LA REINA DEL
FANTÁSTICO ITALIANO

Barbara Steele (Birkenhead de Cheshire, 29 de diciembre de 1937) es una actriz de cine inglesa. Al principio, Bárbara estudió para ser pintora. En 1957, se unió a una compañía de teatro. Su debut como actriz fue en un telefilme británico, Dial 999. Luego apareció en breves papeles en la comedia británica Bachiller en corazones (1958) de Wolf Rilla con Hardy Kruger, 39 escalones (1959), Las pícaras doncellas (1959) con Mylène Demongeot, hasta que en 1960 llegó su descubrimiento y su primer papel protagonista, La máscara del demonio de Mario Bava en un doble papel.
La secuencia donde Barbara aparece sobre unos cerros acompañada de dos mastines era toda una revelación. En la película de Bava nuestra musa hacía de buena y de mala. Una ingenua jovencita y su ascendiente, una maligna bruja. La máscara del demonio fue todo un bombazo que triunfó en todo el mundo. Barbara se ganó una legión de fans por ser una belleza enigmática y magnética. Desgraciadamente la encasilló en el cine de terror, algo que no le gustaba en absoluto: «yo no soy un Frankenstein con faldas» declaró a la revista Fotogramas con cierta amargura.

Roger Corman la llamó para protagonizar junto a Vincent Price El péndulo de la muerte (1961), era la esposa de un inquisidor (Price) al que le era infiel por lo que su amante y ella sufrieron un terrible castigo. Barbara era encerrada en una muñeca de acero donde no podía moverse hasta morir por inanición. El amante era castigado con un hacha en forma de péndulo que iba descendiendo lentamente. El plano final con los ojos de Barbara en su suplicio era terrible. Una verdadera joya del cine fantástico.
Seguidamente trabajó con Alfred Hitchcock en un capítulo de su serie, Alfred Hitchcock presents (1961), Delta Beta Gamma (1961), donde formaba parte de un grupo de jóvenes con drogas y rock and roll.
Finalmente llegó Federico Fellini y su mítico Fellini, ocho y medio (8½) (1963) en un papel secundario. Mario Bava declaró que esta película estropeó a Barbara Steele haciéndola creer que era una gran actriz intelectual que despreciaba las películas que la habían hecho famosa.


De todos modos la actriz siguió con sus películas de terror mucho tiempo: El horrible secreto del doctor Hichcock (1962) de Riccardo Freda. En 1897, Londres, una mujer se casa con un médico necrófiliaco cuya primera esposa murió en circunstancias misteriosas, y que podría estar regresando de la tumba para atormentar a su sucesor. Freda era un artesano que cuenta con algunas simpatías pero no es autor de culto. Malas lenguas han comentado que sus películas las dirigía su esposa la famosa actriz Gianna María Canale, pero creo que esos comentarios no son más que chismes malintencionados de muy mal gusto.
En Lo spettro (1963) repite con Freda, Una mujer y su amante matan al marido y empiezan a pasar cosas muy extrañas. En La Danza macabra (1964) fue dirigida por dos grandes del cine italiano, Antonio Margheriti y Sergio Corbucci. Un periodista hace una apuesta con Edgar Allan Poe. Debe pasar una noche en un castillo con fantasmas. Una de ellas es una mujer muy bella de la que se enamora.



Los largos cabellos de la muerte (1964) de Antonio Margheriti es ña siguiente película de Barbara, tras otros títulos sin importancia. Helen es acusada injustamente de brujería pero el conde Humboldt la condena a la hoguera tras acostarse con su hija mayor y desposarse con la menor. De repente aparece una mujer muy parecida a Helen sedienta de venganza.
Cinco tumbas para un médium (1965) de Massimo Pupillo es un film menor muy típico del terror italiano. Un castillo muy antiguo cuyo propietario ha fallecido y un abogado que acude a solucionar los papeles. La viuda y su hija comentan que el fantasma del finado deambula cada noche.
Amantes de ultratumba (1965) de Mario Caiano. Una esposa infiel y su amante son encadenados a una pared y emparedados. La hermana de la difunta tratará de vengarla y los fantasmas de los fallecidos volverán del Más Allá con ánimos perversos. En La armada Brancaleone (1966) de Mario Monicelli, Barbara es Teodora de Bizancio que flagela al protagonista, Vittorio Gassman, y se deja flagelar por él. Un film de humor italiano que obtuvo un inmenso éxito.
El lago de Satán (1966) es un film británico del malogrado director Michael Reeves, fallecido prematuramente. U n turista inglés y su esposa trabajan con un conde de Transilvania. La esposa es poseída por una bruja. Barbara de nuevo trabaja en su país natal. En El joven Törless (1966) de Volker Schlöndorff, tiene una pequeña intervención con Mathieu Carrière. Después coincidió con Boris Karloff y Christopher Lee en La maldición del altar rojo (1968), un film menor de terror.


Llega la última etapa de Barbara Steele como actriz trabajando en Hollywood y Canadá. La cárcel caliente (1974) de un director que posteriormente daría mucho que hablar, Jonathan Demme, como alcaide paralítica de una prisión de mujeres. Es una déspota sin sentimientos pero sueña que es una caberetera con sombrero de copa. Vinieron de dentro de… (1975) de David Cronenberg ganó el festival de Sitges de aquel año el Clavel de Oro a la mejor película. Barbara tiene una escena lésbica que entonces sorprendió al besarse con otra mujer.
Por aquel tiempo Barbara Steele compartió piso con Martine Beswick, formando una pareja adorable. Piraña (1978) de Joe Dante fue otro éxito de taquilla con Barbara en un papel secundario. Grito silencioso (1980) de Denis Harris no obtuvo tanta aceptación. Sombras tenebrosas (1991) fue un remake de una popular serie de televisión con nuestra musa como actriz invitada. Su remake se tituló en España Vampiros. En Lost River, un lugar misterioso (2014), debut de Ryan Gosling como director, Barbara ya es abuela.
En los últimos años Barbara Steele se convirtió en productora, produjo Vientos de guerra (1983) con Robert Michum y trabajó en la preproducción de El Padrino 3 (1990) de Francis Ford Coppola. Todo un carrerón.

