Trilogía sobre Fantomas, años sesenta

FANTOMAS AÑOS 60,
TRILOGIA DE LA RISA

“¡Fantomas! ¡No está en ninguna parte y está en todas. Su sombra se cierne sobre los misterios más extraños…” (“Fantomas”, de Pierre Souvestre y Marcel Allain)

I)- FANTÔMAS (FANTOMAS, 1964)-
II)- FANTÔMAS SE DECHAÎNE (FANTOMAS VUELVE, 1965)-
III)- FANTÔMAS CONTRE SCOTLAND YARD (FANTOMAS CONTRA SCOTLAND YARD, 1967)-
Las tres de André Hunebelle.

I- FANTOMAS, EL PERSONAJE
En 1911 apareció en París una obra con el extraño título de “Fantômas”. La firmaban dos escritores y periodistas apenas conocidos: Pierre Souvestre y Marcel Allain, quienes pronto gozarían de una popularidad como pocas veces se ha visto en Francia gracias a sus novelas por entregas del personaje. Derribaban a su vez las barreras que impedían el paso de los escritores principiantes colocadas por cierto número de autores, las cuales interceptaban el paso a todos los noveles no participantes, claro, de su círculo. Souvestre y Allain narran en su obra la historia de Fantomas, enigmático personaje, escurridizo, inalcanzable, transformista, camaleónico, rey del disfraz (generalmente de alguien a quien acababa de asesinar), vestido completamente de negro y enmascarado, el más grande cerebro dedicado al mal, prototipo del ladrón audaz, del asesino sin sentimientos. Esta figura tiene su centro de operaciones en París, corre por los tejados, por las cloacas, nadie sabe como y de que forma será su próximo golpe, usa técnicas estrambóticas para el crimen (habitaciones que se llenan de arena, plaga de ratas infectadas, gigantescas serpientes que arroja sobre sus perseguidores, etc.) y se supone que su verdadera personalidad es el archiduque Juan North (nacido en 1867) del principado de Hesse- Weimar, tiene un hijo (Vladimir) y por causas desconocidas fue ingresado en prisión. En 1895 Fantomas emigra a la India y allí tiene relación con una mujer europea la cual dará luz a una niña. Sus enemigos principales son el comisario Juve de la Sûrete, el periodista Jérôme Fandor (del diario Point Du Jour) y su novia Hélène Gurn (en las tres películas de los 60 es fotógrafa del Point Du Jour). Fantomas también se enamorará de Hélène, a la que rapta en más de una ocasión pero — ¡Oh, sorpresa! — en uno de los últimos episodios se descubre que Fantomas es el padre de Hélène (la niña nacida en India).

Louis Feuillade (1874- 1925) fue el primer encargado de pasar al cine el folletín de Souvestre- Allain, casi tres años después de la salida del original literario: “Fantômas” (“Fantomas”, 1913).
En 1915 David W. Griffith ideó el lenguaje cinematográfico tal como ha llegado a nuestros días en “El nacimiento de una nación” (montaje, planos, contraplanos). Antes de este título el cine era espectáculo de feria. Este “Fantomas” de Feuillade la vemos casi toda con planos fijos, solo de vez en cuando aparecía un plano detalle o un primer plano y cada película de Fantomas no era un largometraje sino un celuloide fraccionado en breves episodios que finalizaban en su punto álgido — como hicieron sus creadores literarios sobre el papel, “quienes dejaban en vilo a sus lectores” (mi amigo Salvador Saínz lo explica muy bien en “Diario de Cine”) — para crear interés, suspense y expectación. Por lo tanto no tienen ritmo cinematográfico sino sucesión de planos fijos (como tarjetas postales) pero poseen valores para el estudioso (y el que tenga sensibilidad) del cine. La atmósfera estaba bien conseguida y tenía su encanto. Finalmente la cinta quedó formada por cinco seriales: “A la sombra de la guillotina” (1913), de tres episodios, “Juve contra Fantomas” (1913), de cuatro, “La muerte que nos mata” (1913), de seis, “Fantomas contra Fantomas” (1914), de cuatro y “El falso magistrado” (1914), de cuatro episodios.

René Navarre era el actor que interpretaba al personaje, quedando identificado plenamente con él (fue tal el éxito que recibía de 300 a 400 cartas diarias y no podía salir a la calle puesto que sus fans le hacían la vida imposible).
En determinados ambientes el éxito de “Fantomas” contrarió: no sentaba bien que un maleante fuera el protagonista de una historia. A causa de ello Louis Feuillade realizó un serial de 12 episodios protagonizado por “Judex” (“Judex”, 1916), un enmascarado justiciero (“Judex”= Juez) cuyo atuendo era muy parecido al de Fantomas. El enmascarado a favor de la justicia reapareció más adelante: “Judex-1934” (“Judex-34”), dirigida por Maurice Campreaux, yerno de Feuillade, basándose en el trabajo de su insigne suegro de 1916 y en una obra un año después (1917) del mismo: “La Nouvelle Mission de Judex” (“La nueva misión de Judex”). También adquirió bastante éxito René Cresté como Judex. El personaje será resucitado en 1963 por George Franjú: “Judex” (“Judex”), bella película en la cual se cita a Fantomas varias veces.
En “Rendez-Vous a Bray” (“Cita en Bray”), de André Delvaux (1971) aparecían unas escenas del “Fantomas” de Feuillade. Los tres títulos siguientes son muy difíciles de encontrar o visionar aunque René Predal en su libro “Le Cinema Fantastique” (1970) nos dice que no son precisamente obras de arte: “Fantômas” (“Fantomas”), serial americano de Edward Sedwick en 20 episodios (1921), “Fantômas” (“Fantomas”), de Paul Fejos (1932) y “Fantômes contre Fantômes” (“Fantomas contra Fantomas”), de Robert Vernay (1949). En pleno apogeo surrealista los seguidores de este movimiento artístico consideraron como suya la idea de Fantomas y en el “Cercle du Cinema de Bruxelles” presentaba, entre otros films surrealistas, una evocación del personaje con “Mr. Fantômas”, un corto mudo de unos 20 minutos (era el 12-octubre-1937) con acompañamiento de orquesta. El autor era el poeta abogado Erns Moerman, quien realizaba la tentativa de mostrarnos en forma de sueño onírico los amores de Fantomas y el porqué se dedicó a una vida criminal. En 1947 Juan Sacha nos dará otro “Fantômas” (“Fantomas”), también bastante desconocido.
Después de la trilogía humorística de André Hunebelle de los 60 (la que nos ocupa) habrá algún balbuceo más del personaje como la serie de cuatro episodios de la TV francesa, dos dirigidos por Claude Chabrol y dos por Juan Luis Buñuel (hijo de Luis Buñuel).
Pierre Souvestre (1874- 1914) era abogado, escritor, periodista, organizador de carreras de coches. Marcel Allain (1885- 1969) también estudió leyes y se convirtió en asistente de Souvestre. Ambos publicaron su primera novela en 1909: Le Rour aunque es recordado (junto con Souvestre) por sus entregas de “Fantomas”. Souvestre y Allain escribieron 32 libros del personaje; tras la muerte del primero Allain redactó en solitario 11 obras más sobre Fantomas, la última en 1963 (“Fantômas Mène le Bal”). Se enfadó al ver la diferencia entre su personaje y el de la trilogía cómica (a momentos) del director cinematográfico André Hunebelle pero al percibir los derechos de (co) autor y al ver el gran éxito en taquilla ya no protestó más (según declaraciones de Mylène Demongeot).

II- LA TRILOGÍA DE LA RISA…Y LA ACCIÓN

El realizador francés André Hunebelle (1896- 1985) fue un excelente artesano tanto en el cine como maestro vidriero. Antes había sido diseñador y decorador (tres profesiones que había tenido también su padre). Empezó en el cine pasados sus 50 años con “Metier du Fous” (1948) y su filmografía prácticamente consta de una película por año (si en algún año no rodó en otros lo hizo más de una vez hasta 1974). En 1978 realizó su última película, “Ça Fait Tilt”, hizo algún trabajo para TV, ocasionalmente fue guionista de alguna de sus películas (seis) y productor de varios de sus films y de alguno dirigido por otro. Conocía a la perfección su oficio. Fue uno de los realizadores cuyas películas triunfaron casi siempre en taquilla. Existía habilidad y funcionalidad en su planificación, de buen gusto, sencilla, no buscando complicaciones ni ángulos difíciles y casi siempre lograba la atención del espectador. Un artesano que ya hubiéramos deseado tener en nuestro cine español. Hizo varias películas de capa y espada, comedias, varias del agente secreto OSS-117, algún policíaco y de misterio. En general films de acción en donde demostró su versatilidad, sin pretensiones, y su competencia.

Jean Marais, actor ligado a la obra de Jean Cocteau (“El testamento de Orfeo”, “La bella y la bestia”), interpretó films de aventureros y espadachines (algunos con André Hunebelle) y realizó doble papel en la trilogía de “Fantomas”: el periodista Jérôme Fandor y el mismo Fantomas, negándose a ser doblado en las escenas de acción, algo encomiable y más recordando que en aquel momento Marais tenía 51 años. Louis de Funes es el comisario Juve, perseguidor incansable del delincuente. Si Jean Marais era un Fandor más simpático y activo que el periodista literario, Louis de Funes interpreta a un inspector Juve muy diferente del aparecido en las páginas. En Souvestre- Allain el policía era muy inteligente, prácticamente un socias de Sherlock Holmes pero Fantomas siempre iba un paso delante de él y, en las páginas finales se descubrirá que Fantomas y Juve son hermanos. Nada de esto en el Juve/de Funes, el policía es atolondrado, a veces obtuso, se enfada con Fandor, no atiende sus explicaciones, le acusa de ser cómplice del delincuente y al final tiene suerte de contar con él para salvar la situación y su propia vida: queda en el mar y es rescatado por el periodista (“Fantomas”), cae al vacío y es salvado otra vez por Fandor el cual se tira detrás de él, lo agarra y abre un paracaídas (“Fantomas vuelve”). De Funes (descendiente de sevillanos) realiza un recital de aspavimentos, gesticulaciones y muecas en las antípodas del Juve literario pero es altamente divertido. Comete muchas torpezas pero también en un par o tres de ocasiones salva la vida a todo grupo como en el baile de carnaval (va disfrazado de pirata), amenazados por sicarios de Fantomas, dispara mediante su pata de palo falsa, atados en el laboratorio dispara mediante sus cigarros- pistola. Nos recuerda al cómic de Tintín, los inseparables policías Dupond- Dupont (Hernández y Fernández en la versión española), profundos cazurros que, sin embargo, en una ocasión salvan la vida al reportero Tintín. Podríamos decir que Fandor/Marais es la parte de acción seria mientras que Juve /de Funes es la porción cómica. Completa el trío protagonista Mylène Demongeot como la fotógrafo Hélène Gurn, novia de Fandor, una belleza rubia francesa de los años 60 (aportaba la dulzura al lado de la acción y lo cómico) que, inevitablemente, nos hace pensar en Brigitte Bardot. A pesar de ello, Mylène Demongeot (en la actualidad con sus 80 años) era actriz bastante solvente y reconocida con varios premios en su haber. Recordemos que Marais, su prometido en la pantalla, le llevaba casi 22 años pero en realidad formaban un trío (añadiendo a de Funes) simpático y convincente. Dos personajes más completaban el reparto de los fijos en las tres cintas: el director del periódico (Robert Dalban), siempre dispuesto a apoyar a Fandor y a Hélène aunque a veces no estuviera de acuerdo con sus métodos (recordemos que aprueba el artículo de total invención de Fandor sobre Fantomas porqué el periodista en un principio no cree en la existencia del delincuente y recibe la explosión de una bomba en su despacho, compartiendo cuarto de hospital con Fandor, el comisario Juve y el policía Bertrand) y el inspector Michel Bertrand (Jacques Dynam), ayudante de Juve, complemento cómico, divertido, torpe y cerrado igual que su jefe pero sin su imaginación. En la primera de la trilogía, “Fantomas (1964), podríamos destacar la aparición de Lady Maud Beltham (Marie- Hélène Arnaud), presunta amante de Fantomas y viuda de una víctima de éste.

