triste«.
Años después el Nuevo Cine Español fue duramente criticado porque siendo un cine crítico con  el franquismo fue en realidad subvencionado por el mismo. Se trataba de un lavado de imagen del Régimen que pretendía engañar al resto de Europa proyectando una imagen más liberal.
Yo no voy a entrar en esta polémica porque en realidad no está motivada por pretensiones justas sino por pura envidia y porque se buscaba cualquier resquicio para hacer daño a unos cineastas que se dejaron la piel para mejorar nuestra situación:
La vida comercial del cine de Martín Patino fue muy limitada. Las Salas Especiales y los cine-clubs. Un cine tratado siempre con desdén, a contracorriente y con gran desidia.
Si sus películas de ficción han caído en el olvido, más relevancia tienen sus documentales. Canciones para después de una guerra (1971), de dura temática. Las canciones que estaban de moda en la postguerra y la guerra civil.
Queridísimos verdugos (1973) sobre esos siniestros personajes que ejecutaban al garrote vil durante el franquismo. Un documento escalofriante.
Caudillo (1974), documental crítico sobre el «invicto» general que nos gobernó cuarenta años.
Libre te quiero (2012), documental sobre el 15-M fue su último trabajo.Crónica de un conato de revolución en España contra las políticas suicidas del PSOE y del PP. Por desgracia el conato acabó en nada.
Sentía gran aprecio por el cineasta que acabamos de perder. Su pérdida es dolorosa a pesar de que es muy complicado ver su cine y le admiramos aquí por su valor y su honestidad profesional. Gracias, Basilio.

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En Blu-Ray por favor 9: Camelot

FAMOSO MUSICAL DE BROADWAY

Si hay algo que no se entiende es el maltrato que ha recibido esta película en nuestro país. Camelot (1967) se estrenó mal con las canciones dobladas y el metraje reducido. Ya al adaptarse al desaparecieron varias piezas. Camelot es un musical de Alan Jay Lerner (libreto y letras) y Frederick Loewe (música). Está basado en la leyenda del rey Arturo y está adaptado de la serie de novelas The Once and Future King de T. H. White.
La producción original de 1960, dirigida por Moss Hart y orquestada por Robert Russell Bennett y Philip J. Lang, obtuvo 873 representaciones en Broadway, ganó cuatro Tony Awards y numerosas reposiciones, estrenándose en el extranjero y convirtiéndose en película en 1967 así como programas de televisión. En su debut tuvo el siguiente reparto: Richard Burton (rey Arturo), Julie Andrews (reina Ginebra), Robert Goulet (sir Lanzarote), David Hurst (Merlin), Robert Coote (rey Pellinore), Roddy McDowall (Mordred), M’el Dowd (Morgana), Virginia Allen (Lady Catherine), Marjorie Smith (Nimue), Bruce Yarnell (Sir Lionel), Michael Kermoyan (Sir Ozanna).
Yo asistí en Sitges a un homenaje a la película cuando se cumplieron veinte años de su producción. Era el año 1987. El evento fue presentado por Franco Nero y Vanessa Redgrave en persona, hablando un perfecto castellano ambos. Nero aseguró que le ofrecieron hacer de Lanzarote y estuvo más de un mes rodando una película de caballerías en España haciendo de Lanzarote, y pasado ese tiempo le informan que Camelot es un musical. Declaraciones sorprendentes que espero se aclaren algún día.
Por cierto recomiendo aquí las bandas sonoras tanto de la película como del musical de Broadway, conmino a que se edite también la versión en castellano porque nunca he podido encontrarlas enteras salvo algunos resúmenes.
Y sobretodo espero que la editen ya en Blu-Ray remasterizada recuperando su esplendor. Camelot es uno de los mejores musicales jamás filmados (mi preferido es Cantando bajo la lluvia) y las canciones de Alan Jay Lerner y Frederick Loewe (My Fair Lady, La Leyenda de la Ciudad sin Nombre,Brigadoon) son maravillosas.
Por cierto Brigadoon tampoco tiene versión Blu-Ray ni La Leyenda de la Ciudad sin Nombre. ¿A qué esperan?
¿Y la tele movie de 1982 con el propio Richard Harris como rey Arturo?  ¿Cuándo la veremos?

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Nuestra Terele Pavez

ADIÓS A UNA ACTRIZ,
CON MAYÚSCULAS

La actriz Terele Pávez ha fallecido este viernes a los 78 años, según informa AISGE en su cuenta oficial de Twitter.
Según la asociación, la intérprete ha fallecido en el Hospital de La Paz de Madrid a causa de un derrame cerebral. Su único hijo, Carolo Ruiz, ha confirmado la noticia a través de un emotivo vídeo en Facebook en el que asegura que «Ha dejado muchísima felicidad y amor. Siempre he dicho que si no recuerdas a alguien con una sonrisa es que algo no ha quedado bien. Siempre la recuerdo con una sonrisa«.

“En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.”

Ramón María del Valle Inclán

No he añadido esta cita del gran Valle Inclán por casualidad gratuita sino por una queja. En el año 2008, la actriz aquí homenajeada fue encontrada en la calle viviendo entre cartones como una mendiga. En el día de su muerte todo son loas,»ha muerto una de las más grandes» dicen y se olvida esta dramática circunstancia. Una de nuestras mejores actrices durmiendo en la calle mientras los grandes cacos disfrutan de una jubilación dorada. Cacos que han gobernado este país gracias a los ciudadanos que les han votado. O que no les han votado como nuestros jefes de estado.

Teresa Marta Ruiz Penella, conocida artísticamente como Terele Pávez (Bilbao, 29 de julio de 1939-Madrid, 11 de agosto de 2017), fue una actriz española ganadora del premio Goya a la Mejor actriz de reparto por la película Las brujas de Zugarramurdi (2013).
Hija del político Ramón Ruiz Alonso y Magdalena Penella Silva (hermana de Teresita Silva), pertenecía a una dinastía de artistas: nieta y bisnieta respectivamente de los compositores Manuel Penella Moreno y Manuel Penella Raga, era hermana de las también actrices Emma Penella y Elisa Montés. Además, era tía de la actriz Emma Ozores (hija de su hermana Elisa y del actor Antonio Ozores).
Su apellido artístico Pávez provenía del segundo apellido de su abuela materna, Emma Silva Pávez, de origen chileno, y que utilizaba para distinguirse artísticamente de sus hermanas.
Con doce años rueda su primera película, Novio a la vista de Luis García Berlanga, papel conseguido por Jesús Franco, amigo de la familia, que la dirigirá en Tenemos 18 años (1959). Siendo sus hermanas mayores Emma y Elisa ya reputadas intérpretes, Terele fue la tercera de su familia en hacerse actriz. Las tres hermanas sólo han rodado una película juntas, La cuarta ventana (Julio Coll, 1963).
Terele Pavez ha rodado casi un centenar de  películas, en ellas ha hecho prácticamente de todo aunque su voz y su físico la encasilló en papeles desagradables. No somos de piedra (1968), Fortunata y Jacinta (1970), la versión de Angelino Fons protagonizada por Emma Penella, La espada negra (1976), Carne apaleada (1978), Los santos inocentes (1984).
En 1995 rueda El día de la bestia de Alex de la Iglesia que la convirtió en su actriz fetiche. En 1996 protagoniza La Celestina de Gerardo Vera, basado en la famosa novela de Fernando de Rojas.

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