La fotografía, siempre clara y nítida, es de Marcel Grignon en el primer y tercer “Fantomas”, resaltando más oscuridad en los momentos ambientados dentro de un marco “gótico” como la guarida de Fantomas, entre cueva y castillo medieval pero equipado con modernos artilugios (“Fantomas”) o el castillo de Lord Edward MacRashley (Jean Roger Coussimon) con sus pasillos, puertas secretas, sótanos, etc. (“Fantomas contra Scotland Yard”). La fotografía de Raymond Pierre Lemoigne es más adecuada y brillante para los momentos de acción (“Fantomas vuelve”), recordando que la segunda entrega es la más activa en el campo de la vitalidad, de lo movido, de las persecuciones y de las sorpresas. La muy acertada música de Michael Magne cubre las tres películas: hay una melodía para los momentos de comicidad, otra para anticipar lo que va a venir (sentido dramático y de suspense) y otra en los momentos de “reposo”, completamente romántica y nostálgica. Los guiones de las tres películas son de Jean Halain (hijo de André Hunebelle) y Pierre Focaud (en verdad demuestran gran imaginación al fundir acción y comicidad) sobre los personajes creados por Souvestre y Allain. Ha de citarse también la voz grave y a veces cavernosa de Raymond Pellegrin colocada en el personaje de Fantomas/Marais (inolvidable la carcajada del misterioso enmascarado cuando las cosas le van bien).

La arma más frecuente y eficaz del Fantomas de Hunebelle son los disfraces, no ya de tipo carnavalesco o teatral del Fantomas literario y de las otras versiones cinematográficas sino caretas de piel humana y guantes también de piel con las huellas dactilares de la persona a la cual suplanta (recordemos los tremendos líos cuando se disfraza de Fandor o del mismo comisario Juve atracando un casino y el inspector va a parar a la cárcel en donde está Fandor, víctima de lo mismo), todo inventado por el mismo Fantomas, muy interesado por la ciencia y cuyo objetivo final no es acumular riquezas (el literario) sino apoderarse del mundo. En ocasiones dice estar harto de la humanidad y anuncia trasladarse a otro planeta mientras destruye la Tierra (“Fantomas”), en otras prepara un arma hipnótica para la dominación de toda persona y convertirse en amo del mundo (“Fantomas vuelve”) y en otras dice que destruir el planeta sería matar la gallina de los huevos de oro y por lo tanto la exprime como un limón para sacar impuestos (con amenazas) a las grandes fortunas y a quien lo desee (“Fantomas contra Scotland Yard”). Las características de vestimenta también son distintas: a la capucha oscura o el vestido de dandi con antifaz descritos por Souvestre- Allain aquí se convierten en una máscara azulada con orejas en punta, completamente calvo, que oculta su rostro y vestido completamente de negro (camisa, corbata, americana y pantalones) cuando está en una de sus guaridas (castillos, cuevas secretas). Normalmente se coloca la máscara igual al rostro del cual substituye encima de la azulada pero en una ocasión se la quita (“Fantomas”) y pensamos que veremos su verdadero rostro pero debajo ya llevaba el duplicado de la faz de Fandor para cometer tropelías y cargarle las culpas (robo de joyas en una exposición ubicada en la Terraza Martini de París). Acto seguido, encima de la máscara representando al periodista, se coloca la del comisario Juve y cambia los guantes de huellas dactilares, atraca un casino y esparce tarjetas de visita con el nombre de Fantomas. Así, entre muchos disfraces y su clásica careta azulada nunca sabremos quien es en realidad Fantomas.

No hay relación aquí paterno-filial Fantomas- Hélène (no hay referencias que sea su hija como tampoco las hay de ser el hermano del comisario Juve) aunque se enamora de ella y tiene un idilio disfrazado de Fandor (“Fantomas”), en otra ocasión le dice que tras la desaparición de Lady Beltham necesita compañía femenina y desea que Hélène la substituya y venga libremente a él (ella queda horrorizada) pero la huída de sus enemigos frustrará esta acción (“Fantomas vuelve”) pero en otra (Hélène le ha descubierto en el bosque) ordena a sus hombres que la persigan y la hagan desaparecer. Una vez más será salvada por su prometido (“Fantomas contra “Scotland Yard”).

Claramente la trilogía se inspira en el estilo de las películas sobre JAMES BOND. Dos años antes que “Fantomas” (1964) había triunfado “Agente 007 contra el Dr. No” (1962), allí se inspiró Hunebelle y sus guionistas con el añadido de lo cómico por parte del comisario Juve/Louis de Funes, especialmente en el segundo y tercer film. En el mismo 1964 se estrenó “James Bond contra Goldfinger”, la tercera y la que muchos consideran la mejor (personalmente prefiero la 2ª, “Desde Rusia con amor”, 1963), y aquí se ven claras las influencias en “Fantomas” y “Fantomas vuelve”. En cuanto a “Fantomas contra Scotland Yard”, sin abandonar la parte cómica (Juve y Bertrand con sábanas para aparentar ser fantasmas deambular por los pasillos, en otra ocasión vestidos con falda del típico traje escocés) y la parte jamesbondiana a cargo de Fandor/Marais se intenta acercarse más a las tenebrosas páginas de Souvestre- Allain (sucede en Escocia, mucha parte en un castillo).

En verdad el primer “Fantomas” fue un éxito apoteósico en taquilla y la película le salió mejor de lo esperado a la productora por lo cual a un año se preparaba la continuación, quizás la más redonda de las tres (haciendo realidad lo anunciado literalmente por el título francés “Fantômas se Déchaîne” = “Fantomas se desencadena”). Otro éxito. La tercera también fue éxito en taquilla pero no tanto como las otras dos. Siempre con final abierto se habló de una cuarta: Fantomas en Moscú“ (en donde se descubría finalmente que Fandor era hijo de Fantomas) pero el caché de Louis de Funes había subido y tampoco Jean Marais estaba disponible en aquel momento por lo cual jamás llegó a realizarse. Podríamos decir que en la primera el protagonista indiscutible es Fandor/Jean Marais junto con su novia Hélêne/Mylène Demongeot pero en la segunda y tercera nos centramos más en la actuación cómica del comisario Juve/de Funes. “Fantomas” es una coproducción Francia- Italia (P.A.C., S.N.E.G. y P.C.M. Films), “Fantomas vuelve” y “Fantomas contra Scotland Yard” son totalmente francesas (Gaumont).

Aparte de los sofisticados y futuristas (ingredientes de Ciencia- Ficción) aparatos, otra señal de referencia son los hombres de Fantomas completamente vestidos de negro como los componentes de la organización SPECTRA, enemiga natural de James Bond 007. Hay una escena de acción del primer film que nada ha de envidiar a las de James Bond, aquella en donde el periodista Fandor es raptado por haber publicado un artículo de invención en donde ridiculiza a Fantomas por no creer en él. Se despierta en la guarida del delincuente y suena música tenebrosa de órgano, aparece Fantomas saliendo de un ascensor. —”Bajo esta máscara jamás conocerás mi verdadero rostro; sí, no te equivocas, soy yo, Fantomas”. “Me has ridiculizado en tu artículo inventado haciéndome pasar por un espantajo, un loco amargado”— Aparecen dos sicarios que le sujetan, se deshace de ellos y se enzarzan a puñetazos, los esquiva, gira sobre si mismo en el suelo y los deja momentáneamente fuera de combate, se acerca a Fantomas en plano/contraplano (se hace así cuando un mismo actor interpreta dos personajes y estos se encuentran) y le propina dos tremendos puñetazos. Aquel ser misterioso ni se inmuta, como si no le afectaran los golpes. Los otros dos se levantan y le sujetan de nuevo. Fantomas prosigue: –”Me has ridiculizado ante el mundo pero me has hecho comprender que un gran hombre no es nadie sin la prensa. Vas ha escribir un nuevo artículo, ahora con el perfil que me complazca. Si no es así morirás entre horribles torturas. Tienes 48 horas para hacerlo, a partir de ahora no habrá ningún problema para ti a condición, claro, que me obedezcas” – Otras escenas destacables del film piloto es el coche sin frenos conducido por Fandor y en donde viaja también su novia (una mala y criminal jugada de Lady Beltham al descubrir que Fantomas, disfrazado de Fandor, seduce a Hélêne), finalmente logrará detenerlo en una granja, el robo de las joyas en la Terraza Martini en donde Juve irá a parar a un montón de arena y muy conseguida, también, la persecución final en donde Fantomas huye con un coche blindado que Fandor ha logrado hacer estrellar, luego con una moto, después conduciendo un tren tras dejar sin sentido a los maquinistas, salta al pasar cerca de una playa, sube a una lancha y llega, unas millas mar adentro, a su submarino de bolsillo. Un resumen en dibujos animados muy logrados sirven para recordar esta primera película al principio de la segunda.

En “Fantomas vuelve” el aparato más destacado/espectacular es el Citroen DS- Tiburón: perseguido por Fandor y Juve entra en un campo de aviación deportivo. El periodista y el policía le persiguen con un jeep y poseen un aparato (un tubo que emite un rayo hipnotizador pero de momento solo alcanza 14 m.) construido por científicos raptados y obligados a trabajar para “el monstruo” (como a veces se denomina al archicriminal). Fantomas acciona unas palancas y botones de su coche: aparecen alas a ambos lados y un reactor en la parte trasera y se va volando. ¡Asombroso, inaudito!”, exclama Juve. Otros artilugios destacados son los inventados por Juve y explicados a sus subalternos: “Estamos en la era de los agentes secretos, ¿que diría la gente si Fantomas fuera capturado por un 007 cualquiera? ¡Pues que son ustedes un hatajo de mangantes!”. 1) una gabardina que sirve para esconder un brazo izquierdo falso que sube y baja siguiendo al brazo derecho verdadero; si se es amenazado levanta las manos y a la altura del vientre aparece el brazo izquierdo verdadero con un revólver que realiza el disparo salvador (lo pondrá en práctica en Italia donde deja fuera de combate a un hombre de Fantomas que les apunta), 2) los cigarros pistola, regulados por la vitola disparan una bala entre 15 y 19 segundos y en caso de necesidad se muerde el puro y la bala sale inmediatamente (también lo pondrá en práctica invitando a dos hombres de Fantomas mientras él fuma otro, luego les dice que se miren pues están muy pálidos y se matan mutuamente, llega otro guardia y Juve muerde el extremo del puro). El guardia cae muerto y los científicos raptados liberan a los prisioneros, 3) la ya comentada “pata de palo” llevada por Juve disfrazado de pirata. Amenazados una vez más, ahora por cuatro sicarios, el inspector levanta su pierna falsa y los mata a todos.

En “Fantomas contra Scotland Yard” hay una especie de aparato de vídeo (no existente en aquel tiempo) que regala Fantomas para que una de sus víctimas, lord McRashley, se informe de los acontecimientos. Fantomas se disfraza de Giuseppe, jefe de unos bandidos, y les entrega un prospecto en donde hay las condiciones de pago del impuesto de vida (“En mi negocio meto a millonarios y ladrones en el mismo saco). Parece que huye en un cohete que es destruido por la aviación militar británica ante la alegría del comisario. A continuación se ve a la figura de lord MacRashley en bicicleta, un lujoso coche se coloca a su lado, tira la bicicleta a la cuneta, sube al automóvil que arranca, se quita la careta de MacRashley y aparece la máscara azulada. Y mientras aparece la palabra FIN se oye la cavernosa carcajada…

Narcís Ribot i Trafí

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I_religeoux (2018) en rodaje

CORTO DE CIENCIA FICCIÓN

Con José Marton ya rodé en 2014 Pata Negra 4: despieces. En este 2018 hemos repetido con un film apocalíptico, I_ religeoux con Lluis Rugama, Alejandro Fuster, Luz Gómez, Batseba Comino, Klaud Kiroz, Vanesa Rovira  y un largo reparto.
Las imágenes están aquí. En 2019 tenemos previstos nuevos rodajes de los que ya hablaremos.
De momento ofrecemos estas imágenes para vuestro interés. Que 2019 sea fructífero y un año más productivo que el que hemos dejado atrás.

 

 

Con Batseba Comino en una pausa del rodaje.

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Adiós a un amigo: Jorge Grau

CINEASTA TODO TERRENO

Se nos ha ido Jorge Grau Solà (Barcelona; 27 de octubre de 1930-Madrid, 26 de diciembre de 2018), gran cineasta y amigo. Se le identifica con cierto cine de terror español por un par de películas que en su día gustaron a públicos de todo el mundo obteniendo gran prestigio en el género. Pero su carrera es mucho más importante que ese par de cintas ahora mitificadas mientras que el resto de su obra ha caído en un olvido injusto.
Empezó su carrera como ayudante de dirección. En su larga filmografía como tal fue ayudante de Sergio Leone en El coloso de Rodas (1961), rodada en Laredo (Cantabria), que fue el primer rodaje que vi en persona. Leone tuvo problemas con la producción y al cabo de cuatro semanas abandonó el rodaje que fue concluido por su ayudante, Jorge Grau, que debutó así en la dirección.
Grau no tardó mucho en dirigir. Le fue encargado un documental, Ocharcoaga (1961), para ser visionado por el Generalísimo Franco. Así tal  como lo escribo. Ocharcoaga (en euskera y oficialmente Otxarkoaga) es un barrio de Bilbao en donde malvivían los emigrantes del resto de España que huían de la miseria.
Las autoridades crearon pisos de protección oficial para que residieran de forma más decorosa y dinamitaron las chabolas. Se encargo a Grau el rodaje del susodicho documental que fue visionado por Franco en su sala de cine de El Pardo. Disgustado por algunas imágenes el cineasta tuvo que volver a Bilbao para rodar imágenes más alegres.
En 2008 la Filmoteca Vasca y la Filmoteca Española, en colaboración con el Ayuntamiento de Bilbao, recuperan la cinta y la restauran.
Así Jorge Grau debuta oficialmente como director con Noche de verano (1962) con Francisco Rabal, María Cuadra y Gian Maria Volonté. Historia de varias parejas durante dos verbenas de Sant Joan (San Juan) en Barcelona. Este periodo de cine se ubica en la corriente Escuela de Barcelona del que se habló mucho en las revistas como Fotogramas pero no obtuvieron un gran éxito en taquilla.
Las películas sobre la tauromaquia son de gran tradición en  España pero Grau rodó una contrapartida, El espontáneo (1964), centrada en la figura de un joven que pierde su empleo y trata de abrirse camino con las corridas de  toros.

Acteón (1965) con Claudia Gravy es un ejemplo de cine experimental que tuvo una vida comercial algo marginal. Una historia de amor (1966) con Simón Andreu, Serena Vergano y Teresa Gimpera es un triángulo amoroso algo mal visto en la época.
Grau era visto como un cineasta  moderno en una época en que  el cine español estaba anquilosado. Sara Montiel, la estrella más famosa, quiso rodar con él Tuset Street (1968) pero descontenta del resultado le despidió y el  film fue terminado por Luis Marquina.
El  resultado fue un verdadero desastre pero Grau no se amilanó por el revés y continuó con Chicas de club (1972) con Teresa Gimpera y Fernando Rey. Unas chicas de bares de alterne nos cuentan sus vivencias y las circunstancias que las han llevado a vivir como viven.

En un viaje a los países del Este de Europa, Grau supo de la existencia de la condesa Bathory que asesinó a 600 doncellas y se bañó en su sangre para rejuvenecerse hasta que la denunciaron y fue  emparedada viva.  El cineasta barcelonés ofreció el proyecto a la Hammer que lo rechazó pero años después rodó un proyecto similar con Ingrid Pitt.
Aún así, Grau no se amilanó y rodó por fin Ceremonia sangrienta (1972) con Lucía Bosé,  Spartaco Santoni, Ewa Aulin y Lola Gaos. La historia está centrada en una descendiente de la perversa condesa que repite sus criminales acciones.
Entonces estaba de moda el cine fantástico español aunque se calidad fuera muy baja, así que Grau destacó y se convirtió de la  noche a la mañana en un cineasta de culto.

No profanar el sueño de los muertos (1974) se estrenó en el Festival de Sitges, en donde volví a coincidir con Grau. La película tuvo mucho éxito, gustó mucho, aunque le recriminaron su parecido con la película de George Romero La noche de los muertos vivientes.
A Grau se le alabó por su dominio de la técnica y su dirección de actores como Arthur Kennedy, Cristina Galbó, Jeannine Mestre, Ray Lovelock y José Lifante.  Cristina Galbó obtuvo un premio de interpretación y asimismo los  efectos especiales del film.
Grau parecía que se iba a encumbrar dentro del género pero un año después falleció el general Franco y la historia de España dio un nuevo giro que afectó al cine español y a la carrera de Jorge Grau.

Tras el atentado que costó la vida del presidente de gobierno Carrero Blanco y su sustitución por Arias Navarro, se inició el periodo de transición política llamada La Apertura con inicio de los primeros desnudos del cine español. En La trastienda (1975) Maria José Cantudo enseñó la zona púbica dando publicidad a la película que obtuvo un gran éxito comercial. Una historia de amor entre una enfermera y su médico, ya casado,  con toda clase de problemas enmedio.
Los siguientes títulos de Grau tienen una  línea similar: El secreto inconfesable de un chico bien (1975), La siesta (1976) y Cartas de amor de una monja (1978). Temas llamados eróticos que tuvieron su momento pero que han quedado relegados al olvido.

Tras un silencio de cuatro años llegó la nefasta Ley Miró y se estrenó en catalán y en castellano La leyenda del tambor (1982) coproducida con México. Mercedes Sampietro y Jorge Sanz, entonces un niño, son los protagonistas inspirados en la leyenda del tambor del Bruch. Un niño tamborillero tocó el tambor  en una batalla contra las tropas de Napoleón Bonaparte resonando entre las montañas de Montserrat. Los franceses se creyeron que venía un gran ejército peroera en realidad un pequeño muchacho.
Un film sobre un episodio bélico catalán con nativos de  espardenya y barretina. Algo que es raro de ver en nuestras pantallas y  muestra de un buen cine histórico que es digno de nuestro interés.

Coto de caza (1983) con la genial Assumpta Serna es una película que debería ser rescatada del olvido. Una abogada buenista defiende a unos delincuentes violadores «víctimas de la sociedad» que pagan sus servicios con una dura violación… Un excelente thriller que interesó tiene sus puntos de interés y cuya acción no decae.
La carrera de Grau se ralentizó. La Ley Miró pesaba mucho y cierta clase  de cine salió perjudicado.
Muñecas de  trapo (1984), El extranger-oh! de la calle Cruz del Sur (1987), La  puñalada (1990) y Tiempos  mejores (1994) cierran su filmografía lamentablemente ignorada por las nuevas generaciones.
Quedan por reseñar sus modélicos libros: El actor y el cine, Jordi Grau. Confidencias de un director de cine descatalogado y Fellini desde Barcelona.
Hubiera merecido  mayor reconocimiento pero vivimos en un país que odia la cultura y ama la ignorancia. Por eso funciona tan mal. Donde esté le envío un fuerte abrazo y un gran saludo. Adiós Jordi.

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FELIZ 2019

2018 ha sido un año  tranquilo. En lo personal triste, pero en lo general apacible. No hay demasiado mal cine, algunas buenas películas y distensión. En la parte política todo un desastre pero ya se sabe que vivimos en un país nada modélico gobernado por irresponsables de cerebro atrofiado.
Intentad ser felices en el 2019.

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Aquaman (2018)

EN EL FONDO DEL MAR…

AQUAMAN. Título original: Aquaman. Año: 2018. País: Estados Unidos. Director: James Wan. Reparto: Jason Momoa (Arthur), Amber Heard (Mera), Willem Dafoe (Vulko), Patrick Wilson (Rey Orm), Nicole Kidman (Atlanna), Dolph Lundgren (Rey Nereus), Yahya Abdul-Mateen II (Manta), Temuera Morrison (Tom Curry), Ludi Lin (Capitán Murk), Michael Beach (Jesse,el padre de Manta), Randall Park (Dr. Stephen Shin), Graham McTavish (Rey Atlan), Leigh Whannell (Piloto de carga). Guion: David Johnson, Will Beall (Historia: Geoff Johns, James Wan, Will Beall . Personaje: Paul Norris, Mort Weisinger). Música: Rupert Gregson-Williams. Fotografía: Don Burgess. DC Comics / DC Entertainment / Warner Bros. Duración: 139 minutos.

Cuando yo era niño los comics de superhéroes (que entonces llamábamos tebeos) que se distribuían en España se editaban en México por Editorial Novarro. Gracias a ellos conocimos a Superman, Supergirl, Batman y entre otros Aquaman. Aquaman (cuyo verdadero nombre es Arthur Curry) es un superhéroe que aparece en los cómics estadounidenses publicados por DC Comics. Creado por el artista Paul Norris y el escritor Mort Weisinger, el personaje debutó en More Fun Comics # 73 (noviembre de 1941).
Esos cómics estuvieron prohibidos por la censura franquista una  larga temporada porque decían que los críos, destinatarios de estos cuadernillos, comparábamos estos superhéroes con Dios. Una lectura muy absurda pero pronto entraron en razón y sus aventuras volvieron a los quioscos españoles.
Mientras Superman surcaba los cielos, Aquaman era el rey del mar, de la antigua y sumergida Atlantis entroncando con la mitología griega. Tenían su gracia aunque su imaginación era desmedida. Pero ya se sabe que este género editorial es así y que sus reglas de juego son meramente fantásticas.
Un fenómeno puramente estadounidense, siempre he notado a faltar aventuras en otros países que salen siempre de forma esporádica o marginal. El mundo es más grande que los Estados Unidos, el  país hegemónico en la actualidad y primera potencia mundial mal nos pese.

Aquaman tuvo una de sus primeras apariciones televisivas en la serie The Superman/Aquaman Hour of Adventure, de 1967. Con Jason Momoa hace su primera aparición en la película Batman v Superman: el amanecer de la justicia Se lo ve a modo de cameo, cuando la Mujer Maravilla mira varios archivos de vídeo de avistamientos metahumanos. Momoa repite su papel en Liga de la Justicia del 2017.
Esta es pues su primera aparición en solitario aunque ya le conocimos en las citadas cintas. Su debut ha sido pues muy espectacular bajo la dirección del director malayo James Wan, ya que machaca la taquilla convirtiéndose en una de las más rentables producciones del presente año que ya está terminando.
Razones no le faltan. Es una obra de gran riqueza visual aunque es excesiva en su uso del CGI.

El principal defecto de esta cinta es precisamente su abuso de los efectos especiales que terminan por abrumar al espectador, pero sin embargo entusiasman a espectadores más jóvenes amantes del género fantástico.
Los actores están bien. Nicole Kidman y Amber Heard cumplen con su cometido. Crean la imagen de la mujer moderna que es capaz de  derrotar a 20 hombres sin despeinarse según los cánones actuales. Las chicas modositas son ya cosa del pasado para bien o para mal. Joseph Jason Namakaeha Momoa (Honolulu, 1 de agosto de 1979) o su nombre artístico Jason Momoa es el nuevo héroe de las pantallas internacionales. Le vimos en la primera temporada de Juego de Tronos, Khal Drogo, el caudillo de los Dothraki que se casa con Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) y Conan el Bárbaro (2011). Se casó con Lisa Bonet (actriz afroamericana del show de Bill Cosby) y actualmente es uno de los grandes ídolos de la juventud del momento.
Con Aquaman consigue por fin el codiciado estrellato y su mitificación como héroe de la gran pantalla. La  película de James Wan es  puro delirio visual tanto en escenas terrestes como submarinas. La acción apenas tiene puntos muertos, todo transcurre de forma encadenada.  Persecuciones y peleas sin fin.  Las imágenes submarinas son muy espectaculares,  parecen un sueño.
La lucha fratricida por el poder con el hermano villano que desea conquistar el mundo (¡otro más!) no se sabe para qué y el hermano bueno que se lo impide. El desarrollo argumental es muy previsible. No contiene sorpresas.
Presumo que  muy pronto esta cinta será considerada clásica y sus blurays o dvds se venderán eternamente. Sería justo evidentemente. El trabajo de producción ha sido una auténtica minucia. En fin,  nos encontramos ante un producto comercial sólido que encantará al público al que le va dirigido. Al fin y al cabo el cine es un negocio.

 

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El regreso de Mary Poppins (2018)

POR DOS PENIQUES

EL REGRESO DE MARY POPPINS. Título original: Mary Poppins Returns. Año: 2018. País: Estados Unidos. Dirección: Rob Marshall. Reparto: Emily Blunt (Mary Poppins), Lin-Manuel Miranda (Jack), Ben Whishaw (Michael Banks), Emily Mortimer (Jane Banks), Pixie Davies (Anabel), Nathanael Saleh (John), Joel Dawson (Georgie), Dick Van Dyke (Mr. Dawes Jr.), Angela Lansbury (Vendedora de globos), David Warner (Almirante Boom), Jim Norton (Bitácora), Julie Walters (Ellen), Meryl Streep (Prima Topsy), Colin Firth (Wilkins / Lobo), Karen Dotrice (Mujer elegante). Guion: David Magee (Libro: P.L. Travers). Música: Marc Shaiman, Scott Wittman. Fotografía: Dion Beebe. Walt Disney Pictures / Lucamar Productions / Marc Platt Productions. Duración: 130 minutos.

A mucha gente les ha sorprendido la noticia del rodaje de esta secuela de Mary Poppins (1964) 54 años después de su producción. En su época se intentó rodar las secuelas de  tan mítico film pero su autora Pamela L. Travers se opuso. Descontenta con la disneyana producción negó sus derechos a todas las productoras estadounidenses, sobretodo la de Walt Disney. Sólo autorizó el rodaje de Adiós, Mary Poppins, telefilme soviético, que por cierto es desconocido en España.
Desaparecida la autora la productora  pudo por fin negociar la compra de derechos de los demás libros que Travers dedicó a la voladora niñera y por fin sus resultados se asoman a las  pantallas.

La acción transcurre unos veinte años después de la  primera aparición de la mágica niñera.  Los padres Bank no están, no se comenta nada de su destino, pero Bert viaja alrededor del mundo. Los niños ya son mayores. Michael (Ben Whishaw, protagonista de El perfume, historia de un asesino) es viudo con tres hijos y Jane (Emily Mortimer,  la secretaria de las Panteras Rosas de Steve Martin) es una laboriosa sindicalista. El almirante Boom (David Warner) es su vecino que vive en una casa con forma de barco y dispara cañonazos en las hora en punto.
Las cosas han cambiado, los actuales Bank olvidaron las aventuras que vivieron de niños que creen que son objeto de sueños, como los padres  de Peter Pan,  que vivieron de niños las mismas aventuras que sus hijos.
Por si fuera poco la Gran Depresión afecta a millones de familias.  Los Bank  están a punto de perder su casa pero los espectadores sabemos que eso no será así. Mary Poppins baja de los cielos llevando la cometa arreglada por el padre Bank en la primera película.

Comparar ambas películas es inútil. 54 años son muchos años. La técnica de cine ha evolucionado mucho en este largo intérvalode tiempo. La mentalidad de la sociedad también. El regreso de Mary Poppins tiene nuevas perspectivas. Con todo la magia de la cinta original no se alcanza ni de lejos, eran otros tiempos. Había mucha ilusión en su rodaje, muchas ganas de hacer cine.
Los  números musicales son divertidos. El de Meryl Streep en cambio es muy flojo y carente de gracia. El show musical en dibujos animados es mejor así como el número de las farolas. Pero están los  veteranos Dick Van Dyke y Angela Lansbury salvando el espectáculo. Ambos llenan la pantalla con creces, tienen cada uno más de 90 años y mucho carisma encima. Son la gran sabiduría del cine.
Emily Blunt es una Mary Poppins  fantástica. Muy creíble. La película tiene tramas secundarias, el farolero  Jack se enamora de Jane Banks.  Ya no hay problemas  clasistas entre ambos. El sindicalismo de Jane es tomado muy en serio,  no es una  caricatura como el feminismo de su madre en la anterior cinta.
No voy a destripar el final que esconde una gran sorpresa, un giro inesperado. Además tenemos un malo (Colin Firth) y escenas de acción. Si Mary Poppins se rodó en decorados de Burbank (California), la presente cinta se ha rodado en exteriores en Londres. La  imagen es mucho  más real.
Aunque no alcancé la magia del original, la secuela no decepciona pese al horrendo número de la prima Topsie que está de más y no añade nada a la película. Todo lo demás es una maravilla. Los actores están perfectos y las leyendas arriba  citadas son geniales.

 

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Aventuras del Nautilius

LA ISLA MISTERIOSA

“Amigos míos — dijo Cirus Smith, con voz profundamente conmovedora —, roguemos al Dios de todas las misericordias que reciba el alma del capitán Nemo, nuestro salvador” (“La isla misteriosa”, de Julio Verne)

Si se hiciera un concurso para dirimir cual es el mejor libro de aventuras de todos los tiempos “Treasure Island“ (La isla del tesoro”), de Robert Louis Stevenson (publicada 1883 como novela pero aparecida uno y dos años antes por entregas en la revista infantil “Young Folks con el título de “The Sea Cook, or Treasure Island) sería un serio candidato al premio. Hablamos de ella en estas páginas para comentar una atractiva versión cinematográfica, quizás la mejor, la de Byron Haskin (1950) — realizador de “Cuando ruge la marabunta” — y producida por Walt Disney Company en Gran Bretaña. Sin embargo existen varias obras que le opondrían feroz competencia. Una de ellas sería la que también lleva el título de ISLA en el enunciado: “L´île Mystérieuse” (“La isla misteriosa”) de Julio Verne, publicada por vez primera en 1874.

I)-UN INSIGNE AUTOR

Con motivo de llevar a estas páginas dos novelas suyas convertidas en las mejores adaptaciones cinematográficas — “Viaje al centro de la Tierra”, de Henry Levin (1959) y “20.000 leguas de viaje submarino”, de Richard Fleisher (1954) — hablamos de Jules Gabriel Verne (Isla Feydau de Nantes, 1828- Amiens, 1905), más conocido como Julio Verne. Inteligente + imaginativo + estudioso + intuitivo + hijo de su tiempo, siglo XIX de grandes descubrimientos, + apasionado por la geografía + siempre al tanto de los hallazgos científicos y por todo ello considerado como profeta de la anticipación de la tecnología y del saber. Ha de añadirse la última cualidad: gran escritor (en vida fue reconocido pero en muchos ambientes su obra estaba considerada “para jóvenes y niños”. Entusiasmado por los descubrimientos cayó más adelante en un pesimismo (hasta cierto punto lógico) por el mal uso de estos. Un ejemplo de su portentosa imaginación en su acercamiento a la realidad está en su novela “De la Tierra a la Luna”: 1) un viaje espacial, 2) un proyectil en cuyo hueco interior van los astronautas, 3) la nación que podía realizar tal empresa (Estados Unidos), con una sugerente referencia a otra nación competitiva (Rusia), también interesada en viajes espaciales), 4) el lugar idóneo para el despegue (Florida, en Verne, muy cerca de Cabo Kennedy, en la realidad), 5) su cohete era de peso y envergadura semejante a los Apolo, 6) la coincidente trayectoria para efectuar el viaje y la satelización de la nave alrededor de la Luna), 7) la falta de gravedad en el espacio exterior, 8) la regeneración del aire en circuito cerrado, 9) el sistema de cohetes para modificar la trayectoria y 10) al regreso la nave llega a la Tierra: en Verne cae en el mar a cuatro kilómetros del lugar exacto en donde aterrizaría el Apolo VIII, la primera nave tripulada protagonista de la órbita lunar muy parecida a la imaginada por Verne…

Además Julio Verne sugirió la aparición del nazismo en “Los 500 millones de la Begun” (1879) y lo pinta con terrible y nítida exactitud en “La impresionante aventura de la misión Barsac” (aparecida en forma póstuma y publicada por su hijo Michael Verne en 1914).

En lo que se refiere a “La isla misteriosa” era una época, incluso antes de su publicación en 1874, en donde Verne ya conocía la fama aunque no en su totalidad desde el punto de vista literario (más adelante la obtuvo cuando se reconoció que no solamente era “literatura para niños y jóvenes” sino para todos los públicos y se trataba de un gran escritor) y, en cambio, sí en la parte económica puesto que ganó mucho dinero y llegó a ser millonario. Fue en este momento de tranquilidad cuando Verne realizó su obra cumbre de forma un tanto curiosa. Esbozos de años anteriores le sirvieron para tejer una novela (resultó fallida) de aventuras, “El tío Robinson”, siguiendo la moda del “robinsonismo” inaugurada por Daniel Defoe un siglo antes en su “Robinson Crusoe”. El “robinsonismo” es la aventura de un o varios náufragos en una isla desierta. El agilizar la inteligencia para sobrevivir será la trama de la historia. Verne era admirador de “El robinsón suizo” o “La familia suiza Robinson” escrita por el pastor evangélico Johann Wyss. Pero a Pierre- Jules Hetzel, amigo y editor de Verne, no le gustó “El tío Robinson”, principalmente porqué no había ciencia en la narración. El escritor aceptó y así nació “La isla misteriosa”.

-Solo esquemáticamente coinciden novela- película. En el escrito de Verne es puro libro de aventuras en donde se da, más que innovaciones científicas, tecnología aplicada cara a la supervivencia: durante la guerra de secesión americana unos prisioneros nordistas escapan de una prisión sudista sirviéndose de un globo. Una gran tempestad les arrastra muchas millas Océano Pacífico adentro hasta ir a parar a una isla desierta (se desgarra la envoltura del globo) en donde hay bosque, un lago, varios riachuelos, algún valle y un volcán extinguido. Los náufragos son el ingeniero Cirus Smith, su criado Nab, el periodista Gideon Spilett el marino Pencroff y su ahijado Harbert (adolescente, hijo del capitán de Pencroff). Nab (en realidad se llama Nabucodonosor), ex esclavo negro manumitido por Smith y a su servicio además del perro Top de Smith y, más adelante, en la isla, capturan y domestican un orangután a quien llamarán “Joop” o “Jup” (diminutivo de “Júpiter”).

No creo sea un error de Verne el reunir en esta isla distintos animales que, a no ser por el hombre, nunca convivirían juntos, fauna de distintos puntos del globo. Creo está hecho a propósito. Smith, gracias a su inteligencia y cultura es elegido jefe para tratar de aplicar lo mejor posible la tecnología sobre los recursos de la naturaleza. No tienen nada, salvo sus ropas pero parece hay en la isla (bautizada por los náufragos con el nombre de “Lincoln”) una fuerza misteriosa que les ayuda: en realidad el capitán Nemo de “20.000 leguas de viaje submarino” el cual se presentará más adelante para comunicarles que los restos de su nave, el submarino Nautilus, reposan en la isla (ya no puede navegar). Estos robinsones les falta algo que le sobraba a Crusoe de Defoe: el tiempo, puesto que el volcán entrará en erupción y el mar se tragará la isla. Más adelante encontrarán otro náufrago en una isla vecina, Tabor, distante a unas pocas millas de Lincoln. Se trata del ex bandido Ayrton (presente en “Los hijos del capitán Grant”) arrepentido de sus pasadas fechorías y desterrado allí por lord Glenarvan. Aparecerán unos piratas, antiguos compañeros de Ayrton, pero serán destruidos por el misterioso Nemo. Finalmente nuestros protagonistas lograrán sobrevivir, recogidos por lord Glenarvan, a excepción de Nemo quien les ha pedido que hundan al Nautilus en el fondo del mar para que sea su tumba.
Destacan los trabajos de supervivencia: forman una lente con cristales de dos relojes y así consiguen fuego, fabrican ladrillos con arcilla, construyen un horno para cocer las piezas de alfarería, una tosca pero eficaz fragua les proporciona el poder construir armas, hay abundante caza (se puede resolver la alimentación), fabrican herramientas rudimentarias pero funcionales y actúan como leñadores, carpinteros y vidrieros, domestican animales que les proporcionan leche y lana, un grano de trigo perdido entre los pliegues de la chaqueta de Harbert servirá para iniciar una cosecha, un molino mediante partes del globo para moler el trigo y la construcción de un elemental ascensor hidráulico para subir a la cueva en donde residen, unos metros de alambre que pone en comunicación la vivienda humana (la cueva) con los corrales de los animales, la construcción de un telégrafo (aunque de corto alcance) mediante una también rudimentarias pila eléctrica. Finalmente iniciarán la construcción de una barca para poder alejarse de la isla.
Que Verne sentía debilidad por el tema del “robinsonismo” no hay duda: escribió además “Escuela de robinsones” y “Dos años de vacaciones” .

II)- LOS COMPONENTES Y LA PELÍCULA

Existía un guión original de Kenneth Kolb en propiedad de la Columbia desde 1958 el cual asumía las líneas esenciales de “La isla misteriosa” de Verne pero a la compañía cinematográfica no le satisfacía la parte final. Más adelante conectaron con el productor Charles H. Schneer, asociado con el autor de efectos especiales y criaturas maravillosas llamado Ray Harryhausen (1920- 2013), alumno y seguidor en el stop-motion (animación fotograma a fotograma de objetos o seres estáticos) de aquel otro grande, creador de los efectos del único “King- Kong” (Ernst Beaumont Schoedsack y Merian C. Cooper, 1933) entre otras: Willis O’Brien (1886- 1962). De los dos hablamos en estas páginas hace algún tiempo. El guión definitivo de “La isla misteriosa” fue escrito por John Prebble, Daniel Ullman y Crane Wilbur.

Las dos confluencias principales para crear una película familiar, entrañable y que hace pasar un buen rato se deben a los efectos especiales de Ray Harryhausen y la música de Bernard Herrmann.
Mucha parte de la película fue rodada en las mismas playas utilizadas tres años antes en la magnífica “Simbad y la princesa”, de Nathan Juran (1958) en otro encuentro del músico Bernard Herrmann — se habían reunido felizmente antes en “Los viajes de Gulliver”, de Jack Sher (1960) y volvieron a hacerlo en la magistral “Jason y los Argonautas”, de Don Chaffey (1963) — o sea S’agaró y playa de la Conca (de donde es quien suscribe estas líneas) mientras los técnicos británicos en los estudios Shepperton de Surrey (Inglaterra) creaban los decorados con pinturas sobre cristal (Matte Paintings) bajo la dirección artística de Bill Andrews — paisajes parecidas a algunos dibujos previos de Willis O’Brien y algunos grabados de Gustavo Doré, tan de ensueño y paradisíacos como salvajes y amenazantes — y también una plaza de la ciudad de Richmond (Virginia) en miniatura para la escena del globo y en decorado real, todo ello combinado con la nítida y colorista fotografía de Wilkie Cooper. El cangrejo gigante fue comprado en el mercado, se vació y en su interior se colocó un esqueleto articulado construido por el padre de Harryhausen. No podemos olvidar al técnico español Francisco Prosper el cual realizó la maqueta de la cueva en donde una pareja de náufragos se defiende de los ataques de una abeja gigante y también partes del cangrejo gigante a tamaño real (las pinzas, cuando los humanos han logrado arrojarlo a un géiser y les ha servido de cena). El “Nautilus” fue igualmente representado en miniatura y tamaño real, procurando parecerse al original de “20.000 leguas de viaje submarino”, fabricados en los estudios de Sevilla Films en Madrid.

Harryhausen anima en esta ocasión tres especies de animales que han devenido gigantescos: a) el cangrejo, b) las abejas en su panal y c) el cefalópodo llamado “Nautilus”(igual que la nave del capitán Nemo, en realidad una especie de calamar o pulpo dentro de una concha de caracol), aparte de unos mejillones enormes (un metro), naturalmente inmóviles en las rocas, recogidos por los náufragos para comer, quienes se preguntaran el porqué del tamaño de esta fauna y la respuesta vendrá cuando se presente el capitán Nemo y les diga que el crecimiento proviene de sus experimentos: con el gigantismo intentará erradicar el hambre del mundo (como en “20.000 leguas de viaje submarino” intentaba eliminar la guerras de la faz de la tierra pero con violencia) porqué aparte de un marino excepcional es un brillantísimo científico, un hombre muy inteligente (“pensad en ovejas y cabras del tamaño de un elefante, la cantidad de leche y carne que se conseguiría” les dice a los asombrados náufragos y les explica sus planes). Aparte, el ave prehistórica presentada primero como una sombra proyectada sobre el periodista Spilett a quien interrumpe su siesta en el bosque. Sorprendido observa a esta especie de gallo gigante de unos tres metros de altura y huye despavorido. Como un híbrido entre pollo y avestruz, aterrorizará a los humanos entrando en el cercado hasta caer abatido por un disparo de Nemo que no oyen porqué se está quebrando una madera de la valla. En realidad es un Phorusrhacos o Phororhacos, un ave no voladora presente en la Patagonia ya extinguida (época del Terciario). Cuando lo guisen para la cena descubrirán la bala.

El insigne compositor para el cine Bernard Herrmann (1911 -1975), uno de los más grandes — aparte de las citas con Harryhausen hizo inmortal música para Alfred Hitchcock (“Vértigo”, “El hombre que sabía demasiado”, “Pero…¿quién mató a Harry”, “Falso culpable”, “Con la muerte en los talones”, “Psicosis”, “Marnie, la ladrona”), Henry King (“Las nieves del Kilimanjaro”, “El capitán King”), Henry Hathaway (“La hechicera blanca”, “El jardín del diablo”), Robert Wise (“Ultimatum a la Tierra”), Michael Curtiz (Sinuhé, el egipcio”), Orson Welles (“Ciudadano Kane”, “El cuarto mandamiento”), François Truffaut (“Farenheit 451”), Raoul Walsh (“Los desnudos y los muertos”) y Joseph L. Mankiewicz (“Operación Cicerón”, “El fantasma y la señora Muir”), entre otros. Herrmann compone una música grave e inquietante desde el principio con variación de instrumentos en los momentos en donde se hace presente el elemento fantástico, especialmente los gigantescos animales (1): a) instrumentos de madera, viento, cuerdas, flautas, percusión y cuernos franceses al aparecer el cangrejo gigante; b) se acrecienta la importancia de la tuba y la madera para dar un sentido/sonido cómico al presentarse el prehistórico Phorusrhacos (del griego “Phoros”= Portador y “Rhakos”= Harapo, Arruga, por las arrugas que cubrían su faz), c) multitud de instrumentos de diversas familias cuando el soldado Herbert Brown y Elena Fairchild son acosados por una y después por varias abejas gigantes, molestas por haber invadido su habitáculo y los acorralan en una celdilla hexagonal para capturarlos (podrán huir con humo y fuego provocado por ellos) y d), misma variedad de instrumentos en la escena submarina del cefalópodo gigante (“Nautilus”), dirigida por el especialista de la segunda unidad Egil Woxhold que nos recuerda la conexión con “20.000 leguas de viaje submarino”, cuando con uno de sus tentáculos captura al sargento sudista Pencroft y los demás acaban con el monstruo disparándole con un arma que emite rayos laser (envolviendo momentaneamente la toma con su clásica tinta después de soltar a Pencroft). También parcela su música en los llamados factores naturales (inclemencias, del tiempo, tempestades que arrojan el globo de un lado a otro, el volcán que entra en erupción, actuando incluso el latón)…

Quien liga todos los elementos es CY ENFIELD (USA, 1914- Reino Unido, 1999). Era un gran aficionado al ilusionismo, entró en el teatro y fue fichado por Orson Welles para Mercury Productions, por aquel tiempo perteneciente a R.K.O. Pictures. Escribió guiones y en 1942 realizó su primer cortometraje (“La inflación”), tomando ya el asiento de director para cortometrajes y alguna película de bajo presupuesto, siendo “The Underwold Story” (1950) y “The Sound of Fury” (1950) sus obras más recordadas. En 1951 fue citado ante el “Comité de Actividades Antiamericanas” por pertenecer al Partido Comunista y se exiló a Inglaterra en donde rodó algunas películas con su nombre completo y verdadero: Cyril Raker Endfield. Allí conoció al actor Stanley Baker con el cual trabajó en varias ocasiones De este periodo recuerdo, entre alguna otra, “Hell Drivers” (“Ruta infernal”, 1957), una película formidable denunciante de una corrupción laboral. Regresó a Estados Unidos intermitentemente y allí dio su obra más popular y celebrada: “Zulu” (“Zulú”) para Paramount (1964). Intentaré hablar de Enfield en otra ocasión, solo recordar que era un realizador con altibajos en su carrera pero interesante (en “De Sade” y “Las arenas del Kahari”, p. e., parece inclinarse por el estilo televisivo y fácil lo cual ha sido letal para el cine) solo recordar su pesimismo ante los actos del ser humano que él refleja en alguna de sus películas (no hay épica en “Zulú”, solo cumplimiento del deber — cuestionable — por parte de unos y fanatismo por la de otros). En otras ocasiones demostró saber conjuntar los planos y ofrecer un buen espectáculo. En “La isla misteriosa” es, como se ha dicho, más un film de Ray Harryhausen (2) y su animación que del artesano de turno, en el caso Enfield supo llevar a cabo de forma más que correcta los atractivos elementos puestos a su disposición…

Las diferencias novela película son principalmente: a) la fauna. Los animales actuales del libro son substituídos por los animales gigantes (cangrejo, abejas, “nautilus”) y el prehistórico (“Phorusrhacos”) de Harryhausen; b) la aparición de las dos féminas en el film — Elena Fairchild (Beth Rogan), la cual se prometerá al soldado Herbert Brown (Michael Callan), y su tía Lady Fairchild (Joan Greenwood) —, impensables en el misógeno Verne pero si tributo de Holltwood y c) variaciones de los personajes y sus funciones en la obra, p. e. el ingeniero Cyrus Smith (libro) es substituido por el capitán del ejército nordista Cyrus Harding (Michael Craig) el cual será el jefe del grupo, completado por el periodista Gideon Spilitt (Gary Merrill), el soldado Herbert Brown, el cabo de color Neb Nugent (Dan Jackson) y el sargento Pencroft (Percy Herbert) de ejército sudista el cual, inconsciente, es llevado en el globo en poder de los miembros de la Unión pasando ahora a ser él el prisionero. Mención especial merece la interpretación de Herbert Lom como el capitán Nemo quien no desmerece en nada a la de James Mason en “20.000 leguas de viaje submarino” aunque tenga menos momentos de actuación. Inolvidable cuando se presenta ante el grupo de náufragos y se da a conocer aún embutido en su escafandra construida a partir de moluscos y caracoles marinos.

Ataca las guerras aunque Cyrus defienda su causa y Pencroft la suya, le dice al corresponsal de guerra Spillit “Los soldados ponen la sangre y usted pone la tinta” y Cyrus le responde “Usted no es el más indicado para criticar la guerra, ha hundido barcos y matado a personas”, contesta Nemo: “Eran barcos de guerra” y a Lady Fairchild: “Supongo no le molestará que haya colocado una bomba hundiendo el barco de estos piratas que les hubieran matado a todos”. Cuando cree que no hay tiempo de huir — el volcán está a punto de entrar en erupción — se sienta en el órgano del Nautilus e interpreta el “Tocata y Fuga en Re menor” de Juan Sebastian Bach pero será Cyrus quien tendrá la idea salvadora de reflotar el barco pirata (las cargas habían sido colocadas de forma estratégica por Nemo para tal fin). Nemo morirá en su Nautilus al hundirse la isla y los náufragos lograrán huir con el barco reflotado. Al regresar a la sociedad jurarán comprometerse en el proyecto de la paz y luchar contra el hambre mientras hacen memoria del capitán Nemo…

Narcís Ribot i Trafí

1)- “Bernard Herrmann, Cumbres borrascosas”, de Christian Aguilera (T&B Editores, 2017). La editorial ha publicado varios libros de cine: directores, estudios… y también músicos de cine (Miklos Rosza, Alex North, Jerry Goldsmith…), este de Bernard Herrmann es inédito excelente…

2)– Sobre Ray Harruhausen en España hay dos títulos, ambos muy recomendables:

— “Ray Harryhausen, el mago del Stop Motion”, de Carlos Díaz Maroto (Calamar Ediciones, 2010) —

— “Ray Harryhausen, creador de monstruos”, libro coral, bajo la dirección de Miguel Angel Ramos y Alberto Ruíz de Samaniego (Fundación Luis Seoane, Xunta de Galicia, Ayuntamiento de La Coruña), 2009 —

Existen bastantes artículos sueltos en la actualidad. Dejando aparte la modestia: un servidor ha publicado algunos (Forum Universitas, Diario de Cine, Fantastik, revista de 1985. un año antes edité un fanzine para el Festival de Sitges dedicado a Willis O’Brien y Ray Harryhausen, etc.).

El genial Ray Harryhausen en Diario de Cine

EL MARAVILLOSO MUNDO DE RAY HARRYHAUSEN (I)

EL MARAVILLO MUNDO DE RAY HARRYHAUSEN (II)

EL MARAVILLOSO MUNDO DE RAY HARRYHAUSEN (III)

EL MARAVILLOSO MUNDO DE RAY HARRYHAUSEN (IV)

FURIA DE TITANES

HACE UN MILLÓN DE AÑOS

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Secretos de confesión

YO CONFIESO
(ALFRED HITCHCOCK, 1952)

Injustamente subvalorada “I Confess” (“Yo confieso”), coproducida y dirigida por  Alfred Hitchcock para Warner Bros (1952), se ha revalorizado bastante — tampoco fue ningún éxito de taquilla en su estreno — con el paso de los años, quizás aún no del todo puesto que para algunos aún será considerado un “film menor del maestro”. Técnicamente está la altura de sus mejores films. Eso sí ha estado siempre reconocido pero no, en cambio, su enfoque resolutivo referente a la puesta en escena y en su exposición temática. Sinceramente creo no había motivo para la infravaloración ni para el olvido. Como he dicho se ha arreglado en mucho; en libros y revistas especializadas está bien analizada y considerada (*). Me alegro.

A finales de 1951 Alfred Hitchcock disfrutaba de unas largas vacaciones sin ningún proyecto en concreto pero sin abandonar nunca la lectura de relatos y anécdotas que le inspiraran su futura película. Ante la insistencia de Jack Warner de buscar tema para un nuevo film, Hitchcock pensó en un argumento en base de la obra teatral de Paul Anthelme (pseudónimo de Paul Bourde) escrita en 1902, “Our Two Consciences” y cuyos derechos de autoría habían sido vendidos al maestro desde 1947 aunque no había tenido ocasión de trabajar con ella para después pasar a manos de la compañía Warner. Cuando se decidió convertir el argumento en film, Hitchcock tenía preferencia, lógicamente, para ocupar el puesto de realizador. Llamó al guionista William Archibald (1917-1970). , el cual había triunfado dirigiendo una obra teatral basado en un relato de Henry James, “The Turn of the Screw”/“Otra vuelta a la tuerca” que años después adaptaría para el cine (“The Innocents”, 1961, titulada en España “¡Suspense!”) — más en su argumento para la base de su obra escénica anterior que no de la novela de Henry James — junto con el conocido escritor, periodista y guionista Truman Capote. En verdad si la historia de Henry James (publicada en 1898) es de las más reputadas de la literatura fantástica sobre el tema de espectros, “The Innocents”/” ¡Suspense!” es la mejor película de fantasmas de la historia del cine. Poco después, antes de empezar la escritura, Hitchcock “fichó” a otro guionista: George Tabori (1914-2007), dramaturgo, traductor de obras clásicas y guionista (“Ceremonia secreta”, “Leo, el otro”). En verdad crearon un guión sólido y compacto, alejado en diversos puntos de la obra de Anthelme (uno de ellos fue el esquivar la aparición de un hijo, fruto de la previa relación Michael Logan y Ruth Granfort, detalle interesante para Hitchcock en un principio), valorando la presión y el drama que sufre el padre Logan y el atmosférico suspense.

La fotografía es de Robert Burks en espléndido blanco/negro durante todas la fases de la película, resaltando las luces/sombras con las cuales jugaba con total dominio recordándonos, en las precisas ocasiones, su influencia del Expresionismo Alemán en los claroscuros y penumbras mientras la música de Dimitri Tiomkin, dirigida por Ray Heindorf, acopla perfectamente la composición en estado de suspense como la de las escenas románticas (el flash- back de Ruth al narrar su pasado noviazgo con el ahora sacerdote Michael Logan), dejando en estas últimas, sumadas a las del inicio y a las del final, un regusto melancólico difícil de olvidar.
El reparto lo encabezaba Montgomery Clift como el padre Michael Logan, elegido por Hitchcock después de algunas dudas. A pesar de los problemas durante el rodaje el director se sintió complacido aunque en posteriores declaraciones decía tratarse de una persona neurótica e informal pero de una gran profesionalidad. En realidad era un gran “actor del método” (uno de los puntos que no le gustaba a Hitchcock) y resolvió su rol encomiablemente: sin aspavientos, muecas ni gestos forzados, ni histerismos, solo con la mirada como expresión de su ser. Más enfado le produjo a Hitchcock la actriz sueca Anita Björk (dada a conocer en “La señora Julia”) elegida por él: se presentó embarazada y con su amante, siendo despedida por Jack Warner (en contra de la opinión de Hitchcock a pesar de su disgusto inicial). A punto de comenzar la filmación Ann Baxter fue elegida como substituta y el realizador le impuso el teñirse de rubio intenso. Comenzaba el rodaje el 21 de agosto de 1952 en Quebec, donde transcurría la acción. Merece especial atención el manejo de actores secundarios: Brian Aherne (el procurador Willy Robertson), Karl Malden (el inspector Larrue; dos años después Karl Malden interpretará a un sacerdote, el padre Barrie, en la famosa “On the Waterfront”/“La ley del silencio”, de Elia Kazan), O. E. Hase (Otto Keller), Dolly Haas (Alma Keller) y Roger Dann (Pierre Granfort, marido de Ruth).

Antes de pasar a la película quisiera refutar algunas incorrecciones sobre la historia que nos ocupa — incluso por quienes la han defendido y defienden — como por ejemplo la vocación del sacerdote: — Se escribió en alguna ocasión que el padre Logan tomó los hábitos al comprobar que su antigua novia, Ruth, con la cual había hablado ya de matrimonio, se casó con otro hombre. Falso. Como veremos en el flash- back narrado por Ruth a la policía para combatir la sospecha que pesa sobre el presbítero en el punto relativo al regreso de Logan al volver de la guerra de Corea. Michael no sabe que Ruth está ya casada, ella no se lo ha comunicado — lo dirá el abogado Vilette (Ovila Legare) —, la mujer está aún enamorada de su antiguo novio quien le informa de sus proyectos (el deseo de entrar en un seminario para ser sacerdote) —
Otro crítico declaró al sacerdocio de Logan como “huída” o para “borrarse del mundo”. Tampoco es cierto. Se ve perfectamente, aunque de forma breve, su proceso vocacional, quizás ayudado con algunos sucesos de su vida, p. e. los horrores de la guerra, contribuyentes a dar el paso definitivo. Punto de apoyo de lo dicho es la escena en donde la policía pregunta por el padre Logan en la rectoría y el padre Millais (Charles André) informa que su dedicación a los feligreses es absoluta y su vida es irreprochable —
Es muy interesante el comentario de Cristina Abad sobre “Yo confieso” en el blog “Fila Siete”, “Crítica de cine & T.V.”: “Es posible que la perspectiva católica del cura que asume la acusación injusta antes que revelar un secreto de confesión no fuera bien entendido en un entorno protestante, como tampoco otros temas de calado –— el celibato sacerdotal o la fidelidad matrimonial — que Hitchcock conocía muy bien por su condición de católico y desarrolla con una encomiable mezcla de osadía, acierto y delicadeza, que deja entrever la influencia de Chesterton, autor muy leído por el cineasta en su juventud. La película fue rodada en Quebec, única provincia canadiense cuya población es mayoritariamente católica. Hay muchas razones para justificar el rescate de esta película: su original arranque a partir de la consumación del crimen y el desvelamiento del asesino, que centra la atención que al director le interesa y traslada la tensión argumental a la resolución de la falsa acusación; los juegos de miradas que expresan mucho más de lo que recoge el texto del guión, es más, que incluso expresan lo contrario de lo que expresan las palabras y, desde luego, las interpretaciones de Baxter y Clift, cuya mirada contiene y refleja toda la bondad, impotencia y sufrimiento interior de su personaje”.

Entremos ahora en la sinopsis (a pesar de ser bastante conocida) para intentar comentar los detalles sustentadores de la narración.
Planos sobre iglesias y otros edificios de Quebec, calles vacías, nos acercamos a la medianoche. Son destacables, en diversos momentos del film los contrapicados de las iglesias de Quebec y los primeros planos del rostro del padre Logan, especialmente, de Otto y de Ruth. Una persona cruza por encima de unas escaleras urbanas: es Alfred Hitchcock que, como siempre, aparece en algún momento de su película, en esta ocasión es al principio. Nos detenemos delante de una ventana abierta, la cámara penetra dentro de ella y nos coloca en una biblioteca mostrándonos el cadáver de un hombre en el suelo con un bastón al lado (arma del crimen) mientras unas cortinas se agitan delatando la huída del asesino pocos momentos antes. Vemos salir de la casa a un hombre con sotana y sombrero. Calle prácticamente vacía salvo dos colegialas con quienes se cruza. Reflejo de la sombra proyectándose en la pared (puro Expresionismo Alemán) que ahora se quita la sotana y se la lleva bajo el brazo. El asesino es Otto Keller (lo vemos en el primer momento), sacristán de la parroquia de Santa María. Él y su esposa Alma son refugiados alemanes llegados al Canadá y ayudados por el padre Logan quien les acogió y dio trabajo en la rectoría. Otto trabaja además en casa del abogado Vilette a quien acaba de asesinar para robarle y al ser sorprendido por éste le ha matado golpeándole con el bastón (vemos sus pérfidas maquinaciones: fue de noche a robar el dinero vestido con hábito para que si algo fallaba culpasen a un sacerdote). Llega a la iglesia y se queda al fondo rezando; el padre Logan le ve y se acerca. Otto le pide confesión y explica su crimen.

Hitchcock corta el relato de Keller que continúa, pero ahora es su esposa Alma quien le escucha. Así, hay dos personas las cuales saben quien es el asesino (aparte de él mismo, claro). El acercamiento de Logan con una vela en medio de la oscuridad, reflejando sombras en la pared (continuamos con el Expresionismo), se sirve con un plano general (la totalidad del altar y Michael en el conjunto hasta quedar en plano medio al llegar a Otto para después entrar el padre en el confesionario manteniendo el plano medio y primer plano del rostro del infractor).

Keller nos es mostrado como un hombre siniestro y perverso al poner a prueba la fe del padre Logan y colocándole como sospechoso por una serie de acontecimientos que el espectador irá descubriendo al avanzar la historia de forma progresiva. El hecho de llevar una sotana le aleja de las sospechas que recaerán sobre el padre Logan a quien, como veremos, el abogado Vilette le hacía víctima de un chantaje junto con Ruth. La eficaz y algo mecánica mentalidad policial del inspector Larrue le hará dirigir en seguida sus sospechas hacia el sacerdote el cual no podrá delatar al asesino que — además — le carga el crimen a él por estar bajo secreto de confesión. No he visto comentar un aspecto importante, ni en los estudios sobre la película, ni de cine sobre temas religiosos o fórums sobre el sacramento del perdón: el padre Logan no da la absolución a Otto (aunque el realizador corte en seco para continuar el relato sobre el crimen que ahora el autor comunica a su esposa), lo sabemos y es de lógica. Solo al final, a punto de morir por los disparos de la policía, el culpable recibirá el perdón del confesor inculpado.

Una vez planteada la cuestión vemos que Hitchcock toca uno de sus temas preferidos: el del falso culpable. Al igual que en su película anterior en donde el tenista Guy Haynes (Farley Granger) será el principal sospechoso de haber asesinado a la que fue su esposa Miriam (Laura Elliot) — su matrimonio está en trámites de divorcio — cuando en realidad el asesino fue Bruno Anthony (Robert Walker), un sujeto perturbado quien le propuso un “intercambio de asesinatos” en “Strangers on a Train” (“Extraños en un tren”, 1951) o en la futura “The Wrong Man” (“Falso culpable”, 1957) en la cual un honesto padre de familia, Christopher Emmanuel Balestero (Henry Fonda), es acusado de un robo no cometido (la fotografía de “Yo confieso”, “Extraños en un tren” y “Falso culpable” es del mismo Robert Burks, todas en soberbio blanco/negro, y en la música de las dos primera repite Dimitri Tiomkin mientras la de “Falso culpable” fue confiada a Bernard Herrmann) sin olvidarnos de “North by Northwest” (“Con la muerte en los talones”, 1959) en donde el ejecutivo Roger Thornill (Gary Grant) ha de defender su vida ante unos espías al ser confundido con un agente secreto que no existe y demostrar a la policía su inocencia ante un asesinato (la fotografía de Robert Burks sigue siendo magnífica, ahora en Technicolor, y la música vuelve a ser de Bernard Hermmann).
El padre Logan sentirá la angustia: conoce al verdadero asesino pero no puede delatarlo por estar bajo secreto de confesión y deja que las sospechas recaigan sobre él (solo niega ser el culpable) ante la continua provocación y cinismo de Otto que le recuerda su condición de ministro del Señor y por tanto no puede revelar a la policía su inocencia y al verdadero asesino. En cierta forma hay una transferencia de culpa. El padre Logan se siente culpable; no del asesinato que no ha cometido pero si algo de su pasado donde está su antiguo amor por Ruth Granfort y el haber participado voluntariamente en la guerra (no el haber hecho algo indebido pero si, quizás, el no haber respondido correctamente a estas situaciones planteadas por los acontecimientos de su vida).

El inspector Larrue ve al padre Logan hablando con Ruth delante de la casa del asesinado y más adelante son de nuevo vistos por la policía. Las sospechas se ciernen sobre el sacerdote por lo cual Ruth quiere contestar a las preguntas del inspector. En el despacho de Larrue están este, el procurador Willy Robertson y el matrimonio Granfort. Se hace entrar a Logan y Ruth testifica para exculpar al sacerdote. “¿Porqué has de oír esto, Pierre?”, le dice a su esposo y empieza su narración. Hitchcock entra en el flash- back suprimiendo las conversaciones y con solo la voz de Ruth coincidiendo en lo mostrado por la cámara y subrayado con la música de Tiomkin, exacerbada y voluntariamente de “novela rosa”. “Crecimos juntos Él fue a la guerra voluntario. Se tomaba muy en serio todas las cosas. No quiso hablar de boda. Hay ya demasiadas viudas. Luego dejó de escribir y yo entré a trabajar con mi futuro marido. Pierre era tan brillante, tan amable y con su natural bondad no me preguntó que me pasaba al verme siempre preocupada. Nos casamos y en nuestra boda vi por primera vez al abogado Vilette. Un día me enteré que regresaba de la guerra, un barco atracó en el puerto, fui a recibirle, recordamos viejos tiempos, salimos al día siguiente. En el campo me habló de sus proyectos…” (ella se extraña cuando el no presta atención al besarlo). Llueve, se refugian en un invernadero de una casa de campo. A la mañana siguiente aparece un hombre que increpa e insulta a Michael quien lo derriba. Ruth le mira y ve que se trata de Vilette. Este, desde el suelo le dice con ironía, “Buenos días, señora Granfort”. Prosigue Ruth ¿Qué iba a hacer yo? No le había dicho que estaba casada. No volví a ver a Michael hasta cinco años después, el día en que fue ordenado sacerdote; en un banco estaba Vilette sonriéndome”. “Un día estaba escuchando a mi marido en el Parlamento cuando se le acercó Vilette y me pidió que necesitaba la ayuda de su marido para librase de un escándalo fiscal, amenazándome con contar a Pierre lo que había visto ¿Cómo podía decirle que no había nada con Michael?” Aquí vemos que Vilette era un corrupto. Aparecía a donde estaba Ruth para recordarle su petición hasta finalmente darle 24 horas. “Michael me dijo que iría a hablar con él para convencerle que nada había entre nosotros. El día de la entrevista el abogado fue asesinado”. El padre Logan estaba conmigo a las 11 de la noche, hora en que se cometió el crimen, por lo tanto no pudo ser él”. La declaración de Ruth supone la libertad de Logan pero después los análisis de la autopsia revelan que murió a las 11,30, tiempo para realizar el crimen. Se reemprende el calvario del padre Logan (y el de Ruth). La policía le vuelve a buscar.

Mientras tanto Pierre apoya en todo momento la declaración de su esposa a la que quiere de todo corazón mientras ella le recuerda a Logan que se casó con un hombre a quien respeta profundamente pero no ama (cuando Michael le dice que piense en ella misma y en su marido le contesta, “Pensar en Pierre antes que en ti, nunca. El continúa amándome pero yo te amo a ti”). Logan deambula por la ciudad sabiendo que la policía va detrás de él. Destaquemos algunas escenas:
— Pasa por delante de una sastrería y ve un traje de paisano. Tentación de cambiar su sotana por el traje para librarse de la angustia del perseguido aunque no cae en ella —
— En el exterior de una iglesia se fija en unas estatuas: Cristo cargado con la cruz vigilado por dos guardias romanos. Le recuerda su propia pasión —
— En la rectoría: las continuas miradas de Alma Keller compartiendo en su interior el sufrimiento del padre Logan. Las miradas de este a Otto de espaldas (que algunos han interpretado de odio pero esto no está claro, podrían ser solo de angustia y preocupación), el travelling a la nuca de el padre Michael — Hitchcock dosifica con alguna escena de humor: Alma le pregunta al padre Millais si vendrá Logan a cenar y él contesta que no lo sabe. Sentado en la mesa está el padre Benoit (Gilles Pelletier) quien entra su bicicleta, ahora apoyada en la pared. Al hablar Millais la bicicleta cae al suelo provocando un estruendo —
El mismo Logan se entrega a Larrue recordando su inocencia. Se establecerá un juicio. Han encontrado la sotana ensangrentada (colocada por Otto en la habitación del sacerdote). Él reconoce la prenda como suya pero niega haberla puesto allí. El juicio es largo y denso. Finalmente el jurado le declara “no culpable” por falta de pruebas definitivas. Logan queda libre pero tiene la mayoría de la opinión pública en contra, es insultado en la calle y agredido, debiendo ser escoltado por la policía. Alma no puede resistir más y delante de Logan grita: “Es inocente….mi marido”, Otto saca una pistola y dispara sobre ella. La gente huye en desbandada. Logan atiende a Alma, llegando al lugar del suceso el inspector Larrue y el padre Millais el cual da la absolución a la mujer mientras Logan reza y un policía uniformada le dice a Larrue que ella gritó la inocencia del sacerdote.

Otto se ha refugiado en los sótanos el Hotel Frontenac donde hay una sala de teatro después de disparar sobre el jefe de cocina. Logan no manifiesta nada y Larrue le dice “¿Porqué intenta proteger a este Keller, padre?”. Llegan a la sala de teatro del hotel en donde se halla acorralado Keller. Este ha perdido completamente la razón y confiesa el asesinato de Vilette además de acusar a Logan de romper el secreto de confesión, cosa totalmente falsa ya que ha sido Alma a quien él llama sin recordar que la ha matado (enterándose todos, incluso el matrimonio Granfort — Pierre mira con comprensión y admiración al sacerdote — y el padre Millais, Ruth, contenta, dice: “Llévame a casa, Pierre”), la policía dispara y le hiere en un brazo, Michael entra para convencerle que se entregue y este quiere disparar sobre el sacerdote pero recibe el disparo, ahora mortal, de la policía. Cae y es sostenido por Logan. Sus últimas palabras: “Perdóneme, padre” y este le da la absolución y le cierra los ojos…

Narcís Ribot i Trafí

(*) – Un estudio profundo, quizá el mejor, es el de Enrique Alberich, “Alfred Hitchcock”, “El poder de la imagen” (Barcelona, 1987)

 

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Premiere mundial de «El regreso de Mary Poppins»

EL GRAN ÉXITO
DE ESTAS NAVIDADES

Dolby Theater en Los Angeles, California USA, 29 de noviembre de 2018. Premier mundial de El regreso de Mary Poppins con la presencia de productores, director y principales actores del elenco. La película está llamada a ser una de las más taquilleras del año, tiene sus ingredientes y ya hablaremos cuando toque. Faltan seis días para su estreno, entonces saldremos de dudas si este título está a la altura de su predecesora o es una desagradable decepción.

 

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Una mujer cualquiera

COSAS DE MUJERES

UNA MUJER CUALQUIERA. Año: 1949. País: España. Director: Rafael Gil. Reparto: María Félix (Nieves Blanco), Antonio Vilar (Luis), Mary Delgado (Isabel), Juan Espantaleón (Comisario), José Nieto (Vecino), Juan de Landa (Padre de Luis), Manolo Morán (Taxista), Eduardo Fajardo (Ricardo), Fernando Fernández de Córdoba (Doctor), Ángel de Andrés (Camionero), Carolina Giménez (Rosa), Ricardo Acero (Viajero tren), Julia Caba Alba (Ofelia), María Isbert (Pasajera tren), Félix Fernández (Julio), Rafael Bardem (Diseñador de moda), José Prada (Policía tren), Manuel Requena (Sereno), Manuel Aguilera (Ayudante comisario), Luis Rivera, Arturo Marín (Revisor tren), Manuel San Román. Guión: Miguel Mihura y Rafael Gil. Música: Manuel Parada. Fotografía: Theodore J. Pahle. Cesáreo González P.C Duración: 89 minutos.

Año 1949, hace diez que acabó la Guerra Civil y la postguerra es dura. Una mujer de clase acomodada (María Félix) pierde su hijo y se separa de su marido. No tiene salidas profesionales y los hombres tratan de aprovecharse. Era una España profundamente machista la que retrata este filme de Rafael Gil (Madrid, 22 de mayo de 1913-ibídem, 10 de julio de 1986) con guión de Miguel Mihura (Madrid, 21 de julio de 1905-ibídem, 28 de octubre de 1977), autor teatral y fundador de La  Codorniz, la revista más audaz para el lector más inteligente.
Rafael Gil, uno de los grandes caballeros del cine español y uno  de sus mejores realizadores, supo sacar partido de la gran diva María Félix con la que rodó tres películas (Mare Nostrum, esta que nos ocupa y La noche del sábado).

Esta es una  de las mejores películas de la popular actriz, la gran diva mexicana que es adorada por mucha gente y  odiada por otra. De un país con una industria floreciente como es México la gran diva viaja a España que estaba en la autarquia,  que no tenía relaciones diplomáticas con su país natal, que estaba proscrito y desahuciado. Un país muy sombrio y triste.
El guión del humorista Miguel Mihura saca personajes alegres como ese taxista creado por Manolo  Morán o el camionero encarnado por Angel de Andrés. Juan Espantaleón es un comisario de policía bonachón pero nada alelado. Las pruebas que se le presentan son demasiado evidentes por lo que pueden ser falsas.
Una mujer cualquiera nos acerca a la condición femenina en una situación dura e injusta.Los años cuarenta fueron los años del hambre, del paro y de la miseria en España, el país que en otros tiempos conquistó las Américas.
El personaje de Maria Félix es una superviviente en una sociedad que le es adversa, agravada por su condición de extranjera. Una mujer que se ve envuelta en una trampa mortal tendida por un indeseable del que se enamora.
Más que engañada se deja engañar por amor. Un amor tóxico,  maldito y enfermizo. La mujer cae en la trampa viéndose implicada en una trampa mortífera que la va destruyendo.
Rafael Gil construye su relato a la perfección, crea un ambiente opresivo, asfixiante que conduce a la muerte, a la destrucción con un hombre que juega con sus sentimientos. Uno de los mejores retratos del machismo español y de sus consecuencias destructivas.

A la izquierda el director Rafael Gil, enmedio María Félix y a la derecha Antonio Villar

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